sábado, 27 de febrero de 2010

XXXIII Feria del Libro Antiguo de Valencia

El pasado jueves a las 11 de la mañana la Alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, inauguró la XXXIII Feria del Libro Antiguo. Siempre próxima y amable, la Alcaldesa, tuvo palabras para los libreros y visitantes departiendo con unos y otros.

Un año más libreros y bibliófilos valencianos nos reencontramos en la Gran Vía Marqués del Turia. También acuden puntuales libreros y visitantes de otras provincias españolas.

“No todo está en internet” escribía ayer en el diario Las Provincias el periodista David Burguera en su crónica sobre la Feria del Libro. Y entre muchas de las cosas que la red no puede ofrecer está el placer de disfrutar de la mañana del sábado en compañía de amigos bibliófilos y libreros revolviendo y escudriñando tabanco tras tabanco. O el de oler viejos papeles y cueros seculares: "los libros se huelen... y algunos después se leen" decía César González Ruano.

¡Feliz Feria para todos y animamos a los amigos bibliófilos a visitar la ciudad de Valencia con esta magnífica y oportuna excusa!

Galería de fotos

Gonzalo Fernández, Luis Caruana y Jorge Civera.

Luis Caruana, Rafael Solaz (padre), Gonzalo Fernández, Rafael Solaz (hijo) y Jorge Civera en el stand de la Librería Rafael Solaz.

Bibiliofilia Valenciana:
Jorge Civera, Rafael Solaz (padre), Nicolás Bas, Angela Parejo, Luis Caruana, Gemma Contreras y Gonzalo Fernández.

Luis Caruana y Antonio Lorenzo de la librería El Asilo del Libro.

Gonzalo Fernández y Jorge Civera. Seguiremos informando...   

domingo, 14 de febrero de 2010

El ejemplar Salvá de la edición valenciana de la Crónica de Juan II

En 1779 el gran impresor valenciano Benito Monfort dio a la estampa la nueva edición de la Crónica del rey Juan II de Castilla, padre que fue de la reina Isabel I la Católica.

La Crónica -recopilada por Fernán Pérez de Guzmán-, fue escrita por Alvar García de Santa María, Juan de Mena, Juan Rodríguez del Padrón, Pedro Carrillo de Albornoz, Frey Lope de Barrientos y mosén Diego de Valera: “los hombres más distinguidos del siglo XV, contribuyeron a la composición y mejora de esta obra” en palabras de Salvá. La Crónica fue publicada con las observaciones de Galíndez de Carvajal.

La primera edición de la Crónica fue impresa en Logroño en 1517 por Arnao Guillén de Brocar, y constituye uno de los monumentos tipográficos de la imprenta española del siglo dieciséis.

A la edición de 1517 siguió la de Sevilla, 1543, Logroño, 1590 y 1591. Hubo de transcurrir, pues, dos siglos para que la Crónica -que como decía Martínez de la Puente en 1678, “no se halla ya fácilmente”-, fuese de nuevo dada a la estampa.

Benito Monfort realizó una magnífica y lujosa edición de la Crónica: tanto por el cuidado y esmero tipográfico puesto en su impresión como por la corrección y precisión del texto. Fue impresa sobre buen y marginoso papel. En fin, edición que reúne y cumple con las exigencias que la hace ser codiciada por el bibliófilo.

La edición de Monfort de la Crónica no es obra rara. Debió tirarse con generosidad atendiendo a la numerosa demanda. En esta ocasión, la belleza y majestuosidad de la obra ha permitido que lleguen hasta nuestros tiempos numerosos ejemplares. De nuevo se cumple la sentencia de Salvá en el Prólogo de su Catálogo al aseverar que un libro bien impreso y encuadernado siempre llamará la atención del profano que presto lo llevará a manos de quien sea su salvador.

El CCPBE relaciona más de sesenta ejemplares en bibliotecas públicas españolas, siendo habitual ver ejemplares ofrecidos en catálogos de libreros.

