jueves, 22 de enero de 2009

UNA PARTE EXTRAVAGANTE

El Siglo de Oro español fue tan fecundo en producción de obras literarias -especialmente comedias y autos-, como en su edición. Las obras de Lope, Calderón, los valencianos Ricardo de Turia, Gaspar Aguilar, el Canónigo Francisco Tárrega, etc. se imprimen y reeditan a lo largo del todo el siglo diecisiete. Estas impresiones no destacan -salvo contadísimas excepciones-, por su calidad y elegancia, ni por el esmero puesto en su presentación al lector. Además, suelen estar tiradas en malo y débil papel. A pesar de ello son libros perseguidos y codiciados.

De especial rareza bibliográfica son las dos ediciones conocidas bajo el título genérico de Colección de comedias de los mejores ingenios de España. La primera de estas colecciones se va imprimiendo entre 1611 y 1653 y la forman cuarenta y cuatro volúmenes en 4º, (cuyos títulos en la portada comienzan con la denominación “parte” y el numeral correspondiente). Como la mayoría de los volúmenes no se imprimieron en Madrid -sino en otras ciudades de España-, la colección recibió el nombre de “PARTE EXTRAVAGANTE O DE AFUERA”.


Todos los volúmenes extravagantes eran ya de enorme rareza en el siglo diecinueve y ni entonces ni ahora se conoce conjunto completo alguno. La segunda colección de comedias se dio a las prensas entre 1652 y 1704 y llegó a 48 volúmenes, también en 4º.

Pues bien, imagina amigo bibliófilo la alegría sentida cuando Claudia y Francesco, propietarios del establecimiento Libri Antichi e rari en Arezzo (Italia), tuvieron la amabilidad de proponerme un tomo extravagante: ¡nada menos que el correspondiente a la Parte veinte y nueve, impresa en Valencia en el año de 1636!



Parte veinte y nveve contiene doze comedias famosas de varios avtores. Dedicanse al excelentissimo señor D. Francisco de Cardona y de Lignè. Admirante [sic] de Aragon, Marqves de Gvadaleste, Gentilhombre de la Camara de Su Magestad, Cauallero de la Orden de Alcantara, su Comendador mayor de Quintana. Y de Vinaroz, y Benicarlò en la de Montesa. Señor de las Villas y Baronias de Ribarroja, Ondara, Bechi, Gorza y Confrides, Valles de Zeta y Trauadell, &c., Valencia, 1636, Silvestre Esparza, a la calle de las Barcas. A costa de Iuan Sonzoni, mercader de libros, 4º, 205 x 155 mm.


Encuadernación en pergamino de época. Lomo rotulado con título del volumen y al pie, fecha de impresión.

Colación:

6 folios preliminares (incluyendo portada con grabado xilográfico con escudo del impresor Esparsa o Esparza), 234 folios. Ejemplar falto de tres de las doce comedias que debe llevar el volumen (encuadernado de origen en 1636 sin dichas tres comedias).


Al verso del folio segundo de preliminares grabado xilográfico a toda página con las armas de don Francisco de Cardona y de Lignè, Marqués de Guadalest y Almirante de Aragón, a quien está dedicado el volumen.

Folio tercero de preliminares es blanco y el cuarto y quinto contienen el índice de la obra y dedicatoria:




En el índice de este ejemplar, al margen de cada título, hay anotación manuscrita de época en italiano con la opinión que mereció la obra a su, -para nosotros-, anónimo lector. Del faltante de las tres comedias también dejó noticia la mano del lector: “non sie”.

Las comedias faltantes son dos de Lope: Hay verdades que en amor y El guante de Doña Blanca y la de Rojas Zorrilla Persiles y Sigismunda. Recordemos que en el año 1635 murió Lope de Vega y fue también el año en que comienzan a editarse, por vez primera, las comedias de Calderón.

Estas son las portadas de las comedias contenidas en el volumen:



Advierta el lector que las princeps de La dama duendeCasa con dos puertas son del mismo año que esta edición de La Dama. Las princeps vieron luz en Madrid, publicadas por José Calderón de la Barca, hermano del autor, Sebastián Ventura de Vergara y Salcedo (incluidas en la Primera parte de las Comedias, 5 volúmenes, 1636-1677). 






La autoría de la comedia Casarse... se atribuye en este edición a Calderón. Su verdadero autor es Francisco Rojas Zorrilla.


