sábado, 4 de abril de 2009

Un bibliófilo español en los Países Bajos: Carlos de la Serna y Santander (Parte I).

Carlos Antonio de la Serna y Santander, Reygadas y Rada, nació en Colindres (Santander) el 1 de febrero de 1752. Estudió en el colegio de los jesuitas de Villagarcía y cursó Filosofía en la Universidad de Valladolid. Recibió las órdenes sacerdotales, ingresando en la Compañía de Jesús.

En 1772 tuvo que abandonar España con motivo de la expulsión de los jesuitas. Se instaló en Bruselas donde vivía su tío don Simón de Santander y San Juan, hermano de su madre. Gracias a este parentesco La Serna obtuvo la condición de ciudadano belga.

Simón de Santander y San Juan, Secretario de su Majestad Católica, Señor de Hodiarbois y de Keuckenhof, había reunido una importante biblioteca que vendió en subasta pública en Bruselas, en su domicilio de la Rue Haute en la mañana del 1 de octubre de 1767. (Publicó catálogo de la biblioteca, compuesto por 1850 referencias, aproximadamente: Catalogue de livres en differentes faculte's et langues; entre lesquels se trouvent des livres dont plusieurs ont des notes de tres bonne main, & des manuscrits tres curieux & des plus rares; de la collection de monsieur Simon de Santander San Juan ecuier seigneur d'Hodiarbois & de Keuckenhof, secretaire de sa Majeste Catholique. Dont la vente se fera publiquement dans sa maison situee sur la Haute rue en argent de change Jeudi le 1. d'Octobre 1767. & jours suivants le matin a 9. heures & apres-midi a 2. heures, Bruselas, 1767, Antoine Collaer, 8º). Tras la venta Simón de Santander comenzó a formar nueva biblioteca. A esta empresa se incorporó su sobrino Carlos, -recién llegado a Bruselas-, quien rápidamente quedó contagiado por su tío del amor bibliófilo. Tío y sobrino compartieron la pasión por los libros y el deseo de reunir nueva biblioteca.

La nueva y rica biblioteca de Simón de Santander fue calificada como la mejor entre las privadas existentes en los Países Bajos católicos.

También tío y sobrino jugaron un papel decisivo en el rescate y conservación de la antigua y muy preciada biblioteca de los duques de Borgoña en Bruselas, que había sido objeto de sucesivos saqueos y pillajes por el ejército francés.

El erudito alemán Christoph Gottlieb Murr, dedicó a ambos su obra Notitia libri rarissimi geographiae Francisci Berlinghieri, Florentini, ad... Simonem Antonium de Santander San Juan et Carolum de la Serna Santander, 1790, Nuremberg, In bibl. lauero-manniano.

Carlos de la Serna mantuvo correspondencia y compartió sus estudios e investigaciones de historia canónica española con otros jesuitas emigrados, especialmente con el padre Andrés Marco Burriel.

Fue bibliotecario del departamento de Lyde. En 1795 recibió el nombramiento como primer bibliotecario de la nueva Biblioteca Pública de Bruselas, embrión de la futura Biblioteca Real Alberto I. En 1811 La Serna firmó un manifiesto de apoyo a Fernando VII motivo por el que fue cesado por Napoleón en el cargo de bibliotecario.

A la muerte de su tío, en 1792, recibió en herencia la preciada biblioteca. Motivos económicos y la situación de convulsión política que vivían los Países Bajos le obligaron, con enorme pesar y dolor, a ponerla en venta. Con este motivo elaboró el catálogo de la biblioteca que se editó en cuatro volúmenes en 8º, Bruselas, 1792. El catálogo, -que llevaba estampado en la portada como propietario el nombre el nombre de su tío, don Simón de Santander-, va precedido de una emotiva carta de Carlos de la Serna a su hermano Fernando de la Serna, que vivía en España, dando cuenta del motivo y la necesidad que le obligaba a ponerla en venta.

De acuerdo con Gabriel Louis Michaud, Biographie Universelle... (citado por Maggs Bros, 1964) La Serna "vendió la biblioteca a un coleccionista de Bruselas, quien le propuso hacerla accesible al público. Pero el comprador no pudo hacer frente a los pagos y después de unos años La Serna recuperó su propiedad". Tal vez este comprador fuese el mismo señor Arcometi que cita Palau en el Manual indicando que compró la biblioteca a La Serna por 80.000 francos, pagaderos en ocho anualidades.

