domingo 13 de diciembre de 2009

Adenda a las Obras de San Pedro Pascual.

Otro manuscrito anónimo transcrito por Fray Agustín de Arqués Jover.
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Sant Pere Pasqual.

Escultura situada en Valencia en el pretil derecho del cauce del río Turia (a la altura del puente de Campanar). Realizada por Tomás Llorens en 1761.
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Cerraremos las notas dedicadas a San Pedro Pasqual dando noticia de otro manuscrito referente a su persona y obra. El documento, en cuestión, es de autor anónimo. Fue descubierto por el religioso mercedario fray Agustín de Arqués y Jover que lo transcribió y fechó en Madrid el 7 de enero de 1792.

Antes de entrar a su descripción y contenido permita el lector paciente ofrecerle breve biografía del valenciano fray Agustín de Arqués y Jover:
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“(Cocentaina 1734-Valencia 1808). Escritor y religioso mercedario. Tomó el hábito de la Orden en el convento de Elche en 1749. Archivero general de la Merced en 1783, más tarde fue nombrado cronista oficial (1787) y provincial de su Orden (1796) en Valencia. En la Biblioteca Nacional se conserva un total de 29 obras en 40 volúmenes. Entre ellas hay que contar: Colección de Pintores, Escultores y Arquitectos desconocidos (Documentos Inéditos para la historia de España). Las biografías de algunos de ellos, como Juan de Juanes y Fray Agustín de Leonardo, son debidas casi enteramente a él. Tradujo del italiano, en vida de su autor, Las glorias de María, de San Alfonso de Liguori, (Valencia 1779). La primera edición lleva un apéndice: Historia de Nuestra Señora del Milagro de Cocentaina, del que hay una edición aparte”. Gran Enciclopedia de la Región Valenciana, 1972, T. I, p. 290.

El manuscrito está encuadernado junto con la edición de las Obras del Santo impresas en Madrid 1676 en el ejemplar referenciado en el artículo anterior.

Anónimo (transcrito por fray Agustín de Arqués y Jover). Tratado en que se da puntual noticia de los Escritos del Glorioso Doctor, Martir, y Obispo de Jaen S. Pedro Pascual. Para interesar a los Estudiosos y Eruditos en la Lectura y devoción a un Santo que dexó a la posteridad Obras tan llenas de saludables santa y celestial Doctrina à beneficio de la Fé, y Honor grande de la Yglesia, ha parecido conveniente el dar una fiel noticia de los Escritos del Sto. Doctor y Obispo. Y para proceder con claridad se dividirá en diferentes § § este Tratado. Madrid, 1792, folio, 280 x 188 mm.

Colación: 60 folios de puño y letra de fray Agustín de Arqués y Jover, con su rúbrica y firma en el colofón.

El manuscrito está dividido en los siguientes capítulos:

I. De las Obras de S. Pedro Pascual en común. (F1r).

II. De las maravillosas circunstancias con que escribió el Sto. Doctor estas Obras. (F7v).

III. De lo particular de las obras de S. Pedro Pascual en cuanto à la primera parte. (F12r).

IV. De la segunda Parte de estas Obras. (F17r).

V. Del idioma y tiempo en que escribió el santo este Libro de la Biblia pequeña. (F22r).

VI. De lo que contiene particularmente este Opúsculo del Santo. (F24v).

VII. Del sentido en que habla S. Pedro Pascual cuando dice que Cristo hubiera venido, aunque no hubiera pecado Adán. (F28r).

VIII. De lo que sintió S. Pedro Pascual en orden à la Concepción de Ntra. Sra. (F. 33r).

IX. De la creencia de este Misterio que dice ser necesario a los Fieles. (F 41r).

X. De la Pureza y santidad Corpórea, que sienta S. Pedro Pascual en Maria santísima antes de su animación. (F 43r).

XI. De la preservación de María en sentir de Ntro. Sr. no solo de la mancha común, sino también en debito de contraerle. (F49r).

XII. De algunos Escritos del Santo, que no están impresos. Y se da fin a este Tratado con la debida Protesta del Autor. (F 57r).

Agustín de Arqués, en su función de Ministro Archivero y Elector General de la Orden de la Merced, debió valorar la importancia del contenido del documento, motivo de su transcripción. Añade Arqués comentarios y apostillas marginales diferenciadas del texto original. También destaca tres frases del manuscrito que hacen suponer que su autor fuese o viviese en Zaragoza.

Básicamente el texto abunda en cuatro aspectos relacionados con San Pedro Pascual: las obras que escribió, reflexiones teológicas sobre ellas, la lengua en que fueron escritas y comentarios sobre ciertas obras del Santo, desconocidas, recogidas en un manuscrito existente en el Convento de los Carmelitas Descalzos de Barcelona.

No entraremos en los aspectos teológicos sobre los que versa el documento. Solo indicar que la lectura de la Biblia pequeña trae al recuerdo, en muchos momentos, los textos de Raimundo Lulio. Ambos comparten profunda espiritualidad y encendida defensa de la fe cristiana.

Como ejemplo veamos el título de alguno de los 42 capítulos de la Biblia pequeña (transcripción actualizada para mayor comodidad en su lectura):

Título 1: “Como se había de borrar el pecado de Adán”, Título 2: “Que decían los Justos cuando estaban en el infierno”, Título 4: “Sino pecando Adán encarnaría Dios”, Título 5: “Si el alma habla en la Gloria”, Título 12: “Porqué borrada la Ley de Moisés se guardan los Diez Mandamientos en ella contenidos”, Título 17: “Si pudo el Padre encarnar como el Hijo”, Título 20: “Si haya venido el Mesías”, Título 23: “Si la Bienaventurada Virgen Maria siendo Virgen concibió al Dios verdadero”, Título 29: “Qué llanto hizo Lucifer y los demás demonios cuando vieron entrar el alma de Cristo en los infiernos”, Título 30: “Cual fue la alegría con que Adán y los demás Justos se regocijaron cuando vieron el Alma de Cristo en los infiernos”, Título 32: “Porqué ya redimido el Linaje humano todavía vive con trabajo, dolor y angustia”. También en las Glosas, trata el Santo y ataca a adivinos y astrólogos: “Capítulo muy útil en honor de la Santísima Trinidad, y exaltación de la Ley en el que también se manifiesta la ignorancia de algunos que afirman haber horas infaustas, signos y Planetas, en que nacen los Hombres”.

Centraremos el resto del contenido de este artículo en el apartado V del manuscrito: Del idioma y tiempo en que escribió el Santo este Libro de la Biblia pequeña. (F22r).

Para ello será útil recordar primeramente las hojas de preliminares, aprobaciones y censuras de la edición latina de la Opera del Santo, Madrid, 1676.

La aprobación, que ocupa los folios preliminares 8-14 (sign. b2-6, c1-2) está firmada y fechada por el jesuita Francisco Salinas el 8 de julio de 1675. Incluye (b4r) una breve referencia a la lengua en que el santo escribió sus Obras:

“Primo, Opera Sancti Paschasii scripta fuisse vulgari sermone Castellae, vti ipse passim affirmat, & etiam Lemosino, vti constat impressione in eo idomate facta anno millesimo quadringentesimo nonagésimo”.

La traducción al castellano del texto nos la proporciona el diácono de Jaén en 1778 en el manuscrito de las Obras comentado en el artículo anterior:

“Primero: que las Obras del Santo Padre fueron escritas en el vulgar Castellano idioma, como él mismo afirma a cada paso y también en el idioma Lemosino o Valenciano, como consta de la impresión hecha en aquel lenguaje en el año 1490”.

Damos con otras menciones a la lengua en varios folios del manuscrito (transcripción actualizada):

Ff1v: “[la] Biblia pequeña corrió más libremente, como diremos en su lugar, y se imprimió en Barcelona el año de 1492 de cuya Edición hay un Ejemplar en el Archivo de la Real Junta de la Concepción en la Villa y Corte de Madrid. Canonizado ya por la Iglesia el Sto. Doctor S. Pedro Pascual, y reconocidos y examinados sus escritos, se imprimieron en Madrid en la oficina de Bernardo de Villadiego el año de 1676 en un Tomo de folio de buen carácter con las Aprobaciones que de derecho se requieren y otras muy recomendables dadas por la Santa Sede Apostólica”.

F4v: “Para este fin compuso luego que entró en aquella prisión un Libro intitulado Biblia pequeña en su Lengua Materna Valenciana…”.

F18v: “Este es formalísimamente el Prologo del Santo en el Libro de la Biblia pequeña conforme la traducción impresa que es de verbo ad verbum sacada de lo escrito por el Santo en Lengua Lemosina ó Valenciana antigua, que era su Lengua materna, como está en el impreso de Barcelona del año 1492 y en otros Manuscritos más antiguos que se conservan en diferentes partes. Los padres Carmelitas de Barcelona tienen uno”.

F22v: “No es dudable que el Tratado contra la Secta de Mahoma y los demás que pertenecen a la Primera Parte de las obras de S. Pedro Pascual los escribió el Sto. Dr. en Lengua vulgar Castellana, como consta por el manuscrito del Escorial y lo dice expresamente el Santo Glorioso en los lugares que dimos citado arriba… Pero la segunda parte que es la Biblia pequeña lo escribió el Sto. Dr. en Lengua Lemosina, o Valenciana antigua, que era el idioma propio y natural del Santo como se demuestra por los ejemplares manuscritos e impresos que hoy se conservan y así lo advierten los Autores citados. Y a estos creemos aludió el P. Salinas en la Censura a las Obras del Sto. en que dice que escribió el Sto. Dr. en los dos idiomas Lemosino y Castellano”.

Añadiremos a lo anterior, para arrojar más luz sobre el asunto, las menciones a las Obras del Santo realizadas por Nicolás Antonio, Vicente Ximeno y Joaquín Lorenzo Villanueva.

“272… Biblia pequeña, Biblia parva, nuncupatum se vidisse in membranis antiquissimis lingua Provinciali seu Lemosinâ, hoc est vernaculâ Valentiae regni unde erat”. Nicolás Antonio, Bibliotheca Hispana Vetus, Madrid, 1788, Viuda de Ibarra, 2 vols., folio. T. 2, pág. 99.

Biblia pequeña… Libro antiquísimo, escrito de mano en Lengua Lemosina. En el año 1492 la estamparon en Barcelona, de antiquísimos caracteres”. Vicente Ximeno, Escritores del reyno de Valencia, Valencia, 1747, Joseph Estevan Dolz, folio, 2 vols., T. 1, pág. 8.

“…por aquel mismo tiempo el Obispo de Jaen, S. Pedro Pasqual, natural de Valencia, escribió un libro intitulado Gamaliel, en que con palabras traducidas literalmente de los Evangelistas texe en su lengua vulgar, que era la Lemosina, la Historia de la Pasion y Muerte de Jesu-Christo. En aquel mismo siglo Raymundo Lulio Mallorquin traduxo tambien en su lengua vulgar las Horas de la Virgen María”. Joaquín Lorenzo Villanueva, De la leccion de la Sagrada Escritura en lenguas vulgares, Valencia, 1791, Benito Monfort, folio, págs. 7-8.

El anónimo autor del manuscrito hace referencia a otro que indica depositado en la biblioteca de los Padres Carmelitas Descalzos de Barcelona. Según el anónimo autor en él se encuentra la Biblia pequeña y las siguientes obras desconocidas, hasta entonces, de San Pedro Pascual:

Com per fe verdadera se salven los christians.

Com la temptaciò de Adan fò del Diable è no de la Serpent.

De les vuyt batalles fetes por lo Diable.

Com Deu se volch encarnar en Cors de fembre qui naturalment â moltes coses leges.

Letra que tramés un rabí Judeuh á un altre de Marrocx, per la qual loa, è aproba la fee christiana per moltes belles raons.

Y: “…Se contiene en ese Ms. y en la misma Lengua Lemosina un Tratado: Del Plant, è de la miseria del mon”.

Transcrito el manuscrito Fray Agustín de Arqués y Jover lo fecha, firma y rubrica, al verso del folio 59, con el texto siguiente:

“Finis coronat opus. Este Ms. se halla en este Archivo General de Madrid en la Pieza interior, Estante VI, Registro 3º, Número 11, Fragmento 33, pero trastornado, pues las 24 hojas últimas, las pone antes de las 8 primeras. El título es artículo 14, que yo he mudado aquí en Tratado, porque los 13 Artículos, que son sobre la vida del Santo no están aquí. El Author es Anónimo, y parece de Zaragoza, según las expresiones señaladas con (símbolo). Las Notas las he puesto para evitar equivocaciones. Concluí esta Copia en este Convento de Madrid, hoy sábado 7 de Enero de 1792. Agustín de Arqués Jover. Ministro Archivero y Elector General”.

Y concluye el manuscrito con un folio adicional (nº. 60) encabezado por el título siguiente: "Nota crítica y curiosa sobre el manuscrito de los RR. PP. Carmelitas Descalzos de Barcelona atribuído a San Pedro Pascual de quien habla el Author del Tratado antecedente".

En este último folio transcribe fray Agustín un acta del padre Joseph Nicolás Cavero, de la Orden de la Merced. En 1738 el padre Cavero copió, a su vez, el manuscrito de los padres Carmelitas Descalzos de Barcelona y levantó acta:

“Aviendo tenido noticia de este manuscrito fui a Barcelona para copiarle, como lo hice de mi mano, cuya es la Letra que en el se ve. Quando le vi y consideré quede persuadido que no es obra de quien se dice y da á entender en el esto es de S. Pedro Pasqual, sino de algún otro, que reconociendo la mucha brevedad, y lo mucho que con ella contiene la obra del Sto. llamada Biblia pequeña, escrita en Lengua Lemosina, quiso extenderla y declararla. Para ello introduxo la forma de Dialogo entre Judio y Christiano y añadió Titulos, y algunos fuera de la materia que el Sto. trata en dicho Libro…

...El Dialogo es muy insípido, y con violencia extendido y tirado: de manera que su estilo es muy diverso del que se ve en la Obra chica del Santo…

...Y para conocimiento de que no es suyo este escrito, sino mucho posterior, y de àzia el Siglo XVI, quando antes, basta observar, que en el se halla el uso de algunas palabras introducidas desde este tiempo en el Lenguage Catalan, las quales no se hallaron en la Biblia pequeña. Pongo por exemplo: en esta nunca se hallara Perche en lugar del Porque castellano, sino siempre Car; y en este ms. se halla a cada paso el Perche. El Car es del antiguo lemosino y se halla siempre en la Biblia pequeña y nunca Perche

...Prevengo todo esto para que nadie le de la tentación de sacar á luz y como cosa del Sto. este escrito. Y para que conste lo suscribo de mi nombre y mano propia en Madrid á 24 de marzo de 1738. Fr. Joseph Nicolas Cavero”.

Y cierra la nota la certificación de Arqués y Jover:

“Lo copie bien y fielmente de su original para en este Archivo General de la Orden en el lugar citado; y por la verdad lo firmé en Madrid a 8 de enero de 1792. Agustín de Arqués Jover. Ministro Archivero y Elector General”.

Reza la lápida al pie de la escultura:

"Al Dios Óptimo y Máximo y a San Pedro Pascual, mártir invictísimo que ennobleció a Valencia con su nacimiento. A la Universidad de París con sus estudios. A la Santa Iglesia Catedral con el canonicato. A la Orden de Santa María de la Merced con su profesión religiosa. A Jaén con su episcopado. A Granada con su martirio. A la Santísima Virgen Inmaculada defendiendo su pureza y a toda la iglesia de Jesucristo con sus buenos ejemplos y doctos escritos... El Senado y el Pueblo Valenciano. Salutífero Año de Nuestra Reparación de MDCCLXXI" (1).

(1): cortesía de:

domingo 6 de diciembre de 2009

6 de Diciembre: festividad de San Pedro Pascual, Obispo y mártir valenciano.

Un manuscrito del siglo XVIII con la primera traducción al castellano de las obras del Santo.

San Pedro Pascual, Obispo y mártir. (Valencia, 1227, Granada, 1300).

En 1227 nació en la ciudad de Valencia, -sometida todavía al dominio musulmán-, Pedro Pascual en el seno de una familia de cristianos mozárabes. La familia habitaba en la zona de la ciudad próxima al Portal de la Valldigna.

Con once años de edad, Pedro Pascual contempló, en palabras del presbítero Ximeno, “el día feliz de la conquista de Valencia” por el Rey Don Jaime I de Aragón (Vicente Ximeno, Escritores del reyno de Valencia, Valencia, 1747, T. I, págs.. 4-10).

Reinstaurado el reino cristiano en Valencia, Pedro Pascual viajó a París a estudiar Teología. Allí trató, entre otros, a Santo Tomás de Aquino. A su vuelta fue nombrado canónigo de la Catedral de Valencia por el Rey Don Jaime. En 1250, tomó el hábito de la Orden de la Madre de Dios de la Merced, comúnmente llamada de los Mercedarios, fundada años antes por San Pedro Nolasco, comerciante catalán que dedicó toda su vida y su hacienda a la redención de cautivos cristianos. San Pedro Nolasco, que mantuvo amistad con la familia Pascual, influyó de manera relevante, sin duda alguna, en la formación y en la fe del Santo.

Pedro Pascual residió en Barcelona y estuvo al frente de la cátedra de Filosofía de su Universidad. Pasó a Zaragoza donde el Rey Conquistador le confió la educación de su hijo, el infante Don Sancho.

“A la muerte del infante don Sancho (1275), se dedicó a la predicación, rescate de cautivos y a la fundación de conventos, como los que estableció en Baeza, Jaén y Jérez de la Frontera. Después de un largo peregrinaje por toda España estuvo en Roma, París y Lisboa” (Gran Enciclopedia de la Región Valenciana, Valencia, 1973, T. VIII, pág. 198).

En 1296 fue elegido Obispo de Jaén por el Papa Bonifacio VIII. Profesando la religión mercedaria dedicó su vida a la redención de los cristianos cautivos en Granada y a la conversión de los moros.

En 1297 en uno de sus viajes a Granada fue encarcelado. El rey moro Muley Mahomad tuvo alguna simpatía hacia el Obispo y le permitió cierta libertad de movimiento en Granada. En prisión escribió varios tratados para enseñanza de cristianos y defensa de la fe frente a la doctrina mahometana. Entre ellos el conocido como Biblia pequeña o parva. Finalmente estos textos lo llevaron al martirio: el 6 de diciembre de 1300, mientras oficiaba la Santa Misa, fue degollado por los sarracenos. En 1675 fue canonizado por el Papa Clemente X. Sus restos descansan en la catedral de Baeza.

Las obras del Santo, -cuya vida cristiana y fe corre pareja con la de su contemporáneo Raimundo Lulio-, poseen un alto contenido instructivo y doctrinal, con objeto de proporcionar apoyo a los cristianos cautivos frente a las prédicas de musulmanes y judíos. En la época de cautiverio vivía en Granada numerosa población mozárabe de nación valenciana y catalana. Por ese motivo el Obispo escribió sus obras en su lengua materna, la lemosina. Sus obras son las siguientes:

1. Biblia parva, también llamada Disputa del Bisbe de Jaén contra los Jueus sobre la fe catholica.

2. Contra la Secta Mahometica.

3. Libro de Gamaliel.

4. Destrucción de Jerusalén.

5. Glosa del Padre Nuestro.

6. Glosa de los Diez Mandamientos.

7. Vida de Cristo.

La Biblia parva y Gamaliel fueron impresas, en lengua valenciana, latina y castellana, como obras sueltas en Barcelona, Valencia y Toledo en sucesivas ediciones hasta final de la primera mitad del siglo dieciséis. Existen ediciones incunables de ambas obras, impresas en Barcelona por Johan Rosenbach: Biblia parva Barcelona, 1492 y Gamaliel, 1493. Todas ellas son de rareza insigne.

En 1676 por mandato de don Pedro de Salazar, Maestre General de la Orden de la Merced, y con motivo de la canonización del Santo se dio a la estampa la primera edición latina de sus Obras.

San Pedro Pascual, Sancti Petri Paschasii Martyris, giennensis episcopi, ordinis beatae mariae de mercede redemptionis captivorum Opera. SS.D.N. Clementi Papae X Sacrata. Reverendissimi P.N.M. Fr. Petri de Salazar totius praedicti Ordinis Magistri Generalis iussu Edita. A Sacra Rituum Congregatione, annuente Ss. D.N. approbata, Madrid, 1676, Bernardo de Villa-Diego, folio, 280 x 188 mm.

Encuadernación en pasta arbórea española, finales del siglo XVIII, lomo con nervios, dorados, tejuelo, planos enmarcados con greca dorada, cantos dorados, cortes pintados.

Colación: 1 lámina con grabado de San Pedro Pascual, 28 folios preliminares, 396 páginas, 19 folios con tablas.

Esta edición latina contiene las obras: Contra sectam Mahometanan, Glossa orationes Dominicae, Caput valde in honorem Sanctisimae Trinitais Glossam decem Praeceptorum Decalogui, y Biblia parva. La obra está dedicada al Papa Clemente X que había elevado a los altares a San Pedro Pascual.

Folio 3r: Dedicatoria al Papa Clemente X con su escudo.

Este ejemplar está enriquecido con un manuscrito de autor anónimo que transcribe y rubrica con su firma el padre Fray Agustín de Arqués Jover, (Cocentaina, 1734 – Valencia 1808) religioso de la Orden de la Merced: Tratado en que se da puntual noticia de los Escritos del Glorioso Doctor, Martir, y Obispo de Jaen S. Pedro Pascual, del que daremos, más adelante, oportuna información para completar el presente artículo.

Palau, 293522, referencia esta edición de 1676. Indica que tras ella no se volvieron a imprimir las obras de San Pedro Pascual hasta comienzos del siglo veinte: Roma, 1906-1908, 4 volúmenes en 4º.

Por ello nuestro interés en dar noticia al ocioso lector de un singular y poco conocido manuscrito, fechado en 1778, conteniendo la traducción al castellano de las Obras del santo valenciano. El origen de este manuscrito, no hay duda alguna, reside en la intención, -durante el siglo dieciocho-, de la Orden de la Merced de difundir ampliamente las obras de San Pedro Pascual.

No hay mejor prueba que el propio documento que vamos a describir. Se trata de un manuscrito con perfecta y clara caligrafía, ilustrado con numerosos dibujos de viñetas y alegorías.

El manuscrito, -realizado y fechado por un anónimo diácono de Jaén en 1778-, comprende la traducción al castellano de las obras recogidas en la edición latina de Madrid, 1676. El manuscrito quedó como tal y a pesar de contener incluso, la traducción de las aprobaciones y censuras no fue dado a las prensas. Hubo de transcurrir casi siglo y medio para que las Obras fueran nuevamente impresas en Roma.

San Pedro Pascual, Obras de Sn Pedro Pascual Mártir, Obispo de Jaén, de el Orden de la Bda. Sta. María de la Merced Redempcion de Cautivos. Dedicadas â el Santomo. Sr. nro. Clemente Papa X. Sacadas â luz por mandado de nro Rmo. Pe. F. Pedro Salazar Mro. Gen. De todo el Orn. Aprovadas por la Saga. Congregacion de Ritos de Consentimto. De el mismo Smo. Papa. Traducidas de el idioma Latino â el Castellano por un Diacono de el Reyno de Jaen. Año 1778, Jaen, 1778, folio, 290 x 210 mm.

Encuadernación holandesa del siglo XIX, lomo con nervios, dorados, doble tejuelo en marroquín rojo.

Colación: 48 folios, incluyendo portada, 892 páginas, 10 folios con tablas, 3 folios sin numerar portadas de obras.

Damos a continuación una relación detallada del contenido del manuscrito acompañada de reproducción de sus hojas.
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Fol 1: (fotografía anterior) portada.
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Folios 2r-29r (4 fotografías anteriores): Aprobaciones y Censuras (la última de Francisco Salinas fechada en 1675). Son las mismas, traducidas del latín al castellano, que las que incluye la edición impresa de 1676.

Folios 29v-34v: Prólogo del Traductor (Diácono anónimo de Jaen):
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“Amigo y Christiano Lector yo te ofrezco las Obras de este Rvrdmo. Martyr e Illsmo. Obispo de Jaen el S.S. Pedro Pasqual de Valencia, Religioso del R. y piadoso Ordn. De Na. Sa. De la Merced…
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El Original latino que en 1676 se imprimió en Madriud a solicitud del Rmo. P. Mro. F. Pedro Salazar Gen. Del Orn. habiendo precedido primero la aprobación de todas las Obras en el contenidas dada por la Sgda. Congregación de Ritos, no es muy común, antes tan particular que de los pocos Exemplares, que corren, están los mas en las Bibliothecas de los Conventos de Ntro. Rl. Orden y yo puedo con toda verdad asegurar que, sin embargo de haver manejado algunas Librerias y Libros no pocos, de solo uno he tenido noticia en este Obispado que era de uso de un sacerdote Secular bastante Literato”.
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Folios 35- 39 (2 fotografías anteriores): Indices. Folio 39 (sin fotografía): La Religion a el Lector.


Folios 40- 47: Vida de San Pedro Pascual. "Pedro por sobrenombre Pasqual, Hespañol de Nacion, y Patricio Valenciano Don comun deel Orbe y la Religion nacio cerca deel año de 1227, en el qual todavia la Ciudad de Valencia sufria la tirania de los Moros. Pero en los mismos gemidos del infante casi acavaron los gemidos de la exclavitud y con el Ciudadano Pedro nacio igualmte. la libertad de la Ciudad su Patria".

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Folio 48r: Portada de las Obras.

Págs. 1- 622 (22 fotografías siguientes). Comienza el tratado: Asistanos la Gracia del Espiritu Sto. El Obispo d Jaen contra la Secta Mahometana. La obra se compone de 16 títulos.
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"Acabado el Libro. Dese la gloria y alavanza a Christo".
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Folio sin numerar, entre pág. 622 y 623: Portada para la obra Glosas.Págs. 623-643 (sin fotografía): Glosa de la Primera Petición del Padre Nuestro.

Págs. 644-667: Capítulo muy útil en honor de la Santisima Trinidad, y exaltación de la Ley, en el que también se manifiesta la ignorancia d algunos que afirman haver horas infaustas signos y Planetas, en que nacen los Hombres.

"El que escribe, escriba, como siempre en el Señor viva. Amén".

Folio sin numerar entre págs. 692 y 693. Portada: Cierta Obra muy hermosa copilada por el M. Rdo. Obispo de la Ciudad de Jaen estando cautivo en Granada en publica carzel.
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Págs. 693-891 (25 fotografías siguientes). Tras la portada anterior comienza la obra Biblia parva y como indica la presentación en la pág. 693 del manuscrito:
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“...la obra misma consta existente puesta por decreto de la Magestad Catholica en el real archivo de la Inmaculada Concepcion impresa con caracteres muy antiguos en Barcelona año del Señor 1492: en cuyo exordio se lee = Obra del Rmo. Y Beato Pedro Pasqual Obispo de Jaen”.
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La Biblia parva está compuesta de 42 títulos o capítulos, de los que se muestran a continuación alguno de ellos.
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Pág. 892 (fotografía siguiente). Dibujo alegórico del escudo papal de Clemente X y de la Orden de la Merced.
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Esperamos no haber cansado al lector benigno con las numerosas fotografías del manuscrito. Siendo un documento desconocido y celebrando en el día de hoy la festividad de San Pedro Pascual hemos considerado buen motivo mostrar este manuscrito recordando la figura de este Santo valenciano.

domingo 29 de noviembre de 2009

XII SALÓN DEL LIBRO ANTIGUO. Madrid, 26-29, noviembre, 2009.

Un año más acudimos a Madrid a la cita siempre agradable del Salón del Libro Antiguo. Para los que vivimos en provincias el Salón tiene especial aliciente: la oportunidad de volver a ver y departir con los amigos libreros y bibliófilos. Y mientras, vamos deleitándonos con el placer de contemplar un magnífico conjunto de la mejor representación de la librería anticuaria española. También como en anteriores ediciones hay una pequeña, pero honrosa, presencia de libreros extranjeros: Argentina, Portugal, Alemania, Francia y Reino Unido.

Los primeros Salones a los que asistí fueron, a comienzos de los años 90, en el Hotel Wellington, el de los toreros. De allí pasó el Salón al Hotel Reina Victoria en la plaza de Santa Ana y desde hace tres o cuatro años al Hotel Miguel Ángel.

Dudas había, en este año de crisis, respecto al comportamiento del Salón. El resultado parece ha ido por barrios. Libreros ha habido que han vendido estupendamente y piezas de alto precio. Otros, no tanto. El Salón ha estado muy animado, con numerosos visitantes y el que esto escribe pudo observar transacciones por aquí y por allá.
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Vamos recogiendo catálogos que amablemente nos ofrecen en los stand. Algunos sencillos. Otros de tal densidad tipográfica que su lectura demandará gran esfuerzo físico. Los más, muy bien maquetados, impresos sobre papel de calidad con reproducciones a color. Entre todos destacaría tres por su presentación atractiva y muy cuidada: el de la Librería Luis Bardón, el de la Librería Guillermo Blázquez y el de Estudio Bibliográfico Susana Bardón. Al final de la visita hemos reunido un buen conjunto de impresos que nos traerá a la memoria la sentencia de Anatole France, “no hay mayor placer que la lectura de un catálogo de libro antiguo”.
.Saludamos al bibliófilo extremeño Joaquín González Manzanares y comentamos sobre el libro que acaba de publicar: La pasión libresca extremeña. Retazos de bibliografía, bibliofilia y bibliotecas.

Joaquín González Manzanares, La pasión libresca extremeña. Retazos de bibliografía, bibliofilia y bibliotecas, Badajoz, 2009, 4º.

Hemos leído ya buena parte de los ensayos y artículos que contiene y es material de necesaria y amena lectura para el bibliófilo.

Anécdotas y chascarrillos los habituales en estos foros. Con uno y con otro conversamos sobre la pieza que dejamos pasar, sobre la que perdimos, sobre aquella que tan cara parecía y que ahora... ¡vale mucho más! En fin, sobre todo ese entramado de momentos, libros, libreros y bibliófilos que van tejiendo nuestra vida y memoria de bibliófilo.
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¿Adquisiciones? Algún libro llevamos con nosotros de vuelta a Valencia... ¡Es inimaginable que un bibliófilo tras disfrutar unas horas en este lugar no salga de él, satisfecho y orgulloso, con el mejor de los recuerdos... y varias bolsas con libros!
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domingo 15 de noviembre de 2009

Una edición portuguesa de las Coplas de Jorge Manrique.

Las Coplas de Jorge Manrique por la muerte de su padre se han dado a la estampa desde los albores del nacimiento de la imprenta en España. Hay noticia de ediciones incunables (Sevilla, Zamora, Zaragoza, tanto como obra independiente como formando parte de Cancioneros) a las que siguieron numerosas impresiones en el siglo dieciséis y diecisiete. Todas ellas son reputadas como raras.