Al verso del folio 193 y folio 194 el volumen contiene un entremés no incluido en la hoja de índice: Entremes famoso del dotor Rapado. Por el licenciado Pedro Morla.



Salvá, 1179, contaba con cinco de los 44 volúmenes de la colección extravagante (correspondientes a las partes 31, 42, 43 y 44 y otro volumen en el que no especifica la correlación). Nos dice: "Desde el principio del siglo XVII hasta 1652 se publicó [la] colección de comedias cuyos tomos se imprimieron en varios pueblos de España. Supone D. Agustín Durán, en una apuntación suya que conservo, y en la lista dada por el Sr. Barrera, llegan estos á 44, los cuales anotaré a continuación, intercalando los que yo tengo en los lugares donde corresponda. Estos volúmenes se conocen con la denominación PARTES EXTRAVAGANTES Ó DE ÁFUERA". 
.
Sí tenía Salvá la segunda colección casi completa (1652-1704): “A mi ejemplar le faltan por entero las partes 17, 24 y 41 (de esta última no se conoce ejemplar alguno) y á pesar de estos defectos le tengo por el más completo de los pocos que se citan”.

Palau, 58.045, apunta sobre la edición extravagante: "No se ha visto jamás reunida una colección completa. Los tomos se imprimieron en varias localidades y contienen obras de los autores en boga". En 58.053 referencia, sin colacionar, la Parte veinte y nueve, dando dos ediciones: Huesca, 1634 y la presente de Valencia.

CCPBE: referencia 2 ejemplares completos de la Parte veinte y nueve (uno en la BNM y otro en B. Palacio Real) y un tercero que solo contiene una de las doce comedias (la comedia nº 3, de Mira de Mescua).
.
Nos alegramos de recibir en Valencia este tomo. Aquí -a escasos metros de donde ahora está-, vio la luz hace trescientos setenta años. Su perfecta condición y estado nos permite suponer que ha pasado por pocas manos y las que lo han poseído, además de leerlo, lo han sabido cuidar. Las anotaciones en lengua toscana en el índice del volumen indican su procedencia italiana. E imaginamos que fue enviado, nada más impreso, a Milán por entonces parte de la Corona Española. Tal vez llegó allí unos pocos años antes que el gran militar, estadista y bibliófilo valenciano Luis de Benavides y Carrillo de Toledo, marqués de Caracena, fuese nombrado Capitán General del Milanesado.
 .

Supralibris de la biblioteca del marqués de Caracena, Luis de Benavides y Carrillo de Toledo (Valencia, 1608-Madrid, 1668), Capitán General de Milán y Gobernador de los Países Bajos.

Y con mi agradecimiento y saludos afectuosos a los amigos Claudia y Francesco concluimos esta breve reseña.
.

martes, 20 de enero de 2009

Dieta post fiestas

Acabadas las fiestas empieza el combate para perder los kilos echados encima “colmando la oficina de nuestro estómago y mojando la canal principal”, en palabras más o menos cervantinas. Para dar ánimo y consuelo a quien se enfrenta a tan duro menester me ha parecido apropiado traer a colación un impreso valenciano -de esos que gustan al autor de La pasión por los libros y a otros amigos bibliófilos-, que nos narra un prodigioso caso de obesidad.

Francisco Mendoza en La pasión por los libros (texto de obligada y placentera lectura para todo bibliófilo) manifiesta que la afición a los impresos sueltos, pequeños folletos, hojas volantes, pliegos de cordel y a todo ese mundo que gira en torno a lo que antaño se llamaba con cierto menosprecio “papelote”, es la más selecta de las inclinaciones de los ciudadanos de la siempre bien concertada república bibliómana.


Bien cierto es que el carácter efímero de dichos impresos, su fragilidad y falta de protección los ha hecho infinitamente más raros que los hermosos y severos libros, vestidos con esplendidas encuadernaciones portando en sus planos las armas ducales o principescas de quien, por un espacio de tiempo, fue su propietario. La soberbia de esos ejemplares llama la atención hasta al más absoluto profano. Y como dice Pedro Salvá en el prólogo del Catálogo si un día se pierde el libro y cae en torpes manos, rápidamente el poseedor -admirado por la munificencia de la encuadernación-, no dudará que ha sido tocado por Fortuna y movido por la ambición presto lo llevará a librero o aficionado. ¡El libro se salvará por su encuadernación!

