miércoles, 29 de abril de 2009

Henry Merimée: un hispanista devoto de Valencia.

La visita a las librerías de viejo siempre es gratificante. Hoy el azar ha puesto en nuestras manos dos obras del hispanista francés Henri Merimée (1878-1926). Al interés por la temática de ambos libros, -la edad de oro del teatro valenciano-, añadimos su relativa rareza y el regusto bibliófilo al observar que los ejemplares están enriquecidos con dedicatoria autógrafa de su autor.
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Henri Merimée, fue profesor en la Universidad de Toulouse y Montpellier. Fue Director del Instituto Francés de Madrid (cargo en que sucedió a su padre, Ernest Merimée, fundador de esta institución a comienzos del siglo veinte y organizador de los primeros cursos de verano realizados en España: Burgos, 1908).
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Henri Merimée estudió con profundidad e in situ a los autores dramáticos valencianos que florecieron a caballo del siglo quince y dieciséis.

Como fruto de su trabajo dió a la estampa la edición crítica de El prado de Valencia de Gaspar de Mercader y varios ensayos sobre otros escritores dramáticos valencianos: el canónigo Francisco Tárrega, Guillén de Castro, Carlos Boyl de Canesmas, Gaspar Aguilar, Ricardo de Turia.

Hemos tenido la fortuna de encontrar un ejemplar de la obra más importante de Henri Merimée: L'art dramatique a Valencia y también de su ensayo Spectacles et comédiens a Valencia ambos títulos impresos en Toulouse en 1913.

Henri Merimée. L'art dramatique a Valencia depuis les origines jusqu'au commencement du XVIIe siècle par... Docteur ès Lettres. Bibliothèque méridionale publiée sous les auspices de la Faculté des Lettres de Toulouse. 2e Serie – Tome XVI. Toulouse, 1913, 4º, Imprimerie et Librairie Édouard Privat. 260 x 165 mm.

Colación: guardas de respeto en papel azul, 5 hojas preliminares comprendiendo anteportada, portada, dedicatoria (A la mémoire de ma Mère et a mon Père), prefacio y hoja de abreviaciones, 734 págs.

Nuestro ejemplar se encuentra en condición original (encuadernación de espera, -reliure d’attente-, con cubiertas de papel azul de respeto). La obra está cuidadosamente impresa sobre grueso papel, con amplios márgenes y elegante tipografía. Este ejemplar lleva dedicatoria manuscrita del autor a D. Francisco Martí y Grajales, periodista y ensayista valenciano (1862-1920).

(Nótese el perfecto español del que hace gala Merimée en esta dedicatoria, -y en la siguiente-, y la castellanización de su nombre Enrique).

L’art dramatique a Valencia está divido en cuatro partes: la primera trata sobre los orígenes del teatro tanto religioso como laico, la segunda está dedicada al teatro popular con especial atención al insigne Juan de Timoneda, la tercera al Seudo-clasicismo de Lorenzo Palmireno, Cristobal de Virués y Rey de Artieda y en la cuarta y última parte estudia la comedia valenciana: describe en primer lugar la sociedad valenciana de la época, sus lances, vida pública y privada (que con muy actual estilo periodista podemos leer en Dietarios valencianos de la época como el de Jeroni Soria, –principios del siglo XVI-, o el posterior de los hermanos Vich) para concluir con el estudio de sus principales autores: el canónigo Francisco Tárrega, Gaspar Aguilar y Guillén de Castro.

En las págs. 651-654 relaciona Merimée las bibliotecas valencianas a las que acudió a consultar y obtener documentación. Reconoce que las obras dramáticas valencianas del XVI y XVII “sont d’une extraordinaire rareté” (¡y esto hace ya cien años!).

Especial mención dedica a la Biblioteca de la Universidad indicando que se constituyó el 7 de julio de 1785 a partir de la donación que el sabio hebraísta Francisco Pérez Bayer hizo de veinte mil volúmenes de su librería particular. Permítame el lector desviarnos por unos segundos de la línea argumental de este artículo e invitarle a evocar la ceremonia de entrega de tan magna colección: tuvo lugar en la capilla de la Universidad, dedicada y presidida por su Venerable Patrona, la Virgen de la Sapiencia. Pérez Bayer, como acto simbólico, hizo entrega a las autoridades académicas, -sobre bandeja de plata-, de los seis preciosos volúmenes en folio que componen la Bibilia Políglota Complutense del Cardenal Cisneros, impresa en Alcalá, 1514-17, por Guillén Brocar. Veintisiete años después de aquél acto emotivo, -un fatídico 7 de enero de 1812-, toda esta biblioteca fue consumida pasto del fuego: una bomba lanzada por las tropas francesas mandadas por el mariscal Suchet, -durante el asedio de la ciudad-, cayó en el edificio de la Universidad.