No es objeto de estas líneas disertar sobre la talla literaria, humana y moral de Jorge Manrique y su obra (c. 1440-1479). Y por ello en vez de acudir a la cita o referencia de los estudiosos de su figura preferimos trasladar las palabras que el librero Antonio Palau y Dulcet le dedica en su Manual (reg. 149.3319):
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“Jorge Manrique, coetáneo de Enrique IV de Castilla, se mezcló en las banderías de su tiempo. Al principio escribió poesías conceptualistas y amorosas, al estilo de la época. Pero la muerte de su padre le inspiró las famosísimas Coplas llenas de cristiana resignación y suavidad. Después de la invocación a Dios se explaya en el desengaño de las cosas mundanas, para venir luego a los elogios de su padre. La impresión de estos versos, hechos a cincel, fue tan honda que se tradujeron a todos los idiomas”.

Desde casi sus inicios las ediciones de las Coplas fueron acompañadas por glosas y comentarios de eruditos y literatos. Entre los glosadores del siglo dieciséis está Alonso de Cervantes, Luis Pérez y Francisco de Guzmán. La bellísima edición impresa en Lisboa en 1501, en caracteres góticos, con las glosas de Alonso de Cervantes fue la primera impresa en lengua castellana fuera de España.

Hoy traemos noticia de un ejemplar de las Coplas glosadas por Francisco de Guzmán impresas en lengua castellana en Lisboa en 1633.
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Jorge Manrique, Francisco de Guzmán, Glosa sobre la obra que hizo don George Manrique a la muerte del Maestre de Santiago, Don Rodrigo Manrique su Padre. Las quales se pueden aplicar a los tiempos presentes. Dirigida a la muy alta, y muy esclarecida, y Christianissima Princesa Doña Leonor, Reyna de Francia. Con otro Romance, y su glosa, quando el Emperador Carlos Quinto entró en Francia, por la parte de Flandes, con gran exercito: en el año de 1545, Lisboa, 1633, Antonio Alvarez., 8ºm, 185 x 135 mm.

Colación: 20 folios, sin numerar, con signatura A20.
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Portada con dos grabados xilográficos: retrato de don Rodrigo Manrique (padre del autor) y alegoría de la muerte. Al verso de la portada principia el Prohemio de la obra, composición de Guzmán. La primera letra de cada verso forma el acróstico que lee: A la muy alta y muy esclarescida pryncesa madama Leonor reyna de Francia su muy umilde servidor Francysco de Guzman. Concluye el Prohemio al verso del folio 2.

Al recto del folio 3 (sign. A3), tras A los lectores comienzan las Coplas acompañada cada una de su glosa e invocación correspondiente. Impresas a doble columna. Concluyen al verso del folio 15.


Al recto del folio 16: Romance hecho qvando el emperador Carlo Quinto entrò en Francia, por la parte de Flandes con gran exercito: en el Año de 1545. Al verso del folio Aqvi comienca la glosa de vn Romance hecho por el Author, que glosa la obra de Don George Manrique, el qual Romance fue hecho quando el Emperador Carlo Quinto, entro en Francia por la parte de Flandes con gran exercito: en el Año de 1545.


Concluye el romance al recto del folio 20 y sigue el colofón: Lavs Deo. Podesse imprimir. En Lisboa en Sancto Eloy 4. de Iulio de 1619. M. Vicente da Resurreiçao. Con las licencias necesarias en Lisboa. Por Antonio Alvarez, Anno 1633. Na rua de Don Iulianes, sobre Arco de Iesvs. Està Tayxada a reis a folha. Al pie, dos xilografías, y al verso grabado alegórico de la Santa Espina.

La licencia indicada en el colofón y fechada en 1619 para, tal vez, una impresión anterior (desconocida y no recogida en ningún repertorio) nos da una muestra más de las innumerables ediciones realizadas de las Coplas hasta bien entrado el siglo diecisiete.

Salvá, 759, referencia las primeras ediciones de la Glosa de Francisco de Guzmán: "La primera impresión es probablemente la de Martin Nucio 1558”. Pero no tuvo ejemplar, ni da noticia de esta edición de Lisboa.

Palau, 149.352, tampoco vio ejemplar de esta edición que cita de referencia: "La Glosa de Francisco de Guzmán se reimprimió en Lisboa, por Antonio Alvárez, 1633, 4º, 20h. a dos columnas. 12 frs. Heredia, 1892".
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Aunque Palau da referencia de un ejemplar en la venta de Heredia, el Catálogo de la subasta de la biblioteca de Ricardo de Heredia, conde de Benahavis, París, 1891, no contiene registro alguno de esta edición.

No en CCPBE, no en Bibliotecas Públicas de Portugal (PORBASE), no en CCFr.-BNFr., no en BL.
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Memento mori...

domingo 1 de noviembre de 2009

Bibliófilos españoles en el Siglo de Oro.

Leemos en Marcas Tipográficas (1) noticia de la inauguración de la exposición Escritores, mecenas y bibliófilos en la época del Conde-Duque en la Fundación Lázaro Galdiano. El evento permite aproximarnos a la figura del gran estadista, mecenas, erudito y bibliófilo que fue don Gaspar de Guzmán y Pimentel, III Conde-Duque de Olivares.

La muestra ha sido organizada con ocasión del Congreso Internacional Poder y saber: bibliotecas y bibliofilia en la época del Conde-Duque de Olivares. D. Juan Antonio Yeves Andrés, bibliotecario y secretario de la Fundación es el Comisario de la exposición y encargado de la preparación y redacción del interesantísimo y muy ilustrado Catálogo.
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La exposición dedica atención especial a los bibliófilos españoles contemporáneos de don Gaspar de Guzmán, presentando ejemplares, -ahora en los fondos de la Fundación-, provenientes de bibliotecas de tres grandes bibliófilos españoles: el duque de Medina de las Torres, el marqués de Caracena y don Pedro de Aragón.

Estos tres bibliófilos, junto con el propio Conde-Duque, cuya biblioteca superaba con creces en cantidad y calidad a las de los tres coetáneos juntas, son bien conocidos por los aficionados al libro antiguo español. De vez en cuando vemos correr en comercio algún ejemplar con las inconfundibles y vistosas encuadernaciones de esas bibliotecas.

Traemos hoy a estas páginas dos encuadernaciones heráldicas españolas del siglo XVII pertenecientes a bibliotecas menos conocidas que las tres anteriormente citadas. El interés de las encuadernaciones que presentamos radica en su relativa rareza pues ni la Fundación Lázaro Galdiano, -de acuerdo con el Catálogo de la exposición mencionada-, tiene ejemplar alguno.

De la primera encuadernación, hemos podido identificar, sin especial dificultad, a su ilustre propietario a través de las armas que lucen los planos del ejemplar: don Fernando Enríquez de Ribera, III duque de Alcalá de los Gazules. En el segundo caso, gracias a las orientaciones de los amigos bibliófilos, logramos -tras diferentes pesquisas y presunciones-, dar con el nombre y título de sus propietarios: don Manuel de Fonseca y Zúñiga y su mujer doña Leonor de Guzmán, VI condes de Monterrey.

Estas son las dos encuadernaciones:

Plena piel de época, marroquín habana, lomo con nervios, cortes dorados y cincelados, cierre de cinta de seda verde, planos enmarcados con greca dorada, motivo floral en la esquina, al centro de ambos planos armas de los Enríquez, pertenecientes en este caso al III duque de Alcalá de los Gazules, 205 x 145 mm.

La obra que viste la encuadernación es:
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Santo Tomás de Aquino, Tratado del govierno de los principes, del angelico doctor .. .. Tradvcido en nvestra lengva Castellana por don Alonso Ordoñez de Seyjas y Tobar, señor de Sampayo, &c. Al excelentissimo señor don Gaspar de Guzman, Conde de Oliuares, Sumiller de Corps, y Cauallerizo mayor de su Magestad, y de su Consejo de Estado y Guerra, Alcayde perpetuo de los Reales Alcaçares de Seuilla, y gran Canciller de las Indias, Madrid, 1625, por Juan González, 8ºm, 198 x 132 mm.

Colación: 6 hojas, incluyendo portada, 112 folios, 4 hojas con tablas.

La obra está dedicada al Conde-Duque. Al verso del folio 112: “En Mardid [sic] Por Iuan Gonçalez, Año M.DC.XXIIII” (1624).

Al verso de la portada anotación manuscrita del duque de Alcalá: "Diomelo su Autor en el 8. por Febrero de 1625. Duque de Alcalá".

Al verso de la hoja preliminar 3, epigrama en latín dedicado por el valenciano Vicente Mariner al traductor de la obra de Santo Tomás, Alfonso Ordóñez.

La fecha de la nota manuscrita nos permiten identificar, con plena seguridad, las armas de la encuadernación como pertenecientes al III duque de Alcalá de los Gazules, don Fernando Enríquez de Ribera, marqués de Tarifa y conde de los Molares. Nacido en Sevilla en 1583 y fallecido en Austria en 1636. Humanista, amante de la pintura y escultura formó parte de la Academia de Juan de Mal Lara (algunas de las sesiones de la Academia se desarrollaron en la residencia del duque en Sevilla, la Casa de Pilatos).

Primera edición castellana. Palau, 300.356. CCPBE, 9 ejemplares.

Veamos, ahora, la siguiente encuadernación:

Plena piel, pasta moteada de época, lomo con nervios, motivos dorados, planos enmarcados con hilo dorado y motivo floral en las esquinas, al centro armas de los VI condes de Monterrey, 207 x 156 mm.

Don Manuel Fonseca y Zúñiga (1586-1653), VI conde de Monterrey casó con doña Leonor de Guzmán, hermana del Conde-Duque de Olivares (el Conde-Duque, a su vez, había casado con doña Inés Fonseca y Zúñiga, hermana del conde de Monterrey).

Don Manuel de Fonseca y Zúñiga, Grande España, caballero del Orden de Santiago fue, entre otros muchos desempeños y cargos, embajador en Roma y Virrey en Nápoles. Hombre erudito, mecenas, coleccionista de pintura e ilustrado.

Las armas de la encuadernación corresponden en los cuarteles del escudo cortado a Fonseca y Zúñiga y las del escudo partido a Guzmán, cruz de Santiago acolada y corona italianizante (similar a la ducal española) timbrando las armas.

Los VI condes de Zúñiga mandaron construir la iglesia y convento de las Agustinas en Salamanca. Fábrica de gusto italianizante con pinturas y esculturas traídas de Nápoles por los condes. Varias de las esculturas muestran las armas de los condes (a las que añaden los entronques familiares de Acevedo, Biedma y Ulloa).

Armas de los VI condes de Monterrey en la iglesia de las Agustinas (Salamanca), con los apellidos Fonseca, Zúñiga, Guzmán, Acevedo, Biedma y Ulloa.

Esta encuadernación da resguardo a la obra siguiente:

Juan Pinto Ribero, Anatomia delli regni di Spagna nella qvale si dimostra L'origine del dominio. La dilatatione delli stati. La svcessione delle linee de svoire. Con la distintione della Corona di Portogallo da quelle di Leone, e di Castiglia, Lisboa, 1646, Sancio Beltrando, 8º, 196 x 146 mm.

Colación: 6 hojas preliminares, incluyendo portada, 85 páginas, blanca, 83 páginas.

Tras la página 85 y la hoja blanca que le sigue, nueva portada: Discorso dell' vsvrpatione retentione e ristoratione del Regno di Portogallo, fatto dal dottor Gio: Pinto Ribero Senatore del Conseglio di Camera, Lisboa, 1646, Sancio Beltrandi.

Palau, 226709. CCPBE: 1 ejemplar.

Hasta aquí la referencia a estos dos libros con encuadernación heráldica española contemporánea de la época del Conde-Duque de Olivares y por uno u otro motivo a él vinculados: el primero por ser un tratado que el traductor dedica en portada al Conde-Duque, el segundo por provenir de la biblioteca del cuñado del Conde-Duque.

Ambos libros formaron parte de bibliotecas aristocráticas españolas poco conocidas y de las que han llegado a nuestros días escasas noticias y ejemplares. Como indicábamos al comienzo del artículo no existen ejemplares de estas bibliotecas en la Fundación Lázaro Galdiano y tampoco parece haberlos en la Biblioteca de Palacio Real, siempre destacada por las encuadernaciones emblemáticas que contiene.

No hemos encontrado referencia o mención a estas bibliotecas ni a estos supralibris en la obra de M. Sánchez Mariana, Bibliófilos españoles ni en los diferentes tratados de Francisco Mendoza Díaz-Maroto.

(1) Ver: http://marcasdeimpresor.blogspot.com/

NOTA: el lector curioso e interesado en disquisiciones en materia de blasones y genealogía puede leer los comentarios a este artículo que muestran el proceso disquisitivo que ha permitido determinar la filiación de las armas de la segunda encuadernación.

domingo 18 de octubre de 2009

Machina Hydraulica.

Hace un par de años celebró Valencia, -con el debido esplendor, boato y desfiles-, el 150 aniversario de la creación del Cuerpo Municipal de Bomberos de la Ciudad. Antes de su constitución tan importante y vital menester era asumido, además de la población civil directamente afectada en los siniestros, por determinados gremios de la ciudad de Valencia.

En alguna ocasión ya hemos comentado en estas páginas el placer tan especial que encierran esos tomitos facticios, en octavo, en folio, normalmente encuadernados en sencillo pergamino de época, que llevan rotulado a mano en su lomo la mágica palabra Papeles varios o similar.
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En su interior encontramos un conjunto de impresos, del siglo dieciocho, diecisiete, -y, ¡ay! del afortunado que pueda dar con un conjunto del dieciséis-, que no teniendo la condición de libro su poseedor tuvo a bien enviarlos al encuadernador para reunirlos y evitar su pérdida.
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En un volumen rotulado Papeles pertenecis. â Ciudad y Vniversi. (de Valencia), -que reúne nada menos que veintisiete impresos valencianos del siglo dieciocho-, hemos dado con una rara e interesante pieza de 1755 con las ordenanzas e instrucciones precisas para combatir el fuego y los incendios en la ciudad de Valencia.
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Por esas fechas el valenciano don Antonio Arboreda, Teniente del Regimiento Real de Artillería con plaza en la ciudad, diseñó y construyó la llamada Maquina Hydraulica destinada a sofocar fuegos e incendios. Y al histórico y valenciano gremio dels traginers (encargado del transporte de mercancías, dinero y bienes muebles en general en la ciudad) se le asignó la responsabilidad de la custodia, mantenimiento y uso de tan socorrida máquina.

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En dicho año, por orden del Cabildo Municipal, se dio a la estampa en la imprenta de la viuda de Antonio de Bordázar las instrucciones y ordenanzas para el uso, custodia y manejo de la máquina.
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Instrucción, y methodo que deve guardar, y obsevar el gremio de tragineros En la practica, y conservacion de la Maquina Hydraulica construida à expensas de la M.N. y M.L. Ciudad de Valencia En el Año de 1755. para apagar los incendios. Con el inventario de las piezas, y partes que componen la Maquina, y demás Ahinas que deven servir, y se necessitan para su maniobra. Y un auto de buen gobierno del Señor Intendente Corregidor dirigido al mismo intento. Valencia, (1755), Por la Viuda de Antonio Bordazar junto al Palacio Arzobispal. Folio, 285 x 185 mm.

Colación: Frontis grabado reproduciendo la Machina Hydraulica, 16 páginas (incluyendo portada), blanca.

Frontis grabado: Machina Hydraulica para apagar incendios Construida â expensas de la Ciudad de Valencia, por dirección de D. Antonio Arboreda natural de la misma Ciudad. Thent. Del Regimito. De Real Artilleria, año 1755. Grabado y firmado por Carlos Francia (nótese al frente de la máquina las armas de la Ciudad de Valencia).

En la introducción del impreso se comenta que las ciudades de Madrid, Aranjuez y Barcelona ya disponen de máquina similar demostrando sus ventajas a la hora de combatir el fuego. Valencia deseaba contar con máquina similar pero carecía del conocimiento necesario para su construcción hasta que el animoso e instruido teniente Arboreda se brindó a ello. Se relacionan los últimos incendios sufridos en la Ciudad:

“..sus Iglesias Parroquiales de Santa Catalina, (a) y San Valero, (b) el Altar Mayor de plata de la Santa Iglesia, (c) y el de S. Juan del Mercado; (d) las Casas Capitulares de Ayuntamiento; (e) la de una, y otra parte de la calle Trench, durando el fuego quince días; (f) las de la calle Nueva; (g) y Carnicerías mayores, pereciendo mucha gente; (h) el Hospital General, quedando sofocados treinta enfermos; (i) y ultimamente en la calle de En Gil, que se quemaron cinco casas, y murieron cinco personas”.
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El texto principia con la Instrucción que debe observar el Gremio de Tragineros en el uso de La Maquina Hydraulica con diez epígrafes, prosigue con el Methodo para conservar la referida Maquina con nueve epígrafes y concluye con el Inventario de todas las piezas de la Maquina, y de las demás que sirven para su maniobra, clasificándolas entre piezas de bronce, de hierro y de madera. Concluye el impreso con la aprobación e instrucciones del Cabildo de la Ciudad que firma don Pedro del Rebollar.

Nada menos que un mínimo de veintidós Tragineros exigía el manejo y uso de la Maquina:

"Ocho en cada lado, quatro de ellos pondràn la mano en los palos que estàn unidos en las palancas de hierro, y los otros quatro, los mas altos, tomaran las contrapalancas verdes, que vàn sobre el caxon, y las meteràn en la palanca de hierro: Dos mas se pondran de pies sobre las palanquillas de arriba, cargando su cuerpo en la palanquilla que baxa, afirmando al mismo tiempo sus manos en las barillas de hierro para sostenerse, procurando todos hacer la fuerza à un tiempo, y à espacio, pero sin cessar: Otro hombre se pondra encima de la tabla, que cubre el frasco, y tomarà la manga, sosteniendo àzia donde està, enlazada con las otras; bien que si el fuego estuviesse à la parte de afuera de la casa, dirigirà desde alli en la manga pequeña, y pico de hierro,el agua para apagarlo. Otro Traginero cuidara los caxones, y subministrara las mangas que le pidan... Y si el fuego estuviesse dentro de la casa, avrà otros dos Tragineros de los mas bien instruidos, y el uno tomara el pico de hierro de la ultima manga...".

Desconocemos el éxito y méritos de la Maquina y si su uso fue continuado hasta la constitución, un siglo más tarde, del Cuerpo Municipal de Bomberos de Valencia.

No en Salvá ni en Palau. CCPBE: 1 único ejemplar. Existe facsímil realizado por la Librería París-Valencia de Valencia.

Buscando máquinas similares en obras de la época damos con la reproducción contenida en el volumen quinto de planchas de la primera edición de la Encyclopèdie ou dictionnaire raisonné des sciencies, des arts et des métiers, París, 1751. El modelo reproducido en la parte superior de la plancha, indica el texto es el habitual usado para combatir incendios en los Países Bajos. El modelo inferior corresponde a una bomba fija de agua.

lunes 12 de octubre de 2009

Agustín de Foxá.

Acabo de regresar de un amable viaje por Borgoña. Leo la noticia de la prohibición de un acto en Sevilla en memoria del escritor y poeta Agustín de Foxá (Madrid, 1903-1959).

Este es el resumen de lo acontecido: la Delegada de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Sevilla, Josefa Medrano, autorizó hace unas semanas el uso de las instalaciones municipales de cultura para un acto. Se trataba de recordar el cincuenta aniversario del fallecimiento de Agustín de Foxá, conde de Foxá.

Medrano, militante de Izquierda Unida y con un pasado de combativa luchadora sindicalista en la Fábrica de Tabacos de Sevilla, nada sabía de Agustín de Foxá cuando estampó su firma y autorización en la solicitud presentada. Pero unos días antes de la celebración, la camarada Medrano fue puntualmente informada de la catadura política de Agustín de Foxá: falangista, amigo de José Antonio Primo de Rivera y embajador de Franco en varios países.

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Motivos todos ellos más que sobrados para que la comunista Medrano, -previa consulta y autorización con su superior comisario político de Izquierda Unida, el camarada Antonio Rodrigo, Teniente Alcalde del Ayuntamiento de Sevilla-, enmendase la aprobación, prohibiese el acto, y donde dije digo..: «Esta determinación se ha tomado por respeto a la memoria histórica y por evitar que el acto se convirtiera en una apología del franquismo».

Los organizadores del acto, entre ellos Aquilino Duque, Premio Nacional de Poesía, y el poeta Antonio Rivero (traductor del nada dudoso Luis Cernuda) decidieron seguir adelante y lo celebraron en la calle al amor del cobijo de un frondoso árbol, bajo los luceros de la noche sevillana. Se leyeron poesías de Foxá y se comentó sobre su obra culmen, la novela: Madrid de Corte a Cheka. Las salas del centro cívico donde debía realizarse quedaron vacías y debidamente cerradas para mejor y más conveniente celebración.

No es este blog foro para el debate político sino para la bibliofilia y pido disculpas al lector paciente por la tosca ironía con la que he salpimentado las líneas anteriores. Las siguientes las dedicaremos a dar noticia de un ejemplar muy personalizado de la primera edición de Madrid de Corte a Cheka.
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Agustín de Foxá, Conde de Foxá. Madrid de Corte a Cheka. Episodios Nacionales. Salamanca, 1938, Ediciones Jerarquía, 4º. 235 x 170 mm.

Colación: cubierta, 438 páginas incluyendo anteportada y portada; blanca, hoja con índice, contracubierta.

Encuadernación en marroquín rojo, lomo con nervios, plano superior con nombre de la obra grabado en dorado, contracantos dorados.


Dedicatoria manuscrita del autor a Carlos Padrós: "Para Carlos Padrós, gran amigo, poeta de los moros, amigo de mis amigos, gran loco, atropellador de valles, con 18 abrazos. Agustín de Foxá. Burgos, Agosto 1938. III A-T.".

La novela es un apasionante thriller que narra los turbulentos tiempos de la caída de la monarquía, la llegada de la segunda República y la guerra civil a través de las vivencias y evolución política del joven estudiante madrileño José Félix Carrillo. El ritmo de la narración es trepidante. La prosa rápida, efectista y extraordinaria: una de las grandes novelas de acción de la literatura española del siglo veinte (¿se atreverá alguien a llevarla a la pantalla?).

Madrid de Corte a Cheka está divida en tres partes:


Flores de Lis.

José Félix, “muchacho de veintidós años, alto, romántico y generoso… tenía una inteligencia fina y templada, tentada… por los films rusos, la pintura cubista de Picasso”, estudia medicina durante los últimos años del reinado de Alfonso XIII. Sus ideas y amistades socialistas hacen que sea rechazado por la familia de su novia, Pilar, de la que está profundamente enamorado.

Un día asiste a una refriega en el Ateneo entre carlistas dirigidos por Valle-Inclán y republicanos: .. .
“Se veía a don Ramón blandiendo su bastón de puño de marfil y dando voces de gesta:
-Atrás, follones, que avance esa retaguardia.
Se creía en Montejurra con su boina blanca de Coronel carlista, luchando por los fueros y la Religión.
-¡Chusma, chusma, pero si yo soy carlista!" (pág. 11).


Himno de Riego.

Llega la República y José Félix se aleja hastiado del ideal marxista. Asiste a las tertulias de Lorca, Alberti y Bergamín:

“García Lorca, era moreno, aceitunado, de grandes pómulos, gran calavera y cara redonda… presumía de gitano. Era un magnífico poeta. Había sacudido y vareado el romance castellano como un olivo, sacándole frutas nuevas y maravillosas”. (pág. 174).

Conoce a José Antonio Primo de Rivera. Se afilia a Falange Española. Es la época de los enfrentamientos armados entre socialistas y falangistas. Una noche vela en el mortuorio municipal a tres camaradas abatidos en refriega. Al lado, los socialistas hacen lo mismo con dos compañeros. Hay miradas torvas, al final socialistas y falangistas se ofrecen tabaco. Parecen compartir casi un mismo destino:
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“-En definitiva –decía el Jefe socialista-, únicamente ustedes y nosotros sabemos morir, mientras los políticos se atiborran en los banquetes”.


Hoz y martillo.

Narra y novela el terror y represión en el Madrid marxista.

La idea de Foxá era continuar la obra de Galdós de los Episodios Nacionales, comenzando una nueva serie de que recogiese la vida contemporánea española. Este es el motivo por el que el título de la obra va acompañado de tal nombre. Foxá no continuó y José Félix Carrillo no se convirtió en el compañero de Gabrielillo de Araceli o Santiago Ibero para ofrecernos la novelada historia de España del siglo veinte.

Por supuesto la novela tiene una importante carga ideológica, como la tienen otras obras maestras del realismo social: La Madre de Gorki, Caballería Roja de Isaak Pavel o los mismos Episodios Nacionales. La novela fue reeditada recientemente por Editorial Planeta alcanzando varias ediciones con elevadas tiradas.

De la generación de poetas y escritores próxima a Falange y a Franco alguien dijo aquello de “ganaron la guerra pero perdieron su puesto en la República de las Letras”: la obra de Foxá, Edgar Neville, Ernesto Giménez Caballero, César González-Ruano, Rafael Sánchez Mazas entre otros dormita hoy en el cuasi anonimato y olvido.

Y concluimos estas líneas con una anécdota que me contó un diplomático español ya retirado, destinado muchos años en la embajada de La Habana. Le pregunté si conoció o había coincidido con Foxá. Esta fue su respuesta:

- ¡Claro que sí! El siempre decía: ¡yo soy el lujo de la diplomacia! Era gordote, algo descuidado con su persona. Tuvo mala suerte en su vida y sufrió mucho. De su último destino en Filipinas volvió a España para morir. Un día en La Habana, tuvimos que enterrar a un funcionario de la embajada. Salía el féretro ceremonioso. Haciendo ironía de lo mal pagado y el malvivir económico de su trabajo exclamó Foxá: ¡mirad, la primera vez que veo marchan juntos un diplomático y la caja!

Cartel anunciador de una exposición, -felizmente celebrada para satisfacción de la camarada Medrano-, en la Universidad de Valencia el pasado año 2008, patrocinada por el Ministerio de la Presidencia del Gobierno de España, la Fundación de Investigaciones Marxistas y la Associació Catalana de Investigacions Marxistes (Dios los cría...).

Ver detalle de la noticia en:

http://vinamarina.blogspot.com/

http://www.abc.es/20091009/cultura-literatura/agustin-foxa-vetado-sevilla-200910090904.html

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/10/07/andalucia_sevilla/1254911149.html

domingo 20 de septiembre de 2009

Openminds.

En 1930 se publicó en París la primera traducción al castellano, –realizada por Jorge Guillén-, de Le cimetière marin del poeta Paul Valèry. Se tiraron 300 ejemplares numerados acompañados de dibujos de Ginon Severini.
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En octubre del mismo año y también en París vio la luz otra versión castellana de Le cimetière... realizada por el poeta y diplomático cubano Mariano Brull (1891-1956).
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Ambas ediciones son buscadas y difíciles de encontrar pero especialmente la de Brull es de gran rareza. De un ejemplar muy especial de esta edición damos noticia a continuación.
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Paul Valéry. El Cementerio Marino. Poema de Paul Valéry. Versión castellana de Mariano Brull, París, 1930, (Impreso en Chartres por Durand), 8º, 190 x 132 mm.

Colación: sobrecubiertas en papel verde (en la superior: El cementerio marino; en la posterior: “Depositario: Librería Española. Leon Sánchez Cuesta. 10, rue Gay-Lussac. París”), XXIX páginas con texto en francés y castellano (incluyendo blanca, anteportada y portada a dos tintas), hoja con colofón: “Este libro ha sido impreso en la ciudad de Chartres por Durand, en el mes de octubre de 1930”.

Al verso de la anteportada, justificación de la tirada: "De este libro se han tirado 300 únicos ejemplares en papel vergé d’arches numerados del 1 al 300. Ejemplar número 118".
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Este ejemplar está enriquecido con las dedicatorias del traductor, Mariano Brull y de Paul Valery a Mathilde Pomès (1886-1977), hispanista y traductora francesa. También lleva una fotografía orginal de Valèry con su firma al dorso.
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Dedicatoria manuscrita del traductor y del autor: "A Matilde Pomés, amiga admirable, tan fina y generosa de corazón como de espiritu, a quien tanto debe esta traducción. Cordialmente. El Traductor. París. 1930". Y del autor: "A Matilde Pomés su amigo sin palabras para más decir. Pablo Valery".

CCFr, relaciona 3 ejemplares: el del Depósito Legal y los numerados 102 y 263. No en Palau ni en CCPBE.
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Palau, 348997, CCPBE y CCFr colacionan la edición de la traducción de Guillén, París 1930.
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Para biografía y obra de Paul Valèry, Mariano Brull, Mathilde Pomès y Jorge Guillén ver: Juan Manuel Bonet, Diccionario de las vanguardias en España, 1907-1936, Alianza Editorial, Madrid, 1995.


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Con el poema anterior quiero recordar a Enrique, fallecido el pasado viernes 11 de septiembre, a los 42 años de edad. Durante este último año combatió hasta el límite el cáncer. La firmeza y la voluntad le acompañaron siempre durante este duro periodo y aún en los peores momentos supo dominar su intenso dolor, transmitiendo serenidad y confianza a los que le rodeaban.

En diciembre de 2008 inició el blog Openminds (http://opennetworkingminds.blogspot.com/) donde iba reuniendo sus reflexiones de gestión empresarial. Para los que éramos sabedores de su situación las máximas y premisas recogidas en sus veintiocho artículos nos permitían conocer la gran fortaleza de su pensamiento y acción frente a la enfermedad.

Sus restos recibieron cristiana sepultura en el cementerio de Benimaclet de Valencia, entre pinos y cipreses, próximo al mar y siempre refrescado por la brisa de levante. Descanse en paz.


Diego y Enrique (El Palmar, lago de la Albufera, Valencia, 29 de septiembre de 2008).

domingo 6 de septiembre de 2009

Verano mix.

Tras el agobiante mes de agosto, hoy por fin, llueve y refresca en Valencia. El cielo está gris y encapotado, la brisa sopla de levante y la ciudad todavía tranquila. Todo invita a tecletear de nuevo comentarios y referencias bibliófilas en el blog, que lleva ya un largo mes de descanso. Lo abriremos dando noticia de un libro recién salido a la luz y de ciertos impresos taurinos limeños.
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Francisco Mendoza Díaz-Maroto, El mercado del libro antiguo en España visto por un bibliófilo, Madrid, 2009, Arco Libros, colección Instrumenta Bibliologica.

En este nuevo ensayo el catedrático y bibliófilo albaceteño don Francisco Mendoza nos ofrece amplio y minucioso análisis del mercado del libro antiguo en España. Como indica en el Prólogo existen dos tratados sobre esta materia: uno escrito por el librero anticuario Francisco Asín y el otro por quien fue relevante bibliotecaria responsable de adquisiciones de fondo antiguo. Se echaba en falta esta tercera visión: la del bibliófilo.

Encontraremos en el texto acertadas reflexiones sobre la evolución y tendencia del mercado, de sus intermediarios, de la posición de compradores y vendedores (libreros, casas de subastas), del eterno dilema valor y precio, etc.

Además, como es habitual en todas sus obras, Francisco Mendoza salpimenta con anécdotas interesantísimas, desconocidas y muy sabrosas el hilo conductor del tratado (me han sido especialmente gustosas: la compra por un afortunado bibliófilo español de un ejemplar de la princeps del Quijote subastado en Nueva York, la exhaustiva labor detectivesca que permite al autor ofrecernos la relación de propietarios de un rarísimo pliego poético gótico comprado por don Hernando Colón hasta nuestros días, el Caso Cuenca, etc.).