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En 1803 La Serna publicó nuevo catálogo para intentar la venta. En este catálogo figura Carlos de La Serna como propietario: Catalogue des livres de la bibliothèque de M.C. de la Serna Santander.

Pasados unos años sin lograr la venta La Serna contactó con el librero y bibliófilo francés Renouard quien estableció los arreglos para llevar adelante la venta en subasta pública. La venta se realizó en París, en la sala de subastas Silvestre. Comenzó el 16 de enero de 1809 y concluyó el 19 de abril de dicho año, realizándose 67 sesiones. El catálogo elaborado en 1803 sirvió como catálogo de la subasta (existen ejemplares con anotaciones manuscritas de los remates alcanzados). Brunet y Palau en sus Manuales respectivos suelen citar precios de remate de ejemplares “La Serna”.
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Siguiendo los pasos de su tío, Carlos de La Serna volvió a reunir nueva librería que quedó en el seno de su familia. Esta biblioteca fue dispersada en ventas realizadas en 1816, 1823, 1959 y 1964.
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El hermano mayor de Carlos de la Serna, Fernando, nació en Colindres el 26 de mayo de 1747 y falleció en Madrid en 1820. Ostentaba el título de conde de la Laguna de Términos y Caballero de la Orden de Carlos III. Desempeñó varios cargos en la administración española: nombrado en 1817 Director General de la Renta de Correos, fue también miembro del Consejo de Hacienda, Consejero de Estado y Académico Honorario de la Real de la Historia.

Carlos de la Serna falleció en Bruselas en su domicilio de la Rue Haute, a los sesenta y uno años de edad, el 23 de noviembre de 1813 (otras fuentes indican que fue el año 1823 y otras, 1816).

Las obras de La Serna son las siguientes:

I. Carlos Antonio de la Serna y Santander. Catalogue des livres de la bibliothéque de feu messire Théodore Jean Laurent del Marmol, Bruselas, 1791, 8º, Lemaire.

Colación: IX págs. preliminares, 178 págs.
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El único ejemplar censado en bibliotecas públicas se encuentra en la BNF y es del que se ha obtenido la presente información. No en BDM.

Muy probablemente el inventario y catalogación de la biblioteca del finado señor Del Mármol es el encargo que recibió La Serna de una familia de Bruselas y que cita en el prólogo del Catálogo de la biblioteca de su tío (ver siguiente referencia). El trabajo realizado para la familia Del Mármol costó a La Serna el enfrentamiento con un librero de Bruselas que veía en ello afectados sus intereses.
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II. Carlos Antonio de la Serna y Santander. Catalogue des livres de la Bibliothéque de feu Don Simón de Santander, Secretaire de Sa. Maj. Catholique. Par son Neveu.., Bruselas, 1792, 4 vols., 8º, Lemaire. 197 x 125 mm.
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Colación:

T. 1: Anteportada, portada, 8 págs. de preliminares (con Avertissement y carta), XXXVI págs. de índices, 310 págs. (la página 5 contiene una lámina con inscripciones hebreas).

T. 2: Portada, 354 págs.

T. 3: Portada, 305 págs.

T. 4: Portada, 260 págs., 8 estados desplegables reproduciendo 110 filigranas diferentes de papel del siglo XV.

El catálogo abraza 6.444 títulos, clasificado en cinco grandes clases generales: Teología, Jurisprudencia, Ciencias y Artes, Literatura e Historia.
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Tras la hoja de portada La Serna anota un Avertissment comunicando la posibilidad de venta en bloque de la biblioteca:

"Obligado por diversos motivos particulares al sacrificio de desprenderse de su Biblioteca, el Propietario actual, deseando, por razones que se mencionan en la Carta siguiente, verla conservada entera, hace, a costa de sus intereses, una oferta de venta en su completa totalidad al Público. Se dejará al Comprador, la libertad de retener el capital con pago de interés, mediante bono hipotecario. Aquellos que quieran informarse más en particular del estado de la Biblioteca y de su precio, pueden dirigirse al señor De la Serna y Santander, domiciliado en la calle Haute, en Bruselas".

Reproducimos a continuación la traducción de la carta, a modo de Prólogo, con la que se abre el Catálogo:
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"A mi Hermano mayor, Don Fernando de la Serna y Santander, en Madrid. Mi querido hermano:
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Circunstancias rigurosas que no ignoráis, cuyo conocimiento no es necesario para el Público, en conjunción con los hechos poco agradables e inesperados, que no dependen solamente de la voluntad del hombre, y muchos otros asuntos no menos urgentes que molestos, me han decidido al fin, muy a mi pesar, a poner en venta la Biblioteca de la que presento aquí el Catálogo al Público.

