sábado, 24 de abril de 2010
Salon International du Livre Anciene au Grand Palais à Paris
sábado, 27 de febrero de 2010
XXXIII Feria del Libro Antiguo de Valencia
domingo, 29 de noviembre de 2009
XII SALÓN DEL LIBRO ANTIGUO. Madrid, 26-29, noviembre, 2009
Vamos recogiendo catálogos que amablemente nos ofrecen en los stand. Algunos sencillos. Otros de tal densidad tipográfica que su lectura demandará gran esfuerzo físico. Los más, muy bien maquetados, impresos sobre papel de calidad con reproducciones a color.
Entre todos destacaría tres por su presentación atractiva y muy cuidada: el de la Librería Luis Bardón, el de la Librería Guillermo Blázquez y el de Estudio Bibliográfico Susana Bardón. Al final de la visita hemos reunido un buen conjunto de impresos que nos traerá a la memoria la sentencia de Anatole France, “no hay mayor placer que la lectura de un catálogo de libro antiguo”.
.Saludamos al bibliófilo extremeño Joaquín González Manzanares y comentamos sobre el libro que acaba de publicar: La pasión libresca extremeña. Retazos de bibliografía, bibliofilia y bibliotecas.
jueves, 25 de junio de 2009
XXI Salon International du Livre Ancien. París, junio, 2009
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El bibliófilo francés valora el libro por su condición. En España no damos tanta importancia a ello… ¡porque si lo hiciésemos no tendríamos libros que colocar en nuestros estantes! Tras siglos de destrucción, desamortización y guerras los pocos que han sobrevivido a tantas calamidades han devenido “infinitamente raros” (como gustan decir los franceses) pero en condición habitualmente penosa (el erudito y librero anticuario Carlos Clavería tiene acuñado el término de "spanish condition" para retratar este estado tan común en los libros españoles).
Nada más entrar nos damos de lleno con los stands de la élite de los libreros. Una docena de los más granados y esforzados representantes de la flor de la librería anticuaria internacional muestran las piezas más asombrosas que imaginar podamos. Dos de ellos, uno alemán y otro suizo, nos aturden con una sinfonía de códices y libros de horas iluminados que nos llevan al borde del síncope. Hay tantos reunidos y en tan poco espacio que pasados los primeros momentos de asombro uno llega a considerar normal este espectáculo único ("de la naturaleza humana") y que, -al igual que con el fenómeno del eclipse solar-, tendrá que transcurrir un año o dos para que vuelvan a darse las venturosas condiciones que favorezcan su repetición.
Hablando de eclipses contemplamos dos preciosos libros de cosmografía: un Astronomicum Caesarum de Pedro Apiano, 1540, iluminado de época y un tratado alemán impreso en el siglo XVI (lamento no recordar más datos de esta obra) de grandes dimensiones (700 milímetros de altura) repleto de esferas, figuras móviles (volvelles), una de ellas con más de una docena de figuras superpuestas, iluminadas de época, representando el movimiento de las constelaciones celestes. ¡Maravilloso!
A ambos lados de los stands centrales del patio del Grand Palais se extiende una buena y nutrida representación de la librería anticuaria francesa, y en menor grado de otros países europeos y americanos. Rebuscando con paciencia, es fácil encontrar libros accesibles a todos los bolsillos y que satisfacen todas las inclinaciones temáticas. Es solo cuestión de recorrer con la vista tabanco tras tabanco, stand tras stand, tomando catálogo de uno y otro lado. Agradable paseo al que dedicamos buena parte del día.
Saludamos a libreros y bibliófilos españoles. Hemos visto pocos libros españoles en el Salón: a destacar el ejemplar de la reina regente María Cristina del Salustio de Ibarra, en precioso marroquín; el rarísimo tratado de Diego García de Pelayo Instrucción nauthica, para el buen uso y regimiento de las Naos, su traça y gobierno conforme à la altura de Mèxico, Mèxico, 1587 y un cantoral del siglo XVIII de dimensiones monumentales, manuscrito sobre pergamino, encuadernado sobre tabla y conservando todos sus cierres en hierro, procedente de un convento de Bilbao con un peso de alrededor de sesenta kilogramos… (¡ya se sabe, los de Bilbao son así!).
¿Qué tres libros escogería del Salón? Pues lo mínimo, lo mínimo que tomaría sería un ejemplar extraordinario de la Hypnerotomachia Poliphilii, en estricta condición original, la edición original del Atlas Major de Blaeu, 11 vols. folio, 1662, y uno solo de los maravillosos libros de horas y códices expuestos por los libreros suizo y alemán citados más arriba.
El Salón, nuevamente, ha sido realizado en el marco tan fin de siècle del Grand Palais. Tiene un defecto: el sol de junio eleva la temperatura de su interior. Este año todos los stands estaban protegidos con techo para evitar la caída a plomo de los rayos solares. Algún librero forró sus vitrinas con papel protector para evitar la luz directa sobre los ejemplares expuestos. La temperatura en el interior del Grand Palais es excesiva y afecta negativamente a la conservación de los libros.
Buena concurrencia de asistentes, especialmente el domingo, muestra de la gran afición bibliófila que existe en el país vecino.
Galería de fotos:
http://le-bibliomane.blogspot.com/2009/06/galerie-photos-dune-ballade-au-grand.html
lunes, 2 de marzo de 2009
Feria del Libro Antiguo en Valencia.
La librería de Rafael Solaz ameniza con la voz y música en directo de un cantautor la siempre agradable tarea de la búsqueda del libro deseado.
Y viendo y hablando de libros recordamos a Azorín en su obra Un pueblecito Riofrío de Ávila:
Azorín, Un pueblecito: Riofrío de Avila, Primera edición, Madrid, 1916, Publicaciones de la Residencia de Estudiantes.
Comienza Azorín la obra, que dedica a Antonio Machado, con la siguiente reflexión: "En el otoño se celebra en Madrid la feria de los libros... ¿Qué sabemos las manos que han vuelto las páginas de este pobre libro? Nosotros mismos, en la soledad del campo, sin nuestros libros dilectos, hambrientos de lectura, ¿no encontraríamos también placer en la lectura de este volumen anodino? En parte, en gran parte, el libro es nuestro propio pensamiento".