Lectura necesaria y absolutamente recomendable para el bibliófilo español.

Continuamos esta vuelta al blog dando noticia de varios impresos que el azar ha puesto en nuestras manos. Se trata de cinco folletos impresos en Lima a comienzos del siglo diecinueve.

Aunque no estoy familiarizado con el mundo de los toros (pero he podido admirar en varias ocasiones la elegancia y maestría de Morante de la Puebla y la valentía de José Tomás) intentaré dar a continuación breve colación de los mencionados folletos.

La bella e histórica plaza de toros de Acho en Lima, levantada en 1760, es la más antigua de América y la tercera construida en el mundo tras la de Béjar (Salamanca) y Zaragoza (la cuarta fue la de Sevilla).

Plaza de toros de Acho, Lima, Perú (http://www.portaltaurino.com/)

Razón de los toros que se han de lidiar en la plaza firme del Acho a beneficio del estado el lunes 23 de diciembre de 1822. Jueces de la plaza en nombre de la illma. municipalidad los ss. Alcaldes. D. Francisco Carrillo y Mudarra y D. Mariano Tramarria. Con los señores regidores marqués de Casa Muñoz y D. Pablo Bocanegra, Lima, 1822, Imprenta de los Niños Expósitos, folio, 2 h.

315 x 225 mm., las 4 págs. orladas. Pág.1: portada, págs. 2 y 3: a doble columna con composiciones poéticas, pág. 4: relación de los 16 toros, toreros, etc. Polilla afectando ligeramente al texto.

Palau, 138.875 referencia "Lista de los toros, Acho, 8 de febrero de 1821, Imp. Niños expósitos" pero no el presente impreso.

Advertirá el lector paciente que en los tiempos de los folletos mencionados se lidiaban dieciséis toros en cada fiesta… ¡menuda diversión!

Razón de los toros que se han de lidiar en la plaza firme del Acho a beneficio de la república peruana el lunes 27 de enero de 1823. Jueces de la plaza en nombre de la illma. municipalidad los ss. Alcaldes. Coronel del ejército D. Juan de Echevarría y Ulloa, y D. Francisco Mendoza, Rios y Caballero, Lima, 1823, Imprenta de los Niños Expósitos, folio, 2 h.

315 x 215 mm., las 4 págs. orladas. Pág.1: portada, págs. 2 y 3: a doble columna, con composiciones poéticas, pág. 4: relación de los 16 toros, toreros, etc. Polilla afectando ligeramente al texto.

Lista de los toros que se han de lidiar en la plaza del Acho el dia 2 de enero de 1832 siendo juez El Sr. Subprefecto de esta provincia D. Francisco Colmenares, Lima, 1832, s.e., folio, 2h.

310 x 215 mm., las 4 págs. orladas. Pág.1: portada, grabado xilográfico de matador y toro, Octava y Letrilla, págs. 2 y 3: a doble columna, composiciones poéticas, pág. 4: relación de los 16 toros, toreros, etc.


Curiosa es la octava impresa en la primera página del folleto: alegato contra la fiesta como observará el lector a continuación:


Lista de los toros que se han de lidiar en la plaza del Acho en celebridad del éxito feliz de nuestras armas el lunes dia 5 de mayo de 1834. Siendo juez El Sr. Alcalde de la H.J.M. y Sub-prefecto de esta provincia D. José Valerio Gassols, Lima, 1834, Imprenta de J. J. Masías, folio, 2h.

320 x 215 mm., las 4 págs. orladas. Pág.1: portada, grabado xilográfico de dos toros, Octava, págs. 2 y 3: a doble columna, con composiciones poéticas, pág. 4: relación de los 16 toros, toreros, etc.



Lista de los toros que se han de lidiar en la plaza del Acho en celebridad de la unión feliz de nuestras armas. El lunes 26 de mayo de 1834. Siendo juez El Sr. Alcalde de la H.J.M. y Sub-prefecto de esta provincia D. José Valerio Gassols, Lima, 1834, Imprenta de J. J. Masías, folio, 2h.

315 x 215 mm., las 4 págs. orladas. Pág.1: portada, grabado xilográfico de dos toros, Octava, págs. 2 y 3: a doble columna, composiciones poéticas, pág. 4: relación de los 16 toros, toreros, etc.






Ninguno de los impresos colacionados están recogidos en Palau o en CCPBE.

Combats de Taureaux.

J. F. Bourgoing, Tableau de l'Espagne moderne, par... Envoyé extraordinaire de la république française en Suède, ci-devant Ministre plénipotentiaire à la cour de Madrid, Associé correspondant de l'Institut National. Troisième édition, corrigée et considérablement augmentée, París, 1803, Chez Levrault frères, 3vols., 8º + Atlas, 4º.

martes 4 de agosto de 2009

El juicio de residencia del virrey Matías de Gálvez.

D. Matías de Gálvez y Gallardo (1717-1784), Virrey de Nueva España (1783-1784).

El llamado juicio de residencia fue un instrumento de control de la Corona española sobre la gestión de sus mandatarios y servidores públicos. Cobró especial relevancia en los virreinatos de América y sobre todo en el de Nueva España.

Los cargos oficiales, comenzando por el Virrey, al concluir el periodo de su gobierno quedaban sujetos a dicho juicio. Iniciado el proceso, cualquier institución o ciudadano que se sintiese perjudicado por la gestión del mandatario podía elevar ante los representantes de la Corona sus quejas y reclamaciones. La sentencia absolutoria y limpia en el juicio era requisito indispensable para concluir con honorabilidad (y no en la cárcel) la responsabilidad concedida.
...
He pensado que el manuscrito del que daré cuenta a continuación, -que encontré hace quince años en el caótico y sucio almacén de un librero de Valencia ya fallecido-, puede ser de interés para los amigos americanos y en especial para Marco Fabrizio que desde su blog Bibliofilia Novohispana nos va proporcionando interesantísimas noticias de la historia de la imprenta en México.
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El manuscrito en cuestión reúne la documentación generada en relación con el juicio de residencia de quien fue virrey de Nueva España, don Matías de Gálvez (Málaga, 1717-México, 1784). Fue nombrado para tal cargo por el rey Carlos III en abril de 1783.
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Don Matías de Gálvez tuvo un corto pero acertado mandato al frente del virreinato de Nueva España falleciendo en la ciudad de México en noviembre del año siguiente a su nombramiento. El buen sentir público en la calidad, honestidad y transparencia de su gestión hizo que Carlos III le exonerara del juicio de residencia (compuesto por una parte de información secreta y otra pública). No obstante Carlos III, por Real Orden de 26 de marzo de 1785, mandó se abriera pública información en todas las provincias del virreinato de Nueva España por un periodo de seis meses por si hubiese reclamación alguna (…en fin, que ni fallecido el virrey se salvó del juicio de residencia).

México. Año de 1785. Testimonio de los Autos formados en virtud de Real Orn. De 26 de Marzo de este año, dispensando por ella S. M. del Juicio de Residencia al Exmo. S. Virrey que fue de esta N. E. D. Matias de Galvez, pero previniendo se publique un Edicto en todas las Provincias de este Virreynato por si algunos tubieren que pedir contra SE y que se reciba una Informacion completa sobre su Conducta, Gobierno, y Providencias. Quaderno 1º [junto con Quaderno 2º]. México, 1785, folio, 305 x 210 mm. Manuscrito.

Encuadernación en plena piel, pasta de época, lomo dorado con tejuelo en marroquín habana, hojas de guarda coloreadas.

uadernación en plena piel, pasta de época, lom

La colación del manuscrito es la siguiente: portada (Quaderno 1º), 6 hojas de índice, 89 hojas foliadas, 5 hojas blancas, hoja con nueva portada (Quaderno 2º), 2 hojas de índice, 16 hojas foliadas, la primera de ellas impresa con edicto de D. Eusebio Bentura, del Consejo de S.M. y firmado por él, 6 hojas blancas.

Las seis primeras hojas del Quaderno 1º incluyen el índice con relación de los 30 testigos que prestan declaración:



Entre otros testigos, se recoge el testimonio de D. Miguel Calixto de Acedo y D. Ruperto Vicente Luyando, Oidores de la Real Audiencia, D. Cosme de Mier y Frespalacio, Decano de la Real Sala del Crimen, D. Martín Alegría, Contador Mayor del Real Tribunal y Audiencia, etc.

Principio de la declaración del testigos números 1º, 11 y 17:



Tras las declaraciones de los testigos, con nueva portada, comienza el Quaderno 2º del juicio de residencia:

El Quaderno 2º contiene el edicto impreso por “haberse dignado el REY dispensar del Juicio de Residencia al difunto Exmô. Sr. Virey D. Matias de Galvez con atención á la pureza, rectitud y prudencia bien notorias con que gobernó este Reyno, libertando a sus Albaceas de los gastos de ella. Pero que quiere S.M. publique yo un Edicto en todas las Provincias de este Vireynato con término de seis meses, ó el que juzgare conveniente, á fin de que si algunos tuvieren que pedir contra el expresado difunto Exmô. Sr. D. Matias de Galvez lo hagan precisamente dentro del tiempo que asignare, oyendo y sustanciando quantas demandas se pusieren, y entretanto recibiendo información completa con las personas que me pareciesen de todas clases, y citación de los Señores Fiscales de Real Hacienda y de lo Civil sobre la conducta, gobierno y providencia del citado Exmô. Sr.. D. Matias de Galvez, previniéndome últimamente que finalizado todo lo remita a aquella via reservada...”. El edicto de D. Eusebio Bentura Beleña está rubricado por él mismo.

En el Quaderno 2º se incluye la lista de las ciento veinte provincias y jurisdicciones comprendidas en "el distrito de esta Governacion de Nueva España y Real Audiencia de México y de las ocho respectivas à la Real Audiencia de Guadalajara", donde de acuerdo con el edicto deberá hacerse pública información del juicio iniciado por si alguno de sus habitantes tuviese cuestión que reclamar. La lista de las provincias se reproducen a continuación:



Concluye el Quaderno 2º con la “Certificacion de no haverse puesto Demanda alguna contra los bienes de S.E. ni en otro modo quexandose de sus providencias, y sèr yà pasado el termino en que pudieran haver usado de esta acción los que acaso tuviesen algo que pedir" con firma en México 9 de noviembre de 1785.

Dejaremos para otra ocasión la referencia a otro Virrey de Nueva España: el valenciano don Joaquín Monserrat y Cruilles, Marqués de Cruilles, Teniente General. Fue Cruilles el primer virrey nombrado por Carlos III desempeñando su cargo entre los años de 1760 a 1766.

sábado 11 de julio de 2009

El libro a la moda.

El librito con este título, -dado a la estampa en Madrid en 1785-, tiene el mérito singular de ser el primero en España (¿y tal vez el único?) impreso en su totalidad en tinta verde.

La edición original, -Le livre à la mode-, fue publicada en París, 1757. Su autor, el francés Luis Antonio Caracciolo (1721-1803), marqués de tal nombre, quiso satirizar los exagerados excesos en las maneras y costumbres que la sociedad francesa adoptaba con el florecimiento del Siglo de las Luces y la Ilustración.
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Entre otras divertidas premisas, Caracciolo considera que ha llegado el momento de abandonar la tinta negra en la impresión de los libros. Al igual que la sociedad se rodea de colores alegres en su vestuario, en la decoración de las viviendas e incluso en los alimentos, el noble arte de la imprenta debe adaptarse a las exigencias de los nuevos tiempos. Y para ello tiene que desterrar al olvido el fúnebre color negro de los textos que será sustituido por otros más apropiados en función de la naturaleza de la obra.

Dando ejemplo, Caracciolo publica la primera edición de Le livre à la mode todo él en tinta verde. A esta edición siguió la segunda, 1759, en tinta colorada. Después la tercera en amarillo y la cuarta ¡en cuatro colores!: las hojas de prefacio en amarillo naranja, el cuerpo de la obra en marrón, azul turquesa y rojo escarlata y la última parte de nuevo en amarillo naranja (1).

En 1785, la obra se da a la estampa en Madrid en castellano por anónimo traductor. Y cumpliendo los deseos del autor se imprime, al igual que la primera edición francesa, utilizando tinta verde.

Luis Antonio Caracciolo, (marqués de Caracciolo). El Libro a la Moda. Traducido del francés al castellano, Madrid, 1785, 12º, En la Imprenta del Consejo de Indias. 137 X 95 mm.

Colación: 11 hojas preliminares (que comprenden portada, Advertencia del traductor, Dedicatoria y Prólogo), 93 págs. Impreso en tinta verde en grueso papel de hilo.

Nuestro ejemplar forma parte de un volumen facticio con otras obras del siglo XVIII. Encuadernación en pergamino de época, lomo rotulado con el título: Papeles varios. (¡Cúantas satisfacciones proporcionan estos volúmenes facticios que muy de vez en cuando llegan a manos del bibliófilo! Son agradable caja de sorpresas, pues la naturaleza efímera de las obras que contienen, -que no eran merecedoras de encuadernación individual-, las ha hecho, en muchas ocasiones, extraordinariamente raras. Este librito es un ejemplo).

En la Advertencia del Traductor excusa éste el motivo de su tarea. El traductor considera que a pesar del mucho mal que las modas causan “el luxo en estas, hasta un cierto punto es muy conveniente en una Nacion para fomentar las fábricas, desterrar la ociosidad, y entretener honestamente muchas personas que por falta de objetos en que ocuparse se hacen inútiles y gravosas al Estado”.

Pero viendo el traductor que todos esos lujos son importados y el grave quebranto, en consecuencia, que supone para la economía nacional decidió llevar adelante la tarea de traducir la obra pues “son crecidísimas las cantidades que se extraen del Reyno… libertar su patria de las funestas consequencias que acarrea el exceso en esta parte, proponiéndose ridiculizar todas aquellas modas e invenciones de que usan los Petimetres y Petimetras, que tanto en general como en particular son muy perniciosas”.

Sigue la obra con la Dedicatoria del autor dirigida a “Mis señores y señoras los petimetres y petimetras. Señores y Señoras mías”. Apreciará el desocupado lector como el traductor, -tocado por la Diosa Modernidad-, se anticipa dos siglos a las tesis del Bibiano-Aidismo. En admirable ejercicio igualitario y gramatical usa de ambos géneros a la par para dirigirse a los susodichos petimetres (palabra tomada del francés, petit maître: persona de maneras y formas afectadas seguidor acérrimo de la moda).

La Dedicatoria, impresa en grandes caracteres, la reproducimos íntegra a continuación:




Sigue el texto con 12 páginas de Prólogo donde el autor da sobrados motivos para abandonar la impresión de libros utilizando la tinta negra y también otras reflexiones acerca de las encuadernaciones más convenientes para los tiempos que corren. Nada mejor que leer el texto en su totalidad:












Concluido el Prólogo principian las 93 páginas que componen el tratado. La calidad de la impresión nos permite reproducir a continuación alguno de sus párrafos:

Sobre las impresiones góticas y la Encyclopèdie (págs. 8-11):




Preceptos que pueden dirigir a un joven de calidad y distinción en el gran mundo (págs. 25-35):











Halagüeño futuro de El libro a la moda (págs. 42-44):



No en Salvá, Palau, CCFr., ni BL.

CCPBE: 1 único ejemplar en la Biblioteca Valenciana, procedente de la biblioteca de Carreres Zacarés.

Como es habitual, la edición española de El libro a la moda ha devenido más rara que la francesa original. Además de tener una tirada menor, nuestros avatares históricos han hecho que lleguen hasta nuestros tiempos contados ejemplares de esta traducción castellana.

El autor en el Prólogo indica que “A esta primera edición verde seguirá otra de color rosa…”. Dicha edición se imprimió en París, 1759, en tinta roja. En España pensamos que también se dio a las prensas y debe ser la obra referenciada por Palau, 332.829, El tocador ó El libro a la moda: escrito en letra de color rosa, pulimentado y barnizado, Madrid, 1796, 8º, Antonio Espinosa.

Por último destacar la coincidencia entre la primera edición francesa y la española en el mismo grabado xilográfico, -representando la figura de un loro-, en la portada. La explicación del animalito la tenemos en el pie de imprenta de la edición francesa: A Verte-Feuille, De l'Imprimerie du Printemps, au Perroquet, L'Année Nouvelle ("En Hoja-Verde. De la Imprenta de la Primavera, a la enseña del Loro, el Año Nuevo").

En fin, una curiosidad o capricho bibliográfico que no tuvo arraigo posterior y que nos llega ahora como recuerdo del mundo amable, frívolo y fatuo de los salones y tertulias de la sociedad seudo ilustrada.

(1) Ver en Le blog du Bibliophile el artículo sobre las ediciones francesas de la obra

jueves 25 de junio de 2009

XXI Salon International du Livre Ancien. París, junio, 2009.

Amigos bibliómanos, a la pregunta: “¿qué te ha parecido el Salón de París?”, respondo con la sentencia de Pío Baroja: “…un español es un francés pobre”. Con ello no pretendo eludir la respuesta sino constatar un hecho bien cierto y aplicable en su totalidad a la siempre bien concertada república de los libros. .

El Salón de París asombra al pobre españolito por sus maravillas inimaginables e inencontrables en el solar patrio. Nada más traspasar las grandiosas columnas del zaguán del Grand Palais nos invade una dulce desorientación originada por la contemplación de un universo indescriptible.
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Acostumbrados a los pergaminos roñosos, encogidos, mutilados y mugrientos que visten nuestras producciones, uno no deja de disfrutar admirando la exquisita condición de los libros que proponen los libreros franceses y de otros países: ejemplares marginosos, impolutos, encuadernaciones dobladas (doublés) por aquí y por allá, otras trabajadas con esmero, sembradas de armas… ¡Aquí está reunida la mayor concentración de encuadernaciones firmadas o atribuidas a los Louis Douceur, Padeloup, Derome, Dubuisson! En fin, hay otros mundos bibliófilos y los Pirineos siguen en su sitio…
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El bibliófilo francés valora el libro por su condición. En España no damos tanta importancia a ello… ¡porque si lo hiciésemos no tendríamos libros que colocar en nuestros estantes! Tras siglos de destrucción, desamortización y guerras los pocos que han sobrevivido a tantas calamidades han devenido “infinitamente raros” (como gustan decir los franceses) pero en condición habitualmente penosa.

Nada más entrar nos damos de lleno con los stands de la élite de los libreros. Una docena de los más granados y esforzados representantes de la flor de la librería anticuaria muestran las piezas más asombrosas que imaginar podamos. Dos de ellos, uno alemán y otro suizo, nos regalan con una sinfonía de códices y libros de horas iluminados que nos llevan al borde del síncope. Hay tantos reunidos y en tan poco espacio que pasados los primeros momentos de asombro uno llega a considerar normal este espectáculo único ("de la naturaleza humana") y que, -al igual que con el fenómeno del eclipse solar-, tendrá que transcurrir un año o dos para que vuelvan a darse las venturosas condiciones que favorezcan su repetición.

Hablando de eclipses contemplamos dos preciosos libros de cosmografía: un Astronomicum Caesarum de Pedro Apiano, 1540, iluminado de época y un tratado alemán impreso en el siglo XVI (lamento no recordar más datos de esta obra) de grandes dimensiones (700 milímetros de altura) repleto de esferas, figuras móviles (volvelles), una de ellas con más de una docena de figuras superpuestas, iluminadas de época, representando el movimiento de las constelaciones celestes. ¡Maravilloso!

A ambos lados de los stands centrales del patio del Grand Palais se extiende una buena y nutrida representación de la librería anticuaria francesa, y en menor grado de otros países europeos y americanos. Rebuscando con paciencia, es fácil encontrar libros accesibles a todos los bolsillos y que satisfacen todas las inclinaciones temáticas. Es solo cuestión de recorrer con la vista tabanco tras tabanco, stand tras stand, tomando catálogo de uno y otro lado. Agradable paseo al que dedicamos buena parte del día.

Saludamos a libreros y bibliófilos españoles. Hemos visto pocos libros españoles en el Salón: a destacar el ejemplar de la reina regente María Cristina del Salustio de Ibarra, en precioso marroquín; el rarísimo tratado de Diego García de Pelayo Instrucción nauthica, para el buen uso y regimiento de las Naos, su traça y gobierno conforme à la altura de Mèxico, Mèxico, 1587 y un cantoral del siglo XVIII de dimensiones monumentales, manuscrito sobre pergamino, encuadernado sobre tabla y conservando todos sus cierres en hierro, procedente de un convento de Bilbao con un peso de alrededor de sesenta kilogramos… (¡ya se sabe, los de Bilbao son así!).

¿Qué tres libros escogería del Salón? Pues lo mínimo, lo mínimo que tomaría sería un ejemplar extraordinario de la Hypnerotomachia Poliphilii, en estricta condición original, la edición original del Atlas Major de Blaeu, 11 vols. folio, 1662, y uno solo de los maravillosos libros de horas y códices expuestos por los libreros suizo y alemán citados más arriba.

El Salón, nuevamente, ha sido realizado en el marco tan fin de siècle del Grand Palais. Tiene un defecto: el sol de junio eleva la temperatura de su interior. Este año todos los stands estaban protegidos con techo para evitar la caída a plomo de los rayos solares. Algún librero forró sus vitrinas con papel protector para evitar la luz directa sobre los ejemplares expuestos. La temperatura en el interior del Grand Palais es excesiva y afecta negativamente a la conservación de los libros.

Buena concurrencia de asistentes, especialmente el domingo, muestra de la gran afición bibliófila que existe en el país vecino.
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Fiesta para los bibliófilos y felicísimo fin de semana en París. “Mientras dure París no me faltará un rincón donde dar rienda suelta a mis suspiros”, Michel de Montaigne.

Galería de fotos:




Descanso en Market: almuerzo de bibliófilos y libreros. Entre otros, a la izquierda, en medio: Susana Bardón de Estudio Bibliográfico, Madrid; primero y segundo a la derecha: Sebastián Hidalgo de Hidalgo Solá Rare Books, Buenos Aires y Luis Caruana.



Susana Bardón y Lola Narváez.

Laurent Coulet (derecha, con camisa blanca) en el stand de su librería.


"Swann avait oublié son étui à cigarettes chez Odette. «Que n'y avez vous oublié aussi votre coeur, je ne vous aurais pas laissé le reprendre»". (I, pág. 219, NRF).





A bientôt!
Ver Le Bibliomane Moderne para ampliar la galería de fotos del Salón:

http://le-bibliomane.blogspot.com/2009/06/galerie-photos-dune-ballade-au-grand.html

martes 23 de junio de 2009

Lamberto Palmart.

Valencia, calle de Portal de Valldigna. Placa conmemorativa del Ayuntamiento de Valencia en el cuarto centenario de la constitución de la primera imprenta estable en España.
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Hace más de cinco siglos el muy honrado y laborioso varón Lamberto Palmart introdujo el nobilísimo arte de la tipografía en Valencia, fundando el primer establecimiento permanente en toda la península Ibérica. Quinientos años después, otro esforzado Lamberto regaló a los bibliófilos valencianos, españoles, portugueses, hispanoamericanos y de todo el orbe, las delicias de sus artículos, sus libros y su amada biblioteca.

Por eso, y todavía acabando de deshacer maletas, me uno al homenaje del cofrade Rui y del resto de amigos bibliófilos a la figura y tarea de nuestro gran amigo Lamberto deseándole muchos años y larga vida en el mundo de la bibliofilia en internet y rogándole el derecho de amparo para poder seguir recogiéndonos bajo el dulce manto de sus artículos.

He podido leer su artículo extraordinario sobre el rarísimo tratado de Relojes solares y el Epílogo inquietante. Sin más dejo estas precipitadas líneas escritas con desorden pero al dictado de la amistad y cariño hacia el amigo y bibliófilo valenciano, Lamberto.
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Valencia, Carrer de Salvá (esquina con la calle de la Universidad). Al fondo: oficinas de Bancaja; en su interior las mellizas más famosas de España y Bud Spencer dispuestos todos ellos, (unas con sus cantos y bailes Born to be alive y el otro a su estilo) a convencer a Lamberto de la conveniencia de mantener vivo su blog.

viernes 12 de junio de 2009

¡Gades Constitución!

Hemos encontrado esta anotación manuscrita en la primera hoja de un libro impreso en Valencia a inicios del siglo dieciséis. Las dos elocuentes palabras aparecen en el interior de la corona de laurel de la xilografía que orla la parte inferior de dicha hoja.

Lo interesante, -al menos para quien estas líneas escribe-, es que el libro proviene de la biblioteca de Salvá y con toda probabilidad también es de su puño y letra el admirativo prono “Gades Constitución”. Sin duda Vicente Salvá, –que con más de un cuarto de siglo en el exilio pagó su encendida defensa del ideal constitucional-, estampó en este libro su homenaje particular a la primera Constitución Española, promulgada en Cádiz en 1812.

Imaginamos a Vicente Salvá, contemplando la corona de laurel y el espacio en su interior que el impresor de la obra, –al uso y costumbre habitual de la época-, dejó en blanco para que en él pintase sus armas, emblema o nombre el propietario del libro.

Y Salvá recordando a Plinio, -que afirmaba que el laurel, árbol dedicado siempre a los Triunfos, es “el portero de las Casas de los grandes Emperadores y Pontífices y embajador de la Victoria”-, debió pensar que no había mejor lugar para ensalzar la Constitución. Y como recuerdo y admiración al ilustre bibliófilo, -diputado de las Cortes de Cádiz-, recuperamos su anotación en este artículo.

Y para ello, de los Triunfos de Plinio pasamos a los del sofista Apiano Alejandrino que es el autor del libro en cuestión.
.Apiano Alejandrino. Los Trivmphos de Apiano. Valencia, 1522, Juan de Jofre, folio, 280 x 204 mm.

Colación: 12 hojas preliminares, en impresión gótica a línea tirada (incluyendo portada coloreada a mano de época), CXLIIII folios en impresión gótica a doble columna (145 folios en realidad, pues hay dos folios con la misma numeración: CXXXVI).

El ejemplar está encuadernado en holandesa del siglo diecinueve, lomo con nervios, planos en percalina con supra libris dorado de Salvá al centro, cortes jaspeados. Ex libris de Ricardo Heredia, conde de Benahavis.
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Ex libris de Ricardo Heredia, conde de Benahavis.

Esta edición valenciana de Apiano fue traducida al castellano por el Bachiller Juan de Molina. La obra es muestra de la elegancia y calidad que alcanzan las prensas valencianas durante el primer tercio del siglo dieciséis.

La portada de la obra está impresa a dos tintas (en caracteres redondos) y lleva las armas de don Rodrigo Díaz de Vivar y Mendoza, marqués de Zenete a quien el traductor Molina dedica la obra. En este ejemplar, como en otros censados, las armas y la corona de laurel están coloreadas de época.

Especial interés tienen las siete hojas preliminares con la Carta Prohemial, del Bachiller Juan de Molina. Esta Carta es la primera narración impresa de los sucesos acaecidos en el Reino de Valencia durante la llamada guerra de las germanías. El movimiento de las germanías arranca en 1519 con revueltas populares como respuesta a los intentos centralizadores del emperador Carlos V y de modificación de los Fueros concedidos a Valencia por el rey Jaime I.

Juan de Molina cuenta como ante el cariz de los acontecimientos y el poder y apoyo creciente de los agermanats el Virrey de Valencia, don Diego de Mendoza conde de Melito, abandona la ciudad. Los líderes del movimiento de germanías, modestos artesanos, tienen el apoyo del pueblo y parte de la nobleza. Han pasado cinco siglos y en Valencia recordamos con respeto a aquellos humildes y honrados oficios como el tejedor Guillén Sorolla, el dulcero Juan Caro, Juan Lorenzo, el velluter Vicente Peris y la enigmática y romántica figura del llamado El Encubierto.

Lo que se inició como movimiento reivindicativo acabó, -como todas las revueltas-, en saqueo, pillaje y asesinato. Cuentan las crónicas que el cabecilla Juan Lorenzo, falleció de pena al ver como el populacho enfurecido asesinaba en la calle a un sacerdote que salió en defensa de un partidario del Emperador.

Ante el caos creciente la Ciudad pidió a don Rodrigo de Mendoza, hermano de don Diego, que asumiese el cargo de El Justicia, dirigiese las tropas leales al Emperador e iniciase negociaciones con los agermanats. Rodrigo de Mendoza, -de personalidad encendida, que llegó a reunir una biblioteca selecta próxima al millar de títulos y nieto del marqués de Santillana-, con temple y diplomacia, sofocó el movimiento. La crónica de Juan de Molina en la Carta Prohemial es una gran loa a la acción de don Rodrigo.
.Los capítulos que componen la Carta Prohemial son los siguientes:

· La açeptación que el señor Marques hizo del baston de cargo de Justicia. (Ante la marcha del Virrey, don Rodrigo de Mendoza, su hermano, acepta ser El Justicia de Valencia).

· La vandera cobrada en Monviedro y la muerte de la muy illustre señora Marquesa. (Describe la muerte de la mujer de don Rodrigo, doña María de Fonseca y Toledo. Años antes, don Rodrigo locamente enamorado la raptó del convento donde profesaba y consiguió el matrimonio, al que se opuso la reina Isabel la Católica. Don Rodrigo falleció a poco de sofocar las germanías lleno de melancolía por la muerte de su amada esposa. Ambos descansan en el bello sepulcro en la Capilla de los Reyes de la iglesia de Santo Domingo de Valencia).

· Ellartilleria tomada camino de Monviedro.

· La entrada del. S. Marques en Xativa.

· La batalla avida dentro en Xativa yprission del señor Marques.


· El jueves de Viçent Perez. (El nombre del cabecilla de las germanías era Vicente Peris, no Pérez).

· La providencia hecha en los tres días siguientes por parte del illustre señor Marques contra Viçent Perez.

· La muerte de Viçent Perez. (Asediado por las tropas de don Rodrigo que incendiaron su casa de Valencia en la calle de la Virgen de la Gracia).

· La muerte del Encubierto. (Así se hacía llamar Don Enrique Manrique de Ribera: el ql con sus hereticas sectas de treaydor depues de la muerte de Viçent Perez se levanto côtra Dios predicando ley nueva: y contra el Rey haziendose cabeça de sus enemigos y rebeldes). Figura romántica inmortalizada en varias novelas entre ellas la del cronista de Valencia don Vicente Boix.


· La venida de los de Algeziras (Alzira) sobre Valencia.

· La yda del señor Marques en Castilla.

· El continuo trato q los rebeldes siempre tovieron dentro de Valencia y en el reyno por matar al señor Marques.

· Epilogo de lo susodicho y conclusiones de la presente Epistola. (En est epílogo e impreso en letras rojas Molina cita la enseña de don Rodrigo: Lavdo Mia Sorte). Concluye la narración de los hechos Molina fechándolos en Valencia el 20 de agosto de 1522.

Continúa la Carta proemial con un último apartado dedicado a comentar la traducción de la obra de Apiano Alejandrino. Aprovecha el bachiller Molina para hacer crítica de los libros de caballería: “No estan aqui las ficciones ventosas de Esplandian, ni las espumas de Amadís: ni los humos escuros y espessas nieblas de Tirante: ni los vanos tronidos y estruendos fantastigos de Tristan y Lançarote: ni los encâtamientos mintrosos que en estos libros que he dicho y otros como ellos falsamente se leen. Los quales todos (como Petrarca muy bien dize) hinchê las cartas de los sueños. Las guerras de los romanos muy valerosamête tratadas: por animosos y exçelentes capitanes hechas: y con muy entera fieldad escritas: esto es lo que el lector en el presente libro hallara”.

