miércoles, 15 de abril de 2009

Un bibliófilo español en los Países Bajos: Carlos de la Serna y Santander (Parte III y última).

VIII. Carlos Antonio de la Serna y Santander. Mémoire historique sur la bibliothèque dite de Bourgogne, présentement bibliothèque publique de Bruxelles; par Mr. De Laserna Santander, Correspondant de l'Institut national et Bibliothécaire de ladite Bibliothèque. Bruselas. 1809. 8º. A. J. D. De Braeckenier. 223 x 125 mm.
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Colación: Anteportada, portada, IV págs., 216 págs.
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En este ensayo La Serna describe la formación de la Biblioteca de Bruselas a partir de la antigua biblioteca de los duques de Borgoña y otros depósitos de libros. Sus dotes diplomáticas le permitieron negociar en París la recuperación de numerosos manuscritos y volúmenes que habían sido expoliados de las bibliotecas belgas y especialmente de la de los duques de Borgoña.

Las calamidades y avatares siempre acompañan a los libros en épocas de guerra y turbulencias. La Serna deja testimonio:

“…en 1791, los libros que todavía estaban depositados en la iglesia de los Jesuitas de Bruselas, fueron transportados a la de los Religiosos Brigitinos: este transporte se hizo con precipitación empleando a un elevado número de trabajadores que robaron una cantidad considerable de libros, de tal manera que a los pocos días se veían expuestos en todas las tiendas de almoneda” (pág. 93).

“Habiendo sido Bélgica ocupada por las armas victoriosas de Francia, el Representante del Pueblo, Laurent, se llevó de la Biblioteca de Borgoña siete carros cargados de manuscritos y libros, los más preciados, sin ningún inventario y sin dar recibo, así como un gran número de libros de clásicos franceses que sus agentes se apropiaron para su uso particular·” (pág. 95).

También quienes, en 1794, se vieron obligados a emigrar fueron víctimas de la rapiña:
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“El señor Mann ha tenido la desgracia de dejar al frente de su casa al partir de Bruselas un doméstico infiel, que vendió para su provecho, no solo la colección de libros de su señor sino también numerosos objetos pertenecientes a la Academia que tenía en depósito” (pág. 94, nota 1).

“El 21 de Septiembre del mismo año, los Comisarios de Ciencias y de Artes se llevaron lo poco que ya quedaba de manuscritos y buenas obras. He aquí la justificación que dieron al bibliotecario Timmermans: «Libertad-Igualdad. Nosotros hemos requisado y hecho llevarnos, en virtud de nuestros poderes, de la Biblioteca Real, cuatro manuscritos en lengua oriental, cincuenta y nueve manuscritos en lengua latina, ochenta y cinco manuscritos en lengua francesa, veintitrés manuscritos en lenguas diversas modernas, cuarenta volúmenes de ediciones antiguas, etc.» ”. (pág. 96).

“Habíamos comenzado nuestro trabajo cuando se nos informó que en el granero de la casa frente a la del Canciller de Brabante había un gran número de libros que los militares habían abandonado… la noche de nuestra entrada había reventado un tubo de plomo que pasaba por el granero y encontramos tal cantidad de agua que tuvimos el tiempo justo para retirar los libros y manuscritos de los que algunos fueron seriamente perjudicados. Eran los libros y manuscritos provenientes de la abadía de Gembloux, que el general Ferrand había encontrado escondidos en las casas de los granjeros y que había hecho transportar a Bruselas por los furgones militares: dejo juzgar cuantas obras se perdieron en un transporte de esta naturaleza; también buscamos inútilmente entre estos libros la famosa Crónica de Sigiberto pues sabíamos que el original se conservaba celosamente en esta biblioteca” (p. 98).
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La obra concluye con tres tratados adicionales: Notice des principaux poëtes belges antérieurs à l'an 1500, (págs. 109-151), Notice historique des anciennes institutions littéraires de la Belgique connues sous le nom de chambres de rhétorique, (págs. 152-200), Célèbres musiciens belges, antérieurs au gouvernement de Marguerite d'Autriche, (págs. 201-208).
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No en Palau.
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CCPBE: 1 ejemplar (Biblioteca de Cataluña).
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CCFr.: varios ejemplares.

