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domingo, 27 de junio de 2010

Bodoni y los Españoles


Giambattista Bodoni (1740-1813).

El pasado 14 de junio se presentó en Logroño a los medios de comunicación el primer volumen de la colección Bodoni, publicado por el Instituto Biblioteca Hispánica de CiLengua (institución pública que persigue "revisar, perfilar y a poner de manifiesto la importancia de la lengua y la cultura españolas y su impacto en el mundo") en colaboración científica con el Instituto de Historia del Libro y de la Lectura y con la Biblioteca Palatina y Museo Bodoniano de Parma.

Dos días después, el 16 de junio, tuvo lugar la presentación italiana, en el curso de un coloquio, en la Biblioteca Palatina de Parma.

El autor de este oprimir volumen es el catedrático de Literatura Española e Hispanoamericana de la Universidad de Salamanca, D. Pedro M. Cátedra.

Transcribimos a continuación la información proporcionada por CiLengua de esta obra que inicia el estudio sobre las relaciones del impresor Bodoni con los ilustrados españoles.


Pedro M. CÁTEDRA, G. B. Bodoni y los españoles, I. Epistolario de Leandro Fernández de Moratín y Giambattista Bodoni, con otras cartas sobre la publicación de «La comedianueva», San Millán de la Cogolla, Madrid & Parma: Instituto Biblioteca Hispánica del CiLengua, Instituto de Historia del libro y de la Lectura, Museo Bodoniano & Biblioteca Palatina, 2010. ISBN 978-84-937654-3-9. 404 págs.

"Constituye, así, este libro el primer volumen de la serie Bodoni y los españoles, en la que el profesor Cátedra irá estudiando las relaciones españolas del impresor de Parma.

Con este libro comienza una nueva colección del Instituto Biblioteca Hispánica, la colección Bodoni, que tiene además el valor añadido de ser la primera muestra de la colaboración establecida por el Cilengua con la Biblioteca Palatina y el Museo Bodoniano de Parma.

Esta colección irá estudiando las relaciones españolas del impresor de Parma. El asunto, a pesar de algunos meritorios trabajos, está muy lejos de haber sido tratado satisfactoriamente, sobre todo en lo que concierne a la primera etapa de las actividades de Giambattista Bodoni, la más dependiente de la influencia política y económica sobre el Ducado de Parma.

No hay que recordar que Bodoni no solo descuella en la historia del libro internacional, sino que fue, además, el impresor de cámara de los reyes de España Carlos III y Carlos IV. La historia del Ducado de Parma, en el que desarrolló su actividad, es, además, prácticamente la de un protectorado borbónico español; sus duques eran españoles por ser infantes de España y por haber sido educados en la corte de Madrid. La investigación que está en la base de este primer volumen de la colección Bodoni es, si se quiere, una obligación de quienes desde Cilengua diseñan un mapa de la influencia del español y de lo español fuera de nuestras fronteras.

En el volumen se estudia con detalle la relación de Bodoni y Leandro Fernández de Moratín, uno de los escritores españoles del siglo XVIII más conocidos y fiel amigo de algunos intelectuales italianos que habían residido algún tiempo en España, como Napoli Signorelli o Giambattista Conti. Durante los tres años que permaneció viajando por Italia, Moratín procuró conocer lo más significativo del país, en su particular Grand Tour. Residiendo en Bolonia y en contacto con el grupo de intelectuales españoles acogidos en el Colegio de los Españoles, se debió hacer la idea de publicar en la imprenta particular de Bodoni la que él consideraba su más importante y polémica obra dramática, La comedia nueva, que acabó siendo, además, no sólo literario sino del papel social y político de las diversiones públicas en la España de la Ilustración.

Para conseguir verse en los catálogos del más famoso impresor europeo, se benefició de la relación privilegiada que otros miembros de la colonia española de Italia tuvieron con el impresor de Parma, en especial el Rector del Colegio de San Clemente o de los Españoles, Simón Rodríguez Laso, y Manuel María Rodríguez Aponte. Este, corrector, de los clásicos griegos impresos co’tipi bodoniani entre 1790 y 1795 –cuya labor y correspondencia con Bodoni se estudia en el volumen III de Bodoni y los españoles, de próxima aparición-, fue el verdadero intermediario de Moratín para la publicación de su obra.