Pero don Benito Monfort -impresor extraordinario cuyas producciones son comparables a las de sus contemporáneos Didot, Bodoni, Sancha o Ibarra-, imprimió unos pocos ejemplares de la Crónica en grueso papel avitelado, con mayores dimensiones y márgenes que la tirada normal. Uno de esos ejemplares, sueño y codicia de bibliófilo, fue a manos de Salvá.

De este singular, raro y apreciado ejemplar damos noticia a continuación;


Fernán Pérez de Guzmán, Crónica del Señor Rey Don Juan, segundo de este nombre en Castilla y León, compilada por el noble caballero... con las generaciones y semblanzas de los Señores Reyes Don Enrique III y Don Juan II y de otros prelados y caballeros de aquel tiempo, del mismo autor. Corregida, enmendada y adicionada por el Dotor Lorenzo Galindez de Carvajal, y aumentada en esta última edición de algunas notas manuscritas del mismo, Valencia, 1779, En la Imprenta de Benito Monfort, folio, 362 x 256 mm.

 

Encuadernación plena piel, marroquín rojo. Lomo con nervios, composición entre nervios con motivo à la fanfare. Planos enmarcados con gruesa greca dorada, en el centro de ambos planos supralibris dorado de Salvá. Cantos, contracantos y cortes dorados. Guardas en seda roja. Medidas de la encuadernación: 375 x 275 mm.


Detalle del lomo y de las guardas en seda roja, contracanto dorado.

Nótese que este ejemplar Salvá no lleva en la guarda el ex libris de Ricardo Heredia, conde de Benahavís, aunque formó parte de su biblioteca.

Colación:

Anteportada, portada con viñeta alegórica, XX páginas preliminares con lista de subscriptores y prólogo, 636 páginas, blanca.





Salvá, 3121. Este mismo ejemplar: "Esta impresión rivaliza en nitidez y hermosura con la primera de Logroño, sobre todo en los pocos ejemplares que se tiraron en papel grande y avitelado como es el que yo tengo. Todas las ediciones llevan al fin las Generaciones y semblanzas, a pesar de que sólo la valenciana lo expresa en la portada". Nótese el orgullo bibliófilo de Salvá al describir su especial ejemplar.

Heredia, 3133. Este mismo ejemplar. "Bel exemplaire sur grand papier, provenant de la Collection Salvá".

Palau, 64969: "Magnífica edición, digna de la primera de Logroño, y honra de la imprenta Monfort... Hay ejemplares en gran papel, fol. marquilla, que valen el doble".

Brunet, II, 1838: "Bella edición, que debe ser acompañada de un suplemento titulado: Apéndice a la Crónica del rey Juan II... por Liciniano Sáez, Madrid, Ibarra, 1786, in-fol. Hay ejemplares de las dos partes en gran papel".

Graesse, III, 189.

Ruiz Lasala, 319: "Excelente papel, márgenes generosos, dos bellos retratos... Se trata de una de las más hermosas ediciones, honra de las prensas monfortianas".

J.E. Serrano Morales, Diccionario de las imprentas... en Valencia, Valencia, 1898, página 338: “Por la hermosura y primor con que están impresas, citaremos las dos obras siguientes...”.

Martí Grajales, I, 537.

Guastavino, 106.

Como la Crónica no es obra rara en comercio no nos extenderemos más sobre su contenido, origen y autores, pero haremos una breve comparación con un ejemplar normal de la edición, añadiendo un pequeño apunte para los bibliófilos.


Comparación con un ejemplar de la tirada normal

Ilustramos con las siguientes fotografías la diferencia entre el ejemplar Salvá -de tirada especial-, y un ejemplar de tirada normal.


El ejemplar de tirada normal está encuadernado en plena piel, pasta española de época, lomo con nervios, motivos dorados entre nervios, doble tejuelo, marroquín rojo y verde, cortes pintados en rojo.

Mide el ejemplar de esta tirada 350 x 245 mm, es decir 12 milímetros menos de alto y 11 milímetros menos de ancho que el ejemplar en papel vitela. También se puede observar como el papel avitelado de mayor gramaje incrementa el grosor del volumen.