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Hasta aquí la colación de las obras escritas por Carlos de la Serna. Para concluir estas líneas detallamos y resumimos a continuación las ventas realizadas de su biblioteca en base a los catálogos conocidos y otra información.

1ª Venta. Realizada en 1792-93. Tras la muerte de Simón de Santander la biblioteca pasa por herencia a Carlos de la Serna que se ve obligado a ofrecerla en venta. El comprador (¿M. Arcometi?) no pudo satisfacer el importe acordado y la biblioteca volvió, algún año después, de nuevo a Carlos de la Serna.

2ª Venta. Realizada en 1809, en París en la Sala Silvestre. Organizada por el librero Antoine-Auguste Renouard. Se realizó en 67 sesiones entre el 16 de enero y el 19 de abril de dicho año. Se editó un folleto que acompañaba al catálogo de la biblioteca impreso en 1803.
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Vente des livres de la bibliotheque de M. de La Serna-Santander. Qui se fera le 16 Janiver 1809 et jours suivans, jusques et compris le 19 Avril, à six heures précises de relevée, en la Salle de M. Silvestre, rue des Bons-Enfans, nº 50, à Paris. París, 1809, 4 hojas, 8º.

3ª Venta. Realizada en 1816 en Bruselas. Tras la venta de su biblioteca en 1809, La Serna formó nueva librería de la que una parte se vendió en pública subasta en Bruselas, 1816. Se editó catálogo de la venta: Collection Livres La Serna-Santander Carlos-Antonio de. Anc. conservateur de la bibliothèque de Bruxelles, Bruselas, 1816, P. J. de Haes, 8º. (CCFr: 3 ejemplares).

4ª Venta. Realizada en 1823 en Bruselas. En este año, fallecido La Serna, su familia hizo venta pública de una parte de la biblioteca: se subastaron 579 títulos. (Información obtenida de Maggs Bros, Catálogo 890, 1964, págs.. 154-5).

5ª Venta. Realizada en 1959 en Bruselas. La práctica totalidad del resto de la biblioteca de La Serna se subastó en Bruselas el sábado 7 de noviembre de 1959.
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Bibliothèque Ch. - Ant. De la Serna Santander et livres anciens & modernes d'autres provenances. Vente publique au Palais des Beaux-Arts de Bruxelles le samedi 7 novembre 1959, a 14 h. 30. , 1959. Paul Van der Perre librairie-expert du palais des Beaux-Arts, Bruselas. 4º. 64 págs., 3 láms.

El catálogo de venta, organizado por el Libraire-expert Paul Van der Perre, recoge 474 títulos de los que 128 son incunables. Incluye, también, obras escritas por La Serna. Entre ellas el manuscrito con el inventario de incunables en la biblioteca de su tío, Simón de Santander, realizado en 1787. El catálogo incluye nota biográfica de Carlos de la Serna.
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6ª venta. Catálogo de Maggs Bross, nº 890, 1964. Esta librería incluyó en dicho catálogo seis obras de La Serna junto con una nota biográfica.

Maggs Bros. Early presses and monastic libraries of North-West Europe. A cataloqgue of manuscripts and printed books up to A.D. 1520 including incunabula from the collection of La Serna Santander Keeper of the Brussels library from 1795 to 1811. Londres, 1964, Courier Press, 4º.

Entre las obras se ofrecía el manuscrito anteriormente indicado. Dicho manuscrito, no publicado como obra independiente, sin duda alguna, fue la base del catálogo de la biblioteca de Simón de Santander que elaboró La Serna.
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Y hasta aquí este pequeño resumen de la vida, obra y libros de dos bibliófilos españoles: Carlos de la Serna y Santander, a quien un hecho histórico –la expulsión de los jesuitas de España-, le llevó a Bélgica y de su tío Simón de Santander y San Juan que acogió a su sobrino en su hogar de Bruselas y lo inició en la bibliofilia. Tío y sobrino compartieron el amor por los libros, las horas de estudio y de búsqueda incesante de piezas raras para formar la más exquisita biblioteca privada de Bélgica. Ahora, algo olvidados, (Sánchez Mariana no los incluye en su obra Bibliófilos españoles), hemos querido con este artículo recordarlos y honrar su memoria
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11 comentarios:

Galderich dijo...