La comedia nueva es el único libro íntegra y exclusivamente en español del catálogo bodoniano; de ahí el dedicarle el primer volumen de Bodoni y los españoles. En él se publica el epistolario conservado de Bodoni, Moratín, Simón Rodríguez Laso, Rodríguez Aponte y Manuel de Condado relacionado con la edición de la obra, cuyo proceso editorial se estudia con la ayuda también de otras noticias inéditas. Este proceso se contextualiza con una revisión de la producción hispana del impresor de Parma y con un estudio sobre las razones políticas y de reivindicación intelectual de Moratín para ver su libro publicado con los tipos más famosos de Europa. Esto es, sin duda, un indicio de la importancia que Bodoni había adquirido también como arbiter litterarum en la Europa de la creación de las grandes bibliotecas como depósitos de representación y del nuevo coleccionismo bibliófilo y sus consecuencias político-administrativas.

Acompaña a este volumen la edición en facsímile de La comedia nueva, como ilustración de un trabajo tan limpio como representativo de un modo de imprimir teatro para la lectura, que fue preocupación también de Leandro Fernández de Moratín".

El libro, como todas las publicaciones del CiLengua, está magníficamente impreso. Puede ser adquirido en la tienda virtual del CiLengua. Absolutamente recomendable para bibliófilos.

domingo, 18 de octubre de 2009

Machina Hydraulica

Hace un par de años celebró Valencia -con el debido esplendor, boato y desfiles-, el 150 aniversario de la creación del Cuerpo Municipal de Bomberos de la Ciudad. Antes de su constitución tan importante y vital menester era asumido, además de por la población civil directamente afectada en los siniestros, por determinados gremios de la ciudad de Valencia.

En alguna ocasión ya hemos comentado en estas páginas el placer tan especial que encierran los tomos facticios, en octavo, en folio, normalmente encuadernados en sencillo pergamino de época, que llevan rotulado a mano en su lomo la mágica palabra Papeles varios o similar.
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En su interior encontramos un conjunto de impresos, del siglo dieciocho, diecisiete -y, ¡ay! del afortunado que pueda dar con un conjunto del dieciséis-, que no teniendo la condición de libro su poseedor tuvo a bien enviarlos al encuadernador para reunirlos y evitar su pérdida.
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En un volumen rotulado Papeles pertenecis. â Ciudad y Vniversi. (de Valencia) -que reúne nada menos que veintisiete impresos valencianos del siglo dieciocho-, hemos dado con una rara e interesante pieza de 1755 con las ordenanzas e instrucciones precisas para combatir el fuego y los incendios en la ciudad de Valencia.

Por esas fechas el valenciano Antonio Arboreda, Teniente del Regimiento Real de Artillería con plaza en la ciudad, diseñó y construyó la llamada Maquina Hydraulica destinada a sofocar fuegos e incendios. Y al histórico y valenciano gremio dels traginers (encargado del transporte de mercancías, dinero y bienes muebles en general en la ciudad) se le asignó la responsabilidad de la custodia, mantenimiento y uso de tan socorrida máquina.
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En dicho año, por orden del Cabildo Municipal, se dio a la estampa en la imprenta de la viuda de Antonio de Bordázar las instrucciones y ordenanzas para el uso, custodia y manejo de la máquina.
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Instrucción, y methodo que deve guardar, y obsevar el gremio de tragineros En la practica, y conservacion de la Maquina Hydraulica construida à expensas de la M.N. y M.L. Ciudad de Valencia En el Año de 1755. para apagar los incendios. Con el inventario de las piezas, y partes que componen la Maquina, y demás Ahinas que deven servir, y se necessitan para su maniobra. Y un auto de buen gobierno del Señor Intendente Corregidor dirigido al mismo intento. Valencia, (1755), Por la Viuda de Antonio Bordazar junto al Palacio Arzobispal. Folio, 285 x 185 mm. 

Colación: Frontis grabado reproduciendo la Machina Hydraulica, 16 páginas (incluyendo portada), blanca.

Frontis grabado: Machina Hydraulica para apagar incendios Construida â expensas de la Ciudad de Valencia, por dirección de D. Antonio Arboreda natural de la misma Ciudad. Thent. Del Regimito. De Real Artilleria, año 1755. Grabado y firmado por Carlos Francia (nótese al frente de la máquina las armas de la Ciudad de Valencia). 

 En la introducción del impreso se comenta que la ciudad de Madrid, Aranjuez y Barcelona ya disponen de máquina similar demostrando sus ventajas a la hora de combatir el fuego. Valencia deseaba contar con máquina similar pero carecía del conocimiento necesario para su construcción hasta que el animoso e instruido teniente Arboreda se brindó a ello. Se relacionan los últimos incendios sufridos en la Ciudad:

«..sus Iglesias Parroquiales de Santa Catalina, (a) y San Valero, (b) el Altar Mayor de plata de la Santa Iglesia, (c) y el de S. Juan del Mercado; (d) las Casas Capitulares de Ayuntamiento; (e) la de una, y otra parte de la calle Trench, durando el fuego quince días; (f) las de la calle Nueva; (g) y Carnicerías mayores, pereciendo mucha gente; (h) el Hospital General, quedando sofocados treinta enfermos; (i) y ultimamente en la calle de En Gil, que se quemaron cinco casas, y murieron cinco personas».