Sigo vuestros consejos, pero hago un gran sacrificio, que cuesta a mi pasión mucho más de lo que realmente, no sabría jamás explicaros ni por escrito ni de otra manera. Sacrifico a la necesidad imperiosa, el único placer que he tenido en el curso de mi vida, el único que me queda y el único que puedo esperar en el triste futuro que me hacen presagiar las calamidades actuales de estos tiempos desgraciados. Abandono dieciocho años de cuidados asiduos y de penalidades empleadas en formar esta Colección, que me ha costado también el trastorno total de mi salud. Me azora la sola idea de verme privado de un goce tan conforme a mi inclinación natural, que me ha servido para apaciguar mis aflicciones y mis infortunios. Así me encuentro entristecido hasta el alma, que tengo ya desde tiempo atrás muy afectada. Más en fin, sabes, que es necesario, sin duda, que resista este enfadoso contratiempo. Algo urgentes, por graves que son, los motivos que a ello me fuerzan, os confieso que no sabría reponerme al ver disiparse en pocos días, por una Venta en Detalle, una Colección tan importante que he tenido tanta ilusión en construir, y que pasa con justo título, por la más completa que existe en casa de ningún Particular en estas Provincias. Quiero reservarme, al menos, el consuelo de saberla entera, sea en manos de un rico Aficionado, sea en poder de alguna Casa Ilustre, o de una Comunidad o Cuerpo útil al público. Consolación que me será todavía más agradable, si tuviera la suerte de poder establecerla en España, o bajo la poderosa protección de un gran Monarca, que hiciera renacer, para el progreso y avance de las Letras, el bello siglo de Carlos V y de Felipe II, tan fecundo en grandes hombres.

Sacrificaría voluntariamente mis intereses para la realización de este deseo, que sólo el amor a la Patria, hace nacer en mí. No es que no quiera verla situada en estas Provincias, de Ciudades considerables, comparables con las más bellas y florecientes de Europa. Ciudades que, se encuentran, no sé porque fatalidad, todavía hoy, desposeídas de establecimientos tan útiles como las Bibliotecas Públicas. Bien sabes que he considerado siempre los Países Bajos Católicos como mi verdadera Patria (1). Don Pedro de San Juan, Secretario de Estado y de Guerra de la Infanta Isabel, de gloriosa memoria, de la que conservo todavía algunos despachos originales, firmados de la propia mano de la Serenísima Infanta, nos proporcionó, creo, un título justo y bien fundado en el derecho, de Ciudadanos de Bélgica. Han sido doscientos años de vida continuada y sin interrupción de nuestra familia en estas Provincias.

El gran número de bibliotecas particulares que por aquí se encuentran, la situación de estas Provincias entre Francia, Inglaterra y Holanda, donde hay colecciones considerables de libros, proporcionan mil medios y oportunidades, que en España no existen. Es una de las razones principales que me llevan a desear preferentemente a España, donde estas ocasiones son muy raras y donde las Bibliotecas particulares son poco numerosas.

A pesar de la idea ventajosa que os habéis podido formar ya de esta Biblioteca, según os he narrado muchas veces en mis cartas precedentes, todavía pienso, que repasando este Catálogo, no lo encontrarás por debajo de su reputación. Como muchos otros, estarás sin duda extrañado, que en tan poco tiempo y con una fortuna muy mediana, se haya podido ensa,mblar una colección tan rica y tan completa en todas las ramas de la Literatura. El principio, que se propuso formándola, no ha sido solamente de satisfacer el gusto particular por las Letras, sino también proporcionar a los Sabios a la que siempre ha estado abierta, la ayuda que necesitan. La Biblioteca, también dispone de Obras útiles y necesarias para el estudio e investigación de los Genios de las Letras. Sin embargo no se ha olvidado, de ninguna manera, de recoger los libros raros y curiosos, ni las producciones tipográficas del siglo XV, siglo en el que todos los epígrafes de la Biblioteca ofrecen sin duda artículos interesantes.