Un pliego de cordel, una hoja -como las impresas en Valencia en el siglo dieciséis tan raras como deliciosas con coplas jocosas del gran Juan de Timoneda-, son de rareza mucho más insigne que una hermosa copia, por ejemplo, de la edición del Quijote de la Academia, Madrid, 1780, encuadernada en lujoso marroquín firmada en su lomo por Antonio de Sancha (que no solo sabía imprimir buenos libros sino también vestirlos). Frente a la belleza, monumentalidad y primor de esta edición, se yergue desafiante el modesto impresillo -una o dos hojitas huérfanas -, pero que si tuviese el don de la palabra exclamaría con altanero orgullo: “¡soy ejemplar único!”, como las divisas que leemos en las armas de las recias y antañonas familias castellanas: “¡Después de Dios, fue la Casa de Quirós!”.

Miguel de Cervantes y Saavedra, El ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha, Madrid, 1780, Joaquín Ibarra, 4 vols. fol. Ejemplar encuadernado en el taller del impresor Antonio de Sancha: Sancha Fecit (tejuelo inferior).

El folleto que presentamos es un impreso de dos hojas, dado a la estampa en Valencia, 1680. Narra la historia de la niña María Eugenia Martínez Vallejo nacida en 1674 en la villa de Bárcena, provincia de Burgos. A muy corta edad destacó por sus enormes proporciones y su peso desmesurado. Un grabado xilográfico con el retrato de la joven María Eugenia con seis años de edad ocupa toda la primera página del impreso. Posa como Dios la trajo al mundo sosteniendo un pajarillo en la mano al que no parece asustar las proporciones de su amita.

Anónimo, Relacion verdadera de vn gran prodigio de natvraleza, Valencia, 1680, Viuda de Benito Macé, folio, 282 x 190 mm. 2 fols.

Al verso del primer folio, continúa el título de la relación: "Dase cventa de la admirable diformidad de vna Niña Giganta, que ha llegado á esta Corte, natural de la Villa de Barcena, en el Arçobispado de Burgos: refierese su Nacimiento, Padres, y edad: la grandeza, y robustèz de su Cuerpo; y como la traxeron sus Padres à la presencia de nuestros Catolicos Reyes, y està en su Real Palacio. Con otras circunstancias que verà el Curioso".




CCPBE: referencia un único ejemplar que se encuentra en la Biblioteca de la Universidad Literaria de Valencia (¡no muy lejos del presente ejemplar!).

No en Salvá ni Palau.

La niña María Eugenia fue llevada a Madrid a la Corte del rey Carlos II en el año de 1680. Allí, de acuerdo con el uso y costumbre de los Austria, -tan inclinados a rodearse de personajes singulares: bufones, enanos-, fue ricamente vestida y mantenida, viviendo el resto de sus días. El pintor de la Corte, Juan Carreño de Miranda la retrató en dos lienzos que se conservan en el Museo del Prado: vestida y desnuda.



Juan Carreño de Miranda (1614-1685), La Niña giganta, también llamada La Monstrua, vestida y desnuda.

Recordará el ocioso lector como los medios de información dieron hace unos meses la noticia de un niño brasileño que sin llegar al año de edad pesaba más de veinticinco kilogramos. Los periódicos y televisiones del mundo reprodujeron la fotografía del “prodigio de naturaleza”. Nada nuevo hay  bajo el sol y los motivos de asombro de los hombres siguen siendo hoy los mismos de hace trescientos años.

sábado, 10 de enero de 2009

Lo Útil y lo Dulce

En el archivo familiar conservamos una cuartilla manuscrita fechada el día de Reyes del año de 1890. El billete dirigido a mi abuelo paterno -entonces niño de nueve años-, lleva unos versos que acompañaban la caja de soldaditos de plomo, pedida a los Reyes Magos:


La noche del pasado lunes, Melchor visitó nuestro hogar y dejó dos libritos de cierto interés impresos en Valencia: un tratado de mística y otro de cocina, bizcochos y postres. Al contemplar juntos los dos tomitos pensamos que tal vez en los Campos Elíseos -lugar donde según la tradición clásica moran quienes ya no están entre nosotros-, el bueno de Horacio ha debido mantener conversación con el rey Melchor (al estilo de las que nos dejó escritas Bernard Bouvier de Fontenelle en sus Dialogues des morts) y le ha dicho la conveniencia de que siempre “se ponga lo dulce junto a lo útil”. Mística y bizcochos: ¡sabia combinación!