”.
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El texto principia con la Instrucción que debe observar el Gremio de Tragineros en el uso de La Maquina Hydraulica con diez epígrafes, prosigue con el Methodo para conservar la referida Maquina con nueve epígrafes y concluye con el Inventario de todas las piezas de la Maquina, y de las demás que sirven para su maniobra, clasificándolas entre piezas de bronce, de hierro y de madera. Concluye el impreso con la aprobación e instrucciones del Cabildo de la Ciudad que firma Pedro del Rebollar.

Nada menos que un mínimo de veintidós Tragineros exigía el manejo y uso de la Maquina:

«Ocho en cada lado, quatro de ellos pondràn la mano en los palos que estàn unidos en las palancas de hierro, y los otros quatro, los mas altos, tomaran las contrapalancas verdes, que vàn sobre el caxon, y las meteràn en la palanca de hierro: Dos mas se pondran de pies sobre las palanquillas de arriba, cargando su cuerpo en la palanquilla que baxa, afirmando al mismo tiempo sus manos en las barillas de hierro para sostenerse, procurando todos hacer la fuerza à un tiempo, y à espacio, pero sin cessar: Otro hombre se pondra encima de la tabla, que cubre el frasco, y tomarà la manga, sosteniendo àzia donde està, enlazada con las otras; bien que si el fuego estuviesse à la parte de afuera de la casa, dirigirà desde alli en la manga pequeña, y pico de hierro,el agua para apagarlo. Otro Traginero cuidara los caxones, y subministrara las mangas que le pidan... Y si el fuego estuviesse dentro de la casa, avrà otros dos Tragineros de los mas bien instruidos, y el uno tomara el pico de hierro de la ultima manga...».

Desconocemos el éxito y méritos de la Maquina y si su uso fue continuado hasta la constitución, un siglo más tarde, del Cuerpo Municipal de Bomberos de Valencia.

No en Salvá ni en Palau. CCPBE: 1 único ejemplar. Existe facsímil realizado por la Librería París-Valencia de Valencia.

Buscando máquinas similares en obras de la época damos con la reproducción contenida en el volumen quinto de planchas de la primera edición de la Encyclopèdie ou dictionnaire raisonné des sciencies, des arts et des métiers, París, 1751. El modelo reproducido en la parte superior de la plancha, indica el texto es el habitual usado para combatir incendios en los Países Bajos. El modelo inferior corresponde a una bomba fija de agua.

sábado, 11 de julio de 2009

El libro a la moda

El librito con este título -dado a la estampa en Madrid en 1785-, tiene el mérito singular de ser el primero en España (¿y tal vez el único?) impreso en su totalidad en tinta verde. La edición original -Le livre à la mode-, fue publicada en París, 1757. Su autor, el francés Luis Antonio Caracciolo (1721-1803), marqués de tal nombre, quiso satirizar los exagerados excesos en las maneras y costumbres que la sociedad francesa adoptaba con el florecimiento del Siglo de las Luces y la Ilustración.
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Entre otras divertidas premisas, Caracciolo considera que ha llegado el momento de abandonar la tinta negra en la impresión de los libros. Al igual que la sociedad se rodea de colores alegres en su vestuario, en la decoración de las viviendas e incluso en los alimentos, el noble arte de la imprenta debe adaptarse a las exigencias de los nuevos tiempos. Y para ello tiene que desterrar al olvido el fúnebre color negro de los textos que será sustituido por otros más apropiados en función de la naturaleza de la obra.

Dando ejemplo, Caracciolo publica la primera edición de Le livre à la mode todo él en tinta verde. A esta edición siguió la segunda, 1759, en tinta colorada. Después la tercera en amarillo y la cuarta ¡en cuatro colores!: las hojas de prefacio en amarillo naranja, el cuerpo de la obra en marrón, azul turquesa y rojo escarlata y la última parte de nuevo en amarillo naranja (1). En 1785, la obra se da a la estampa en Madrid en castellano por anónimo traductor. Y cumpliendo los deseos del autor se imprime, al igual que la primera edición francesa, utilizando tinta verde.