Se encuentra en Teología, la Políglota de WALTON, las Biblias Hebraicas de ROB. ETIENNE, de VANDER HOOGT, de HOUBIGNANT, un Manuscrito Hebreo muy preciado, escrito sobre piel, el más antiguo probablemente que existe en Europa y que contiene el Pentateuco, las Biblias Españolas de REYNA, de VALERA, y la muy rara versión del Nuevo Testamento de FRANCISCO DE ENCINAS, la Física Sagrada de SCHEUCHZER; las mejores interpretaciones de las Sagradas Escrituras, las colecciones de los Concilios de LABBE, y de HORDOUIN, una bella colección de las mejores ediciones de los Santos Padres Griegos y Latinos; la Collectio maxima de Lyon, las obras de ALBERTO EL GRANDE, de Santo TOMAS, de DUNS SCOTO, de GRETZER, de BENITO XIV, diversos opúsculos raros de heterodoxos, entre los cuales está la rarísima versión Española de las Instituciones de CALVINO.

Los otros epígrafes ofrecen así mismo un muy gran número de obras raras y útiles, los Cuerpos de Derecho Canónico y Civil, los PANDECTOS DE FLORENCIA, los BASILICOS, los mejores Dicccionarios Griegos, Arabes, Persas, Latinos, Españoles, Franceses, Ingleses, etc. Las ediciones más buscadas de los Autores Clásicos y Latinos, una Colección de Bellas obras de Historia Natural, entre las cuales muchas de gran precio, una Colección bien escogida de viajes tanto en Inglés como en Francés; Recopilaciones de la Historia, como las ACTAS SS. ANTUERPIENSIA, y muchas otras destacables, cuya descripción exigiría muchas hojas.

La Secunda Secundae S. Thomae, 1467. =La Speculum Vitae Humanae, 1468. =La Suma de Aurbach, 1469. =Pío II. Bulla Retractationum, y muchos otros tratados impresos por Zel de Hanau hacia el año 1470. =Joannis Gersonis in cantica, 1470. =Turracremata in Salmos, 1470. =Rob. de Litio quadragesimale, 1472. =S. Isidori Etymologiae, 1472. =Clementis V Constitutiones, 1476. =Appianus, 1477. =Oppianus de Piscatu, 1478. =Haedus de Amoris Generibus, 1492. =Claudianus, 1482. =Astronomici veteres, 1499, y cientos de otras ediciones recomendables del siglo XV testifican que no se ha olvidado esta rama de curiosidades tan adecuada para esclarecer la Historia del más útil e importante descubrimiento realizado para ventaja de la Sociedad.

No quiero decir nada de los Manuscritos ni del resto de esta Colección. Estoy convencido de que dando un vistazo sobre su contenido, os daréis cuenta fácilmente de que no es sin razón, que no he podido decidirme a ver dispersa en unos instantes una Colección tan bella. Me ha costado tantos esfuerzos, que si al fin, la triste circunstancia me obliga a hacer un sacrificio, que cuesta tanto a mi pasión, debo desear al menos, verla establecida en un lugar, al abrigo de una pronta disolución. Así podrá conservarse completa para utilidad de los Genios de las Letras (2).

(1). En el gran número de Ciudades considerables que embellecen el País Bajo de los Austria, Bruselas es la única que cuenta con una Biblioteca Pública; y todavía esta Biblioteca está lejos de responder al esplendor y a la magnificencia de esta ciudad, capital de Brabante, y lugar actual del Gobierno-General de Bélgica. Hay en Lovaina, es verdad, una gran bella biblioteca, pero pertenece exclusivamente a la Universidad. Amberes, una de la más bella y rica ciudad de Europa, aunque actualmente ha perdido algo de su antiguo lustre, no posee ningún establecimiento público para el progreso y ventaja de las Letras. Las personas menos favorecidas por la fortuna y aquellas que sus medios no les permiten procurarse libros, se encuentran aquí desposeídas de toda tipo de ayuda literaria; de manera que a pesar de su Amor por las Ciencias, se ven forzados a permanecer en la ignorancia, y lo que es todavía peor, expuestas a las consecuencias funestas de la ociosidad. Para remediar este inconveniente en la villa de Gante, capital de Flandes, un gran número de personas instruidas, entusiasmadas del deseo de extender el gusto por las Ciencias, han formado una Sociedad Literaria muy útil, que reemplaza muy ventajosamente la necesidad de poseer una Biblioteca Pública. Esta Sociedad tiene una bella Residencia sobre el CAUTER. Allí, se empieza a formar una Biblioteca que bajo la Dirección de M. Van Hulthem, hombre joven lleno de conocimientos Bibliográficos y Literarios, llegará a ser probablemente, un día, muy considerable. Sería de desear que otras ciudades de Bélgica, excitadas de una noble emulación, emprendieran la empresa de establecer, siguiendo el ejemplo de Gante, Cuerpos Literarios, que puedan suplir con ventaja la necesidad que tienen de una Biblioteca para la instrucción del Público.