Desocupado lector: con el deseo que también los Magos de Oriente hayan sido generosos y acertados en sus obsequios con tu persona doy, a continuación, pequeña noticia de la primera de estas dos obras.


Lo útil...

Se trata del Arte para servir a Dios de Fray Alonso de Madrid, monje franciscano que vivió en el siglo XVI. Dejó dos obras de significación: este tratado de mística y Espejo de ilustres personas (escritas en la segunda década del siglo dieciséis). Ambos textos fueron impresos en numerosas ediciones durante los siglos XVI y XVII. Nuestro ejemplar, que abraza ambas obras, está impreso en Valencia en 1555 por Antonio Sanahuja “delante de la Seo” (como reza la portada) y hasta donde sabemos es ejemplar único conocido de esta edición.


Alonso de Madrid, Arte para seruir a Dios, Compuesta por fray … dela orden de sanct Francisco. Con las addiciones despues hechas por el mesmo. Con las quales se sentira, y entendera mucho mejor la dicha arte. Y juntamente con el Espejo de illustres psonas. Agora nueuamente impressa, añadida, corregida, y emendada. Va a la postre vna epistola del glorioso Sanct Bernardo, como el buen Christiano debe regir su casa. Valencia, 1555, por Antonio Sanahuja, 16º, 100 x 71 mm..


Encuadernación en plena piel, chagrín verde, siglo XIX. Lomo con nervios, gofrados, al pie "A. Villalonga". Polilla en el margen interior de algunos folios, sin afectar al texto.

Colación:

187 folios numerados (incluyendo portada), 7 folios (sin numerar). Signatura: A-Z8, Aa8, Bb4. Impresión en tipografía gótica.


Verso de la portada con grabado xilográfico .


Folio 2, con Tabla.

Esta edición valenciana incluye pues las dos obras de Alonso de Madrid y la adición con la epístola de San Bernardo. 




Arte para servir a Dios está compuesta por tres partes. Tras el prólogo, la primera parte está dividida en siete Notables comunes, la segunda dividida en diez capítulos y la tercera en tres capítulos (del amor a Dios, del amor al prójimo, del amor así mismo).

Al verso del folio 142 comienza Espejo de ilustres personas con portada propia. Contiene dieciséis capítulos.





Al verso del folio 186, comienza la Epístola de San Bernardo:







Casi todas las sentencias recogidas en esta tercera parte de la obra, Epístola de San Bernardo, son de uso y aplicación en nuestros tiempos. Y alguna de ellas muy especialmente, como la relativa al desmedido afán de construir viviendas o a los peligros de endeudarse pagando intereses. Las referentes a la mujer no pasarían la censura de la miembra-ministra. Aquí transcribimos alguna de ellas:

"No tentarás a Dios. Así que para que las cosas vayan bien ordenadas es menester que las rentas y ganancias sean mayores que los gastos, porque siendo iguales prestamente podría ser destruida la casa.

Si tuvieses mucho trigo nunca desees mal año ni que valga caro porque el que tal desea es matador de los pobres.

Vende el trigo cuando vale el justo precio y no cuando los pobres no lo pueden comprar.

La mala mujer más se castiga por amor y por placer que por heridas.

La mujer moza y deshonesta toda riqueza desea, y la vieja que es mala, si la ley lo permitiese viva la deberían enterrar.

Procura ataviarte de virtudes más que de ricas vestiduras.

Has de saber que el vestir de mucho precio es señal de poco seso, y causa enojo a los vecinos.

No comiences casa ni edificio sino con gran necesidad porque la gana de obrar grandes casas y edificios no se mengua haciendo aquellos y la desordenada codicia de los pomposos edificios espera que se ha de vender, la casa acabada y el arca vacía hacen al hombre sabio y prudente, como quiera que tarde porque viene el seso después de hechos los gastos.

Más mejor es sostener estrecha vida y algunas veces hambre que vender el patrimonio.

Y mejor vender a que tomar dineros a logros o a intereses: porque el interés y el logro es una ponzoña para destruir la casa.

Gobierna tu familia y compaña con manjar grueso y no delicado, en especial a los que trabajan.

La mujer que es bien vestida y demanda nuevas ropas señala poca firmeza: porque según San Gregorio, en rico vestido nunca falta pecado.

Guárdate del médico que no es experimentado por mucho que sea letrado, y no menos huyas del médico que es embriagado, y del que quiere hacer experiencias en ti para ver de curar a otros.