Sin lugar a dudas, a partir de ahora, la figura de Carlos de la Serna y Santander figurará en todos los estudios de bibliófilos españoles, gracias a tu profundo artículo, referencia indiscutible.
Un placer haber seguido este serial de tres capítulos.
Sobre el último capítulo me ha entrado una gran congoja la dispersión de la biblioteca que explica. Sólo ver la cantidad de pérdidas que ha ido sufriendo da la magnitud de la grandiosidad de dicha biblioteca. Como decimos en catalán: "a cada bugada es perd un llençol". En este caso se pierden multitud de sábanas!
Una abrazo y felicidades por el esfuerzo que te ha supuesto esta redacción coherente y ordenada de Carlos de la Serna y Santander.

Marco Fabrizio Ramírez Padilla dijo...

Diego.
Tremendas entradas nos has regalado, resultan asombrosas las abundantes ramificaciones que se desprenden del encuentro de la vida de este hombre culto y la pasión que le provocaban los libros. Muchas de esas ramificaciones se convierten en verdaderas revelaciones para mí, desconocía muchas de los personajes y hechos que mencionas (incluyendo la detectivesca historia de la biblia en Lemosín). Cada uno de los títulos que nos presentas son una joya, que cuando se contemplan en conjunto se convierten en la obra maestra que corona la labor de un hombre de libros. Tu narraciónn es digno y merecido homenaje a la memoria de Carlos de la Serna y Santander.
Felicidades.

Galderich dijo...

Diego, por cierto, es que soy un poco despistado y no se si ha sido una innovación tuya o ya hace tiempo que lo tienes. Hoy me he fijado con que tienes anuncios de la antigua librería Mallén tanto en la parte superior com en el colofón final de la página.
Si es una innovación de hace poco felicidades y si es de hace mucho tiempo tambien feliciades, me gustan mucho y dan más solera (si cabe) a tu página.

DIEGO MALLÉN dijo...

Amigos Galderich y Marco Fabricio:

Gracias por los comentarios.

A medida que iba escribiendo la parte tercera daba con nueva información sobre la vida de La Serna y de su tío.

Si hubiese publicado estas tres partes en un medio con soporte físico no habría podido modificar el texto ni incorporar las novedades. Este sistema de blog me ha permitido ir añadiendo nuevas anotaciones a las dos parte primeras. Las anotaciones han sido importantes especialmente en la parte I de biografía de La Serna y también me ha permitido desentrañar la madeja del destino de su biblioteca.

¡Qué época dorada de la bibliofilia donde se podía hacer una biblioteca de calidad, venderla y volver a reunir otra como si nada..!

Respecto a las fotos de la librería de Mallén, Berard y Salvá las puse el domingo pasado. La que está arriba del blog me la proporcionó Toni, dueño del Asilo del Libro y las de abajo del blog las saqué de libros de la biblioteca. ¡eres muy observador, amigo Galderich!

Saludos bibliófilos.

Galderich dijo...

Ja, ja... no son dotes de observador sinó la grata sorpresa de ver estos pequeños fragmentos de historia de la página y pensar... ¿será posible que no los viera antes?
Un abrazo

lamberto palmart dijo...

Extraordinario homenaje, amigo Diego, el que has dado a esta pequeña parte de la bibliofilia española. Sobre todo por estar casi olvidada y de esta forma refrescas su memoria y les das el lugar que se merecen. Casi dos siglos de devenir libresco, un nacimiento, un desarrollo y un final; la vida de las bibliotecas que como un ser vivo tiene sus altos y bajos, sus sufrimientos y sus alegrías. Y los bibliófilos son el hálito que las impulsa.

Saludos bibliófilos.

P.S. Me uno a Galderich en su apreciación sobre las novedades en tu blog y un detallazo el de Toni

rui dijo...