Molina indica que continuará la obra con un segundo volumen, que no llegó a imprimirse, con la continuación de las guerras civiles y los tratados de Ilria y Céltica.

Tras la Carta Prohemial siguen dos hojas con Tablas y tras ellas el folio I con el principio de la traducción de la obra de Apiano. La obra está dividida en cuatro partes, cada una de ellas dedicadas a las guerras y triunfo de Roma en el exterior: Africa, Siria, Partos y Mitrídates.
.La obra finaliza, al recto del folio 145 (numerado 144), con una nota del impresor Jofre pidiendo la disculpa al lector por los errores que haya podido encontrar en la impresión y criticando a quienes como dice el Evangelio "ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio":

"Suelen algûos lectores ser tan delicados que por vna sola letra que hallen mas o menos: mudada o alterada: pierden toda la paciencia contra el imprimidor y corrector dela tal obra. Yo les ruego pues que tengan paciencia. Y si quieren culpar empiecen por si mesmos que piden impossibilidades. Sino si mucho me enojan remitirlos he alos que el sagrado euangelio condena: qûado reprehendiendo vna semejante condición de hombres dize: ponen sobre los otros cargas intolerables y ellos no quieren tocarlas con el dedo. Esta negociación es de tal condición que no basta diligencia por buena vista y entendimiento que tengan los que en ello entienden forçosamente se atraviessan algunas miserias de las que he dicho he: aunque el hombre se torne pauon y se haga todo ojos como argos el griego. Por tanto el lector modesto y de gentil animo con humanidad lo sufra si algún tal defecto hallasse: y con prudente paciencia lo emiende yo se lo suplique: porque si en otra tal se viere dios depare quien otro tanto haga porel. Deo gratias".

Al verso del folio 145, emblema del impresor (sirena de doble cola) y colofón orlado: "A loor dela sanctissima trinidad padre hijo spiritusancto. Dela gloriosa reyna de los angeles Maria virgen sacratissima: dlos bienauêturados sanctos. B.P.H. Se acabo la parte primera d Appiano Alexandrino Sophista: en la insigne ciudad d Valencia a veynte del mes d Agosto d nuestra reparacion Mil D.XXII. por industria dl experto y solicito maestre Juan Joffre iprimidor êsu officna dicha comunmente al molí dela Rouella".

Haremos notar que hemos visto ejemplares con la palabra “Rovela” en vez de “Rovella” que es la adecuada.

Salvá, 2777: (este ejemplar): “Este libro es raro y además sumamente curioso; porque en la citada dedicatoria de Molina, fechada en Valencia el 20 de agosto de 1522, y dividida por capítulos, se encuentra una difusa narración de lo ocurrido en este reino al tiempo de la impresión de la obra, por las turbulencias de la Germanía, siendo jefes de los revoltosos el famoso Viçent Perez (Peris, no Pérez), y el célebre don Enrique Manrique de Ribera, llamado el Encubierto… El… escudo es del impresor Jorge Joffre, que tantas y tan buenas obras dio a luz en los primeros años del siglo XVI”.

Heredia, 2995. Brunet, I, 358. Graesse, I, 170. Serrano Morales, pág. 235.

Palau, 13810: “De la dedicatoria se desprende que el traductor fue el bachiller Juan de Molina… Este precioso libro ha figurado en muchos catálogos de libreros a precios que oscilaban de 200 a 350 pesetas, pero actualmente, 1944, vale cuatro veces más”.

Granata, Catálogo de libros antiguos. Siglo XVI, Almería, 1980, pág. 8-9, ref. 13. Reproduce en el catálogo la portada y colofón, con la palabra final Rovela: “Prototipo de la reciedumbre y hermosura del libro gótico español”.

James P. R. Lyell, La ilustración del libro antiguo en España, Madrid, Ollero y Ramos, 1997, pág. 150-51. Reproduce también el colofón en la figura 83 de la obra. Palabra final: Rovela.

Juan Antonio Yeves Andrés, La estética del libro español. Manuscritos e impresos españoles hasta finales del siglo XVI en la biblioteca Lázaro Galdiano, Fundación Lázaro Galdiano, Madrid, 1997, ref. 47, págs. 214-15. Reproduce el colofón del ejemplar de Lázaro. Palabra final: Rovella. Medidas: 275 x 205 mm.: “La obra presenta en la portada el escudo de don Rodrigo de Mendoza a quien dedica el libro su traductor, Juan de Molina. En este ejemplar el escudo de la portada se encuentra coloreado a mano; según Lyell es frecuente que aparezca en este estado. La estampa de la sirena que vemos en el colofón, es la marca que utilizó Joffre en muchos de sus libros”.

Un alto grado de simbología acumula el emblema del impresor Jofre: la sirena bífida o tal vez la Equidna mitológica. Concluiremos con la referencia que la profesora Kretzulesco-Quaranta hace de esta representación:

"...el tema de las fuerzas que presiden la eclosión de la vida en la tierra empapada de agua. Estas fuerzas, tradicionalmente, se representan con una máscara de león que vierte el agua de las fuentes. Son las que antiguamente invocaban las jóvenes novias cuando se bañaban, la víspera de la boda, en el nacimiento de un río, pronunciando la invocación sacramental: «Fecunda, pare, re-pare».

Aquí, el grupo de la sirena y los leones representa la fertilidad de la tierra irrigada. El elemento acuático está simbolizado por la sirena, que vive en el agua; la fuerza del fuego solar, por los leones. La pareja de leones con las cabezas divergentes es la representación mitológica de la energía cuya acción se traduce en la circulación del fluido vital por la savia de las plantas. Una energía bipolar, como la electricidad. recordemos que Adriano situó una sirena bífida en el frontón del Serapeum que erigió en Efeso, que los Colonna (¿descendientes de los Julii?) adoptaron el emblema y que se encuentra en El Sueño de Polifilo."
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Emanuela Kretzulesco-Quaranta, Los jardines del sueño. Polifilo y la mística del renacimiento, Madrid, 1996, Ediciones Siruela, pág. 279.

Al igual que el impresor Jofre pedimos disculpas al lector modesto y de gentil ánimo. En nuestro caso por la confusa dispersión del contenido de este artículo: de las guerras de Roma hemos pasado a las de germanías de Valencia, continuando por la Constitución de Cádiz de la mano de Vicente Salvá y acabando en los jardines de Bomarzo recordando a Polifilo.
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Prometemos en el próximo artículo información detallada y concreta del Salon International du Livre Ancien que se inaugurará el viernes próximo, 19 de junio, en el Grand Palais de París.

sábado 6 de junio de 2009

Biblioteca de Villa di Mombello.

Villa di Mombello. Cernusco Merate, Imbersago (Italia).
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A veces el mero azar o el fortuito accidente hace orillar a nuestras manos un documento, una relación o un testimonio que nos descubre y revela momentos, anécdotas y hechos efímeros de vidas que ya se fueron y de las que, hasta ese instante, todo desconocíamos.
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De esta manera hemos dado con la fotografía de una bellísima biblioteca particular, hoy desaparecida: la de la Villa di Mombello, palacio situado entre las ciudades de Imbersago y Merate en la Lombardía.
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El desencadenante de esta información, ha sido el feliz descubrimiento de una tarjeta postal enviada desde Villa di Mombello a final de la década de 1940. Su destino: Valencia, Espagna. Destinatario: don José Caruana y Reig, barón de San Petrillo.
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Antes de referirme a la citada tarjeta, déjame, -desocupado lector-, dar una pequeña noticia de esta Villa, de sus moradores y de su aciago devenir.

Villa di Mombello, construida en el siglo dieciocho, fue propiedad de la histórica familia Orsini y posteriormente de la familia Colonna. A mediados del siglo diecinueve pasó por herencia a don Juan Falcó y Trivulzio, príncipe Pio de Saboya, marqués de Castel-Rodrigo, conde Lumiares, etc. A su muerte la heredó su hijo don Alfonso Falcó y de la Gándara, nacido en Madrid en 1903, dos veces Grande de España y que, además, entre otros títulos de nobleza reunía, por sucesión de su padre, el de príncipe Pio de Saboya, marqués de Castel-Rodrigo, duque de Nochera, conde de Lumiares y barón de Benifayó.
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En 1932 don Alfonso casó en Roma con donna Sveva Vittoria Colonna, hija del príncipe Colonna, estableciendo el matrimonio, -que no tuvo descendencia-, su residencia en Villa di Mombello.
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Don Alfonso Falcó falleció en Zurich en 1957, a los cincuenta y tres años de edad. Donna Sveva falleció en Villa di Mombello en 1999, a los ochenta y ocho años de edad. Tras su muerte, y según hemos leído en crónicas de la época, donna Sveva legó la villa a su sobrino carnal Próspero Colonna que al no poder mantenerla la vendió, -con todos los tesoros artísticos que contenía-, a Giorgio Corbelli, conocido empresario italiano.
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En el año 2001 el estado autorizó a Corbelli la venta en subasta pública del mobiliario, pintura y elementos de artes suntuarias que componían el inmenso y valiosísimo patrimonio de Villa di Mombello, entre ellos un espléndido retrato de don Francisco de Mourra, III marqués de Castel-Rodrigo, salido del taller de Velázquez (1).
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Y en varias jornadas de venta en el mes de mayo de 2001 fueron dispersados por la casa de subastas Semenzato (propiedad de Giorgio Corbelli) los tesoros de Villa di Mombello, incluida su biblioteca, cumpliéndose de nuevo el destino último de todas las cosas humanas que es desaparecer, -y en palabras de Azorín, La Voluntad (Barcelona, 1902, pág. 87)-, “disgregándose en la Nada, perdiéndose en la inexorable y escondida corriente de las cosas”.

Volvamos a la biblioteca de la villa. Don Alfonso, apasionado por la genealogía y la heráldica, reunió un importante y selecto conjunto de libros de estas materias que engrosaron los fondos de la biblioteca de Mombello. Y orgulloso del conjunto que había formado usó una fotografía de la biblioteca como motivo de las tarjetas postales de su correspondencia.
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Villa di Mombello. Biblioteca.
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Desaparecida la biblioteca, (existe catálogo de la venta) la tarjeta postal nos trae el recuerdo del bibliófilo y su librería. En este caso, podemos apostillar, de un afortunado amante de los libros que tuvo la dichosa ventura de poder disfrutar su pasión en un entorno exquisito. La fotografía de la biblioteca a buen seguro despertará en el lector sana envidia: amplia estancia, doble altura con corredor y, -por aquí y por allá-, piezas de arte que acompañan y realzan la ordenada disposición de libros en los plúteos. Al fondo se aprecia una tabla de bella factura renacentista expuesta sobre caballete.
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En el texto de la carta que don Alfonso envía a Valencia al barón de San Petrillo, -historiador y genealogista-, late el afán bibliófilo y el orgullo de quien sabe ha reunido un valioso conjunto en un entorno palaciego.
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"Barón de S. Petrillo
Salvador 29
Valencia
Spagna

21 de Julio. Mucho he agradecido su carta de 11 de los corrientes con la tarjeta de visita de mi tío Julio. Contestando a su pregunta le diré que todo estudio genealógico, aunque no me afecte personalmente, me interesa y llevo muchos años coleccionando libros genealógicos y heráldicos de todos los países de los que ya tengo más de 600 volúmenes. El ducado de la familia Maratti era Pietratagliata pasado luego por hembra a la familia Alliata que actualmente lo posee.

Mil saludos y deseos de buen verano, de su siempre afftmo. y buen amigo P. Alfonso Pio.
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P.D. Esta es mi biblioteca desde la cual le escribo".
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El sello de la postal no permite determinar el año en que fue escrita que estimamos entre 1948-50.

Para concluir esta pequeña relación llamamos la atención sobre la habitual costumbre de nuestros abuelos de aprovechar para la escritura todos los espacios blancos, -por su verso y anverso-, de las tarjetas postales y hojas de correspondencia (¡a veces hasta escritura horizontal y vertical sobre la misma cuartilla, generando tupida y densa malla literaria absolutamente indescifrable en nuestros días!). En esta tarjeta las últimas líneas ocupan los márgenes de la fotografía y son aprovechados por don Alfonso, -llevado de su amor por la biblioteca-, para remarcar a San Petrillo que "esta es mi biblioteca, desde la cual escribo". ¡Qué no haya duda alguna!

Villa di Mombello en la actualidad.

(1) Ver artículos en:

viernes 22 de mayo de 2009

Magia en tiempo de crisis.

Revolviendo entre libritos menudos, -esos de siempre tosca apariencia, mala encuadernación y peor impresión-, hemos dado con una simpática obrita que tiene el mérito de ser la primera impresa en España dedicada a los juegos de magia e ilusionismo.
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Su autor, Pablo Minguet e Yrol (Barcelona circa 1715, Madrid, 1801), fue personaje singular de conocimientos extensísimos e inquietud enciclopédica. Sus obras versan sobre temas bien dispares: el arte de tañer la guitarra y otros instrumentos de cuerda, arte de la danza, sobre el ajedrez, temas religiosos, juegos de ilusión. Fue también grabador de sellos y láminas. A su obra sobre magia dedicaremos las líneas siguientes.
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MINGUET E YROL, Pablo. Engaños a ojos vistas, y diversion de trabajos mundanos, fundada en licitos juegos de manos, qve contiene noventa y tantas habilidades muy curiosas; sesenta y tantas de Naypes muy entretenidas; y otros diferentes juegos, los mas demonstrados con sus Laminas, y son tan faciles de comprehender, y executar que los Curiosos, y Aficionados los pueden hacer, y divertirse en las noches del Carnavàl, y en qualqueira funcion. Añadidos la mitad de ellos en esta tercera impresión por su autor Pablo Minguet y Yrol, Gravador de Sellos, laminas, Firmas, y otras cosas. Con privilegio. Madrid, 1755, En la Oficina de Domingo Fernandez de Arrojo, 8º, 146 x 100 mm.

Colación: grabado alegórico, 8 hojas prels., incluyendo portada, 150 páginas, 5 hojas.

Anteportada: grabado alegórico.

Tras el grabado alegórico y la portada, siguen cinco hojas de autorizaciones y censura y dos de Advertencia al lector donde el autor menciona las dos impresiones anteriores de la obra y concluye con una divertida Relación para antes de empezar los Juegos de Manos.

La página 1 a la 54, verso, abraza el primer tratado de juego de manos, que se hacen con la bolsa delante y atada a la cintura.

Cada juego se acompaña de grabado xilográfico para facilitar su comprensión. También incluye las palabras con que el ilusionista debe acompañar sus movimientos. A continuación reproducimos alguno de ellos:

Esta primera parte concluye con la descripción del juego más singular:

Al verso de la página 54 comienza la segunda parte del tratado de juegos de manos que se hacen sin bolsa, sin miriñaques, ni gasto alguno:

A continuación reproducimos alguno de estos juegos:


En la página 89 (hasta la 127) comienza la relación de juegos de naipes y otros.

Entre otros, se describe el Juego para hacer un relox y adivinar la hora en que uno gusta de comer, cenar o acostar, o el Juego de adivinar la carta que otro huviere pensado, etc.

En la página 127 principia la relación de otro tipo de juegos de naipes:

Y a la página 141 da comienzo la relación de otros juegos entre ellos el llamado del cascabel mudo.

El cascabel mudo se acompaña de varias coplas que los hombres y mujeres deben cantar mientras juegan:
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Concluye la obra con las hojas de índice y tres páginas con la relación de obras del autor que “se hallarán todo el año en Madrid, frente a la Carcel de Corte, encima de la Botica de Provincia, quarto tercero, donde vive el dicho Pablo Minguet, Gravador de Sellos, Laminas, Firmas y otras cosas; y en los Libreros de las Gradas de San Phelipe el Real”.

Entre los títulos relacionados se encuentran: Reglas, y Advertencias generales para tañer la Guitarra, Tiple, Vandola, Cythara, el Arte de Danzar a la Francesa, el Arte general de la Guerra, etc.
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La primera edición de Engaños a ojos vistas se dio a la estampa en 1733, Madrid, en la imprenta de Don Pedro Joseph Alonso y Padilla. El presente ejemplar, como reza en su portada, es tercera edición. Los bibliógrafos no coinciden en determinar la fecha de la segunda edición, aunque se presume que es la edición idéntica a la primera pero que no lleva fecha de impresión. Posterior a la presente edición hubo otras más hasta mediados del siglo diecinueve.

Salvá, 2.530, referencia esta edición indicando que es obra escasa. En el registro 2.529 colaciona la edición de 1733 que considera como la primera, y reputa también escasa.

Palau, 170.396: referencia esta edición con idéntica colación al presente ejemplar. Indica: "Corre otra tirada bajo el mismo pie editorial, pero con distinto papel y tipo de letras, 8º, 7h. 171p. 5h.". Respecto a la primera edición, 1733, comenta: "Como sea que este tratado de juego de manos es el más popular de España, se reimprimió varias veces bajo el mismo pie de imprenta, sin fecha y conservando la licencia de 1733, pero algunas tiradas se hicieron muy entrado el siglo XVIII".

CCPBE: 1 ejemplar, Biblioteca Seminario de Barcelona.
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En todas las épocas el ilusionismo ha tenido gran arraigo en la sociedad. En nuestros días el célebre mago de las finanzas Madoff ha alcanzado fama mundial por su habilidad en tomar el dinero de su numeroso público con la promesa de golosa rentabilidad y hacerlo desaparecer... ¡de un plumazo y para siempre!
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sábado 9 de mayo de 2009

Los Sagrados Corporales de Daroca.

Sagrados Corporales. Iglesia Colegial de Santa María. Daroca, Zaragoza. (Fotografía: Archivo Paco Bueno).

En uno de sus últimos artículos Lamberto Palmart nos dejó noticia de la obra de Gaspar Escolano Decada primera de la historia de la insigne, y Coronada Ciudad y Reyno de Valencia, (Valencia, 1610-11, 2 vols. fol., Pedro Patricio Mey). Recordaba el bibliófilo y amigo Palmart la mención que Escolano hace al milagro de los Sagrados Corporales de Daroca; milagro acaecido durante la conquista de Valencia por el rey don Jaime. Tan interesante reseña nos ha movido a redactar unas líneas sobre un raro librito que narra el histórico episodio. Aunque en Aragón y Valencia es bien conocida la tradición de los Sagrados Corporales haremos, -antes de dar paso a nuestra colación bibliográfica-, un pequeño y sucinto resumen para quienes estén menos familiarizados con ella.

Corría el mes de febrero del año del Señor de 1239. El rey don Jaime de Aragón acababa de conquistar, cuatro meses antes, la Ciudad de Valencia. Sus tropas, encendidas con el valor y la moral de la victoria avanzaban, -dirigidas por don Berenguer de Entenza, señor de Mora y Falcet-, imparables hacia el sur. La mañana del día 23, al rayar el alba, en el paraje del Puig de Codol, cerca de la villa de Llutxent (Luchente), don Berenguer y cinco capitanes se disponían, junto al ejército, a oír la Santa Misa. La ceremonia la iba a oficiar mosén Matheo Martínez, rector de la Iglesia de San Cristóbal en Daroca. Los nombres de los cinco capitanes han quedado para la Historia: don Fernán Sánchez de Ayerbe, don Pedro de Luna, don Pedro Ximénez Carroz, don Remón de Cardona y don Guillén de Aguilón, señor de la Baronía de Santa Coloma y del Castillo de Aguilón.

Como se esperaba el ataque sorpresa de la morisma las tropas cristianas acordaron que, -en representación de todos-, recibiese la eucaristía don Berenguer y los cinco capitanes. Mosén Matheo preparó, por tanto, seis Sagradas Formas. Y, en efecto, en el transcurso del Sacrificio el ejército cristiano fue sorprendido por el ataque de los moros. Mosén Matheo guarda inmediatamente las Formas consagradas en el Corporal y, a toda prisa, lo esconde bajo una losa que cubre con piedras y marca con una palma. El combate, -a pesar de la inferioridad numérica de las tropas del rey conquistador-, nuevamente se corona para ellas con éxito.

Cuando Mosén Matheo recupera el Corporal contempla admirado que cada una de las seis Sagradas Formas ha quedado marcada en sangre sobre el paño. El Corporal es llevado en las siguientes batallas contra los musulmanes como estandarte de las armas invictas del rey don Jaime. Finalmente se acuerda depositar la sagrada reliquia en lugar adecuado para su veneración y culto. Pero la decisión del emplazamiento abre acalorada pugna: unos reclaman para la villa de Llutxent tal honor, otros claman por Valencia, los caballeros aragoneses por su nación... Se llega a una entente: el Sagrado Corporal se guarda en un cofre que se deposita en los lomos de una mulilla mansa, dejándola marchar a su albedrío.
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El animal comienza su camino, tras ella Mosén Matheo, fieles y soldados. Pasa pueblos y villas y en ninguno de ellos para. En todos salen sus habitantes a recibirla con el deseo que los Corporales queden en su término. La mulilla llega hasta Daroca. Entra en la iglesia de la Trinidad y se desploma muerta. Allí quedan los Santos Corporales iniciando la tradición de devoción cristiana del misterio eucarístico que llega hasta nuestros días.

La crónica de este milagro fue escrita, a principios del siglo XVI, por Gaspar Miguel de la Cueva, canónigo de la Colegial de Daroca. Se dio a la estampa en varias ocasiones durante dicho siglo. Palau referencia siete ediciones: la primera en Valencia, 1523 por Juan de Jofre. Las dos siguientes en Alcalá de Henares, 1539 y 1553, por Juan de Brocar. Las cuatro siguientes en Zaragoza en 1582 por Portonaris, 1585 y 1590, ambas por la Viuda de Juan Escarrilla y una última de 1635 por Diego Dormer. Todas estas ediciones son raras y los ejemplares conocidos son muy escasos.

Daremos nosotros, a continuación, noticia y colación de un ejemplar correspondiente a la edición de Zaragoza, 1590.
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Gaspar Miguel de la Cueva. Historia del divino mysterio, del Sanctissimo Sacramento de los Corporales de Daroca, que acontescio en la conquista del Reyno de Valencia, y vino por voluntad divina a la ciudad de Daroca, en el Reyno de Aragon. Zaragoza, 1590, En casa de la viuda de Ioan Escarrilla. 8º. 140 x 95 mm.

El ejemplar de esta obra proviene de la biblioteca de Salvá y lleva su supralibris en los planos de la encuadernación (holandesa, lomo con nervios, cortes pintados). En guarda interior ex libris de la biblioteca de Ricardo Heredia, conde de Benahavis.

Colación: 8 hojas preliminares (incluyendo portada a dos tintas con grabado xilográfico de la Virgen y dos ángeles sosteniendo los corporales, recto del folio segundo con grabado xilográfico con armas reales y autorización, al verso aprobación), 80 folios (al verso del último, colofón: "En Caragoça, en casa de la viuda de Ioan de Escarrilla, Año de 1590").

El nombre del autor se encuentra indicado en el recto del folio sexto de preliminares, tras un grabado xilográfico: “Hecha y recopilada por el muy reuerendo Gaspar Miguel de la Cueua Canonigo dela sancta Iglesia de nuestra Señora de los Corporales de Daroca”.

Las dos aprobaciones que lleva esta edición hacen referencia a la de Alcalá de Henares impresa por Juan de Brocar en 1553. La primera de estas aprobaciones que está firmada por fray Jerónimo de Guadalupe indica: “…y hallo que es digno de ser impresso, conforme al q^ se imprimió el año de 1553. En Alcala de Henares, en casa de Ioan de Brocart Impressor, añadiêdole dos milagros, el vno del hôbre q^ se conuertio en piedra mármol por jurar falsamente por los Corporales Sanctos de Daroca, y esto por estar recebido por comû tradiciô y antigua. Y el otro es de la música que oyeron en la procession del lugar de Luchent, dia del sanctissimo Sacramento, hecha miraculosamente, por ser muchos los testigos, que de ello dan testimonio”.


Muestra de la tipografía de la obra y colofón.

Salvá, 2903: Colaciona el presente ejemplar, "Por el epígrafe del prólogo consta que esta obra fue hecha y recopilada por el mui reverendo Gaspar de la Cueva. He visto una edición en 4º de buena letra gótica; pero el ejemplar no llegaba más que hasta el fol. Xl".

Palau, 66.142: hace referencia a esta edición bajó el registro que dedica a la de Zaragoza, 1582.

Vindel, II, 744: reproduce portada de la edición de Zaragoza, 1582, con mismo grabado xilográfico en portada que el de la edición de 1590.

J.M. Sánchez, Bibliografía aragonesa del siglo XVI, 703: "Es rara la presente edición zaragozana. Hasta la fecha no hemos logrado ver más ejemplar que el de la Biblioteca Nacional de Madrid".

CCPBE: 2 ejemplares (Zaragoza, Biblioteca Cortes de Aragón y BNM).

CCFr: de todas las ediciones descritas solo referencia un ejemplar de la de Zaragoza, 1582 en BNF.

Como indicábamos anteriormente todas las ediciones del Milagro de los Corporales son de gran rareza. Basta revisar los ejemplares censados:

  • Primera edición, Valencia, 1523: Un único ejemplar, que referencia Palau en la biblioteca del marqués de Lede. Ninguno en CCPBE.

  • Segunda edición, Alcalá de Henares, 1539: J. Martín Abad, Imprenta en Alcalá de Henares, I, 290, 1 ejemplar, en BNM. CCPBE: mismo ejemplar: BNM.

  • Tercera edición, Alcalá de Henares, 1553: J. Martín Abad, II, 439, 10 ejemplares: BNM, RAE, Daroca, Escorial, Univ. Complutense y cinco fuera de España. CCPBE: 1 ejemplar: R. Academia Española.

  • Cuarta edición, Zaragoza, 1582. Sánchez, 592: “Edición zaragozana de singular rareza. En mi librería guardo un magnífico ejemplar de ella, y según nuestras noticias existe otro en la biblioteca provincial de Evora. No se halla citada en ningún repertorio bibliográfico”. CCPBE: 2 ejemplares.

  • Quinta edición, Zaragoza, 1585. Sánchez, 635: “Son muchos los autores que mencionan la presente edición zaragozana; pero no sabemos que existan de ella más ejemplar que el de la biblioteca de San Isidro”. No en CCPBE.

  • Sexta edición, Zaragoza, 1590. CCPBE: 2 ejemplares.

  • Séptima edición, Zaragoza, 1635. Sánchez, 703. CCPBE: 3 ejemplares.

La literatura sobre los Sagrados Corporales es extensísima (incluso en internet el lector encontrará varias páginas que relacionan con detalle la historia y lugares). Del milagro eucarístico han tratado religiosos, retóricos y teólogos. Por ser, tal vez menos conocida, daremos fin a este artículo con la mención que fray Luis de Granada incluye en su obra Introducción al símbolo de la Fe.
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Fr. Luis de Granada. Introduction del Symbolo de la Fe, en el qual se trata de las excelencias de la Fe, y de los dos principales mysterios della, que son la creación del mundo, y la redempción del género humano, con otras cosas anexas a estos dos mysterios, repartidas en quatro partes: compuesta por el R.P. ..., de la Orden de Sancto Domingo, y de nuevo por el mismo corregida y enmendada en esta segunda impression. Salamanca, 1584-8, folio, Herederos de Matías Ghast.

La Introducción al símbolo de la Fe está compuesta por cinco partes. El ejemplar que nos sirve de referencia corresponde a la tercera edición de la obra, Salamanca, 1584. (La primera es también Salamanca, 1583 y la segunda Zaragoza, 1583). En la segunda parte de la obra, en los folios 174-175 fray Luis da detallada relación del milagro:

“…del qual milagro esta escrito vn libro dirigido al inuictissimo Emperador Don Carlos Quinto deste nombre, y a la gloriosa Emperatriz su muger, los quales fueron a visitar y adorar al señor que en aquellos corporales esta… En el reyno de Valencia, en el año del señor de mil y duzientos y treinta y nueue, vino vna gran muchedumbre de Moros sobre vn pequeño exercito, de solo mil Christianos que estauan recogidos en un castillo. Viendo pues ellos que siendo tan pocos y estando muy lexos de Valencia para auer de ser socorridos, era impoxible dexar de ser vencidos de tan grande exercito, sino fuesse por muy especial milagro y fauor de Dios. Procuraron de lo alcançar seys Capitanes principales que en aquel exercito auia, confessandose, y recibiêdo el sanctissimo Sacramento: porque siendo pocos los sacerdotes que allí auia, y estando cerca los enemigos, no auia lugar para q todos hiziessen lo mismo. Estando pues estos confessados, y oyendo missa, y consagradas ya seys formas para comulgar en ella, dieron les rebate, q^ los Moros estauan ya sobre ellos. Por lo qual les fue forçado dexar la comunión, y acudir a las armas. Entonces el sacerdote que dezia la missa, emboluio las seys formas en los corporales y a gran priesa los escondió de baxo de vna piedra. Mas nuestro señor mirando el aparejo y la buena voluntad que estos fieles Capitanes tuuieron de recibirle, y teniendo respecto a la confiâça que en el pusieron, y al socorro que le pidieron, de tal manera esforço a ellos, y a los demás por ellos, que desbaratarô en breue espacio los Moros, y hizieron gran matança en ellos, y los de mas huyeron. Entonces ellos boluiendo victoriosos, y agradescidos por el beneficio recebido, quisieron acabar lo començado que era recibir el sancto Sacramento. Acudió entonces el sacerdote a traer los corporales que auia escondido. Y descogiendolos en el altar, hallo las formas teñidas en parte de sangre, y pegadas en los corporales como agora se veen. Y declarado el misterio, y descubiertos los corporales, fue grande la admiración, y deuocion, y las lagrimas que alli se derramaron, dando gloria y gracias a Dios por esta marauilla. En este tiempo los Moros boluierô a rehazerse, y apellidar toda la comarca y vinieron segunda vez a dar sobre los Christianos. Mas ellos esforçados con el beneficio recebido, mandaron al sacerdote que se pussiesse en vn lugar alto, tendido los corporales a vista del exercito, para animarlo. Y esto hecho, dieron sobre los enemigos con tan grande ímpetu, y hizieron tan grâde riça en ellos, que toda aquella tierra estaua cubierta de sangre, y de cuerpos muertos. Auida esta victoria y acabada con ella la guerra, començaron a altercar sobre donde se pôdria aquella preciosissima reliquia: porque cada vno quisiera honrar su tierra con ella…

… buscasen una mula mansa, que no vuiesse caminado por tierra de Christianos, y puestos los corporales en vn cofre muy bien atado, la dexassen yr por do ella quisiesse, y el lugar, donde parasse, fuesse diputado para aquel precioso deposito. La mulilla yua delante, y de tras los sacerdotes con sus cirios encendidos, y tras ellos la gente de guerra con sus capitanes, y andando po este camino salian de las villas la clerezia, y la gente alabando a Dios, y ponían delante de la mulilla ceuada, y alfalfa, y otras cosas, para que ceuandosse allí, y parando en aquel lugar, gozasen de aquestas preciossas reliquias. Mas nunca la mula por esto se paro en alguno destos lugares, hasta que llego a Daroca, y entro por las puertas de vn hospital que estaua fuera de la ciudad, y allí acaescio otra marauilla porque assi como la mula entro en la Iglesia, hincadas las rodillas espiro: porque no quiso nuestro señor; ni era razón, que bestia que en tal ministerio auia servido, siriviesse en otro vso de la vida humana. Pues desta manera quedaron los corporales en Daroca, y ay acudieron Reyes, Principes y grandes señores..”.