Aquel que en abundancia de muchos y diversos es templado en su beber es como un dios terrenal, porque la embriaguez no hace otra cosa justa sino hacer caer al bebedor en tristezas y lloros.

Cuando seas viejo o esperes presto morirte te aconsejo que antes te encomiendes a Dios que a tu mujer e hijos porque el muerto muy pronto es olvidado.

Cuando hagas testamento manda primero pagar tus deudas y servidores que a los sacerdotes y clérigos".

Procedencia:

El nombre grabado en el pie del lomo del ejemplar permite determinar su procedencia.

Su anterior propietario fue el bibliófilo mallorquín Antonio de Villalonga y Ferrer (1821-1910), Comandante de Marina en 1853 y Alcalde de Palma de Mallorca en 1872. Reunió una biblioteca de más de diez mil volúmenes que al final de su vida, por motivos económicos, se vio en la necesidad de vender.

M. Obrador y Benassar, amigo de Villalonga, recibió el encargo de formar el catálogo para la venta, prologarlo (de manera muy emotiva) y editarlo. La referencia 107 del catálogo colaciona el Arte para servir a Dios, con la apostilla: "1 vol. en 16º, tipos góticos, p[iel] con rel. Enc. moderna. El margen interior algo apolillado".

Benassar comienza el Prólogo con estas sentidas palabras ante la dispersión de la biblioteca de su amigo Villalonga:

“Si alguien me hubiese vaticinado, diez ó doce años atrás, que la preciosa Biblioteca de D. Antonio Villalonga habría á estas horas cambiado de dueño y recibido yo el encargo de formar su catálogo para promover y anunciar su venta pública, hubiera considerado desde luego ambas predicciones como sueño falaz ó quimérico desvarío. Y sin embargo, lo uno y lo otro han venido á parar en realidad: ¡cosas del mundo!” (2).

J. A. Serrano Morales, Reseña histórica en forma de diccionario de las imprentas que han existido en Valencia etc., Valencia, 1898, p. 517, referencia el ejemplar Villalonga como único conocido de esta edición. Al hablar sobre el impresor Sanahuja indica Serrano Morales: "Del año siguiente tenemos anotado el Arte para servir a Dios. Obra citada en el Cat. de la Bib. en venta de D. Antonio Villalonga, número 107".

Las referencias de Benassar y Serrano Morales son las únicas a la edición valenciana del Arte para servir a Dios.

No en Salvá, Palau, Vindel ni CCPBE.

Salvá, 3939 y 3940, contaba en su biblioteca con ejemplar de la edición de Alcalá, 1555, Brocar y de la de Alcalá, 1525, Eguía, comentando: "El P. Flórez en las Noticias para la vida de Ambrosio de Morales, que preceden a su Viaje, llama a este tratado obra de oro, y dice que dicho Morales tomó a su cargo abrillantar aquella preciosa doctrina, y escribió de nuevo el libro sin alterar en nada la sustancia".

Palau, 146.621-146.670, referencia las ediciones españolas y extranjeras de la obra. La primera es de Burgos, 1524 e indica: "Precioso libro de la mística española, calificado por la mayoría de escritores de Libro de oro. La edición descrita es la más antigua que se conoce y formaba parte de la Biblioteca de Hernando Colón".

Tanto Salvá como Palau toman el calificativo de “obra de oro” del padre Enrique Flórez, que en tanto aprecia el Arte para servir a Dios. Escribe Flórez en la introducción del Viaje de Ambrosio de Morales:

"Uno de los libros que usaba [Ambrosio de Morales] fue el precioso de Fr. Alonso de Madrid, Franciscano, Arte para servir à Dios, obra de oro, pero sin pulimiento en el estilo: y viendo Morales que se hacía algo displiciente por el modo, tomó à su cargo abrillantar aquella preciosa doctrina, y escribió de nuevo el libro sin alterar la substancia. El original de su mano (que es un Tomo en 4. persevera en la Real Bibliotheca de Madrid: y acaba: En Cordoba, Domingo 27. de Octubre, visperas de los Santos Apostoles Simon y Judas, año de 1585. y 72. de mi edad" (3).

De lo indicado por el Padre Flórez se infiere que Ambrosio de Morales modificó la obra original de Alonso de Madrid en 1585. Por tanto hasta dicha fecha el texto de las diferentes ediciones corresponde al original de Alonso de Madrid.

... Y lo dulce

Dejamos para próxima ocasión la descripción y comentarios del tratado de cocina, bizcochos y postres.