Estas diferencias que pueden parecer triviales a quien le es ajeno o indiferente el mundo del libro, generan enormes sinsabores o alegrías a los bibliófilos. Que el ánimo mute por unos milímetros más, o unos milímetros menos, es prueba irrefutable del dudoso estado mental de los apasionados por los libros y motivo más que suficiente para su inhabilitación e internamiento en casa de orates.
.
 .
¿Es obra completa la Crónica de Juan II impresa por Monfort?
.
Benito Monfort imprimió al año siguiente, 1780, otra crónica: la de los Reyes Católicos escrita por Hernando del Pulgar. Aunque obras independientes fueron parte de un mismo proyecto editorial y dadas a las prensas como un único conjunto. La lista de señores suscriptores que encabeza la obra así lo testimonia al indicar la relación de suscripción a las dos crónicas.

El bibliófilo escrupuloso debe ser consciente que la obra completa de esta edición está integrada por ambas crónicas. Es bien raro encontrarlas en el mercado juntas y uniformemente encuadernadas. Los catálogos de librero no suelen hacer especial hincapié en este asunto o lo pasan por alto si solo presentan uno de los dos volúmenes (habitualmente la Crónica de Juan II). La cuestión cambia radicalmente si se ofrecen las dos crónicas. En este caso la glosa laudatoria estará sembrada de innumerables pronos admirativos por la singularidad y rareza del conjunto.

En la fotografía siguiente se muestra un conjunto uniformemente encuadernado de ambas obras. Nótese además la numeración correlativa de los tomos en los tejuelos inferiores.


Con la edición de la Crónica de los reyes Católicos, Benito Monfort -al igual que con la de Juan II-, quiso ofrecer al público una obra que a pesar de su trascendencia para la historia de España, llevaba dos siglos sin darse a las prensas.

La primera edición de la Crónica de Hernán del Pulgar lo fue en los talleres de los Nebrija, Granada, 1555. Siguieron las de Zaragoza, 1565 y 1567. Y desde esa última fecha... ¡hasta 1780!

La edición de Nebrija -por la elegancia de su composición y tipografía humanista-, y la de Zaragoza, 1566, por los espléndidos grabados que la ilustran, representan también dos hitos en la historia de la imprenta española del siglo XVI.

Bien estudiada ha sido la figura del Secretario Hernán del Pulgar, quien muchos bautizan como el primer periodista europeo. Traemos una cita, tal vez menos conocida, del Embajador Hernán del Pulgar recogida por Azorín:

"Un hombre tranquilo. Fernando del Pulgar, toledano, es amigo de los Reyes Católicos, más de la Reina que del Rey. Ha presenciado el drama de la hija y de la hermana, de Juana y de Isabel, de la hija y de la hermana de Enrique IV. No ha quedado mal con ninguna. ¿Porqué en Portugal llaman “excelente” –"la excelente señora”- a Juana? Ocupa ahora el solio -imprevisiblemente- Isabel. Presencia también el paso de la España antigua a la España moderna. Es el primer embajador de España en la Edad Moderna. Melchor de Santa Cruz Dueñas narra en su Floresta Española (1574) dos anécdotas de Fernando del Pulgar. Están los Reyes Católicos en un huerto, con varios caballeros. Juegan a un juego de azar. Hay allí una higuera, con higos maduros e higos aneblados. Quien toque un higo habrá de comerlo, sea maduro, sea aneblado. Le toca el turno a Fernando del Pulgar; toca uno y es anebaldo. Y prestamente dice: “Enderézote” (1).

Damos, a continuación, breve colación de esta crónica:
.

Hernando del Pulgar, Crónica de lo Señores Reyes Católicos Don Fernando y Doña Isabel de Castilla y de Aragón, escrita por su cronista... cotexada con antiguos manuscritos y aumentada de varias ilustraciones y enmiendas, Valencia. 1780, En la Imprenta de Benito Monfort, folio, 350 x 245 mm.