Cita también Merimée las bibliotecas de José Antonio Serrano Morales, Vicente Vives y Liern, Luis Tramoyeres Blasco, el canónigo Roque Chabás, Francisco Martí Grajales, José Churat y Saurí y el legado de José María Molés al Ayuntamiento formado por 1.222 obras dramáticas valencianas. No da referencia alguna a la biblioteca de Salvá pues en dicha fecha (1913) hacía ya más de veinte años que había salido de Valencia dispersándose en venta pública en París (entre mayo de 1891 y mayo de 1894).

(Nótese, en estas fotografías de muestra, la cuidada impresión sobre grueso papel con grandes márgenes).

Es cierto que los bibliófilos usamos, en muchas ocasiones, el término rareza con bastante alegría. Quien este artículo escribe atribuye tal calificativo a las dos obras de Merimée que acaba de conseguir. No es mal ejercicio releer, de tiempo en tiempo, los cinco grados de rareza que Pedro Salvá establece para los libros en el prólogo de su Catálogo (págs. XII-XV).

De los cinco grados (decrecientes: el primero el de mayor rareza), las comedias valencianas impresas a final del siglo dieciséis y principios del siguiente entrarían de lleno en el grado tercero (“los libros de que solo mui de tarde en tarde aparece algún ejemplar de venta, ó que son mui pocos los aficionados que los poseen") y cuarto (“no se halla con facilidad ocasión de adquirirlas, casi todas las ediciones de nuestros Poetas, Novelistas y Autores dramáticos posteriores á 1560 y anteriores á 1610”).

Palau, 165.401, indica que la obra lleva dos láminas que el presente ejemplar no contiene (como tampoco lo indican los ejemplares colacionados en CCPBE, CCFr, BL). Tal vez erró Palau pues incluso en la hoja de relación de obras de Merimée que acompaña Spectacles et comédiens a Valencia (ver foto más abajo) no da mención alguna a dichas láminas, a pesar de colacionar con detalle cada obra.

CCPBE: 1 ejemplar.

CCFr: varios ejemplares.

Existe traducción: El arte dramático en Valencia,1985, Valencia, Institució Alfons el Magnánim, 2 vols.


Henri Merimée. Spectacles et comédiens a Valencia (1580-1630). Toulouse, 1913, gran 8º, Edouard Privat. París, Auguste Picard. 222 x 145 mm.

Colación: cubiertas de respeto en papel azul, 267 págs., incluyendo anteportada, portada y hoja de dedicatoria (A Monsieur Henry Vast), 2 hojas blancas.

Al igual que el ejemplar anteriormente descrito, éste, se encuentra en similar y excelente condición, llevando también dedicatoria manuscrita del autor a Francisco Martí Grajales.

Este ensayo comprende dos partes: en la primera, -dedicada a los espectáculos-, analiza los edificios, las representaciones teatrales y la concurrencia; en la segunda estudia la figura de los comediantes: sus viajes, su relación con los impresarii, etc.

(Verso folio 1, anteportada: relación de otras obras del autor).

Palau, 165.402.

CCPBE: 1 ejemplar.

CCFr: varios ejemplares.

En sus ensayos Merimée es del parecer que la llegada de Lope de Vega a la ciudad del Turia hace alcanzar al teatro valenciano todo su esplendor y relevancia nacional e internacional. Otros eruditos son de pensamiento contrario: el teatro valenciano se encontraba en su edad de oro y la presencia de Lope reforzó el momento de gloria que atravesaba. Poco importa qué posición es la acertada: en estas profundas diatribas académicas el valor reside mucho más en la riqueza generada por el debate que en sus conclusiones.

La figura de Merimée es la del digno sucesor de los viajeros franceses que visitaron Valencia y su Reino durante siglos y dejaron en sus relatos y crónicas testimonio de su presencia y amor por nuestra tierra. En su obra late el cariño por Valencia, por nuestra cultura, costumbres, historia y literatura.

Valencia ha mantenido vínculos estrechos con Francia: tanto económicos como culturales. El número de franceses establecidos, especialmente en el siglo XVIII, en la ciudad y que prosperaron en todas las artes, industrias y comercios es numerosísimo: Diego Mallén, procedente del Delfinado es uno de ellos. El conde Alexander Laborde, autor del Voyage pittoresque pour Espagne, llevaba sangre valenciana y por ello dedica buena parte de su monumental obra al Reino de Valencia y a su Cap i Casal. Valencianos hubo que fueron acogidos en la vecina nación: recordamos al intrépido Joaquín Manuel Fos que tras años de estancia volvió a Valencia dominando la complicada técnica del moaré estableciendo su industria de seda y siendo premiado en su esfuerzo por el rey Carlos IV.