Por ahora las dos obras quedan juntas recordando las palabras del gran Horacio.


(1). Pedro Sanz Barona, Isabel (Novela valenciana), Valencia, 2001. Versos recogidos en el Prólogo a la novela, página 17.

(2). M. Obrador y Benassar, Catálogo de la Biblioteca de D. Antonio Villalonga existente en Palma de Mallorca consta de unos 10.000 volúmenes, Palma, 1889, Imprenta de la Vda. e Hijos de P.L. Gelabert.

(3). Fr. Enrique Florez, Viage de Ambrosio de Morales por orden del rey D. Phelipe II a los reynos de Leon, y Galicia, y Principado de Asturias. Para reconocer las Reliquias de Santos, Sepulcros Reales, y Libros manuscritos de las Cathedrales, y Monasterios, Madrid, 1765, Antonio Marín, folio. Pág. XX, epígrafe 41 de la introducción, Noticias de la vida del Chronista Ambrosio de Morales.

viernes, 2 de enero de 2009

¡FELIZ AÑO 2009!

Me uno a Apolonio de Rodas y a Lamberto Palmart en sus votos para el éxito de la celebración en este 2009 del Año Internacional de la Astronomía. Y junto a ellos deseo también felicísimo y venturoso Año Nuevo a todos los bibliófilos y amigos.

Muchos años después de los descubrimientos de Galileo (“padre de la ciencia”) y de la difusión de sus obras, la literatura científica seguía aplicando las interpretaciones más peregrinas y singulares a los fenómenos del universo. Este folleto impreso en Valencia en 1677 es buen ejemplo.

AGUILAR, Bartholome de. Ivizio Vniversal del cometa se descvbrio en nvestro orizonte, en la parte de oriente, a los 12. de abril, a las 2. horas vn qvarto y 16. minutos de la mañana deste año 1677, Valencia, 1677, Francisco Mestre, fol. 2f.

El folleto tiene su rareza pues no figura en Palau ni en los repertorios bibliográficos valencianos.

CCPBE relaciona dos ejemplares: Biblioteca de la Universidad Literaria de Valencia y Biblioteca de Ciencias Sociales de la Universidad de Valencia. Parece, pues, que los tres ejemplares conocidos se encuentran en la ciudad de Valencia. A continuación reproducimos su contenido:




CCPBE colaciona otra edición: Barcelona, 1677, por Jacinto Andreu del que referencia un único ejemplar en Cervera (Lérida).

Notará el lector discreto ciertas tiras laterales en el ejemplar mostrado anteriormente. Se trata de cinta adhesiva que un anterior propietario del impreso colocó con el objeto de tapar las galerías de polilla. La tropelía y barbaridad cometida por el bibliófilo (¡no merece tal calificativo!) debe correr pareja con su falta de sensibilidad y un manifiesto grado de tacañería. El camino para remediar las galerías de polilla es bien sencillo: un restaurador cualificado de papel que efectúe los injertos correspondientes. En estas mismas lastimosas condiciones llegaron a mis manos otros impresos e incluso un gótico valenciano emblemático (el libro fue execlente y profesionalmente restaurado por Angel Camacho en Madrid). Afortunadamente el personaje en cuestión dejó de adquirir libro antiguo y derivó, según cuentas los cronicones locales valencianos, al coleccionismo de cromos y cómics.

Como observará el ocioso lector, el Catedrático licenciado Bartholome de Aguilar concluye que nada debe temer España, sus gentes y su invicto monarca Carlos II de la aparición del cometa. Por el contrario, todo los males que la aparición de este fenómeno trae consigo “desgracias en los Mercaderes, y malas correspondencias, trabajos, y dolores, particularmente en las mujeres, abundancia de ladrones, castigos exemplares dellos, cautiverios en los Corsarios, faltas de mantenimientos, y carestia dellos, falta de agua… muertes de gente Noble, y Principal, y algunos dellos Eclesiasticos”, derechos irán a nuestra vecina Francia. (Algún lector juicioso podrá inferir que no ha poco hemos debido padecer el paso de un cometa pues las primeras desgracias descritas por Aguilar no nos son ajenas en estos momentos de crisis e incertidumbre económica).

Próxima la festividad de la Epifanía deseamos que la estrella que guíe a los Reyes Magos aleje todo tipo de desgracias, en el Año que comenzamos, de nuestra España y traiga a los amigos bibliófilos mil venturas en forma de libros largamente deseados.