Colación:

Anteportada, portada con viñeta alegórica grabada, VI páginas con la Lista de los Señores Subscriptores a las dos Crónicas del Rey Don Juan el Segundo y Reyes Católicos, Don Fernando y Doña Isabel, 2 folios con Prólogo del Editor, 384 páginas, blanca.




Salvá, 3137: "Para el que desee poseer el texto más puro y genuino de Pulgar, la presente edición es preferible porque ha sido cotejada con varios códices antiguos y corregida según ellos; además lleva varias notas al pie de las páginas".

Heredia, 3141: "Un des rares exemplaires sur grand papier; il provient de la collection Salvá".

Brunet, IV, 977: "Belle edition", aunque la en 1789 por error.

Graesse, V, 510.

Ruiz Lasala, 334, reproduce la portada de la obra.

Guastavino, 111.
.
Palau, 42130: "Bella impresión. Contiene una adición anónima que llega hasta 1492. Esta era considerada la mejor edición por haberse cotejado con varios códices antiguos".

CCPBE: 56 ejemplares.


Una tercera obra para completar la edición monfortiana

Como indican Salvá, Palau y Brunet la Crónica de Juan II de Monfort debe completarse con una pequeña obra escrita por fray Liciniano Sáez e impresa seis años más tarde en Madrid por la Viuda de Ibarra.
.
Ciertamente los Monfort y Orga en Valencia y los Sancha e Ibarra en Madrid elevaron el arte de la imprenta en España en el siglo XVIII a la misma dignidad, excelencia y categoría que sus vecinos franceses, ingleses e italianos.

Para el bibliófilo interesado en este conjunto de crónicas que fundamentan, con noticias de primera mano, una época crucial en la historia de España, terminamos las referencias con mención a esta pequeña obra de Liciniano Sáez necesaria de reunir para quien quiera tener este juego de crónicas bien completo.


Fray Liciniano Sáez, Apendice a la crónica nuevamente impresa del señor rey don Juan el II. En que se da noticia de todas las Monedas, de sus valores, y del precio que tuvieron varios géneros en su Reynado. Por el P. Fr. .., Monge del Real Monasterio de Santo Domingo de Silos, Orden de San Benito, Archivero de dicho Monasterio, y Prior de San Frutos, Madrid, 1786, En la Imprenta de la Viuda de Ibarra, Hijos, y Compañía, 4º, 285 x 205 mm.

Encuadernación en plena piel de época, pasta española, lomo liso con dorados, tejuelo.
.
Colación:

Portada, hoja de dedicatoria al conde de Floridablanca, 6 páginas Al Lector, 131 páginas.



Salvá, 3165.

Palau, 284.460.

Vicisitudes bibliófilas

Adquirí un ejemplar de la Crónica de Juan II en 1995 en la Librería La Cancela de Murcia. Un año más tarde di con el conjunto de las dos crónicas mostrado en las fotografías anteriores en El Asilo del Libro de Valencia. Entregué mi ejemplar como pago a cuenta y adquirí los dos volúmenes.

El ejemplar Salvá de la Crónica de Juan II viene de París. Hace tres años acudimos a la obligada cita del Salón Internacional del Libro Antiguo. La noche de nuestra llegada un amigo me comentó:

-X (librero anticuario) está preguntando por ti. Sabe que vienes a París y parece tiene algo que ofrecerte.

A la mañana siguiente apareció X en el Grand Palais y me dijo:

-Tengo el ejemplar Salvá de la Crónica de Juan II, por si puede ser de tu interés...

¡Por un momento pensé que se refería a la edición de 1517! Como X no exponía en el Salón salimos fuera del recinto. Bajo el pórtico de columnas extrajo el ejemplar de una bolsa de mano acompañando el movimiento con las siguientes palabras:

-Lo han visto ya los de Quaritch… si no te interesa se lo van a quedar.