(http://mislibrosantiguos.blogspot.com/2009/01/decada-primera-de-la-historia-de-la.html)

miércoles 29 de abril de 2009

Henry Merimée: un hispanista devoto de Valencia.

La visita a las librerías de viejo siempre es gratificante. Hoy el azar ha puesto en nuestras manos dos obras del hispanista francés Henri Merimée (1878-1926). Al interés por la temática de ambos libros, -la edad de oro del teatro valenciano-, añadimos su relativa rareza y el regusto bibliófilo al observar que los ejemplares están enriquecidos con dedicatoria autógrafa de su autor.
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Henri Merimée, fue profesor en la Universidad de Toulouse y Montpellier. Fue Director del Instituto Francés de Madrid (cargo en que sucedió a su padre, Ernest Merimée, fundador de esta institución a comienzos del siglo veinte y organizador de los primeros cursos de verano realizados en España: Burgos, 1908).
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Henri Merimée estudió con profundidad e in situ a los autores dramáticos valencianos que florecieron a caballo del siglo quince y dieciséis.

Como fruto de su trabajo dió a la estampa la edición crítica de El prado de Valencia de Gaspar de Mercader y varios ensayos sobre otros escritores dramáticos valencianos: el canónigo Francisco Tárrega, Guillén de Castro, Carlos Boyl de Canesmas, Gaspar Aguilar, Ricardo de Turia.

Hemos tenido la fortuna de encontrar un ejemplar de la obra más importante de Henri Merimée: L'art dramatique a Valencia y también de su ensayo Spectacles et comédiens a Valencia ambos títulos impresos en Toulouse en 1913.

Henri Merimée. L'art dramatique a Valencia depuis les origines jusqu'au commencement du XVIIe siècle par... Docteur ès Lettres. Bibliothèque méridionale publiée sous les auspices de la Faculté des Lettres de Toulouse. 2e Serie – Tome XVI. Toulouse, 1913, 4º, Imprimerie et Librairie Édouard Privat. 260 x 165 mm.

Colación: guardas de respeto en papel azul, 5 hojas preliminares comprendiendo anteportada, portada, dedicatoria (A la mémoire de ma Mère et a mon Père), prefacio y hoja de abreviaciones, 734 págs.

Nuestro ejemplar se encuentra en condición original (encuadernación de espera, -reliure d’attente-, con cubiertas de papel azul de respeto). La obra está cuidadosamente impresa sobre grueso papel, con amplios márgenes y elegante tipografía. Este ejemplar lleva dedicatoria manuscrita del autor a D. Francisco Martí y Grajales, periodista y ensayista valenciano (1862-1920).

(Nótese el perfecto español del que hace gala Merimée en esta dedicatoria, -y en la siguiente-, y la castellanización de su nombre Enrique).

L’art dramatique a Valencia está divido en cuatro partes: la primera trata sobre los orígenes del teatro tanto religioso como laico, la segunda está dedicada al teatro popular con especial atención al insigne Juan de Timoneda, la tercera al Seudo-clasicismo de Lorenzo Palmireno, Cristobal de Virués y Rey de Artieda y en la cuarta y última parte estudia la comedia valenciana: describe en primer lugar la sociedad valenciana de la época, sus lances, vida pública y privada (que con muy actual estilo periodista podemos leer en Dietarios valencianos de la época como el de Jeroni Soria, –principios del siglo XVI-, o el posterior de los hermanos Vich) para concluir con el estudio de sus principales autores: el canónigo Francisco Tárrega, Gaspar Aguilar y Guillén de Castro.

En las págs. 651-654 relaciona Merimée las bibliotecas valencianas a las que acudió a consultar y obtener documentación. Reconoce que las obras dramáticas valencianas del XVI y XVII “sont d’une extraordinaire rareté” (¡y esto hace ya cien años!).

Especial mención dedica a la Biblioteca de la Universidad indicando que se constituyó el 7 de julio de 1785 a partir de la donación que el sabio hebraísta Francisco Pérez Bayer hizo de veinte mil volúmenes de su librería particular. Permítame el lector desviarnos por unos segundos de la línea argumental de este artículo e invitarle a evocar la ceremonia de entrega de tan magna colección: tuvo lugar en la capilla de la Universidad, dedicada y presidida por su Venerable Patrona, la Virgen de la Sapiencia. Pérez Bayer, como acto simbólico, hizo entrega a las autoridades académicas, -sobre bandeja de plata-, de los seis preciosos volúmenes en folio que componen la Bibilia Políglota Complutense del Cardenal Cisneros, impresa en Alcalá, 1514-17, por Guillén Brocar. Veintisiete años después de aquél acto emotivo, -un fatídico 7 de enero de 1812-, toda esta biblioteca fue consumida pasto del fuego: una bomba lanzada por las tropas francesas mandadas por el mariscal Suchet, -durante el asedio de la ciudad-, cayó en el edificio de la Universidad.

Cita también Merimée las bibliotecas de José Antonio Serrano Morales, Vicente Vives y Liern, Luis Tramoyeres Blasco, el canónigo Roque Chabás, Francisco Martí Grajales, José Churat y Saurí y el legado de José María Molés al Ayuntamiento formado por 1.222 obras dramáticas valencianas. No da referencia alguna a la biblioteca de Salvá pues en dicha fecha (1913) hacía ya más de veinte años que había salido de Valencia dispersándose en venta pública en París (entre mayo de 1891 y mayo de 1894).

(Nótese, en estas fotografías de muestra, la cuidada impresión sobre grueso papel con grandes márgenes).

Es cierto que los bibliófilos usamos, en muchas ocasiones, el término rareza con bastante alegría. Quien este artículo escribe atribuye tal calificativo a las dos obras de Merimée que acaba de conseguir. No es mal ejercicio releer, de tiempo en tiempo, los cinco grados de rareza que Pedro Salvá establece para los libros en el prólogo de su Catálogo (págs. XII-XV).

De los cinco grados (decrecientes: el primero el de mayor rareza), las comedias valencianas impresas a final del siglo dieciséis y principios del siguiente entrarían de lleno en el grado tercero (“los libros de que solo mui de tarde en tarde aparece algún ejemplar de venta, ó que son mui pocos los aficionados que los poseen") y cuarto (“no se halla con facilidad ocasión de adquirirlas, casi todas las ediciones de nuestros Poetas, Novelistas y Autores dramáticos posteriores á 1560 y anteriores á 1610”).

Palau, 165.401, indica que la obra lleva dos láminas que el presente ejemplar no contiene (como tampoco lo indican los ejemplares colacionados en CCPBE, CCFr, BL). Tal vez erró Palau pues incluso en la hoja de relación de obras de Merimée que acompaña Spectacles et comédiens a Valencia (ver foto más abajo) no da mención alguna a dichas láminas, a pesar de colacionar con detalle cada obra.

CCPBE: 1 ejemplar.

CCFr: varios ejemplares.

Existe traducción: El arte dramático en Valencia,1985, Valencia, Institució Alfons el Magnánim, 2 vols.


Henri Merimée. Spectacles et comédiens a Valencia (1580-1630). Toulouse, 1913, gran 8º, Edouard Privat. París, Auguste Picard. 222 x 145 mm.

Colación: cubiertas de respeto en papel azul, 267 págs., incluyendo anteportada, portada y hoja de dedicatoria (A Monsieur Henry Vast), 2 hojas blancas.

Al igual que el ejemplar anteriormente descrito, éste, se encuentra en similar y excelente condición, llevando también dedicatoria manuscrita del autor a Francisco Martí Grajales.

Este ensayo comprende dos partes: en la primera, -dedicada a los espectáculos-, analiza los edificios, las representaciones teatrales y la concurrencia; en la segunda estudia la figura de los comediantes: sus viajes, su relación con los impresarii, etc.

(Verso folio 1, anteportada: relación de otras obras del autor).

Palau, 165.402.

CCPBE: 1 ejemplar.

CCFr: varios ejemplares.

En sus ensayos Merimée es del parecer que la llegada de Lope de Vega a la ciudad del Turia hace alcanzar al teatro valenciano todo su esplendor y relevancia nacional e internacional. Otros eruditos son de pensamiento contrario: el teatro valenciano se encontraba en su edad de oro y la presencia de Lope reforzó el momento de gloria que atravesaba. Poco importa qué posición es la acertada: en estas profundas diatribas académicas el valor reside mucho más en la riqueza generada por el debate que en sus conclusiones.

La figura de Merimée es la del digno sucesor de los viajeros franceses que visitaron Valencia y su Reino durante siglos y dejaron en sus relatos y crónicas testimonio de su presencia y amor por nuestra tierra. En su obra late el cariño por Valencia, por nuestra cultura, costumbres, historia y literatura.

Valencia ha mantenido vínculos estrechos con Francia: tanto económicos como culturales. El número de franceses establecidos, especialmente en el siglo XVIII, en la ciudad y que prosperaron en todas las artes, industrias y comercios es numerosísimo: Diego Mallén, procedente del Delfinado es uno de ellos. El conde Alexander Laborde, autor del Voyage pittoresque pour Espagne, llevaba sangre valenciana y por ello dedica buena parte de su monumental obra al Reino de Valencia y a su Cap i Casal. Valencianos hubo que fueron acogidos en la vecina nación: recordamos al intrépido Joaquín Manuel Fos que tras años de estancia volvió a Valencia dominando la complicada técnica del moaré estableciendo su industria de seda y siendo premiado en su esfuerzo por el rey Carlos IV.

También esta histórica relación se vió salpicada por el dolor: durante la Guerra de la Independencia la ciudad de Valencia fue sitiada por las tropas francesas. Los valencianos volcaron su ira con los franceses residentes en la ciudad (algunos establecidos desde décadas antes) confinándolos en la Ciudadela. Muchos de ellos fueron pasados por las armas, -simplemente por su nación-, en lo que, sin duda, ha sido la página más vergonzosa de nuestra historia local. Más tarde las tropas francesas tomaron su revancha con los fusilamientos en la ciudad, en Sagunto… En fin, en la guerra cada nación, cada pueblo y cada hombre sabe sacar y mostrar lo peor de sí mismo…

Excma. Diputación de Valencia, Exposición Valencia en blanco y negro. La Valencia de comienzos del siglo veinte: calle de la Paz y torre de la iglesia de Santa Catalina.

Recordamos la figura de Henri Merimée.., lo imaginamos yendo y viniendo por la Valencia provinciana de comienzos del siglo veinte (tan bien retratada en el recién publicado libro de fotografías Valencia en blanco y negro). Visitando a Martí Grajales, conversando con Serrano Morales, en la Biblioteca de la Universidad. Corrían los días previos a la inauguración de la Exposición Regional de 1909… Y evocando la vida amable de aquella época hojeamos los contados ejemplares que guardamos de autores dramáticos valencianos impresos en nuestra Ciudad a final del dieciséis y principios del siglo siguiente... Los hemos ido reuniendo con paciencia e ilusión en nuestra pequeña biblioteca. Estos, lector benévolo y discreto, son alguno de ellos:





Nota. Las comedias anteriores forman parte de la obra:

Norte de la poesía española. Illustrado del sol de doze Comedias (que forman segunda parte) de Laureados Poetas Valencianos: y de doze escogidas loas, y otras Rimas a varios sugetos. Sacado a luz, aiustado con sus originales por Aurelio Mey, Valencia, 1616, Felipe Mey, 4º. 192 x 140 mm.

lunes 27 de abril de 2009

Tres rarísimos incunables...

Revolviendo entre los papeles que vamos guardando en carpetas –con el engaño inocente de que “algún día los pondremos en orden”-, hemos dado con un divertido recorte de prensa relacionado con el mundo del libro antiguo.

El artículo fue publicado en uno de los dos diarios de Valencia y realmente no necesita comentario adicional alguno: un buen valenciano hace donación a la Biblioteca Valenciana de tres “preciados incunables de los siglos XVII, XVIII y XIX”.
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No dejaremos al lector curioso sin saber los títulos de tan rarísimos incunables:

Esta noticia fue publicada hace ya más de una década. ¿Qué añadir? Pues en clave de ironía decir que los tres incunables fueron desconocidos a los mismísimos Ludovico Hain, W. Copingen y Konrad Haebler. Todos sabemos que… ¡su labor investigadora se limitó a estudiar y colacionar las ediciones incunables desde el nacimiento de la imprenta hasta el año de Nuestra Reparación de 1500!

miércoles 15 de abril de 2009

Un bibliófilo español en los Países Bajos: Carlos de la Serna y Santander (Parte III y última).

VIII. Carlos Antonio de la Serna y Santander. Mémoire historique sur la bibliothèque dite de Bourgogne, présentement bibliothèque publique de Bruxelles; par Mr. De Laserna Santander, Correspondant de l'Institut national et Bibliothécaire de ladite Bibliothèque. Bruselas. 1809. 8º. A. J. D. De Braeckenier. 223 x 125 mm.
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Colación: Anteportada, portada, IV págs., 216 págs.
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En este ensayo La Serna describe la formación de la Biblioteca de Bruselas a partir de la antigua biblioteca de los duques de Borgoña y otros depósitos de libros. Sus dotes diplomáticas le permitieron negociar en París la recuperación de numerosos manuscritos y volúmenes que habían sido expoliados de las bibliotecas belgas y especialmente de la de los duques de Borgoña.

Las calamidades y avatares siempre acompañan a los libros en épocas de guerra y turbulencias. La Serna deja testimonio:

“…en 1791, los libros que todavía estaban depositados en la iglesia de los Jesuitas de Bruselas, fueron transportados a la de los Religiosos Brigitinos: este transporte se hizo con precipitación empleando a un elevado número de trabajadores que robaron una cantidad considerable de libros, de tal manera que a los pocos días se veían expuestos en todas las tiendas de almoneda” (pág. 93).

“Habiendo sido Bélgica ocupada por las armas victoriosas de Francia, el Representante del Pueblo, Laurent, se llevó de la Biblioteca de Borgoña siete carros cargados de manuscritos y libros, los más preciados, sin ningún inventario y sin dar recibo, así como un gran número de libros de clásicos franceses que sus agentes se apropiaron para su uso particular·” (pág. 95).

También quienes, en 1794, se vieron obligados a emigrar fueron víctimas de la rapiña:
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“El señor Mann ha tenido la desgracia de dejar al frente de su casa al partir de Bruselas un doméstico infiel, que vendió para su provecho, no solo la colección de libros de su señor sino también numerosos objetos pertenecientes a la Academia que tenía en depósito” (pág. 94, nota 1).

“El 21 de Septiembre del mismo año, los Comisarios de Ciencias y de Artes se llevaron lo poco que ya quedaba de manuscritos y buenas obras. He aquí la justificación que dieron al bibliotecario Timmermans: «Libertad-Igualdad. Nosotros hemos requisado y hecho llevarnos, en virtud de nuestros poderes, de la Biblioteca Real, cuatro manuscritos en lengua oriental, cincuenta y nueve manuscritos en lengua latina, ochenta y cinco manuscritos en lengua francesa, veintitrés manuscritos en lenguas diversas modernas, cuarenta volúmenes de ediciones antiguas, etc.» ”. (pág. 96).

“Habíamos comenzado nuestro trabajo cuando se nos informó que en el granero de la casa frente a la del Canciller de Brabante había un gran número de libros que los militares habían abandonado… la noche de nuestra entrada había reventado un tubo de plomo que pasaba por el granero y encontramos tal cantidad de agua que tuvimos el tiempo justo para retirar los libros y manuscritos de los que algunos fueron seriamente perjudicados. Eran los libros y manuscritos provenientes de la abadía de Gembloux, que el general Ferrand había encontrado escondidos en las casas de los granjeros y que había hecho transportar a Bruselas por los furgones militares: dejo juzgar cuantas obras se perdieron en un transporte de esta naturaleza; también buscamos inútilmente entre estos libros la famosa Crónica de Sigiberto pues sabíamos que el original se conservaba celosamente en esta biblioteca” (p. 98).
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La obra concluye con tres tratados adicionales: Notice des principaux poëtes belges antérieurs à l'an 1500, (págs. 109-151), Notice historique des anciennes institutions littéraires de la Belgique connues sous le nom de chambres de rhétorique, (págs. 152-200), Célèbres musiciens belges, antérieurs au gouvernement de Marguerite d'Autriche, (págs. 201-208).
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No en Palau.
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CCPBE: 1 ejemplar (Biblioteca de Cataluña).
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CCFr.: varios ejemplares.

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Hasta aquí la colación de las obras escritas por Carlos de la Serna. Para concluir estas líneas detallamos y resumimos a continuación las ventas realizadas de su biblioteca en base a los catálogos conocidos y otra información.

1ª Venta. Realizada en 1792-93. Tras la muerte de Simón de Santander la biblioteca pasa por herencia a Carlos de la Serna que se ve obligado a ofrecerla en venta. El comprador (¿M. Arcometi?) no pudo satisfacer el importe acordado y la biblioteca volvió, algún año después, de nuevo a Carlos de la Serna.

2ª Venta. Realizada en 1809, en París en la Sala Silvestre. Organizada por el librero Antoine-Auguste Renouard. Se realizó en 67 sesiones entre el 16 de enero y el 19 de abril de dicho año. Se editó un folleto que acompañaba al catálogo de la biblioteca impreso en 1803.
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Vente des livres de la bibliotheque de M. de La Serna-Santander. Qui se fera le 16 Janiver 1809 et jours suivans, jusques et compris le 19 Avril, à six heures précises de relevée, en la Salle de M. Silvestre, rue des Bons-Enfans, nº 50, à Paris. París, 1809, 4 hojas, 8º.

3ª Venta. Realizada en 1816 en Bruselas. Tras la venta de su biblioteca en 1809, La Serna formó nueva librería de la que una parte se vendió en pública subasta en Bruselas, 1816. Se editó catálogo de la venta: Collection Livres La Serna-Santander Carlos-Antonio de. Anc. conservateur de la bibliothèque de Bruxelles, Bruselas, 1816, P. J. de Haes, 8º. (CCFr: 3 ejemplares).

4ª Venta. Realizada en 1823 en Bruselas. En este año, fallecido La Serna, su familia hizo venta pública de una parte de la biblioteca: se subastaron 579 títulos. (Información obtenida de Maggs Bros, Catálogo 890, 1964, págs.. 154-5).

5ª Venta. Realizada en 1959 en Bruselas. La práctica totalidad del resto de la biblioteca de La Serna se subastó en Bruselas el sábado 7 de noviembre de 1959.
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Bibliothèque Ch. - Ant. De la Serna Santander et livres anciens & modernes d'autres provenances. Vente publique au Palais des Beaux-Arts de Bruxelles le samedi 7 novembre 1959, a 14 h. 30. , 1959. Paul Van der Perre librairie-expert du palais des Beaux-Arts, Bruselas. 4º. 64 págs., 3 láms.

El catálogo de venta, organizado por el Libraire-expert Paul Van der Perre, recoge 474 títulos de los que 128 son incunables. Incluye, también, obras escritas por La Serna. Entre ellas el manuscrito con el inventario de incunables en la biblioteca de su tío, Simón de Santander, realizado en 1787. El catálogo incluye nota biográfica de Carlos de la Serna.
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6ª venta. Catálogo de Maggs Bross, nº 890, 1964. Esta librería incluyó en dicho catálogo seis obras de La Serna junto con una nota biográfica.

Maggs Bros. Early presses and monastic libraries of North-West Europe. A cataloqgue of manuscripts and printed books up to A.D. 1520 including incunabula from the collection of La Serna Santander Keeper of the Brussels library from 1795 to 1811. Londres, 1964, Courier Press, 4º.

Entre las obras se ofrecía el manuscrito anteriormente indicado. Dicho manuscrito, no publicado como obra independiente, sin duda alguna, fue la base del catálogo de la biblioteca de Simón de Santander que elaboró La Serna.
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Y hasta aquí este pequeño resumen de la vida, obra y libros de dos bibliófilos españoles: Carlos de la Serna y Santander, a quien un hecho histórico –la expulsión de los jesuitas de España-, le llevó a Bélgica y de su tío Simón de Santander y San Juan que acogió a su sobrino en su hogar de Bruselas y lo inició en la bibliofilia. Tío y sobrino compartieron el amor por los libros, las horas de estudio y de búsqueda incesante de piezas raras para formar la más exquisita biblioteca privada de Bélgica. Ahora, algo olvidados, (Sánchez Mariana no los incluye en su obra Bibliófilos españoles), hemos querido con este artículo recordarlos y honrar su memoria
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sábado 11 de abril de 2009

Un bibliófilo español en los Países Bajos: Carlos de la Serna y Santander (parte II).

III. Carlos Antonio de la Serna y Santander. Mémoire sur l'origine et le premier usage des signatures et des chiffres, dans L'Art Typographique; Communiqué à un Ami, Par le Citoyen C. de La Serna, Bibliothècaire du Département de la Dyle. Bruselas, 1796, 8º, Des presses D'Armand Gaborria. 30 págs.

Recordemos que Bélgica fue invadida en 1794 por las tropas francesas que establecieron de inmediato los hábitos sociales revolucionarios. Así en este impreso don Carlos de la Serna se ha convertido en el citoyen La Serna. El tratado está dedicado al bibliófilo belga Carlos Van Hulthem (1764-1832), quien en 1811 sucedería a La Serna al frente de la biblioteca de de Bruselas.

Tras la dedicatoria en latín a Van Hulthem sigue carta de Laserna a un amigo y ciudadano (no indica su nombre) donde da cuenta del motivo que le llevó a escribir este pequeño ensayo. El amigo había adquirido un ejemplar de la edición de Venecia, 1474, de Valerio Máximo, impreso por Juan de Colonia y Juan Manthen de Gherretzem. Lleno de alegría por la afortunada adquisición comentó a La Serna que es en esta edición donde por primera vez en la historia de la imprenta se utiliza la signatura. La Serna echa por tierra la pretensión del amigo y demuestra en el presente tratado que la signatura fue utilizada por vez primera en Colonia, en 1472 por el impresor Johannes Koelhof de Lubeck en la obra Praeceptorium divine legis de Johannis Nider. Concluye el tratado con el conveniente Salut et fraternitè de despedida.

No en Palau, ni en CCPBE.

CCFr: 1 ejemplar (Nantes).

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IV. Carlos Antonio de la Serna y Santander. Praefatio historica critica in veram et genuinam collectionem veterum canonum ecclesiae hispanae. A divo Isidoro Hispalensi Metropolitano, Hispaniarum Doctore, primùm ut creditur, adornatam, consequentibus deinde seculir ab Hispanis Patribus auctam. E Pluribus Mss. Codd. Venerandae antiquitatis, Toletanis nempè, Scurialensibus, Rivipullensibus, Gerundensi, Cordubensi, Urgellensi, et aliis arutam, et ad eorum fidem castigatam. Studio et operâ Andrea Burriel, Societatis Jesu. Quam Accuratissimè excriptam, variantibusque lectionibus ornatam possidet Carolus de la Serna Santander, bibliothecae publicae Bruxellensis custos. Bruselas, 1800, 8º, Ex Typographia Armandi Gaborria.

Colación: XIV págs. incluyendo portada, 130 págs., 1 estado desplegable (que reproduce ocho muestras de texto de códices españoles). A la pág. 115 comienza "Addition" con dos cartas.

Este tratado fue escrito por La Serna como introducción al estudio del padre Burriel sobre la colección de cánones de San Isidoro. En el siglo XVIII hubo una corriente de estudiosos que abordaron la revisión y pureza de los textos canónicos de los Santes Padres. El padre Burriel, -junto con otros jesuitas como su hermano Antonio, los padres Tolrá, Arévalo y Maceda-, trabajó sobre los cánones de San Isidoro mediante el examen directo de los códices existentes en la catedral de Toledo, Girona, Escorial, Córdoba, Ripoll y Urgel.

La patrología de San Isidoro siempre ha levantado susceptibilidades pues desde la baja edad media han corrido por Europa varios pseudo Isidoro (entre ellos los denominados falsa colección Mercator y los de Denis le Petit).

En las páginas 114-130 del Praefatio se incluyen dos cartas, en francés, bajo el título de Addition. La primera, del ciudadano Koch, -asociado del Instituto Nacional en Estrasburgo-, al ciudadano Champagne secretario de la Classe de Ciencias políticas y morales. Koch cuestiona la relación de cánones de San Isidoro mencionados en el Praefatio por Laserna dudando sobre su autenticidad. También pone reparos a las fuentes consultadas por el padre Burriel en su investigación y el posible uso del cánon falso Isidoro. Contesta La Serna con sólidos argumentos defendiendo la pureza de las fuentes consultadas y concluyendo que el falso Isidoro no fue escrito en España, ni corre copia alguna por ella:

“Una de las razones alegadas en mi Praefatio (art. 144), para probar que el falso Isidoro no ha podido ser elaborado en España, es que en ninguna de las numerosas bibliotecas, archivos de iglesias y monasterios de este reino, donde se conservan hoy en día numerosos manuscritos de la verdadera colección de San Isidoro, jamás se ha encontrado hasta ahora, a pesar de la búsqueda de los estudiosos, un solo ejemplar o fragmento de la falsa colección; por lo que concluyo que la falsa colección no ha sido forjada en España: pues sí así fuera, a pesar de la irrupción de los Moros y tres siglos de esclavitud, de rapiña y devastación, en los que se pudo conservar ejemplares en gran número de la pura colección de San Isidoro, también deberían encontrarse aquellos falsos elaborados en un tiempo en que el gran Carlomagno, príncipe tan piadoso como amigo de las Letras, gobernaba una de las más bellas provincias de España".

Continua La Serna indicando que el padre Burriel: “teniendo a su disposición durante mucho tiempo, por orden de S.M. el rey de España, no solo los archivos de la iglesia de Toledo, sino todas las bibliotecas y archivos de los monasterios e iglesias de España, de los que pedía sus inventarios, jamás pudo descubrir la menor traza de la falsa colección… El padre Burriel hizo llevar a Madrid todos los manuscritos relativos a la materia de los Concilios, hizo traer desde más de cien leguas de distancia los códices de las iglesias de Girona y de Urgel, y jamás descubrió el menor vestigio de la falsa colección. Esto prueba que esta abominable colección no se hizo jamás en España y no lo estaba ya en el siglo XIII”.

Sobre la obra monumental en el campo de la patrística que realizó el padre Burriel basta recodar los elogios que Menéndez Pelayo le dedica en su Historia de los heterodoxos españoles, (Vol. I, Advertencias preliminares): “...émulo de Flórez en la diligencia, superior en la amplitud de miras, coleccionista hercúleo y crítico sagaz, que se aplicó principalmente al estudio de nuestras fuentes canónicas”. La expulsión de los jesuitas paralizó la magna empresa del padre Burriel.

Como observación marginal y curiosa indicar que Koch en su carta menciona su estudio recién concluido: Observations sur l’origine de la maladie vénerienne et son introduction en Alsace et à Strasbourg.

Palau, 37574 (bajo el registro padre Andrés Burriel).

CCPBE: 1 ejemplar (Biblioteca Seminario Metropolitano, Badajoz).

CCFr: 3 ejemplares (2 en BNF, -uno de ellos impreso sobre papel azul-, y otro en B. M.Versalles, ambos bajo el registro Padre Andrés Burriel).

V. Carlos Antonio de la Serna y Santander. Catalogue des livres de la bibliothèque de M. C. De La Serna Santander; rédigé et mis en ordre par lui-même, avec des notes bibliographiques et littéraires; nouvellement corrigé et augmenté. 1803, Bruselas, 4 vols. 8°.

Este catálogo abraza las 6.444 referencias incluidas en el catálogo publicado en 1792 más 92 referencias adicionales. Como se mencionó anteriormente este catálogo sirvió para realizar la venta pública de la biblioteca de la Serna que comenzó el 16 de enero de 1809 en París en la sala de subastas Silvestre y se extendió hasta el 19 de abril del mismo año. Para tal ocasión se editó un folleto de cuatro hojas Vente des livres de la bibliothèque de M. de la Serna-Santander, qui se fera le 16 janvier 1809 et jours suivants, jusques et compris le 19 avril... en la salle de M. Silvestre (1).

Posteriormente en 1816 hubo otra venta de libros procedentes de la biblioteca de La Serna. Se realizó en Bruselas, editándose un folleto con el título: Collection Livres La Serna-Santander Carlos-Antonio de anc. conservateur de la bibliothèque de Bruxelles, Bruselas, 1816, P. J. de Haes.

Asímismo, hubo ventas adicionales en 1959 y 1964.

Salvá, 2481.

Brunet, VI, p. 1822, bajo la ref. 31.494.

Graesse, I, 73, que indica que a los cuatro volúmenes del catálogo debe añadirse el quinto y raro volumen que contiene cuatro ensayos de La Serna (ver siguiente referencia).

Palau, 132.386-II.

CCPBE: 2 ejemplares (Biblioteca de Cataluña, Barcelona).

CCFr: varios ejemplares. No en BDM.

VI. Carlos Antonio de la Serna y Santander. Supplément au catalogue des livres de la bibliothèque de M. C. de la Serna Santander, contenant 1º. Des observations sur le filigrane du papier des livres imprimés dans le XV. Siecle. 2º. Un Mèmoire imprimé l'an IV, sur le premier usage des signatures et des chiffres dans l'art typographique. 3º. Une Préface latine, imprimé l'an VIII, sur le vraie collection des canons de St. Isidore de Séville. 4º Lettres servant d'éclairssicement à cette Préface. Bruselas, 1803, 8º, s.e.

Colación: 6 págs., 5 planchas desplegables con 147 filigranas en el papel de imprenta del siglo XV.

La portada de este tratado referencia también los otros dos tratados. La Serna los reunió para formar un volumen facticio que se añade, habitualmente, como quinto volumen del catálogo de su biblioteca publicado en 1803.

Las 5 planchas desplegables representando filigranas de papel. Incluyen las 110 filigranas recogidas como anexo en ocho planchas en el catálogo de la biblioteca publicado en 1792.

VII. Carlos Antonio de la Serna y Santander. Dictionnaire bibliographique choisi du quinzième siècle, ou description par ordre alphabétique des éditions les plus rares et les plus recherchées du quinzième siècle, précédé D'un Essai historique sur l'origine de l'Imprimerie, ainsi que sur l'histoire de son établissement de les villes, bourgs, monastères et autres endroits de l'Europe; avec la notice des imprimeurs qui y ont exercé cet art jusqu'à l'an 1500. Bruselas, 1805-7, 3 vols. en 8º mayor, Imprimerie de J. Tarte (vol. 1º), G. Huyghe (vols. 2º y 3º). 215 x 130 mm.

Colación:

T.1º: 1805. Anteportada, portada y dedicatoria, X páginas de tablas, 480 págs., un estado desplegable.

T.2º: 1806. Anteportada, portada, 4 págs. de preliminares, 478 págs.