Luis Antonio Caracciolo, (marqués de Caracciolo). El Libro a la Moda. Traducido del francés al castellano, Madrid, 1785, 12º, En la Imprenta del Consejo de Indias. 137 X 95 mm. 

Colación: 11 hojas preliminares (que comprenden portada, Advertencia del traductor, Dedicatoria y Prólogo), 93 págs. Impreso en tinta verde en grueso papel de hilo. Nuestro ejemplar forma parte de un volumen facticio con otras obras del siglo XVIII. Encuadernación en pergamino de época, lomo rotulado con el título: Papeles varios. (¡Cúantas satisfacciones proporcionan estos volúmenes facticios que muy de vez en cuando llegan a manos del bibliófilo! Son agradable caja de sorpresas, pues la naturaleza efímera de las obras que contienen -que no eran merecedoras de encuadernación individual-, las ha hecho, en muchas ocasiones, extraordinariamente raras. Este librito es un ejemplo).

En la Advertencia del Traductor excusa éste el motivo de su tarea. El traductor considera que a pesar del mucho mal que las modas causan “el luxo en estas, hasta un cierto punto es muy conveniente en una Nacion para fomentar las fábricas, desterrar la ociosidad, y entretener honestamente muchas personas que por falta de objetos en que ocuparse se hacen inútiles y gravosas al Estado”.

Pero viendo el traductor que todos esos lujos son importados y el grave quebranto, en consecuencia, que supone para la economía nacional decidió llevar adelante la tarea de traducir la obra pues “son crecidísimas las cantidades que se extraen del Reyno… libertar su patria de las funestas consequencias que acarrea el exceso en esta parte, proponiéndose ridiculizar todas aquellas modas e invenciones de que usan los Petimetres y Petimetras, que tanto en general como en particular son muy perniciosas”. 

Sigue la obra con la Dedicatoria del autor dirigida a “Mis señores y señoras los petimetres y petimetras. Señores y Señoras mías”. Apreciará el desocupado lector como el traductor, -tocado por la Diosa Modernidad-, se anticipa dos siglos a las tesis del Bibiano-Aidismo. En admirable ejercicio igualitario y gramatical usa de ambos géneros a la par para dirigirse a los susodichos petimetres (palabra tomada del francés, petit maître: persona de maneras y formas afectadas seguidor acérrimo de la moda).

La Dedicatoria, impresa en grandes caracteres, la reproducimos íntegra a continuación:

Sigue el texto con 12 páginas de Prólogo donde el autor da sobrados motivos para abandonar la impresión de libros utilizando la tinta negra y también otras reflexiones acerca de las encuadernaciones más convenientes para los tiempos que corren. Nada mejor que leer el texto en su totalidad:

Concluido el Prólogo principian las 93 páginas que componen el tratado. La calidad de la impresión nos permite reproducir a continuación alguno de sus párrafos:

Sobre las impresiones góticas y la Encyclopèdie (págs. 8-11):

Preceptos que pueden dirigir a un joven de calidad y distinción en el gran mundo (págs. 25-35):

Halagüeño futuro de El libro a la moda (págs. 42-44):


No en Salvá, Palau, CCFr., ni BL.

CCPBE: 1 único ejemplar en la Biblioteca Valenciana, procedente de la biblioteca de Carreres Zacarés. 
 Como es habitual, la edición española de El libro a la moda ha devenido más rara que la francesa original. Además de tener una tirada menor, nuestros avatares históricos han hecho que lleguen hasta nuestros tiempos contados ejemplares de esta traducción castellana. El autor en el Prólogo indica que “A esta primera edición verde seguirá otra de color rosa…”. Dicha edición se imprimió en París, 1759, en tinta roja. 

En España pensamos que también se dio a las prensas y debe ser la obra referenciada por Palau, 332.829, El tocador ó El libro a la moda: escrito en letra de color rosa, pulimentado y barnizado, Madrid, 1796, 8º, Antonio Espinosa. 

Por último destacar la coincidencia entre la primera edición francesa y la española en el mismo grabado xilográfico -representando la figura de un loro-, en la portada. La explicación del animalito la tenemos en el pie de imprenta de la edición francesa: A Verte-Feuille, De l'Imprimerie du Printemps, au Perroquet, L'Année Nouvelle ("En Hoja-Verde. De la Imprenta de la Primavera, a la enseña del Loro, el Año Nuevo"). En fin, una curiosidad o capricho bibliográfico que no tuvo arraigo posterior y que nos llega ahora como recuerdo del mundo amable, frívolo y fatuo de los salones y tertulias de la sociedad seudo ilustrada.

(1) Ver en Le blog du Bibliophile el artículo sobre las ediciones francesas de la obra