(2). Nadie ignora en Bruselas, el acceso fácil que las Gentes de Letras han tenido en todo tiempo a esta Biblioteca, y la facilidad con la que siempre he intentado cumplir con los deseos, prestando obras considerables y de gran precio; facilidad que a veces me ha sido funesta por la pérdida de muchos libros. He soportado esta pérdida sin quejarme, y si he encontrado ingratos, también hubo personas reconocidas, y sobretodo he tenido el placer del bien hacer y de ser útil. Mi inclinación natural a favorecer a los demás no podía limitarse por el temor a alguna desventaja, ni por las murmuraciones despreciables del codicioso. Últimamente, una Familia amiga, que tengo en gran estima, se propuso vender una colección de libros que poseía, y me pidió consejo para este asunto y particularmente sobre los medios de ahorrar los gastos considerables, necesarios para la redacción del Catálogo. Les expliqué estos medios y a pesar de mis ocupaciones, cediendo al deseo de ayudar a un amigo, ayudé a preparar el Catálogo de sus Libros. Por tanto ahorré los gastos a esta familia honesta, que me testimonió su reconocimiento. ¡¡Y Bien!!, J.E. Librero, no habiendo encontrado mi consejo conforme a sus intereses, ha llenado esta Ciudad con sus gritos, y ha querido ver y entender esta acción como deshonesta e indigna de un hombre honrado. Como mi moral no está fundada sobre los principios de la vil codicia, puedo asegurar a J.E. que siempre que la ocasión se presente, y con honor, repetiré una acción que encuentro muy conforme a los principios, que guían al hombre recto, en sus deberes para con el amigo".
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El volumen cuarto lleva anexo ocho láminas desplegables reproduciendo marcas al agua o filigranas usadas en los papeles para imprenta en el siglo XV. El texto correspondiente a estas láminas Des observations sur le filigrane du papier des livres imprimés dans le XV siècle fue publicado en 1803 como anexo al nuevo catálogo de la biblioteca.

Salvá, 2481. Tenía en su biblioteca la segunda edición del catálogo, Bruselas, 1803. Dice Salvá:

“Catálogo muy útil para los bibliógrafos, pues además de describirse en él sobre seis mil quinientas obras en varios idiomas, pertenecientes a todos los ramos de la literatura, va ilustrado con importantes e instructivas notas, y lleva por vía de suplemento los... tratados escritos por el mismo La Serna y Santander...

Los aficionados a reunir libros españoles deben consultar muy especialmente este repertorio o índice, por encontrarse en él, noticias curiosas sobre varias obras raras castellanas que reunió el bibliotecario de Bruselas”.

Graesse, II, p. 73.
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Palau, 132.386: "Catálogo interesante por las numerosas descripciones de libros españoles. Esta rica biblioteca pasó a ser propiedad del redactor del catálogo, y entonces en éste se cambiaron portadas y preliminares, reapareciendo bajo el título [edición de 1803]".
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CCPBE:
2 ejemplares.

CCFr: 2 ejemplares (Aix-en Provence, Bib. Mèjanes: solo tres tomos, BNF, solo tomo 3).

No en British Library.

7 comentarios:

Galderich dijo...

Fantástico catálogo con obras muy reseñables.
Me quedo con las reflexiones sobre la bibliofília, la utilidad de las bibliotecas públicas, el amor a los libros y el final de una colección...
Tantos temas que toca y tan afinadamente que me maravilla como no hemos cambiado mucho y estamos donde nuestros antepasados estaban.
Me gustó mucho el tema de dejar libros a sabiendas que no volveran pero que lo considera un beneficio porque ayuda a una mayoría aunque una minoría pueda ser una carga pesada de llevar.
En fi, reflexiones bibliofilas de primera magnitud.
Saludos calcófilos.

lamberto palmart dijo...