Amigo Luis
Después de la serie de tus estupendos artículos, qué seguí con grande placer, no es más posible hablar de la bibliofilia española sin olvidar Carlos de la Serna y Santander.
Como dice Galderich, también a mi, me disgustó mucho conocer la cantidad de pérdidas que ha ido sufriendo da la magnitud de la grandiosidad de dicha biblioteca.
Muchas veces, hay personas, en esto caso bibliófilos, qué en la oscuridad de sus bibliotecas desarrollan un trabajo precioso, tan humildemente por su pasión a los libros, como es el caso de la Serna y Santander, pero como gustan más de trabajar do qué vanagloriarse de lo que hacen, pasan mucho tiempo sin que nosotros los conozcamos.
Tu tuviste el trabajo, como siempre completo y muy rigoroso, para nos dar a conocer este eminente bibliófilo. Yo te felicito por eso!
Saludos bibliófilos.

PS: Cito esto texto qué me parece interesante y puede nos ayudar a tener la coraje de decir lo qué pensamos haber descubierto o añadir cualquier otra opinión para compartir nuestros conocimientos con los otros.
«Toute histoire a une morale. La morale, la voici : c’est qu’il faut être fort indulgent pour les erreurs d’autrui : il n’y a que ceux que ne marchent pas, ne parlent pas et ne publient rien, qui échappent au péril de se tromper ou de s’égarer en chemin.» « A Propôs de Conrart» - A Fabre
Bulletin du Bibliophile, 1889, page 472

Urzay dijo...

Gracias por darnos a conocer la biografía y publicaciones de este bastante desconocido bibliófilo. Tengo que decir que, al margen de las escuetas y ocasionales referencias bibliográficas en las fichas de algunos catálogos, yo ignoraba su biografía. Hace bien poco me había tropezado con una de ellas, en el catálogo de un librero norteamericano que ofrecía un manuscrito, según parece autógrafo, de la Crónica burlesca de don Francesillo de Zúñiga, procedente de la biblioteca de la Serna. Cuando me fuí a interesar por él, el manuscrito había ya volado pero...¡qué biblioteca debió ser! Saludos bibliófilos desde la meseta.

DIEGO MALLÉN dijo...

Estimados Rui y Urzay:

Muchas gracias por vuestros comentarios y por la paciencia infinita que demostráis leyendo estos artículos.

En efecto, amigo Rui, el que no hace nada jamás se equivoca… y siempre aprendemos mucho más de nuestros errores que de nuestros triunfos.

Respecto a lo que indicas, amigo Urzay, te confirmo que no figura dicho manuscrito en el catálogo de 1792 (el de 1803 es el mismo con 92 títulos añadidos, pero no tengo ejemplar de él), tampoco en los catálogos de venta de 1959 y 1964.

El ms., pues, sería parte de la segunda biblioteca que formó La Serna.

No obstante, hasta donde yo conozco, La Serna no utilizó ex libris o marca de propiedad alguna en sus libros. Por ejemplo el Catálogo de 1959 al colacionar las obras no lo indica en ninguna de ellas.

Saludos muy cordiales desde Valencia, donde el cielo luce intensamente blanco ("blanco purísimo" que decía el maestro Azorín, frente al azul intenso castellano)y limpio.

Tras dejar esta nota encamino mis pasos a El Asilo del Libro a la pequeña tertulia mañanera y a revolver un poco los libros.

Saludos bibliófilos.

DIEGO MALLÉN dijo...

Amigos Galderich y Lamberto ¡no se os escapa una! La etiqueta que está arriba en el blog es un detalle de Toni, del Asilo del Libro. Es estupenda.

Le tenemos que pedir a Toni un detalle similar para Lamberto: algún colofón de un incunable valenciano, por ejemplo.

Saludos bibliófilos

Urzay dijo...

Gracias por molestarte en contrastar el dato, Diego. Yo había dado por buena sin más la referencia del librero. Después de leer tu comentario, he descargado en google books 3 volúmenes del catálogo de 1803 (al parecer no hay más, pero por suerte uno de ellos era el 4º, con la tabla) y en efecto, tampoco lo encuentro, ni por Zúñiga, ni por Historia, ni por Crónica ni Corónica, ni por Viamonte (nombre que aparece en algunos de los manuscritos), ni por cualquier otra entrada que se me ocurra, seguro que me olvido de la más simple. Por cierto, qué farragoso consultar estos volúmenes en formato pdf en el ordenador, en vez del familiar libro, siempre queda la impresión de no haber mirado bien. En fin, me ha despertado la curiosidad, quizás le siga la pista. Saludos, y feliz día del libro.