T.3º: 1807. Anteportada, portada, 534 págs., un estado desplegable (mismo que el incluido en volumen primero).

La Serna dedica la obra a su hermano Fernando, conde de la laguna de Términos.

El primer volumen recoge el Ensayo histórico sobre el origen de la imprenta. El estado desplegable incluido en este volumen muestra la relación de las cien primeras ciudades de Europa, -por orden cronológico-, donde nació el arte tipográfico. La primera, Maguncia, 1457, la última Saint-Albain en 1480.

Cabe a Valencia ser la primera ciudad de España en aparecer en esta relación ocupando el puesto cuarenta y ocho (1474). Hay que tener en cuenta que en 1803 no se había descubierto la impresión del Sinodal segoviano. Es Barcelona la segunda ciudad española (1475), seguida por Sevilla (1477) y Segorbe (1479).

Escribe La Serna en este Ensayo sobre la ciudad de Valencia:

“Valencia, capital de la provincia de este nombre, ciudad rica, bella y bien poblada, es la primera de España, donde se estableció el arte de la imprenta. Los primeros impresores de esta ciudad fueron: Alfonso Fernández de Cordoba y Lambert Palmart. La más antigua impresión, hecha en Valencia, es Obres o Trobes, les quals tracten de la hors de la S. Verge Maria. Valencia. 1474, in-4º” .

Hace mención también La Serna, en el Ensayo a la primera edición de la Biblia en lengua lemosina, que Alfonso Fernández de Córdoba y Lamberto Palmart imprimieron en Valencia en 1478. Cuando La Serna elaboró su trabajo, se conservaban los cuatro últimos folios de dicha rarísima Biblia, descubiertos en 1645 en la Catedral de Valencia. Actualmente sólo se conoce el último folio de esos cuatro custodiado en la Hispanic Society of America de Nueva York.

“Esta versión de la Biblia en lengua lemosina es totalmente rara, y hasta el presente no se conoce ningún ejemplar. La única referencia cierta que tenemos de esta edición, consiste en las cuatro últimos folios, que se descubrieron en los archivos de la Iglesia Valenciana en 1645, y que componen el colofón. El Padre Juan Bautista Civera, religioso de la Cartuja de Porta-Coeli, los hizo insertar en su obra Varones Ilustres del Monasterio de Porta-Coeli...

Cypriano de Valera conocía esta edición de la Biblia en lengua lemosina, pues de ella habla en el prefacio de su versión española de la Biblia, impresa en Amsterdam en 1602. Estas son sus palabras: los libros impressos en español que yo he visto son los siguientes: la Biblia en lengua valenciana con licencia de los Inquisidores a cuya traslación assitio S. Vicente Ferrer, que ha mas ciento y tantos años que se imprimió in-folio de papel real.

Es posible, como dijo Valera, que S. Vicente Ferrer haya cooperado en esta traducción, pero el colofón nos dice que ha sido hecha por su hermano Bonifacio Ferrer, religioso de la Cartuja de Porta-Coeli, después general de la Orden, y por otras muchas gentes de letras.

Sea lo que sea, parece que todos los ejemplares de esta impresión perecieron. La prohibición rigurosa, que ha existido en España de imprimir versiones de las Escrituras Santas en lengua vulgar, fue probablemente la causa”.

Los volúmenes segundo y tercero comprenden el Diccionario Bibliográfico que referencian 1422 ediciones incunables.

Del Ensayo histórico sobre el origen de la imprenta se realizó traducción al inglés: An Historical Essay on the Origin of Printing; translated from the French of M. De La Serna Santander, Newcastle, 1819.

Para los aficionados a las bellas encuadernaciones indicar que el ejemplar que ha servido para la presente colación lo está en una neoclásica de época, marroquín rojo: lomo liso, con motivos clásicos dorados (ánfora, lira), doble tejuelo en marroquín negro, planos enmarcados por greca dorada, cantos, contracantos y cortes dorados. Los motivos dorados del lomo del volumen tercero difieren de los dos anteriores (probablemente por la diferencia de años entre su edición) pero no cabe duda alguna que fueron realizados los tres volúmenes por el mismo encuadernador .

Graesse, IV, 113.

Palau, 132.388.

CCFr: varios ejemplares.

(1). Para una aproximación e historia de la Maison Silvestre ver en Le Bibliomane Moderne el artículo del pasado 25 noviembre 2008: Petite physiologie des ventes parisiennes : La maison Silvestre en 1862

(Concluirá el artículo en la próxima entrega: tercera parte).

sábado 4 de abril de 2009

Un bibliófilo español en los Países Bajos: Carlos de la Serna y Santander (Parte I).

Carlos Antonio de la Serna y Santander, Reygadas y Rada, nació en Colindres (Santander) el 1 de febrero de 1752. Estudió en el colegio de los jesuitas de Villagarcía y cursó Filosofía en la Universidad de Valladolid. Recibió las órdenes sacerdotales, ingresando en la Compañía de Jesús.

En 1772 tuvo que abandonar España con motivo de la expulsión de los jesuitas. Se instaló en Bruselas donde vivía su tío don Simón de Santander y San Juan, hermano de su madre. Gracias a este parentesco La Serna obtuvo la condición de ciudadano belga.

Simón de Santander y San Juan, Secretario de su Majestad Católica, Señor de Hodiarbois y de Keuckenhof, había reunido una importante biblioteca que vendió en subasta pública en Bruselas, en su domicilio de la Rue Haute en la mañana del 1 de octubre de 1767. (Publicó catálogo de la biblioteca, compuesto por 1850 referencias, aproximadamente: Catalogue de livres en differentes faculte's et langues; entre lesquels se trouvent des livres dont plusieurs ont des notes de tres bonne main, & des manuscrits tres curieux & des plus rares; de la collection de monsieur Simon de Santander San Juan ecuier seigneur d'Hodiarbois & de Keuckenhof, secretaire de sa Majeste Catholique. Dont la vente se fera publiquement dans sa maison situee sur la Haute rue en argent de change Jeudi le 1. d'Octobre 1767. & jours suivants le matin a 9. heures & apres-midi a 2. heures, Bruselas, 1767, Antoine Collaer, 8º). Tras la venta Simón de Santander comenzó a formar nueva biblioteca. A esta empresa se incorporó su sobrino Carlos, -recién llegado a Bruselas-, quien rápidamente quedó contagiado por su tío del amor bibliófilo. Tío y sobrino compartieron la pasión por los libros y el deseo de reunir nueva biblioteca.

La nueva y rica biblioteca de Simón de Santander fue calificada como la mejor entre las privadas existentes en los Países Bajos católicos.

También tío y sobrino jugaron un papel decisivo en el rescate y conservación de la antigua y muy preciada biblioteca de los duques de Borgoña en Bruselas, que había sido objeto de sucesivos saqueos y pillajes por el ejército francés.

El erudito alemán Christoph Gottlieb Murr, dedicó a ambos su obra Notitia libri rarissimi geographiae Francisci Berlinghieri, Florentini, ad... Simonem Antonium de Santander San Juan et Carolum de la Serna Santander, 1790, Nuremberg, In bibl. lauero-manniano.

Carlos de la Serna mantuvo correspondencia y compartió sus estudios e investigaciones de historia canónica española con otros jesuitas emigrados, especialmente con el padre Andrés Marco Burriel.

Fue bibliotecario del departamento de Lyde. En 1795 recibió el nombramiento como primer bibliotecario de la nueva Biblioteca Pública de Bruselas, embrión de la futura Biblioteca Real Alberto I. En 1811 La Serna firmó un manifiesto de apoyo a Fernando VII motivo por el que fue cesado por Napoleón en el cargo de bibliotecario.

A la muerte de su tío, en 1792, recibió en herencia la preciada biblioteca. Motivos económicos y la situación de convulsión política que vivían los Países Bajos le obligaron, con enorme pesar y dolor, a ponerla en venta. Con este motivo elaboró el catálogo de la biblioteca que se editó en cuatro volúmenes en 8º, Bruselas, 1792. El catálogo, -que llevaba estampado en la portada como propietario el nombre el nombre de su tío, don Simón de Santander-, va precedido de una emotiva carta de Carlos de la Serna a su hermano Fernando de la Serna, que vivía en España, dando cuenta del motivo y la necesidad que le obligaba a ponerla en venta.

De acuerdo con Gabriel Louis Michaud, Biographie Universelle... (citado por Maggs Bros, 1964) La Serna "vendió la biblioteca a un coleccionista de Bruselas, quien le propuso hacerla accesible al público. Pero el comprador no pudo hacer frente a los pagos y después de unos años La Serna recuperó su propiedad". Tal vez este comprador fuese el mismo señor Arcometi que cita Palau en el Manual indicando que compró la biblioteca a La Serna por 80.000 francos, pagaderos en ocho anualidades.

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En 1803 La Serna publicó nuevo catálogo para intentar la venta. En este catálogo figura Carlos de La Serna como propietario: Catalogue des livres de la bibliothèque de M.C. de la Serna Santander.

Pasados unos años sin lograr la venta La Serna contactó con el librero y bibliófilo francés Renouard quien estableció los arreglos para llevar adelante la venta en subasta pública. La venta se realizó en París, en la sala de subastas Silvestre. Comenzó el 16 de enero de 1809 y concluyó el 19 de abril de dicho año, realizándose 67 sesiones. El catálogo elaborado en 1803 sirvió como catálogo de la subasta (existen ejemplares con anotaciones manuscritas de los remates alcanzados). Brunet y Palau en sus Manuales respectivos suelen citar precios de remate de ejemplares “La Serna”.
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Siguiendo los pasos de su tío, Carlos de La Serna volvió a reunir nueva librería que quedó en el seno de su familia. Esta biblioteca fue dispersada en ventas realizadas en 1816, 1823, 1959 y 1964.
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El hermano mayor de Carlos de la Serna, Fernando, nació en Colindres el 26 de mayo de 1747 y falleció en Madrid en 1820. Ostentaba el título de conde de la Laguna de Términos y Caballero de la Orden de Carlos III. Desempeñó varios cargos en la administración española: nombrado en 1817 Director General de la Renta de Correos, fue también miembro del Consejo de Hacienda, Consejero de Estado y Académico Honorario de la Real de la Historia.

Carlos de la Serna falleció en Bruselas en su domicilio de la Rue Haute, a los sesenta y uno años de edad, el 23 de noviembre de 1813 (otras fuentes indican que fue el año 1823 y otras, 1816).

Las obras de La Serna son las siguientes:

I. Carlos Antonio de la Serna y Santander. Catalogue des livres de la bibliothéque de feu messire Théodore Jean Laurent del Marmol, Bruselas, 1791, 8º, Lemaire.

Colación: IX págs. preliminares, 178 págs.
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El único ejemplar censado en bibliotecas públicas se encuentra en la BNF y es del que se ha obtenido la presente información. No en BDM.

Muy probablemente el inventario y catalogación de la biblioteca del finado señor Del Mármol es el encargo que recibió La Serna de una familia de Bruselas y que cita en el prólogo del Catálogo de la biblioteca de su tío (ver siguiente referencia). El trabajo realizado para la familia Del Mármol costó a La Serna el enfrentamiento con un librero de Bruselas que veía en ello afectados sus intereses.
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II. Carlos Antonio de la Serna y Santander. Catalogue des livres de la Bibliothéque de feu Don Simón de Santander, Secretaire de Sa. Maj. Catholique. Par son Neveu.., Bruselas, 1792, 4 vols., 8º, Lemaire. 197 x 125 mm.
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Colación:

T. 1: Anteportada, portada, 8 págs. de preliminares (con Avertissement y carta), XXXVI págs. de índices, 310 págs. (la página 5 contiene una lámina con inscripciones hebreas).

T. 2: Portada, 354 págs.

T. 3: Portada, 305 págs.

T. 4: Portada, 260 págs., 8 estados desplegables reproduciendo 110 filigranas diferentes de papel del siglo XV.

El catálogo abraza 6.444 títulos, clasificado en cinco grandes clases generales: Teología, Jurisprudencia, Ciencias y Artes, Literatura e Historia.
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Tras la hoja de portada La Serna anota un Avertissment comunicando la posibilidad de venta en bloque de la biblioteca:

"Obligado por diversos motivos particulares al sacrificio de desprenderse de su Biblioteca, el Propietario actual, deseando, por razones que se mencionan en la Carta siguiente, verla conservada entera, hace, a costa de sus intereses, una oferta de venta en su completa totalidad al Público. Se dejará al Comprador, la libertad de retener el capital con pago de interés, mediante bono hipotecario. Aquellos que quieran informarse más en particular del estado de la Biblioteca y de su precio, pueden dirigirse al señor De la Serna y Santander, domiciliado en la calle Haute, en Bruselas".

Reproducimos a continuación la traducción de la carta, a modo de Prólogo, con la que se abre el Catálogo:
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"A mi Hermano mayor, Don Fernando de la Serna y Santander, en Madrid. Mi querido hermano:
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Circunstancias rigurosas que no ignoráis, cuyo conocimiento no es necesario para el Público, en conjunción con los hechos poco agradables e inesperados, que no dependen solamente de la voluntad del hombre, y muchos otros asuntos no menos urgentes que molestos, me han decidido al fin, muy a mi pesar, a poner en venta la Biblioteca de la que presento aquí el Catálogo al Público.

Sigo vuestros consejos, pero hago un gran sacrificio, que cuesta a mi pasión mucho más de lo que realmente, no sabría jamás explicaros ni por escrito ni de otra manera. Sacrifico a la necesidad imperiosa, el único placer que he tenido en el curso de mi vida, el único que me queda y el único que puedo esperar en el triste futuro que me hacen presagiar las calamidades actuales de estos tiempos desgraciados. Abandono dieciocho años de cuidados asiduos y de penalidades empleadas en formar esta Colección, que me ha costado también el trastorno total de mi salud. Me azora la sola idea de verme privado de un goce tan conforme a mi inclinación natural, que me ha servido para apaciguar mis aflicciones y mis infortunios. Así me encuentro entristecido hasta el alma, que tengo ya desde tiempo atrás muy afectada. Más en fin, sabes, que es necesario, sin duda, que resista este enfadoso contratiempo. Algo urgentes, por graves que son, los motivos que a ello me fuerzan, os confieso que no sabría reponerme al ver disiparse en pocos días, por una Venta en Detalle, una Colección tan importante que he tenido tanta ilusión en construir, y que pasa con justo título, por la más completa que existe en casa de ningún Particular en estas Provincias. Quiero reservarme, al menos, el consuelo de saberla entera, sea en manos de un rico Aficionado, sea en poder de alguna Casa Ilustre, o de una Comunidad o Cuerpo útil al público. Consolación que me será todavía más agradable, si tuviera la suerte de poder establecerla en España, o bajo la poderosa protección de un gran Monarca, que hiciera renacer, para el progreso y avance de las Letras, el bello siglo de Carlos V y de Felipe II, tan fecundo en grandes hombres.

Sacrificaría voluntariamente mis intereses para la realización de este deseo, que sólo el amor a la Patria, hace nacer en mí. No es que no quiera verla situada en estas Provincias, de Ciudades considerables, comparables con las más bellas y florecientes de Europa. Ciudades que, se encuentran, no sé porque fatalidad, todavía hoy, desposeídas de establecimientos tan útiles como las Bibliotecas Públicas. Bien sabes que he considerado siempre los Países Bajos Católicos como mi verdadera Patria (1). Don Pedro de San Juan, Secretario de Estado y de Guerra de la Infanta Isabel, de gloriosa memoria, de la que conservo todavía algunos despachos originales, firmados de la propia mano de la Serenísima Infanta, nos proporcionó, creo, un título justo y bien fundado en el derecho, de Ciudadanos de Bélgica. Han sido doscientos años de vida continuada y sin interrupción de nuestra familia en estas Provincias.

El gran número de bibliotecas particulares que por aquí se encuentran, la situación de estas Provincias entre Francia, Inglaterra y Holanda, donde hay colecciones considerables de libros, proporcionan mil medios y oportunidades, que en España no existen. Es una de las razones principales que me llevan a desear preferentemente a España, donde estas ocasiones son muy raras y donde las Bibliotecas particulares son poco numerosas.

A pesar de la idea ventajosa que os habéis podido formar ya de esta Biblioteca, según os he narrado muchas veces en mis cartas precedentes, todavía pienso, que repasando este Catálogo, no lo encontrarás por debajo de su reputación. Como muchos otros, estarás sin duda extrañado, que en tan poco tiempo y con una fortuna muy mediana, se haya podido ensa,mblar una colección tan rica y tan completa en todas las ramas de la Literatura. El principio, que se propuso formándola, no ha sido solamente de satisfacer el gusto particular por las Letras, sino también proporcionar a los Sabios a la que siempre ha estado abierta, la ayuda que necesitan. La Biblioteca, también dispone de Obras útiles y necesarias para el estudio e investigación de los Genios de las Letras. Sin embargo no se ha olvidado, de ninguna manera, de recoger los libros raros y curiosos, ni las producciones tipográficas del siglo XV, siglo en el que todos los epígrafes de la Biblioteca ofrecen sin duda artículos interesantes.

Se encuentra en Teología, la Políglota de WALTON, las Biblias Hebraicas de ROB. ETIENNE, de VANDER HOOGT, de HOUBIGNANT, un Manuscrito Hebreo muy preciado, escrito sobre piel, el más antiguo probablemente que existe en Europa y que contiene el Pentateuco, las Biblias Españolas de REYNA, de VALERA, y la muy rara versión del Nuevo Testamento de FRANCISCO DE ENCINAS, la Física Sagrada de SCHEUCHZER; las mejores interpretaciones de las Sagradas Escrituras, las colecciones de los Concilios de LABBE, y de HORDOUIN, una bella colección de las mejores ediciones de los Santos Padres Griegos y Latinos; la Collectio maxima de Lyon, las obras de ALBERTO EL GRANDE, de Santo TOMAS, de DUNS SCOTO, de GRETZER, de BENITO XIV, diversos opúsculos raros de heterodoxos, entre los cuales está la rarísima versión Española de las Instituciones de CALVINO.

Los otros epígrafes ofrecen así mismo un muy gran número de obras raras y útiles, los Cuerpos de Derecho Canónico y Civil, los PANDECTOS DE FLORENCIA, los BASILICOS, los mejores Dicccionarios Griegos, Arabes, Persas, Latinos, Españoles, Franceses, Ingleses, etc. Las ediciones más buscadas de los Autores Clásicos y Latinos, una Colección de Bellas obras de Historia Natural, entre las cuales muchas de gran precio, una Colección bien escogida de viajes tanto en Inglés como en Francés; Recopilaciones de la Historia, como las ACTAS SS. ANTUERPIENSIA, y muchas otras destacables, cuya descripción exigiría muchas hojas.

La Secunda Secundae S. Thomae, 1467. =La Speculum Vitae Humanae, 1468. =La Suma de Aurbach, 1469. =Pío II. Bulla Retractationum, y muchos otros tratados impresos por Zel de Hanau hacia el año 1470. =Joannis Gersonis in cantica, 1470. =Turracremata in Salmos, 1470. =Rob. de Litio quadragesimale, 1472. =S. Isidori Etymologiae, 1472. =Clementis V Constitutiones, 1476. =Appianus, 1477. =Oppianus de Piscatu, 1478. =Haedus de Amoris Generibus, 1492. =Claudianus, 1482. =Astronomici veteres, 1499, y cientos de otras ediciones recomendables del siglo XV testifican que no se ha olvidado esta rama de curiosidades tan adecuada para esclarecer la Historia del más útil e importante descubrimiento realizado para ventaja de la Sociedad.

No quiero decir nada de los Manuscritos ni del resto de esta Colección. Estoy convencido de que dando un vistazo sobre su contenido, os daréis cuenta fácilmente de que no es sin razón, que no he podido decidirme a ver dispersa en unos instantes una Colección tan bella. Me ha costado tantos esfuerzos, que si al fin, la triste circunstancia me obliga a hacer un sacrificio, que cuesta tanto a mi pasión, debo desear al menos, verla establecida en un lugar, al abrigo de una pronta disolución. Así podrá conservarse completa para utilidad de los Genios de las Letras (2).

(1). En el gran número de Ciudades considerables que embellecen el País Bajo de los Austria, Bruselas es la única que cuenta con una Biblioteca Pública; y todavía esta Biblioteca está lejos de responder al esplendor y a la magnificencia de esta ciudad, capital de Brabante, y lugar actual del Gobierno-General de Bélgica. Hay en Lovaina, es verdad, una gran bella biblioteca, pero pertenece exclusivamente a la Universidad. Amberes, una de la más bella y rica ciudad de Europa, aunque actualmente ha perdido algo de su antiguo lustre, no posee ningún establecimiento público para el progreso y ventaja de las Letras. Las personas menos favorecidas por la fortuna y aquellas que sus medios no les permiten procurarse libros, se encuentran aquí desposeídas de toda tipo de ayuda literaria; de manera que a pesar de su Amor por las Ciencias, se ven forzados a permanecer en la ignorancia, y lo que es todavía peor, expuestas a las consecuencias funestas de la ociosidad. Para remediar este inconveniente en la villa de Gante, capital de Flandes, un gran número de personas instruidas, entusiasmadas del deseo de extender el gusto por las Ciencias, han formado una Sociedad Literaria muy útil, que reemplaza muy ventajosamente la necesidad de poseer una Biblioteca Pública. Esta Sociedad tiene una bella Residencia sobre el CAUTER. Allí, se empieza a formar una Biblioteca que bajo la Dirección de M. Van Hulthem, hombre joven lleno de conocimientos Bibliográficos y Literarios, llegará a ser probablemente, un día, muy considerable. Sería de desear que otras ciudades de Bélgica, excitadas de una noble emulación, emprendieran la empresa de establecer, siguiendo el ejemplo de Gante, Cuerpos Literarios, que puedan suplir con ventaja la necesidad que tienen de una Biblioteca para la instrucción del Público.

(2). Nadie ignora en Bruselas, el acceso fácil que las Gentes de Letras han tenido en todo tiempo a esta Biblioteca, y la facilidad con la que siempre he intentado cumplir con los deseos, prestando obras considerables y de gran precio; facilidad que a veces me ha sido funesta por la pérdida de muchos libros. He soportado esta pérdida sin quejarme, y si he encontrado ingratos, también hubo personas reconocidas, y sobretodo he tenido el placer del bien hacer y de ser útil. Mi inclinación natural a favorecer a los demás no podía limitarse por el temor a alguna desventaja, ni por las murmuraciones despreciables del codicioso. Últimamente, una Familia amiga, que tengo en gran estima, se propuso vender una colección de libros que poseía, y me pidió consejo para este asunto y particularmente sobre los medios de ahorrar los gastos considerables, necesarios para la redacción del Catálogo. Les expliqué estos medios y a pesar de mis ocupaciones, cediendo al deseo de ayudar a un amigo, ayudé a preparar el Catálogo de sus Libros. Por tanto ahorré los gastos a esta familia honesta, que me testimonió su reconocimiento. ¡¡Y Bien!!, J.E. Librero, no habiendo encontrado mi consejo conforme a sus intereses, ha llenado esta Ciudad con sus gritos, y ha querido ver y entender esta acción como deshonesta e indigna de un hombre honrado. Como mi moral no está fundada sobre los principios de la vil codicia, puedo asegurar a J.E. que siempre que la ocasión se presente, y con honor, repetiré una acción que encuentro muy conforme a los principios, que guían al hombre recto, en sus deberes para con el amigo".
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El volumen cuarto lleva anexo ocho láminas desplegables reproduciendo marcas al agua o filigranas usadas en los papeles para imprenta en el siglo XV. El texto correspondiente a estas láminas Des observations sur le filigrane du papier des livres imprimés dans le XV siècle fue publicado en 1803 como anexo al nuevo catálogo de la biblioteca.

Salvá, 2481. Tenía en su biblioteca la segunda edición del catálogo, Bruselas, 1803. Dice Salvá:

“Catálogo muy útil para los bibliógrafos, pues además de describirse en él sobre seis mil quinientas obras en varios idiomas, pertenecientes a todos los ramos de la literatura, va ilustrado con importantes e instructivas notas, y lleva por vía de suplemento los... tratados escritos por el mismo La Serna y Santander...

Los aficionados a reunir libros españoles deben consultar muy especialmente este repertorio o índice, por encontrarse en él, noticias curiosas sobre varias obras raras castellanas que reunió el bibliotecario de Bruselas”.

Graesse, II, p. 73.
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Palau, 132.386: "Catálogo interesante por las numerosas descripciones de libros españoles. Esta rica biblioteca pasó a ser propiedad del redactor del catálogo, y entonces en éste se cambiaron portadas y preliminares, reapareciendo bajo el título [edición de 1803]".
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CCPBE:
2 ejemplares.

CCFr: 2 ejemplares (Aix-en Provence, Bib. Mèjanes: solo tres tomos, BNF, solo tomo 3).

No en British Library.

martes 24 de marzo de 2009

Un raro tratado de aguas potables y milagrosas.

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Superado el efecto jet lag dejaremos el ejercicio y finura del idioma inglés al millonario yanqui Julius K. Brayne. Tal vez recuerde el pío lector como este personaje de El candor del padre Brown (El jardín secreto) tenía la afición del mecenazgo, gastando sumas ingentes en “esperar el advenimiento del Shakespeare americano”. Con malicioso humor G. K. Chesterton apostilla: “afición que requería aún más paciencia que la pesca”. Pacientes esperamos.., pues Chesterton elimina de un plumazo la posibilidad de que Walt Withman pueda ser el merecedor de tamaña gloria.

Nosotros hablaremos del Libro de las aguas potables, y milagros de la fuente de nuestra Señora del Avellà, que nace en el termino del lugar de Cati, Reyno de Valencia. Esta singular y rara obra fue escrita por un padre dominico valenciano: Fray Blas Verdú natural de la villa de Catí, en el Alto Maestrazgo, provincia de Castellón y fallecido en Tortosa en 1620. El ejemplar que nos servirá de base para la colación y referencia de la obra proviene de la biblioteca de Salvá.
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Blas Verdú. Libro de las agvas potables, y milagros de la fuente de nuestra Señora del Auellà, que nace en el termino del lugar de Cati, Reyno de Valencia. Compvesto por el presentado Fray Blas Verdu, de la Orden de Predicadores, y natural del mesmo lugar. Van con esto una descripcion del desierto, el triumpho del amor y obediencia, y el lucido interualo del loco amante, todo compuesto por el mesmo Autor. Dirigido al Ilustrissimo y Reuerêdissiomo señor Don Pedro Manrique, Obispo de Tortosa, y del Consejo de su Magestad. Barcelona, 1607, Sebastián de Cormellas, 8º, 145 x 96 mm.

Encuadernación del siglo XIX, tafilete avellana, lomo con nervios, dorados, supralibris de Salvá en ambos planos, cortes pintados.

Su colación es la siguiente: 8 hojas preliminares, 203 fols. nums., 8 hojas de tablas y errata (al fin colofón). Anotación manuscrita en portada: Opus rarissimo. Ex libris Dº Augustini Salesii dono Dn. Francisci Celma, Catti Rectoris. El libro lleva también anotaciones marginales manuscritas de quien fue uno de sus poseedores, Agustín de Sales, -(Valjunquera, Aragón, 1707-Valencia, 1774)-, Presbítero, Doctor en Teología por la Universidad de Valencia y Cronista de la Ciudad y Reino de Valencia. Sales anota en la portada que el ejemplar le fue regalado por don Francisco Celma, párroco de Catí.

Las 8 hojas preliminares comprenden portada, aprobaciones, -entre ellas la del padre e historiador Fray Francisco Diago (Viver, c. 1562-Valencia, 1615), calificador del Santo Tribunal de la Inquisición de Barcelona, dada en Barcelona en el Convento de Santa Catalina el 19 de julio de 1607-, dedicatoria del autor al señor don Pedro Manrique, Obispo de Tortosa y Proemio del autor.

El libro abraza, en complicada composición de capítulos, cuatro tratados diferentes: el primero es un ensayo general sobre las aguas potables, el segundo sobre las propiedades del agua de la fuente de nuestra Señora del Avellá en Catí (que, a su vez, incorpora tres tratados: sobre el desierto, sobre el triunfo del amor y la obediencia y sobre el lúcido intervalo del loco amante), el tercero sobre los milagros de dicha fuente y el cuarto contiene la descripción de la ciudad de Tortosa.

Para mejor comprensión de la estructura de la obra detallamos a continuación su composición con los títulos de los capítulos de cada parte:

Libro primero de las aguas potables. Que contiene cinco capítulos sobre las propriedades y virtudes del agua.

  • Capítulo I: De la nobleza del elemêto del agua en cotejo de los otros elementos. El autor con un amplio conocimiento del pensamiento clásico y patrístico siembra el texto con citas de Aristóteles, Platón, Marco Varron, Galeno, San Isidoro, Santo Tomás, etc. para sustentar la propiedad noble del agua.

    Capítulo II: de la variedad de aguas Potables, y de las propriedades que ha de tener la buena agua. Hace el padre Verdú buen cumplido de su Obispo: El Reuerendissimo Obispo de Tortosa Don Iuan de Cardona, justissimo censor de las calidades de las buenas aguas, con solo el Tacto conocía su bondad o su malicia.

  • Capítulo III: en el qual haze cotejo de las aguas explicando qual sea mejor. Trata de las diferentes aguas: de río, pluviales, de cuevas, deshielos: Las aguas, en que se derriten, y resueluen la nieue, y yelo, son malas, por ser muy gruessas, y villanas.

  • Capítulo IV: del origen de las fuentes. Concluye el capítulo con Disgression en la qual breuemente trata, y auerigua, si tierra y agua tienen un mesmo centro.

  • Capítulo V: de la bondad del agua de fuente: en el qual prueua ser esta la mejor.
Libro segvndo de las propriedades de la fuête del Auellà, que nace en el termino del lugar de Cati, Reyno de Valencia.

  • Capítulo I: que contiene una breue descripción del lugar de Cati y de su termino. Ofrece Verdú la descripción de su villa, los linajes, monumentos: Los amores de la patria me obligâ a que diga algo de ella, de su termino y linderos.

  • Capítulo II: de la fuente de nuestra Señora del Auellâ. Remonta las propiedades curativas de la fuente a la época de la reconquista: Algunos viejos del lugar tienê por tradicion de sus mayores, que esta fuente era muy celebre entre los Moros, quando nos tenian tyranizada España, por las maravillosas propriedades que tiene. Y se debe estimar el testimonio destos Paganos, por ser en aguas: y tâbien, porq^ como aborrecê medicinas compuestas, saben mucho de las simples y naturales. Verdad es, que parece seguirse desto ser el agua del Auellà medicata.

  • Capítulo III: de la singular propriedad de la fuente del Avellâ en curar enfermedades de sangre. Tras concluir este capítulo, los siguientes versan sobre ascética, mística y alejamiento del mundo.

  • Capítulo IV: de las propriedades del desierto: y porque las casa de deuocion ordinariamente estan en desierto.

  • Capítulo V: de la libertad solitaria, y de un marauilloso triumpho de la obediencia religiosa. Describe a los eremitas: Los solitarios son los religiosos: y los desiertos esos monasterios, casas y Conuentos: han querido algunos, particularmente los modernos hereges, desacreditar estas sociedades, llamado cautiuerio y esclauonia a la libertad de Angeles.

