lunes, 27 de abril de 2009

Tres rarísimos incunables...






Revolviendo entre los papeles que vamos guardando en carpetas –con el engaño inocente de que “algún día los pondremos en orden”-, hemos dado con un divertido recorte de prensa relacionado con el mundo del libro antiguo.

El artículo fue publicado en uno de los dos diarios de Valencia y realmente no necesita comentario adicional alguno: un buen valenciano hace donación a la Biblioteca Valenciana de tres “preciados incunables de los siglos XVII, XVIII y XIX”.
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No dejaremos al lector curioso sin saber los títulos de tan rarísimos incunables:


Esta noticia fue publicada hace ya más de una década. ¿Qué añadir? Pues en clave de ironía decir que los tres incunables fueron desconocidos a los mismísimos Ludovico Hain, W. Copingen y Konrad Haebler. Todos sabemos que… ¡su labor investigadora se limitó a estudiar y colacionar las ediciones incunables desde el nacimiento de la imprenta hasta el año de Nuestra Reparación de 1500!

9 comentarios:

Apolonio-de-Rodas dijo...

Esto nos demuestra que en la prensa (igual hoy que ayer) no hay correctores, o por lo menos alguien con una cultura basica, que le de una mirada al articulo antes de llevarlo a rotativas. (No hace falta ser un experto en bibliofilia solo hace falta tener un poco de curiosidad antes de meter la pata, hasta el cuello.)
Saludos bibliófilos Diego

Galderich dijo...

Ja, ja... el problema es que la expresión de "incunables" se aplica de manera más normal de lo que sería de desear a qualquier libro con pergamino!

Te olvidaste de la otra barbaridad:
Santa Teresa (1515-1582) fue beatificada en 1614 y santificada en 1622 y patrona de España en 1627. En 1970 se la incluyó como la única mujer considerada Doctora de la Iglesia.
Así pues, no aciertan en la rareza de un tomo de Santa Teresa como publicado poco después de su muerte, sinó mucho después...

En fin, estas son las secciones de cultura que nos merecemos.

DIEGO MALLÉN dijo...

Gracias Apolonio por tu comentario. El artículo salió hace al menos doce años por eso dado el tiempo pasado he pensado que nadie se sentirá herido por tamaños despropósitos...

Galderich, no se te escapa una, estás finísimo: ¡Tienes toda la razón del mundo!

El disparete fue monumental. Casi podía ser un sainete salido de las plumas insignes de Bernat i Baldoví o de Escalante. El artículo sígue en la línea del destarife pero como cita nombres y personas he pensado que con la muestra es ya suficiente.

Tampoco quedan bien paradas las autoridades pues se dice en el artículo que recibieron al generoso ciudadano para agradecer en persona la donación. Buen material para nuestro paisano Luis BGarcía Berlanga.

Saludos cordiales y bibliófilos.

rui dijo...

Como alguien dice: “La cultura es todo lo qué resta después de se olvidar todo lo qué se aprendió”. Por tu artículo me parece que el redactor hay olvidado más do que debía…
Cuando tu dices “hemos dado con un divertido recorte de prensa relacionado con el mundo del libro antiguo.”, yo me preocupa con la falta de cultura general, mismo básica, pues quien escribe en prensa debe tener cuidado en bien informar y no en decir barbaridades (ni todos son bibliófilos, pero se quieren hablar de eso se informen primero!)
Saludos bibliófilos Diego

Galderich dijo...

Por cierto, ¿ves como no són tan inútiles los recortes que hemos coleccionado a lo largo de nuestras vidas?
Ahora internet nos permite compartir joyas como la que hoy nos muestras.

Marco Fabrizio Ramírez Padilla dijo...

Diego.
¡Que maravilla se ha incrementado el número de incunables en varios millones de ejemplares!
Muy buen detalle el recorte.

Saludos bibliófilos.

bibliotranstornado dijo...

Hacía tiempo que no me reía tanto.

Yo que venía con los dientes largos para ver tres preciosos incunables, y me encuentro esto...

Por otra parte es común este error en muchísima gente, no seamos malos.

lamberto palmart dijo...

Bueno, como soy el último de esta simpática lista de comentarios de la Liga de Bibliófilos Internautas y todos los comentarios son buenísimos acerca de estos llamativos, aunque por desgracia, no raros recortes de prensa. Me quedo con dos reflexiones, la de Apolonio cuando dice que solo hace falta tener un poco de curiosidad antes de meter la pata, hasta el cuello. Y la de Rui cuando apunta que “La cultura es todo lo qué resta después de se olvidar todo lo qué se aprendió”. Ambas reflexiones van en el mismo sentido. La incultura se pasea con toda impunidad incluso en la lengua escrita, hace una década y hoy en dia. Aunque bibliotranstornado dice que no seamos malos, un ligero sonrojamiento de cara no vendría mal. Por otro lado nos hace reir un rato, asi que bienvenidos sean estos recortes, Amigo Diego, si tienes más muestralos y pasamos unos momentos divertidos. Gracias por tu aportación.

DIEGO MALLÉN dijo...

Amigos bibliómanos:

De acuerdo con todos vuestros comentarios: de eso se trataba, de arrancar una sonrisa, por eso la calificación de “divertido”.

Con los problemas y angustias que cargan las espaldas de la Humanidad, este chascarrillo no tiene la menor importancia. No quería hacer crítica fácil de los actores del sainete. Simplemente "unas risas" entre los cofrades bibliómanos.

Cuando sí me sonrojé fue hace unos años. Os lo cuento: visita a la maravillosa Biblioteca de Cataluña en Barcelona. Su amable Directora nos la mostró con amor bibliófilo paso a paso. En la Sala Cervantes creí morir al contemplar sus tesoros (también, lo reconozco, me sentí afectado por el "mal du bibliophile", ese negro pensamiento que te aturde: “¿para qué reúno libros, para qué los persigo si jamás en mi vida podré soñar con tener ni la centésima parte de lo que mis ojos hoy contemplan… ¡mi pequeña biblioteca es ridícula!).

Continuo: Sobre una de las mesas de la gran Sala nos ponen varias joyas para que las podamos examinar: entre ellas una primera, primera, 1605. Me extasié con la Princeps. En un gesto de extrema delicadeza por parte de la Directora al grupo de valencianos que allí estamos manda traer un ejemplar del Blanquerna, Valencia, 1521, por Juan de Jofre. Tomo en mis manos la obra del beato Lulio y una de las personas presentes en la visita en voz bien alta me pregunta, -señalando el bellísimo gótico-, ante la mirada sorprendida de la Directora y de otros asistentes: “¿esto… es un códice manuscrito, verdad?”.

Saludos bibliófilos y enhorabuena a Rui por su blog Tertulia Bibliofila, probablemente el primer blog de bibliofilia en lengua portuguesa.