Cerramos rápido el precio. Los libros van y vienen. En este caso, su viaje es repetitivo: impreso en Valencia, marchó a París, suponemos que entre 1825 y 1830, donde Salvá lo encuadernó formando parte de su biblioteca. Vuelve a Valencia en 1847. Sale de nuevo a París, donde Heredia instala su biblioteca. Allí se subasta en 1891... y en 2006 -tras un larguísimo periodo del que desconocemos sus movimientos-, vuelve a Valencia. Idas y venidas…

Tal vez al lector curioso le asalte la misma interrogación que a quien estas líneas escribe: ¿qué habrá sido del ejemplar Salvá de la Crónica de los Reyes Católicos impresa por Monfort..?

(1). Azorín, Agenda, Madrid, 1959, Biblioteca Nueva, págs. 166-167.

domingo, 24 de enero de 2010

La primera edición valenciana de un best seller de cocina

Ha pasado un año desde que asomó al blog (ver Lo útil y lo dulce) una fotografía de la encuadernación -el lomo rotulado-, de un tratado de cocina y repostería. Entonces dijimos que más adelante daríamos detalle sobre el libro. Hoy, -con el acostumbrado retraso que acompaña siempre los asuntos de libros-, vamos con ello.

Francisco Martínez Montiño fue Cocinero Mayor de tres reyes de España: Felipe II, Felipe III y Felipe IV. Pocas noticias sabemos de su vida. Parece que de muy joven entró en las cocinas reales como pinche y despuntó prontamente por sus habilidades y buen hacer en los fogones.

Felipe II lo nombró Cocinero Mayor y en tan importante desempeño continuó con sus sucesores Felipe III y Felipe IV. En 1620, tras treinta y cuatro años sirviendo a la Corona en tan reales menesteres, se retiró con pocos ahorros y escaso patrimonio. Ello le mueve, en dicho año, a elevar un memorial a Felipe IV solicitando ayuda para sus hijos.

Montiño -a quien los gastrónomos españoles bautizan como el Paul Bocusse de la época-, recopiló su conocimiento y saber hacer en un libro emblemático: Arte de la Cozina. La obra no solo reúne varios cientos de extraordinarias recetas sino que es un extenso y minucioso tratado del buen gobierno, uso y gestión de la Cocina: Montiño fija reglas y normas de conducta para la organización de la cocina, limpieza, jerarquía, servicio, preparación de la mesa, formación, compostura de cocineros, mozos y camareros, etc.

Siguiendo a Palau, el Arte de cozina fue dado a la estampa por vez primera en 1611 en Madrid, en las prensas de Luis Sánchez. Vino después la edición de 1617, Madrid, de Juan de la Cuesta (¡los pliegos impresos del Arte compartieron, muy probablemente, los mismos días, espacio, prensa y almacén con los de la princeps del Persiles!). Hubo cinco ediciones más durante el siglo diecisiete.

La primera edición del Arte impresa en el siglo dieciocho lo es en  Valencia, en 1705. es pues, esta edición valenciana la séptima en orden cronológico. Tras ella siguieron varias impresiones durante dicho siglo (en Madrid y Barcelona) y comienzos del siguiente.

De un ejemplar de la edición valenciana de 1705 del Arte de cozina damos noticia a continuación:



Francisco Martínez Montiño, Arte de cozina, pasteleria, vizcocheria, y conserveria, compuesta por ... .., Cozinero mayor del Rey nuestro Señor, Valencia, 1705, En la Imprenta de Francisco Mestre, Impressor del Santo Oficio, junto al Molino de Rovella, 8º, 151 x 101 mm.


Encuadernación en pergamino de época, lomo rotulado con título. Llamamos la atención del bibliófilo acerca de la extraordinaria condición, -prácticamente perfecta-, en que se encuentra este ejemplar, poco habitual en libros de esta naturaleza sometidos al uso y desgaste por su consulta cotidiana.

Colación:

8 folios preliminares, 512 páginas, 9 folios con tabla.