  • Capítulo VI: de las prisiones del amor terreno: del lucido interualo del loco amante, diuidido en seys partes. Tras los capítulos IV y V anteriores dedicados a la ascética y mística, el padre Verdú desarrolla en este capítulo sexto el tratado sobre los pecados del mundo: Despues de los triûphos y vitorias del solitario, y religioso amor, bien será explicar las miserias, y cautiuerio del amor terreno, principalmente del amor sensual, cuya seruidumbre es mas dura, que Euristheo, y que el Toro de Phalaride, y que el Gorgon de Medusa, y que el Aguila de Prometeo. Tras la parte sexta continúa con Meditación de la muerte.

  • Capítulo VII: del desierto, casa, y fuente de nuestra señora de Misericordia y Avellà. Ofrece emotiva pintura de su villa natal y del Reino de Valencia: No se que se tiene la patria, que con ser la mia toda montes, peñas, y piedras, para mi no ay campos Eliseos que la puedan hazer cotejo… Dizen que la patria es buena para nacer, y morir, pero no para viuir: yo digo que para todo es buena, sino que para sabella estimar es bien ser algún tiempo peregrino… Naciones ay, q con desafuero se apassionan por la patria, tratando mal contra razón a los estraños, y estas naciones son barbaras. Otras la aborrecen tanto, que siempre persiguen a sus naturales, y esto es, aun mayor necedad. Otras con prudencia, y piedad reciben bien los estraños, no aborreciendo los naturales, y como los huéspedes han de ser tratados con mas cortesía, que los de casa, también se apasionan por los estraños. Esta es la côdicion de los Valencianos: riñen un estraño cô vn natural, y el Valenciano, si esta muy oprimido el estrangero, ponese en su defensa mostrado en esto la tà celebrada nobleza Valêciana.
Libro tercero de los milagros de la fuente de nuestra señora de Misericordia, y Auellà.

  • Capítulo I: de los milagros que ha hecho en curar lamparones, y otras enfermedades.
  • Capítulo II: de los milagros que haze la fuente de nuestra señora del Auella en curar mal de ojos, y sangre.

  • Capítulo III: de los milagros que haze la fuente de nuestra señora del Auellâ en curar quebrados.

Véaese la anotación manuscrita marginal al recto del folio 178 del padre Agustín Sales, en relación con el milagro sucedido al notario de Catí, Gabriel Sales: Curador de Josep Sales, mi abuelo, en 1658.

  • Capítulo IV (último): de un milagro de nuestra señora del Auellâ, y de las Santas Candida, y Cordula, cuyas cabeças están en la Seo de Tortosa.
Descripcion de la ciudad de Tortosa. El autor, valenciano de nación y catalán de adopción, se extiende en elogios hacia la ciudad de Tortosa y sus habitantes:
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"Es la mas populosa de Cataluña después de Girona. Côsiderada la vecindad no tiene mas gente Barcelona. Su Obispado es el mas rico…

...El lenguaje es el mejor de Cataluña, y Valencia, pues dexada la sobrada ternura del lenguaje Valenciano, y aspereza de Catalâ cerrado, se queda con vn buen medio y temperamento…

...La abundancia de pescado sabida es en todo el mundo: de aquí salè las sabogas, las lampreas para toda España: de aquí los sollos, y otros infinitos pescados: y con ser ansi, que donde se coge mucho de vn mantenimiento enfada, no se enfadan los desta ciudad del pescado, antes siempre, que la barca viene acuden como Aragonezes…

...El Ebro por la profundidad de las aguas, disimula tanto la aceleración del fin de su natural movimiento, que apenas se conoce donde camina… Parece que se le reuistio al Rio en entrar en Cataluña el ser dissimulado, y mas amigo de obras, que de ruydo, como lo son los Catalanes".
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Salvá, 2030: "El triumpho del amor y obediencia y El Lucido intervalo etc. no son novelas sino casos morales y prodigiosos; ademas el libro tercero de la obra trata sobre los milagros de la fuente de nuestra Señora... En mi ejemplar se halla una nota de mano del anticuario D. Agustin Sales, calificando ésta de Opus rarissimum, y lo es en efecto, cuando se conoce no la vieron Nic. Antonio ni Jimeno. El primero cita una edición de 1617, y sin duda quiso significar la que yo tengo; el segundo habla de una de 1603, 8º, la cual no existe, y al mencionar la de 1607, dice ser en 4º".
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Palau, 359.924.
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CCPBE: referencia un único ejemplar (que fue del bibliófilo valenciano don Nicolau Primitiu y hoy en la Biblioteca Valenciana de San Miguel de los Reyes).
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Biblioteca de la Universidad Literaria de Valencia: 1 ejemplar (no referenciado en CCPBE).
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British Library: 1 ejemplar.
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Catalogue collectif de France (CCFr): 2 ejemplares (Biblioteca Nacional de Francia y Bibliothèque Municipale Montpellier).

Para concluir los comentarios a esta singular obra acudimos al texto de Vicente Ximeno, Escritores del reyno de Valencia para tomar noticia de la vida y obra de fray Blas de Verdú.

Vicente Ximeno. Escritores del reyno de Valencia, chronologicamente ordenados desde el año M.CC.XXXVIII. de la Christiana Conquista de la misma Ciudad, hasta el M.DCC.XLVII, Valencia, 1747, 2 vols. fol. José Estevan Dolz.

"Fray Blas Verdù de Sans, natural de la villa de Catì en el Obispado de Tortosa, Reyno de Valencia. Tomò el Abito de la Orden de Predicadores en el Real Convento de Santo Domingo de esta Ciudad el dia 3 de Abril del año 1585. Fue discípulo del V Obispo de Albarracin D. Fr. Geronimo Baptista de La Nuza… Leyo Artes en nuestra Universidad a lo ultimo del siglo XVI y theologia en la iglesia Cathedral, y en el Colegio de Tortosa de su misma orden, en el qual tuvo el empleo de Retor, como asimismo en la Universidad de Tarragona. El estudio de las Sanctas Escrituras era su empleo mas continuo, y delicioso". (T. I, pág. 289, II).

Entre las obras que escribió Blas Verdú cabe mencionar La milagrosa navegación de San Raimundo de Peñafort, 1605, Barcelona, Sebastián de Cormellas, 4º; Engaños y desengaños del tiempo, con un Discurso de la explusion de los Moriscos de España, y unos Avisos de discreción para acertadamente tratar negocios, 1612, Barcelona, Sebastián de Cormellas, 8º, y De las lágrimas y conversión de la Magdalena, 1612, Barcelona, Sebastián de Mathevad, 8º.

El amor del padre Verdú por su Catí natal hace ponderar, tal vez, en exceso las bondades de su agua. Así parece insinuarlo el padre Vicente Marés en su obra La Fénix Troyana, ya citada en otro artículo de estas páginas (El maderero: una profesión valenciana ya desaparecida). San Juan de Ribera, Capitán General de Valencia y Patriarca de Antioquía, mandó a un grupo de médicos estudiar la calidad de las fuentes valencianas. Así nos lo narra Marés:

"Muchas fueron de las de Chelva consultadas, para aquel apasionado príncipe, Patriarca de Antioquia, y Arçobispo de Valencia, en el escrutinio, que de mandato suyo, hizieron los Medicos Valencianos, de las Fuentes mejores de todo el reyno, que motivo al Padre Maestro Verdù Dominico, dar a la estampa su curioso, y celebrado libro de las Aguas Potables, aunque favoreciendo a su patria, y por merecerlo diò el titulo de mejor, a la Fuente de nuestra Señora del Abellà, tan frequentada; pero no fue eligida de nuestro Principe, agua fuera de nuestra tierra, sino la de nuestro Turia, ò Guadalaviar, tomada en el termino de nuestra Villa, antes que los rios que le sobrevienen, adulteren sus aguas, y de ella beviò, mientras vivió, teniendo un confidente en Domeño, con segunda llave de sus cantaros". (p. 194).

Vicente Marés. La Fenix Troyana. Epitome de varias, y selectas historias, assi Divinas, como Humanas: Breve resumen de la poblacion del universo. Noticia, y descripcion de toda la tierra. Succinta fundacion de los lugares mas famosos de España, con la succession de quantos Principes la han dominado; y deleytoso Iardin de Valencianos. Valencia, 1681, folio, Mateo Penen.

Marés hace inventaro de las fuentes del término de Chelva y las reputa de calidad máxima. Esta es la relación: Cueva de Santa Villanueva, del Azoque, La Tarafa, del Pontuf, Brugente, Arrabal, Benajuay, la de Ollería, Fontanillas, Virgen del Remedio, Altos de Acud, Villar de Tejas, Mas del Olmo, Mas de las Doncellas, Tejeria, Rebuzaldas, Ermitaño y Garcesa.

Hoy la villa de Catí vive del turismo y de la agricultura. El agua de la fuente de L'Avellá se envasa y distribuye por sus propiedades medicinales. Buen motivo para visitar este término del Maestrazgo y recordar el amor del padre Fray Blas Verdú por su lugar natal.

domingo 22 de marzo de 2009

JET LAG.


My dear friend Lamberto Palmart did a sensitive reflection & painting about what the Fallas represents for the valencianos (see http://mislibrosantiguos.blogspot.com/2009/03/tratao-de-la-finor-y-llibret-de-falla.html). This year I did not enjoy the traditional and beloved Fallas valencianas because in those days we did a family trip to USA. We visited my daughter who studies in N.C. State (Raleigh, North Carolina). And we also spent some nice days in N.Y. city.

Once back to Valencia I just wanna give my regards to my friends and specially to Lamberto Palmart, Galderich, Marco Fabricio Ramírez, Katerina, Francesco & Claudia, Rui Lopes. I really appreciate your comments. Also to Cristina and Daniel (thanks to take care about her, you are really a great guy!!). While getting better from the jet lag, I will think about the next article for my dear readers.
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N.C. State's library. Student reading Diego Mallen's website.

viernes 13 de marzo de 2009

Último adiós de un bibliófilo.

Österreichische Nationalbibliotek, Viena: uno de los atlantes encargados de la custodia de la biblioteca.

Los catálogos de bibliotecas particulares tienen enorme interés por numerosos motivos. Casi siempre es el único testimonio que queda de la biblioteca tras su dispersión, que suele ser lo habitual una vez desaparece la figura del bibliófilo que con paciencia, amor y una cierta dosis de locura la formó.

Como escribe Francisco Mendoza, los bibliófilos se consideran inmortales y prestan poca atención al devenir de su biblioteca. Pero cierto es que hasta el momento también a los amantes de los libros les llega el día de abandonar este valle de lágrimas y encaminar sus pasos hacia el contiguo de Josafat. Si han dejado impreso el catálogo de su librería los que están por venir dispondrán de información sobre su personalidad, gustos, preferencias, criterios y noticias mil sobre el raro impreso, proveniencia del ejemplar, etc.

Hay catálogos de bibliotecas bien conocidos y de consulta obligatoria: Salvá y Heredia son ejemplo. Otros repertorios no gozan de tanta difusión, pero no por ello dejan de ser útiles e interesantes. En un artículo anterior comentábamos el de la biblioteca del mallorquín Antonio de Villalonga y Ferrer. Hablaremos, en otro momento, sobre un raro catálogo: el del bibliotecario de Bruselas, don Carlos de Laserna y Santander, impreso en Bruselas, 1792, 4 vols., 8º. Hoy traemos a esta ventana mención al del bibliófilo Amadeo Delaunet y Esnaola.

Don Amadeo Delaunet y Esnaola (San Sebastián, 25-9-1885, - íd. 21-7-1958) formó una biblioteca de genealogía y heráldica. Durante medio siglo fue persiguiendo y reuniendo los libros de su interés con el afán y la emoción que a todo bibliófilo embarga. En 1957, atacado de grave enfermedad, emprendió la elaboración del catálogo, que logró terminar casi a las puertas de sus últimos días. Su sobrino Carlos Delaunet, compañero en afanes bibliográficos, lo editó en San Sebastián, 1960, 4º: Catálogo de una biblioteca de genealogía y heráldica. El catálogo abraza 1.801 títulos (entre ellos, seis obras del abuelo de quien esto escribe). Se tiraron doscientos ejemplares, impresos en papel velin.

Las líneas de introducción al Catálogo, –escritas por Carlos Delaunet-, son especialmente emotivas al describirnos el último adiós del bibliófilo al despedirse de sus libros queridos:

“Dios quiso darle aliento suficiente para concluir ese trabajo de gran significación cultural e ideológica. Y terminó el mismo justamente en el comienzo de una cruel y prolongada agonía que soportó santamente, hasta que el Señor infinitamente misericordioso le llevó a Sí, otorgándole su bienaventuranza.

Pero antes de morir expresó ardientes deseos de hacer acto de presencia en su Biblioteca. Sentado en una butaca, contempló largo rato en silencio a los compañeros que habían alegrado su vida. Cuando terminó esta visita, antes de volver al lecho de muerte, se detuvo un instante en la puerta, tendió su mirada dolorida y triste y, con emoción sensible, se despidió de sus libros.

Yo, que recibí el encargo de preparar la impresión del presente Catálogo, no he querido cerrarla sin dejar este breve recuerdo de mi querido tío (q.e.p.d.), ilustre por muchos conceptos, cariñoso, bueno y cumplido caballero, cuya muerte ha dejado profunda huella en nuestra memoria”.

Lector benévolo, deseo que medien muchos años y lustros antes del momento de la despedida final de tus libros. Hoy, -al emprender viaje familiar-, lo hago de los míos, pluga Dios que por solo unos días.

lunes 2 de marzo de 2009

Feria del Libro Antiguo en Valencia.

Dos acontecimientos anuncian cada año en Valencia la llegada de la primavera: la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión instalada en la Gran Vía del Marqués del Turia y la primera mascletá, el día 1 de marzo, con la que se inicia la fiesta de las Fallas.

Acudimos, pues, a visitar a los libreros con la esperanza de dar con alguna pieza interesante. Este año se ha introducido una notable mejora en la Feria: los casetones son más amplios y permiten moverse por su interior con mayor comodidad. Lo primero que llamará la atención al curioso paseante es el singular motivo que los libreros de Valencia han adoptado para el cartel que anuncia el evento: un dibujo a color de un paño de biblioteca sobre el que apoya una escalera. Los trazos del dibujo, -libros, estantes y escalera-, son gruesos y toscos y uno no puede dejar de imaginar la biblioteca de los siete enanitos o de la cabaña de cualquier hobbit perdido vé tu a saber en que extraño reino... La influencia de la culturilla harrypotteriana es extensa.

Acompañado del cofrade y amigo Lamberto Palmart vamos saludando a bibliófilos y libreros (los de Valencia muy bien representados, varios de Madrid y la Librería Luces de Bohemia de Zaragoza). Todos acuden puntualmente cada año a esta cita valenciana. También saludamos a dos libreros fieles del evento: uno viene de Madrid y otro de Gerona a dar una vuelta por la Feria. Las conversaciones giran sobre lo habitual: los bibliófilos nos quejamos del precio de los libros, los libreros de la dificultad de encontrarlos, todos de la crisis actual. Tercia uno diciendo que mucha crisis pero la semana pasada alguien pagó en subasta veintiséis millones de euros por la silla favorita de Yves Saint Laurent (el mayor precio jamás pagado por un mueble del siglo veinte). Los que estamos afectados por el tristemente célebre asunto Cuenca nos preguntamos sobre las novedades en el juicio y los recursos presentados en la demanda civil: “¿Cuando se resolverá, hay noticias nuevas?”, ¡cinco años llevamos ya con este asunto!
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Lamberto Palmart y Diego Mallén (Valencia, 1 de marzo de 2009).

Hoy domingo la Feria está muy transitada, a pesar del día gris y frío. Una figura desgarbada que corre veloz entre las casetas nos trae el recuerdo del bibliómano valenciano Avelino Diz, personaje estrambótico de Pío Baroja en su novela Aventuras, inventos y mistificaciones de Silvestre Paradox. Avelino solo coleccionaba libros en dieciseisavo, y los reunía por miles. Al comienzo de su pasión los leía y clasificaba. A medida que la enfermedad iba apoderándose de su alma, compraba y amontonaba sin más: “¿Qué ocupación puede tener un hombre que no sea la de comprar libros?” se preguntaba. Un día perdió la llave de su biblioteca. En vez de mandar llamar al cerrajero pensó: “¿Para qué? Hay una cosa más sencilla”. Y desde aquél momento lanzaba las nuevas adquisiciones por encima de la puerta, a través de un montante. En la biblioteca quedaban, -a la espera de ejecutar “un plan”-, cuya acción jamás llegaba. “Una vez quiso entrar en la biblioteca; descerrajó la puerta, pero se había formado detrás de ella un montón de tomos tan grande, que era imposible entrar”.

Puesto de la librería El Asilo del Libro.

En fin, nos reconfortamos al pensar que los síntomas de nuestra enfermedad bibliómana distan, todavía, de los del bueno de Avelino Diz. En El Asilo del Libro vemos una rara impresión burgalesa, Relación de Botero, de comienzo del diecisiete, en Rafael Solaz un precioso incunable salido de las prensas de Koberger con bella capitular miniada en oro, en Luces de Bohemia un raro impreso gótico en Alcalá del siglo dieciséis, Libro de los siete sabios de Roma en el qual se côtienê muchos y maravilosos exêplos y excellentes auisos, otro librero nos muestra un ejemplar de la edición de Ibarra de Re Militari de Vegecio… Disfrutamos revolviendo entre estantes y tabancos.

La librería de Rafael Solaz ameniza con la voz y música en directo de un cantautor la siempre agradable tarea de la búsqueda del libro deseado.

Y viendo y hablando de libros recordamos a Azorín en su obra Un pueblecito Riofrío de Ávila:

“Pero, ¿qué vas a hacer si no lees? ¿Qué vamos a hacer, tú, yo y tantos otros sino leemos a filósofos, poetas, literatos, autores de todo género y catadura? Leer: ese es nuestro sino” (pág. 159).

Azorín, Un pueblecito: Riofrío de Avila, Primera edición, Madrid, 1916, Publicaciones de la Residencia de Estudiantes.

Comienza Azorín la obra, que dedica a Antonio Machado, con la siguiente reflexión: "En el otoño se celebra en Madrid la feria de los libros... ¿Qué sabemos las manos que han vuelto las páginas de este pobre libro? Nosotros mismos, en la soledad del campo, sin nuestros libros dilectos, hambrientos de lectura, ¿no encontraríamos también placer en la lectura de este volumen anodino? En parte, en gran parte, el libro es nuestro propio pensamiento".

En Un pueblecito.., Azorín rescata del olvido, la figura de un simpático cura ilustrado, don Jacinto Bejarano y Galavís, autor de una obra rara impresa en dos tomitos en 1791: Sentimientos patrióticos... Fue en una Feria de Valencia donde la fortuna puso en nuestras manos un estupendo ejemplar de esta obra, a cuyo autor Azorín bautiza como "el Montaigne de Riofrío de Avila".


Jacinto Bejarano y Galavís, Sentimientos patrióticos ó conversaciones christianas que un cura de aldea verdadero amigo del pais, inspira a sus feligreses, Madrid, 1791, Imprenta Real, 2 vols. 8º.
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El buen curita don Jacinto, abandonó la Corte de Madrid, su prometedora carrera y sus estudios eruditos cumpliendo con el voto de obediencia debido. Establecido como párroco en un pequeño pueblo escribió Sentimientos patrióticos... recordando la vida intelectualmente intesa de Madrid y Salamanca. Escribe Azorín: "¡Ah, qué gratos y atormentadores recuerdos, atormentadores y gratos a la vez, los de las tertulias de Madrid y Salamanca y los del curioso e instructivo huronear en librerías y bibliotecas!". Bejarano asume con sabia y dulce resignación su destino y nos deja una obrita profunda y deliciosa. Y recordándolo abandonamos por hoy las instalaciones de la Feria del Libro y nos encaminos hacia la plaza del Ayuntamiento a presenciar, escuchar y oler la primera mascletá de las fiestas josefinas.
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Valencia, 1 de marzo de 2009, dos de la tarde. Primera mascletá de Fallas, vista desde la calle de Correos.

viernes 20 de febrero de 2009

OBSIDIONIS RHODIE

Mi querida mujer, antropóloga, afirma con razón que la necesidad de trascendencia ha acompañado al ser humano en todas sus épocas y edades. Por eso, no es paradójico, que en estos tiempos de agnosticismo y tibieza religiosa se consuman a cientos, novelas y producciones cinematográficas cuya trama gira precisamente en torno a nuestra ansia de trascendencia anímica y espiritual: que si Templarios en busca del Santo Grial, que si el secreto de Cátaros o Monjes Negros, que si el Código da Vinci o… ¡el código PIN! Estas narraciones, -tan fantasiosas como simples-, copan los primeros puestos de las listas de ventas y sus desocupados lectores disfrutan elucubrando con las interpretaciones más pintorescas y peregrinas que pueda darse a los textos sagrados y a la historia de la Iglesia. No hay mucho de malo en esta literatura caprichosa y fantástica, como tampoco lo había en la de los libros de caballería. Como bien dice el amigo Lamberto Palmart en su último artículo los best-seller son un medio más de entretenimiento; pero la Historia, es otra cosa bien diferente.

Pues a los dominios de la señora Clío nos vamos a trasladar para dar noticia de un bello y raro libro incunable que trae memoria de verídica gesta caballeresca: la heroica defensa de la isla de Rodas por los caballeros de la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalem, dicha de Rodas (y después dicha de Malta). En mayo de 1480 las galeras turcas al mando del sultán Mohamet, Me-hmet, pusieron sitio a la isla de Rodas, sede de la Orden de San Juan. Cuarenta mil turcos se esforzaron en conquistarla. El asedio duró tres meses y finalmente el ejército otomano fue vencido, a pesar de su superioridad numérica, por la aguerrida milicia sanjuanista.

La tradición cuenta que en la última batalla la victoria no se inclinaba hacia ninguno de los dos bandos que combatían con valentía. Los cielos se abrieron y apareció la figura de la Santísima Virgen María y San Juan Bautista (Patrón de la Orden) causando tal espanto a las tropas infieles que los cristianos lograron ponerla en fuga y alcanzar la deseada victoria. La derrota otomana frenó sus intentos expansionistas hacia Europa. El poder turco, no obstante, siguió acosando a la Orden y a su Isla que finalmente fue rendida en 1523. El emperador Carlos V concedió, entonces, a la Orden la isla de Malta donde quedó establecida.

El francés Guillermo de Cauorsin (c. 1430-1501) Vicecanciller de la Orden de San Juan fue uno de los caballeros que vivió el sitio de Rodas. Como testigo presencial dejó testimonio de los hechos en su obra Obsidionis Rhodie urbis descriptio. La primera edición de Obsidionis fue publicada el mismo año de la gesta en Roma por Eucarius Silver. Y también en 1480 se volvió a imprimir en Padova (Pádua), e inmediatamente en Londres por Caxton, en Ottonia (Suecia) y en Zaragoza por Hurus y Planck en 1481. En 1496 la volvió a dar a la estampa el impresor alemán Ioannem Reger en la ciudad de Ulm. En esta edición se añadió al tratado Obsidionis otros ocho textos de Caoursin, acompañados de 36 bellos grabados a toda plana (de los que 35 se abrieron para esta edición). Todas estas ediciones incunables son de insigne rareza.

Tal vez, por su belleza tipográfica e ilustraciones, sea la edición de de Ioannes Reger, 1496, la más deseable y perseguida por los bibliófilos. Daremos, en las líneas siguientes, colación de un ejemplar de esta edición de 1496:

Guillermo de Caoursin, Guillelmi Caoursin Rhodiorum Vicecancellarii: obsidionis Rhodie Urbis description, Ulm, 1496, Ioannem Reger, folio (301 x 202 mm).

Colación: 60 folios con signatura a-f8, g-h6. 36 grabados (211 x 126 mm) a toda plana de mano anónima (atribuídos al llamado “maestro de Caoursin”). Tipografía gótica a línea tirada, 47 líneas.

Como es habitual en la imprenta incunable la obra no tiene portada estando en blanco el recto del folio primero. Comienza la obra al verso de dicho folio que está ocupado por el primero de la serie de 36 grabados que representa al autor, Caoursin, presentado el libro al Gran Maestre de la Orden, Pierre d’Aubusson. Se considera que Caoursin participó activamente en la preparación de esta edición pues aparece en tres significativos grabados de la obra: este primero ante el Gran Maestre, otro ante el Papa y el que cierra la obra en que se muestra a Caoursin escribiéndola.

El ejemplar que nos sirve para la colación lleva cuatro de los grabados coloreados de época (y una de las capitulares). El recto del folio 1, como hemos indicado, quedó en blanco por el impresor pero en este ejemplar lo ocupa una anotación manuscrita en bella caligrafía castellana de la época explicando el contenido de la obra.

Al recto del folio segundo comienza el primero de los nueve tratados (de los que siete se imprimieron por vez primera en esta edición) que componen este volumen: Obsidionis Rodhie. Vamos a detallar a continuación el título de cada uno de ellos reproduciendo alguno de los grabados:

1. Guillelmi Caoursin Rhodiorum Vicecancellarii: obsidionis Rhodie Urbis descriptio. (10 grabados).


Los grabados muestran diferentes momentos y acciones durante el sitio, representando combates en tierra y entre las naves sanjuanistas y las galeras turcas.

"...Quando parescio una Señora muy acompañada de San Juan Baptista y de otra mucha compaña y una Cruz de oro en el ayre la qual facieron a los turcos con tanto espanto q a la ora todos juntos con tanta priesa quant nunca se vio dieron de muy espantados las espaldas y los Xristianos tras ellos degollando y eriiendo enellos. En q muertos nueve mil turcos heridos mill y qntos alçaron el sitio y en ttnro en sus naos y fnftas destocados y destruydos y se libro la Cibdad de Rodas de las manos de othomano rey indelissmo delos turcos... Deo pater omnipotenti filio et Sprictu santo Amen". Folio primero, recto, anotación manuscrita en castellano de época.

2. ...De Terremotus labe qua Rhodii affecti sunt (1 grabado).

3. ...Oratio in Senatu Rhodiorum de morte magni Thurci habita pridie Kalendas Junias. M.cccc.lxxxi. (1 grabado).

El texto describe la muerte del sultán Mehmet "Fatih" en 1481.
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4. Guillelmi Caoursin: Galli. Belge. Duacii: Rhodiorum vicecancellarii: de casu Regis Zyzymy: Commentarium incipit. (12 grabados).

El rey Zyzymy o Cem-Sultan era hijo del Sultán Mehmet "Fatih" que tomó Constantinopla en 1453. A su muerte, en 1481, sucedió su hijo mayor el sultán Beyazit. Zyzymy recelando de su hermano mayor abandonó Estambul y se refugió en Rodas pidiendo el amparo de los caballeros de San Juan. Hizo varios viajes y fue recibido por el rey de Francia, Carlos VIII, y el Papa. Murió en Nápoles en 1495 en circunstancias nunca aclaradas. El presente texto y los siguientes narran episodios de la vida del rey Zyzymy.

Zyzym postrado ante la tumba del pseudo prophetam Mahumetem apud lamecham:

5. Guillelmi Caoursin Rhodiorû Vicecancellarii de celeberrimo foedere: cû thurcos Rege Bagyazit per Rhodios inito: Commentariû lege feliciter. (4 grabados).

6. ...De admissione regis Zyzymy in Gallias. & diligenti custodia asseruatione: exhortatio. (1 grabado). El grabado representa a Zyzymy presentado por Caoursin ante el rey de Francia Carlos VIII:

7. ...De tràlatione sacre dextre sancti ioânis baptiste x^pi ^pcursoris: ex côtâtinopoli ad rhodios: cômêtariû lege feliciter. (4 grabados).

Este tratado narra el traslado de la reliquia del brazo derecho de San Juan Bautista desde Constantinopla hasta Rodas.

8. ...Arii Oratoris:pcellentissimi Magistri Rhodi: ad summû pontificê Innocenciû papam octauû oratio. (1 grabado).

El grabado representa a Guillermo de Caoursin ante el Papa, Inocencio VIII.

9. ...De traductione Zyzyzmy Suldani fratris magni Thurci ad vrbem. Commentarium. (2 grabados).

El grabado representa la audiencia del Papa a Zyzymy ante Caoursin.

El último de los 36 grabados que componen la obra nos muestra al autor, Guillermo de Caoursin, escribiendo en su mesa. El grabado está coloreado de época, con el colofón a su pie que reza: Impressum ulme p ioannê Reger. Anno d^ni n^c. Mccccxcvi. Die. xxiiii. Octob.

Hain-Copinger, Repetorium bibliographicum.., 4396.

Carlos de La Serna y Santander, Dictionnaire bibliographique choisi du quinzième siècle.., Bruselas, 1805, T. II, 580: "Esta colección rara y curiosa reúne varios pequeños tratados; a saber: Descriptio obsidionis Rhodie; de Terremotus labe qua Rhodii affecti sunt; Oratio de morte magni thurci; de casu Regis Zyzymy; de foedere Rhodiorum cum thurcarum rege Bagyazit; de admissione regis Zyzymy in Gallias; de traslationes dextrae sancti Joah. Baptistae ex constantinopoli ad Rhodios; de traductione Zyzymy ad Urbem, etc. Guillermo Caoursin nacido en Douay hacia 1430, ingresó en la Orden de Rodas en calidad de secretario y vicecanciller. Murió en 1501. Tenemos también de él los estatutos de la Orden impresos también en Ulm en 1496 el 23 de agosto en folio. Los ejemplares son también igualmente raros".

Brunet, I, 1556: "Este volumen reúne un conjunto de nueve opúsculos del autor relativos a la ciudad de Rodas... Los grabados en madera, en número de 36, son muy bellos para la época". En un lapsus Brunet data la primera edición de Obsidionis, que no lleva fecha de impresión, como “Roma, Eucarius Silber, alrededor de 1475”, fecha imposible pues el sitio comenzó en mayo de 1480.

Graesse, II, 40.

Palau, 42.934, colaciona la edición impresa en Zaragoza, 1481, indicando existen dos ejemplares: Biblioteca del Vaticano y Nacional de París.

CCPBE, colaciona dos ejemplares en bibliotecas públicas españolas: Salamanca y Nacional de España.
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Dr. Jörn Günter. Antiquariat. A choice of early printed books (1454-1577), Hamburgo, 2002, ref. 73, p. 308-9, comenta acerca del ejemplar ofrecido en dicho catálogo: "Aunque lavado y planchado, muy buen ejemplar midiendo 289 x 203 mm. Ejemplar con encuadernación en marroquín rojo firmada por Trautz-Bauzonnet. Bastante poco común en mercado: El Jahrbuch der Auktionspreise (1950-2000) lista solo Venta Rauch (Brunchswig venta 1, 1955) lote 15 y Hauswedell 208 (1975), lote 20".

Existen dos estados diferentes de esta obra. El estado estandard se diferencia del segundo estado en los siguientes tres aspectos:
  1. Al final del recto del folio 58 lleva grabado con la figura de una garza (Reger en alemán) emblema del impresor Ionannem Reger.