Amigo Diego, interesantísimo artículo en el que nos das a conocer este importante bibliófilo que hasta el día de hoy me era desconocido. La importancia de los catálogos editados, por varios factores, de las antiguas bibliotecas es grande, ya que a través de ellos conocemos tanto el destino que han tenido, en el caso de la venta, como el contenido de las mismas, que es lo en definitiva más nos interesa, saber que libros componían las bibliotecas hace cientos de años. Viene a colación un moderno libro de Arco Libros "Libros, Lectores y Lecturas" de Trevor J. Dadson en el que nos muestra, a través del inventario de antiguos testamentos, la composición de las modestas bibliotecas privadas españolas del XVI Y XVII. Nada que ver con el magnífico catálogo que nos muestras, pero hecho este, el de la sencillez de las pocas bibliotecas privadas españolas, que sigue recordando en el prólogo a modo de carta a su hermano mayor, Don Fernando de la Serna y Santander, en Madrid. Prólogo que por otra parte está lleno de sentimientos bibliófilos, el dolor y la añoranza y los mejores deseos para su estimada biblioteca, mezclados con el amor patrio.

Curiosas las hojas donde se muestran las filigranas. En las imágenes hecho de menos la típica filigrana de la mano con flor, corona o estrella, habitual en el XV.

Por otro lado, tal vez, el Sr de la Serna no hubiera podido compilar tan magna biblioteca si no se hubieran expulsado a los jesuitas de España. No hay mal que por bien no venga.

Saludos bibliófilos y buena Semana Santa.

rui dijo...

Amigo Diego.
Más un importante artículo sobre un Catálogo de una biblioteca rellena de libros preciosos.
El anexo de ocho láminas desplegables reproduciendo marcas al agua o filigranas usadas en los papeles para imprenta en el siglo XV me parece muy útil e interesante. Los estudios sobre el papel non son muy frecuentes de encontrar, conozco algunos de Francia. (Se olvida muchas veces el principal elemento del libro...el papel!)
Por la encuadernación de Carlos Antonio de la Serna y Santander. Catalogue des livres de la bibliothéque de feu messire Théodore Jean Laurent del Marmol, Bruselas, 1791, 8º, Lemaire., visto los dorados del tomo 3 sean diferentes, (fierros muy bellos en los tres tomos) me parece qué el conjunto presente proviene de dos conjuntos diferentes (es tan sencillamente uña suposición!)
Muy curioso el prólogo, a modo de carta, a su hermano mayor, Don Fernando de la Serna y Santander. Nos debe hacer pensar cual el destino de nuestras colecciones después de nuestra partida.
Como yo hay dijo, la importancia de los catálogos de las antiguas, o modernas, bibliotecas es grande, pues nos permite conocer tanto el destino que han tenido, en el caso de la venta, como el contenido de las mismas, que es lo más interesante para nosotros.
Mi entristece mucho ver una grande biblioteca qué levó años, as veces generaciones, a reunir y qué se dispersa en 2-3 días en una subasta…
Saludos bibliófilos y buena Semana Santa.

Marco Fabrizio Ramírez Padilla dijo...

Diego.
Para los infectados por el virus de la bibliofilia siempre es un placer enterarse de libros que hablen sobre libros, placer únicamente superado cuando el libro en cuestión se trata de un catálogo como el que nos presentas.
Los antiguos catálogos tienen el encanto de permitirnos fantasear con la oferta de libros que difícilmente encontraríamos en la actualidad.
Las reflexiones en el Prologo son de primer orden, nos permiten comprender la idea de la biblioteca, no como un conjunto de objetos, sino como la representación del universo sobre papel , de ahí la importancia de pensar en su destino y lo difícil que resulta desprenderse de ella.
Esperamos la segunda parte, para conocer más del Sr de la Serna.
La filigranas preciosas.
Saludos. Bibliófilos

DIEGO MALLÉN dijo...

Amigos bibliómanos: disculpad la demora en unirme a vuestros comentarios pero el motivo es de fuerza mayor. He estado revisando al colación de un hermoso ejemplar de la Encyclopèdie en primera edición. La revisión de los 35 volúmenes lleva su tiempo… tiempo muy agradable y ameno.

Gracias por vuestros comentarios. Espero concluir en estos días la segunda parte del artículo con otras obras del bibliotecario de Bruselas.

Saludos bibliófilos y que disfrutéis del descanso de estos días.

Bertrand dijo...

Très bel article (lu en traduction automatique Google...),

Si vous pouvez ajouter un bouton Google Translation en haut de votre blog, ce serait excellentissime pour le français qui ne comprend pas l'espagnol que je suis...

Merci d'avance,

Bertrand (de l'autre blog)
Bibliomane moderne

DIEGO MALLÉN dijo...

Merci beaucoup Bertrand par votre suggestion. le traducteur est dejà installé. Félicitations par votre blog qui donne une information très importante et intéressante aux bibliophiles espagnols. Nous le suivons avec la maxime attention.

Amicalement,
Diego.