Los ocho folios preliminares -signatura ¶8-, contienen: portada, hoja con tasa y aprobación, dos hojas con Licencia del Rey Felipe III, -fechada el 11 de enero de 1610-, 3 hojas con Prólogo de Montiño al lector, hoja con Advertencia y al verso, el índice del capítulo primero (que comprende las páginas 1 hasta la 24). El índice del capítulo segundo, -que se extiende desde la página 24 hasta la 511-, va al final de la obra.

A continuación reproducimos por su interés parte de las páginas preliminares (recordamos al paciente lector la posiblidad de pinchar sobre la fotografía para ampliarla y leer con comodidad el texto).



Sign. ¶3-4, Licencia del rey Felipe III.







Sign. ¶5-7, Prólogo de Montiño al Lector y Sign. ¶8r: Advertencia.



Sign. ¶8v: Indice del capítulo primero. Reproducimos a continuación las páginas del capítulo primero dedicadas a De la limpieza de la cozina, y del govierno que ha de tener el Cozinero mayor en ella.







"Procurese, que sean de buena disposicion, liberales, de buen rostro, y que presuman de galanes, que con esso andaran limpios, y lo seràn en su oficio...".



El capítulo primero continua con recomendaciones precisas para servir la mesa, limpieza y porte de los mozos de comedor y una relación de menús para banquetes. Establece Martínez Montiño tres fechas relevantes para las que elabora y presenta menús de banquete: día de Navidad, mes de mayo y septiembre.

En la pagina 24 comienza el  capítulo segundo dedicado a presentar un imponente conjunto de recetas de cocina. Leyéndolas observamos como todas ellas están ceñidas a la hoy llamada cocina de mercado. Martínez Montiño huye de lo que califica, a lo largo del texto, como cocina de fantasía. De nitrógeno líquido, nada de nada, por supuesto...

Reproducimos algunas de las páginas:







Sobre las pinzas de la langosta: "...y pondras al derrredor las piernas con sus conchas, porque gustan los señores de partirlas...". Los cangrejos pequeños. "...los señores gustan de partirlos con los dientes, y chupar los tuetanos".





Concluye la obra en la página 511 con la receta de potaje de castañas. Como rezan las últimas líneas de la obra era intención de Martínez Montiño continuarla con un recetario de cocina extranjera y de su criticada cocina fantástica:

"Con lo qual por agora doy fin à este libro, porque en èl casi todo lo que hallares es al vso español: pero siendo Dios servido, y teniendo salud, entiendo sacar à luz y ampliar este libro con algunas cosas extranjeras: y también pondré algunas cosas fantásticas: que sirven para banquetes: las quales son mas de curiosidad, y ostentación que de necesidad”.

En la página 512 y en los 9 folios siguientes se relacionan las tablas con el índice del capítulo segundo recogiendo el nombre de las recetas descritas.








Referencias bibliográficas:

Palau, 155.364, referencia esta edición, única impresa en Valencia.

CCPBE, un único ejemplar en Valencia, B. Valenciana.

No en Salvá, Vindel, Graesse, Brunet ni CCFr.

Cuestión final: ¿dos estados de esta edición, dos ediciones valencianas en el mismo año?

Cotejada la colación del presente ejemplar con el ejemplar BV, Valencia (único registrado en Catálogos de Bibliotecas Públicas) observamos las siguientes diferencias significativas en su foliación y signatura:

Ejemplar DM: 8 f., 512 págs., 9 f. Sign.: ¶8, A-Z8, Aa-Kk8, Ll6

Ejemplar BV: 8 f., 576 págs., 10 f. Sign.: ¶8, A-Z8, Aa-Oo8, Pp2

La foliación y signatura de ambos ejemplares es diferente: ¿dos estados u emisiones de la misma edición o dos ediciones diferentes salidas ambas de las prensas de Francisco Mestre en 1705?

Palau al referenciar la edición no da colación. Menciona exclusivamente un ejemplar ofrecido de esta rara edición valenciana en México en 1936.

Esperamos que con la ayuda de la Biblioteca Valenciana de San Miguel de los Reyes resolver prontamente este enigma del que daremos noticia inmediata.