  2. Folio 59, verso, línea 47 palabra sacri corregida.

  3. Recto del folio 2, línea 5 palabra impuelrunt sin corregir.
El presente ejemplar no lleva el emblema del impresor y las palabras aparecen como sacri e impuelrunt, teniendo, por tanto, características de ambos estados.
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Por último, las medidas del presente ejemplar (301 x 202 mm) pueden considerarse como óptimas y las mejores de todos los ejemplares de los que disponemos referencia: ejemplar Dr. Jörn Günter anteriormente indicado, 289 x 203 mm., ejemplar BMC (British Museum Catalogue), 288 x 202 mm., ejemplar Schäfer Manfred Von Arnim, Katalog der Bibliothek Otto Schäfer, vol 1, Sttugart, 1984, 288 x 195 mm.

Y sirve de colofón a la colación del Obsidionis el retrato emotivo y romántico que el Barón de San Petrillo dejó en uno de sus artículos sobre los caballeros sanjuanistas:

“…los caballeros de San Juan, aquellos monjes-guerreros que cubrieron con su sangre las tierras palestinas; los que tomaron parte en las cruzadas para rescatar el Santo Sepulcro; los que conquistaron Patras, Tiro, Escalona, y Ptolemaida; los que defendieron heroicos Smirna, Malta y Rodas; los que, con sus escuadrones, protegen a Balduino, Rey de Jerusalem, y con sus galeras escoltan a Benedicto XIII, el legítimo pontífice; los que mueren como buenos en Assar, Nicópolis, Acre y Tiberiades; los que, poseyendo más veinte mil feudos, vivían pobremente; los que, dotados de gran fe religiosa y rectitud sin par, ejecutan siempre sus actos “en el Santo Nombre de Dios y de la Caballería”.

Eran magnates de países distintos y de razas diversas que uníanse en fraternal consorcio bajo la augusta clámide del honor, de la virtud y de la fe. Sus filas se nutren con los segundones de las más linajudas familias de Europa; las pruebas de nobleza para el ingreso son muy rigurosas, y los caballeros novicios abandonan sus hogares suntuosos para combatir de continuo con los infieles en las correrías por el Mediterráneo de las galeras maltesas o en las costas orientales de Tierra Santa; para cumplir los tres sagrados votos de obediencia, castidad y pobreza, siguiendo una vida rigurosamente austera.
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La idea del honor, inculcada en los soldados de esta monacal milicia hasta un grado de heroicidad suprema, hace que sus propios enemigos les respeten y admiren. Chateaubriand dice: “He visto en Rodas los blasones franceses como si hubiesen salido de manos del escultor. Los turcos que han mutilado los monumentos de Grecia, han perdonado los de la Caballería. El valor de los infieles ha admirado el honor cristiano”.
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Barón de San Petrillo, La capilla bizantina de San Juan y los Caballeros de Malta, Valencia, 1952.

martes 10 de febrero de 2009

Dos raros impresos de Vicente Salvá.

A comienzos de octubre de 1823, fenece en España el Trienio Liberal y Fernando VII estrena su mandato absolutista firmando la sentencia de muerte de los Diputados Constitucionales que votaron en Sevilla, meses antes, la suspensión de sus funciones como Rey. En esta situación, Vicente Salvá, diputado constitucional, tiene que abandonar con precipitación la ciudad de Cádiz y buscar refugio en Gibraltar. Allí permanece, junto con su familia, hasta finales de 1824 en que por mar se traslada a Londres.

El espíritu emprendedor de Salvá le lleva a abrir en Londres la Librería Española y Clásica, en el número 124 de Regent Street. El establecimiento se convierte en lugar de encuentro y reunión de los exilados españoles.

En 1830, Vicente Salvá decide abandonar Londres e instalarse en París, donde funda la Librería Hispano-Americana. La librería desarrolla gran actividad editorial y actúa también como centro del exilio liberal. Salvá siempre está presto y atento a socorrer a los refugiados españoles que huyen del despotismo fernandino. De esta manera, durante unos meses, tiene como ayudante en la librería al militar Antonio Caruana y Martín de Alcántara (su hermano Peregrín Caruana, estaba casado con la sobrina de Salvá, María Rosario Berard y Mallén). Antonio Caruana tras defender la ciudad de Alicante del ataque absolutista tuvo que capitular la plaza y emprendió camino del exilio: Londres, Isla de Guernsey y finalmente París.

Retrato de D. Antonio Caruana y Martín de Alcántara.

Las obras editadas por Salvá en Londres y algunas de las impresas en París han llegado a ser realmente raras de encontrar. Decimos que solo “algunas” de las ediciones parisinas puesto que Salvá desarrolló un próspero negocio editorial en esa ciudad. Sus libros tuvieron grandes tiradas y numerosas ediciones (Gramática, Diccionario Valbuena, etc.) con difusión en Europa e Hispanoamérica. Desde París gestionaba también la sociedad editorial de Valencia cuya propiedad compartía con su cuñado Pedro Juan Mallén y sus sobrinos los Berard.

Vamos a dar noticia de dos obras de cierta rareza. La primera corresponde a la época londinense de Vicente Salvá:

Paulino de Lacalle, Interesante narración de los extraordinarios medios por los cuales salvó su vida el español D. Paulino Lacalle. Londres, 1825, Librería de D. Vicente Salvá, Imprenta española de M. Calero, 12º.

El folleto consta de portada y 39 páginas numeradas. 150 x 100 mm. No se encuentra relacionado en Palau, CCPBE, ni British Library (que tiene extenso repertorio de impresiones españolas hechas en Londres). Tampoco lo recoge Salvá en el Catálogo de su biblioteca, a pesar de haber sido su editor.

Paulino Lacalle, médico dentista, de convicciones liberales, apoyó el Gobierno Constitucional de 1820. Al final del Trienio Liberal fue encarcelado por su idearioy condenado a morir en la horca:

“Merced a las lecciones de mi catedrático D. Eujenio de la Peña, ya antes del año 14 habia yo tributado toda mi deferencia á las doctrinas liberales que aquel sabio fisiólogo profesaba. Quise acreditarlo de un modo positivo tan pronto pude hacerlo; y los primeros voluntarios-nacionales de Madrid de 1820 me vieron (á pesar de mis ocupaciones facultativas) alistado en sus filas como sarjento y como cirujano de uno de sus batallones. He aquí todo mi delito!!!-. Bajo estos dos conceptos seguí al Gobierno a Sevilla y Cadiz, abandonando mi casa, mi familia y todas mis comodidades… Disuelto por fin el gobierno constitucional y persuadido yo de que la mera calidad de exmiliciano-nacional no podía perjudicarme, torné tranquilo al seno de mi familia y entré en Madrid por mi mal el 24 de noviembre del año aciago de 1823. ¡Cuan incauto fui!”.

Lacalle cuenta como dio a parar en la cárcel por obra y gracia de un elemento faccioso llamado Dionisio Antonio Puga: “feísimo lunar de la ilustre Galicia, y funcionario cuya carrera empezó por el empleo de limpia-botas de un escribano de Madrid”. Mientras espera la ejecución, una misteriosa mujer llamada Amistea, lo libera y ayuda a huir a Portugal. De aquí embarca a Londres y pasa a formar parte de la nutrida colonia de exilados políticos españoles, donde establece su consulta de médico.

El siguiente libro corresponde a la época parisina de Salvá:

Vicente Salvá y Pérez, Relación de los hechos heroicos con que el pueblo de París ha recobrado su libertad en los días 28, 29 y 30 de julio de 1830; estractada de varias obras francesas por un español emigrado, testigo ocular de los sucesos. París, 1830, Librería Hispano-Americana, 12º.

136 x 86 mm. Anteportada, dos láminas grabadas con el retrato de Luis Felipe de Orleans y de Lafayette, 245p., 3 hojas con catálogo de libros editados por la librería de Salvá en París.

No en Salvá (a pesar de ser el autor del texto), ni Palau. CCPBE referencia dos ejemplares. Biblioteca Nacional de Francia, 1 ejemplar.

Llega Salvá a París en los días de la Revolución de Julio de 1830, jornadas llamadas Las Tres Gloriosas que hicieron caer al rey Carlos X y subir al trono a Luis Felipe de Orleans. Los exilados españoles tenían grandes esperanzas en Luis Felipe (hijo de Felipe Igualdad) y apoyaron con entusiasmo al nuevo monarca (entusiasmo que fueron perdiendo a medida que el compromiso de Luis Felipe con los Constitucionalistas españoles fue diluyéndose).

En las cinco páginas preliminares del texto podemos leer el credo político, constitucional y liberal, de Vicente Salvá.


NOTA: Para biografía de Salvá ver: Carola Reig Salvá, Vicente Salvá, un valenciano de prestigio internacional, Valencia, 1972, Institución Alfonso el Magnánimo.

Sobre el exilio español del XIX hay numerosas publicaciones y estudios. Recientemente ha salido el muy interesante de Jean-René Aymes, Españoles en París en la época romántica. 1808-1848, Alianza editorial, Madrid, 2008.

jueves 5 de febrero de 2009

Tres novelas valencianas.

Vamos a abandonar por esta vez, al menos, los comentarios habituales sobre libros antiguos para dar referencia de tres novelas contemporáneas ambientadas en Valencia, cuya lectura recomiendo a los amigos bibliófilos.

Pedro Sanz Barona, Isabel (Novela valenciana), Valencia, 2001.

El joven viudo Jaime de Moncada, aristócrata valenciano, se enamora apasionadamente de Isabel, hija de un laborioso abogado. Jaime habita en la casona de los Moncada, que corresponde en la realidad al ya desaparecido palacio de los condes de Parcent. Isabel vive en la recién abierta avenida Marqués de Sotelo. Nace y se complica el idilio sentimental con el trasfondo de la vida y las anécdotas de la Valencia antañona de la segunda década del siglo pasado: el mundo de los agricultores –así se llamaba a los miembros de la Real Sociedad Valenciana de Agricultura, en la calle de la Paz-, los paseos en faetón y tílburi por la Alameda, la procesión del día de la Virgen de los Desamparados, la inestabilidad política, el advenimiento de la República... En fin: la Valencia en blanco y negro, la misma que hoy contemplamos en la exposición que lleva dicho título.

Su autor, Pedro Sanz Barona (seudónimo del Barón de San Petrillo, D. José Caruana y Reig), fue Marino de Guerra, Teniente Alcalde del Ayuntamiento de Valencia, historiador y genealogista. No llegó a publicar en vida la novela, escrita durante la última Guerra Civil española. Ha permanecido inédita hasta el año 2001 en que su nieto, -nuestro amigo el bibliófilo Luis Caruana-, la editó elaborando el estudio introductorio.

Lorenzo Galiana Gallach, La mosca española, Valencia, 2005.

Santacruz, agricultor pedralbino, se ve comprometido en el trasiego de un comercio tan singular como hermético: el que se da a principios del siglo diecinueve con la mosca española o cantaridina, pequeño escarabajo verdoso que habita en los montes de la península y particularmente en la serranía de Valencia. Desde la antigüedad se conocen los efectos afrodisíacos del alcaloide derivado de la cantaridina. Conjuraciones, organizaciones secretas y masones participan en una guerra sorda para hacerse con el monopolio de su explotación y distribución entre los más elegantes salones del París Consular y Première Empire. Santacruz vivirá situaciones extraordinarias que lo llevarán desde su Pedralba natal hasta habitar en un lujoso Hôtel del Faubourg Saint Germain codeándose con la vieja y nueva aristocracia y conociendo al libertino Donatien Alphonse François de Sade, marqués de tal nombre.

Su autor Lorenzo Galiana Gallach, economista y escritor, ha creado un apasionante thriller lleno de situaciones de intensa acción e intriga (...y con algún pasaje très, très fort). Esperamos con impaciencia su próxima novela.

José Soler Carnicer, La Cruz de Malta, Valencia, 2001, Ed. Nadir.

El joven maltés Alvaro Caruana, caballero de la Soberana Orden Militar de Malta llega un buen día del año de 1800 al puerto de Valencia. Salió del de La Valleta portando un mensaje secreto del Gran Maestre de la Orden a los nobles valencianos acerca de los planes de Napoleón en España… Caruana acude al palacio del conde de Cervellón en la plaza de Santo Domingo (hoy de Tetuán). Allí se reúne con un nutrido grupo de valencianos: Cervellón, el marqués de Dos Aguas, Antonio Cavanilles, Benito Monfort, Juan Bautista Muñoz (los conocidos como Turianos). Sale hacia Sagunto y esa noche, mientras duerme, le roban la Cruz de Malta que el Gran Maestre le entregó como salvoconducto y acreditación para los contactos que tiene que establecer en España. A partir de ese momento correrá un sinfín de aventuras por la geografía valenciana compartiendo alguna de ellas con el ilustrado Antonio Joseph Cavanilles de viaje por la provincia.

Su autor, José Soler Carnicer ha publicado más de veinticinco libros. Gran viajero y profundo conocedor de la geografía valenciana. Novela que mantiene en vilo al lector hasta la última página.

Venera de caballero de la Orden de Malta. Trabajo español del siglo XVIII. Oro, esmalte y turquesas, 47 mm altura.

¡Qué disfrutéis con estas lecturas!

sábado 31 de enero de 2009

El Maderero: una profesión valenciana ya desaparecida.

Los valencianos contemplamos con orgullo como el antiguo cauce del río Turia se ha transformado en anchuroso y transitado jardín. Y en el tramo final del cauce, -próximo ya al mar-, las grandiosas construcciones del arquitecto Calatrava, -Hemisfèric, Ciudad de las Ciencias, Palau de les Arts, etc.-, han cambiado la imagen y fisonomía tradicional de la ciudad. Valentiae Edetanorum es hoy cosmopolita y referente mundial. Paseando por este conjunto singular a uno siempre le embarga la sensación de no estar en su Valencia natal. Pero los valencianos nos sentimos felices de estos logros y disfrutamos mostrando nuestra ciudad, –que ha sabido combinar sabiamente el valor de la tradición con la modernidad-, a quienes nos visitan.

El río Turia fue también la base de una actividad económica muy relevante siglos atrás: la maderera fluvial. Desde el siglo doce se conocen referencias del uso del caudal del Turia como medio de transporte para hacer llegar a la capital del Reino los troncos cortados en los montes del antiguo marquesado de Moya, en la serranía de Cuenca y Rincón de Ademuz. La actividad fluvial cobró enorme importancia en el siglo dieciocho y se mantuvo hasta finales del diecinueve. Cada año con la llegada del otoño y las crecidas del río, se organizaba la conducción de las partidas de troncos. El maderero o ganchero era el encargado de guiarlas durante el largo trayecto: un recorrido que se hacía en cuatro meses y en el que participaban varios cientos de ellos por cada carga. Desde la orillas gobernaban el avance. La profesión exigía buenas dotes y firmeza. En los desfiladeros por los que corre el Turia, especialmente en los saltos de Chulilla, los gancheros, se descolgaban atados con sogas por gargantas de doscientos metros de altura para dar avance a los troncos bloqueados. Antonio Cavanilles en sus Observaciones da testimonio de estas proezas (volumen II, p. 57):

“…es aquel sitio cuando pasa la madera que desde Moya y los montes de Castilla baxa hasta la ciudad de Valencia. No pocas veces se cruzan los maderos por la estrechez del paso; otros se amontonan sobre los que formáron una especie de barrera, siendo entonces preciso que algunos hombres baxen á cortar y quitar estorbos, y hallándose los muros cortados como á pico, solo resta el recurso de las sogas por donde se descuelgan. Practican esta operación arriesgada, y consiguen dar curso á la madera; si bien algunos ingelices pagan con la vida, ó arrebatados de la corriente siempre violenta en aquella estrechez, ó heridos de algún madero que se precipita con furia al romper la barrera”.

Antonio Cavanilles, Historia Natural, Geografía, Agricultura, población y Frutos del Reyno de Valencia, Madrid, 1797, Imprenta Real, 2v. folio.

Al llegar a Valencia, los troncos se extraían del agua y se dejaban secar durante cuarenta días. Después se medían, –en palmos valencianos-, y se marcaban. Marcar o marco era la operación mediante la que se asignaba la categoría específica a cada tronco en función de sus medidas: llamábase Tocho al tronco de mayor medida, los siguientes en escala decreciente tomaban los nombres de Mejoría, Sisa, etc. El Caballero Regidor o Comisario de Marco, -nombrado por la Ciudad-, tenía plena responsabilidad y poder sobre todos los aspectos relacionados con la llegada, extracción, medida, marcado y venta de los troncos.

Las normas valencianas para marcar eran de tan común uso que en el siglo diecinueve las adoptaron todas las cuencas fluviales españolas.

Hasta el siglo XVIII estas normas fueron impresas, por lo que sabemos, una única vez: en 1742, en Valencia, en la imprenta de Antonio Bordazar de Artazú. El impreso, un folleto de 6 páginas en folio, es de cierta rareza pues solo hemos encontrado un ejemplar referenciado además del que aquí reproducimos:

Explicacion del marco con que se aprecia la madera quadrada, que viene por el Rio, y se apeaña fuera de los Muros de esta Ciudad de Valencia, para la mayor inteligencia del Cavallero Regidor, que tuviesse la comission de este abasto. Entra por treinta palmos, Valencia, 1742, [Antonio Bordazar de Artazú], 3h., folio.

La fecha de impresión del folleto, -1742-, ha sido obtenida de la página 5, Nota 10. El impresor, como indica Gregorio Mayans y Siscar en su Specimen Bibliothecae hispano-majansianae, pág. 153, es Antonio Bordázar de Artazú. Comenta Mayans sobre este impreso: "Haec explicatio utilissima est ad emenda ligna, quae per Turiam (Guadalaviar) comportantur".

Gregorio Mayans y Siscar, Specimen Bibliothecae hispano-majansianae sive Idea novi catalogi critici opervm scriptorvm hispanorvm, quae habet in sva bibliotheca Gregorivs Majansivs generosvs valentinvs. ex mvseo Davidis Clementis, Hannover, 1753, Johann Wilhelm Schmid, 4º.

El folleto no está relacionado por Palau. CCPBE referencia un solo ejemplar, que fue de Gregorio Mayans, hoy en la Biblioteca Valenciana.

La villa de Chelva fue la cuna de los gancheros o madereros más afamados y demandados, no solo en el Reino de Valencia, sino en otras cuencas fluviales de España. Un vivo y apasionado retrato de estos esforzados trabajadores lo encontramos en Los valencianos pintados por sí mismos.

VV. AA., Los valencianos pintados por si mismos. Obra de interés y lujo. Escrita por varios distinguidos escritores, Valencia, 1859, Imprenta de la Regeneración Tipográfica de D. Ignacio Boix, 4º.

Joaquín Pardo de Lacasta firma el artículo dedicado al maderero, ofreciendo estupenda y emotiva pincelada de estos hombres:

“El maderero puede decirse que es el representante más puro de la raza ibérica, de esa raza que formó las mejores legiones romanas que luchó siete siglos con los árabes y que dio celebridad a la infantería española en Italia y Flandes”.

“Para ser maderero se necesita haber nacido en Ademuz, Cofrentes o Chelva. En este último pueblo encontraréis … el tipo perfecto de la clase, el maderero puro, el cual no se ocupa en otra industria ni conoce otro género de vida que el trabajo o merodeo a orillas de los ríos, ora se llamen éstos el Duero, el Guadalquivir, el Tajo, o él Júcar o el Turia. En los otros dos pueblos indicados, el maderero es a la vez un jornalero de campo, y maneja más tiempo el arado que el gancho. Solo cuando Chelva ha enviado a los ríos todo su contingentes es cuando se acude a Cofrentes o Ademuz en busca de madereros. Además en Chelva reside la plana mayor de este ejército acuático”.

Pardo de Lacasta compara la vida del maderero al del marino que solo confía en la mar y se siente inseguro en tierra: “El maderero como tipo primitivo y de honradez heredada, conserva un miedo tradicional a las malas artes que se suelen ejercer en las grandes ciudades, y prefiere el ruido armonioso de los ríos nunca para una conducción salen menos de ciento, y a veces doble y triple número”.

La pintura de Pardo de Lacasta concluye percibiendo los cambios que se producen en el sistema económico durante el siglo XIX y el efecto que tiene en esta tradicional profesión: “El movimiento progresivo del siglo del vapor, del telégrafo eléctrico y del déficit ha ejercido también su influencia en la vida del pobre maderero… El genio especulador del siglo XIX ha hecho nacer la figura del empresario… el cual por una cantidad alzada, pero bien calculada, se obliga a hacer la conducción: de ahí el interés en que esta se verifique en el menos tiempo posible, y como c0oncsecuencia inmediata que el trabajo sea más duro”.

A la valenciana villa de Chelva cabe, pues, el honor de haber ofrecido los mejores hombres dedicados al transporte fluvial de troncos durante siglos. Y del valor de los chelvanos da fe un paisano suyo, el Rector Vicente Marés (1633-1695) autor de la célebre obra La Fénix Troyana.

Vicente Marés, La Fenix Troyana. Epitome de varias, y selectas historias, assi Divinas, como Humanas: Breve resumen de la poblacion del universo. Noticia, y descripcion de toda la tierra. Succinta fundacion de los lugares mas famosos de España, con la succession de quantos Principes la han dominado; y deleytoso Iardin de Valencianos, Valencia, 1681, folio, Mateo Penen.
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Escribe Marés en el capítulo XV de la obra, De la robustez de los hijos de Chelva:

“Son todos los hijos naturales de Chelva, de su naturaleza, tan dados al trabajo, tan briosos, tan admirables, tan gigantes en sus fuerças, y tan conocidos por tales en el Reyno de Valencia, y en estos contornos de Aragon y Castilla, que en cualquier parte que llegan a conducirse, les pagan mucho mayor sueldo que los demás; y quedan tan reventados, que a los 50 años, yà son como viejos de 70”.

Y tras citar varios prodigios de fuerza, referencia Marés el de un maderero:

“Viviendo Don Gaspar Ladron, Vizconde de Chelva, ultimo possedor de este Vizcondado, y hallándose en la Ciudad de Valencia, al tiempo que los de Chelva estaban sacando del agua, y apeañando la madera que llevan los mas de los años, por contar estas cosas inauditas, y pareciéndoles a muchos increíbles, salió dicho Señor con muchos Cavalleros de dicha Ciudad, de hecho, y mandando a un tal Ioseph Sanchez, dicho comúnmente el mostachudo, que hiciese algo de fuerças, pidió unas alpargatas nuevas, las quales se calçò, y aviendo un leño, que un par de muelas, no lo podían arrastrar, ni mover, hizo echar sogas, y el solo le llevò desde el rio a la peaña, dexando las alpargatas hechas pedazos, con mucha admiración de los muchos circunstantes que avia.”

La Fénix Troyana es obra de necesaria consulta por las noticias que trae tanto de la historia de la villa de Chelva como del Reino de Valencia. También es obra curiosa por los capítulos en que el buen padre Marés, llevado por el extremo amor a la villa que le vio nacer, se esfuerza en demostrar con todo tipo de argumentos que no fue sino en Chelva donde Dios Nuestro Señor creó el Paraíso Terrenal.

Lector ocioso, cuando pasees por el viejo cauce imagina, por unos momentos, los tiempos en que en este lugar bullía la vida maderera. Tal vez puedas sentir el rumor de la algarabía de la llegada de los gancheros de Chelva con su preciada carga y el gesto impaciente en el rostro de los comerciantes, -vestidos con levitones y calzas blancas-, atentos al movimiento de los troncos. Podrás observar al adusto Caballero Regidor imponiendo con firmeza su criterio en las disputas al marcar. Y cerca de él, la figura de Juan Gironés, -siempre con sus mulas-, único que tiene el derecho a descargar troncos. Y al amigo chelvano José Sánchez, más conocido como el mostachudo esperando un buen trago de vino como recompensa a la demostración que acaba de ejecutar ante su señor el Vizconde y otros varios distinguidos caballeros valencianos...

NOTA: Para un estudio detallado de la actividad fluvial en España ver el trabajo de los profesores Juan Piqueras y Carmen Sánchez, El transporte fluvial de madera en España, geografía histórica, Cuadernos de GeografÍa, 69-70, Valencia, 2001.

jueves 22 de enero de 2009

UNA PARTE EXTRAVAGANTE.

El Siglo de Oro español fue tan fecundo en producción de obras literarias, -especialmente comedias y autos-, como en su edición. Las obras de Lope, Calderón, los valencianos Ricardo de Turia, Gaspar Aguilar, el Canónigo Francisco Tárrega, etc. se imprimen y reeditan a lo largo del todo el siglo diecisiete. No destacan, salvo contadísimas excepciones, estas impresiones por su calidad y elegancia, además de estar tiradas en malo y débil papel. A pesar de ello son libros perseguidos y codiciados.

De especial rareza bibliográfica son las dos ediciones conocidas bajo el título genérico de Colección de comedias de los mejores ingenios de España. La primera de estas colecciones se edita entre 1611 y 1653 y la forman cuarenta y cuatro volúmenes en 4º, (cuyos títulos en la portada comienzan con la denominación “parte” y el numeral correspondiente). Como la mayoría de los volúmenes no se imprimieron en Madrid, -sino en otras ciudades de España-, la colección recibió el nombre de “PARTE EXTRAVAGANTE O DE AFUERA”. Todos los volúmenes extravagantes eran ya de enorme rareza en el siglo diecinueve y ni entonces ni ahora se conoce conjunto completo alguno. La segunda colección de comedias se dio a las prensas entre 1652 y 1704 y llegó a 48 volúmenes, también en 4º.

Pues bien, imagina amigo bibliófilo la alegría sentida cuando Claudia y Francesco, propietarios del establecimiento Libri Antichi e rari en Arezzo (Italia), tuvieron la amabilidad de proponerme un tomo extravagante: ¡nada menos que el correspondiente a la Parte veinte y nueve, impreso en Valencia en el año de 1636!

Hablemos pues de la Parte veinte y nueve: volumen en 4º, dado a la estampa en Valencia por Silvestre Esparza en 1636 (año siguiente a la muerte del Fénix de los ingenios, Lope de Vega, y año en que comienzan a editarse, por vez primera, las comedias de Calderón). El ejemplar se encuentra en condición original, encuadernado en pergamino de época. Esta es su colación: 6 folios preliminares (incluyendo portada con grabado xilográfico con escudo del impresor Esparsa o Esparza), 234 folios.

En el folio quinto de los preliminares está el índice con el título y autor de las doce comedias del volumen. Al margen de cada título hay anotación manuscrita de época en italiano con la opinión que mereció la obra a su, -para nosotros-, anónimo lector. El ejemplar fue encuadernado de origen sin tres de las doce comedias. Y de tal faltante también dejo noticia la mano del lector: “non sie”. En concreto son dos de Lope: Hay verdades que en amor y El guante de Doña Blanca y la de Rojas Zorrilla Persiles y Sigismunda.
.Adicionalmente el volumen lleva al verso del folio 193 y folio 194 un entremés no incluido en la hoja de índice: Entremes famoso del dotor Rapado. Por el licenciado Pedro Morla.

La obra está dedicada al marqués de Guadalest, don Francisco Cardona, Almirante de Aragón, cuyas armas ocupan todo el verso del segundo folio de preliminares.
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Armas de Francisco de Cardona y de Lignè, Marqués de Guadalest, Almirante de Aragón, Gentilhombre de Cámara de Su Magestad, Caballero de la Orden de Alcantara, Señor de las Baronías y Villas de Ribarroja, Ondara, Bechí, Gorza, Confrides, Valles de Zeta y Travadell (ocupan todo el verso del folio 2 de preliminares, tras la aprobación).

Salvá, 1179, contaba con cinco de los 44 volúmenes de la colección extravagante (correspondientes a las partes 31, 42, 43 y 44 y otro volumen en el que no especifica la correlación). Nos dice: "Desde el principio del siglo XVII hasta 1652 se publicó [la] colección de comedias cuyos tomos se imprimieron en varios pueblos de España. Supone D. Agustín Durán, en una apuntación suya que conservo, y en la lista dada por el Sr. Barrera, llegan estos á 44, los cuales anotaré a continuación, intercalando los que yo tengo en los lugares donde corresponda. Estos volúmenes se conocen con la denominación PARTES EXTRAVAGANTES Ó DE ÁFUERA".

Sí tenía Salvá la segunda colección casi completa (1652-1704): “A mi ejemplar le faltan por entero las partes 17, 24 y 41 (de esta última no se conoce ejemplar alguno) y á pesar de estos defectos le tengo por el más completo de los pocos que se citan”.

Palau, 58.045, apunta sobre la edición extravagante: "No se ha visto jamás reunida una colección completa. Los tomos se imprimieron en varias localidades y contienen obras de los autores en boga". En 58.053 referencia, sin colacionar, la Parte veinte y nueve, dando dos ediciones: Huesca, 1634 y la presente de Valencia.

CCPBE: referencia 2 ejemplares completos de la Parte veinte y nueve (uno en la BNM y otro en B. Palacio Real) y un tercero que solo contiene una de las doce comedias (la comedia nº 3, de Mira de Mescua).
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La princeps de La dama duende y de Casa con dos puertas...es el mismo año que esta edición, Madrid, publicadas por José Calderón de la Barca, hermano del autor, y Sebastián Ventura de Vergara y Salcedo (como Primera parte de las Comedias en 5 volúmenes, 1636-1677).

La autoría de la comedia Casarse... se atribuye en este edición a Calderón. Su verdadero autor es Francisco Rojas Zorrilla.

Nos alegramos de recibir en Valencia este tomo. Aquí, -a escasos metros de donde ahora está-, vio la luz hace trescientos setenta años. Su perfecta condición y estado nos permite suponer que ha pasado por pocas manos y las que lo han poseído, además de leerlo, lo han sabido cuidar. Las anotaciones en lengua toscana en el índice del volumen indican su procedencia italiana. E imaginamos que fue enviado, nada más impreso, a Milán por entonces parte de la Corona Española. Tal vez llegó allí unos pocos años antes que el gran militar, estadista y bibliófilo valenciano Luis de Benavides y Carrillo de Toledo, marqués de Caracena, fuese nombrado Capitán General del Milanesado.

Supralibris de la biblioteca del marqués de Caracena, Luis de Benavides y Carrillo de Toledo (Valencia, 1608-Madrid, 1668), Capitán General de Milán y Gobernador de los Países Bajos.

Y con mi agradecimiento y saludos afectuosos a los amigos Claudia y Francesco concluimos esta breve reseña.

martes 20 de enero de 2009

Dieta post fiestas.

Acabadas las fiestas principia el combate para perder los kilos que nos hemos echado encima “al colmar la oficina de nuestro buche y mojar sin medida la canal principal”, en palabras más o menos cervantinas. Para dar falso ánimo y consuelo a quien se enfrenta a tan duro menester me ha parecido apropiado traer a colación un impreso valenciano, -de esos que gustan al autor de La pasión por los libros y a otros amigos bibliófilos-, que nos narra un prodigioso caso de obesidad.

Francisco Mendoza en La pasión por los libros (texto de obligada y placentera lectura para todo bibliófilo) manifiesta que la afición a los impresos sueltos, pequeños folletos, hojas volantes, pliegos de cordel y a todo ese mundo que gira en torno a lo que antaño se llamaba con cierto menosprecio “papelote”, es la más selecta de las inclinaciones de los honestos ciudadanos de la siempre bien