También esta histórica relación se vió salpicada por el dolor: durante la Guerra de la Independencia la ciudad de Valencia fue sitiada por las tropas francesas. Los valencianos volcaron su ira con los franceses residentes en la ciudad (algunos establecidos desde décadas antes) confinándolos en la Ciudadela. Muchos de ellos fueron pasados por las armas, -simplemente por su nación-, en lo que, sin duda, ha sido la página más vergonzosa de nuestra historia local. Más tarde las tropas francesas tomaron su revancha con los fusilamientos en la ciudad, en Sagunto… En fin, en la guerra cada nación, cada pueblo y cada hombre sabe sacar y mostrar lo peor de sí mismo…

Excma. Diputación de Valencia, Exposición Valencia en blanco y negro. La Valencia de comienzos del siglo veinte: calle de la Paz y torre de la iglesia de Santa Catalina.

Recordamos la figura de Henri Merimée.., lo imaginamos yendo y viniendo por la Valencia provinciana de comienzos del siglo veinte (tan bien retratada en el recién publicado libro de fotografías Valencia en blanco y negro). Visitando a Martí Grajales, conversando con Serrano Morales, en la Biblioteca de la Universidad. Corrían los días previos a la inauguración de la Exposición Regional de 1909… Y evocando la vida amable de aquella época hojeamos los contados ejemplares que guardamos de autores dramáticos valencianos impresos en nuestra Ciudad a final del dieciséis y principios del siglo siguiente... Los hemos ido reuniendo con paciencia e ilusión en nuestra pequeña biblioteca. Estos, lector benévolo y discreto, son alguno de ellos:





Nota. Las comedias anteriores forman parte de la obra:

Norte de la poesía española. Illustrado del sol de doze Comedias (que forman segunda parte) de Laureados Poetas Valencianos: y de doze escogidas loas, y otras Rimas a varios sugetos. Sacado a luz, aiustado con sus originales por Aurelio Mey, Valencia, 1616, Felipe Mey, 4º. 192 x 140 mm.

lunes, 27 de abril de 2009

Tres rarísimos incunables...






Revolviendo entre los papeles que vamos guardando en carpetas –con el engaño inocente de que “algún día los pondremos en orden”-, hemos dado con un divertido recorte de prensa relacionado con el mundo del libro antiguo.

El artículo fue publicado en uno de los dos diarios de Valencia y realmente no necesita comentario adicional alguno: un buen valenciano hace donación a la Biblioteca Valenciana de tres “preciados incunables de los siglos XVII, XVIII y XIX”.
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No dejaremos al lector curioso sin saber los títulos de tan rarísimos incunables:


Esta noticia fue publicada hace ya más de una década. ¿Qué añadir? Pues en clave de ironía decir que los tres incunables fueron desconocidos a los mismísimos Ludovico Hain, W. Copingen y Konrad Haebler. Todos sabemos que… ¡su labor investigadora se limitó a estudiar y colacionar las ediciones incunables desde el nacimiento de la imprenta hasta el año de Nuestra Reparación de 1500!

miércoles, 15 de abril de 2009

Un bibliófilo español en los Países Bajos: Carlos de la Serna y Santander (Parte III y última).

VIII. Carlos Antonio de la Serna y Santander. Mémoire historique sur la bibliothèque dite de Bourgogne, présentement bibliothèque publique de Bruxelles; par Mr. De Laserna Santander, Correspondant de l'Institut national et Bibliothécaire de ladite Bibliothèque. Bruselas. 1809. 8º. A. J. D. De Braeckenier. 223 x 125 mm.
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Colación: Anteportada, portada, IV págs., 216 págs.
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En este ensayo La Serna describe la formación de la Biblioteca de Bruselas a partir de la antigua biblioteca de los duques de Borgoña y otros depósitos de libros. Sus dotes diplomáticas le permitieron negociar en París la recuperación de numerosos manuscritos y volúmenes que habían sido expoliados de las bibliotecas belgas y especialmente de la de los duques de Borgoña.

Las calamidades y avatares siempre acompañan a los libros en épocas de guerra y turbulencias. La Serna deja testimonio:

“…en 1791, los libros que todavía estaban depositados en la iglesia de los Jesuitas de Bruselas, fueron transportados a la de los Religiosos Brigitinos: este transporte se hizo con precipitación empleando a un elevado número de trabajadores que robaron una cantidad considerable de libros, de tal manera que a los pocos días se veían expuestos en todas las tiendas de almoneda” (pág. 93).

“Habiendo sido Bélgica ocupada por las armas victoriosas de Francia, el Representante del Pueblo, Laurent, se llevó de la Biblioteca de Borgoña siete carros cargados de manuscritos y libros, los más preciados, sin ningún inventario y sin dar recibo, así como un gran número de libros de clásicos franceses que sus agentes se apropiaron para su uso particular·” (pág. 95).

También quienes, en 1794, se vieron obligados a emigrar fueron víctimas de la rapiña:
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“El señor Mann ha tenido la desgracia de dejar al frente de su casa al partir de Bruselas un doméstico infiel, que vendió para su provecho, no solo la colección de libros de su señor sino también numerosos objetos pertenecientes a la Academia que tenía en depósito” (pág. 94, nota 1).

“El 21 de Septiembre del mismo año, los Comisarios de Ciencias y de Artes se llevaron lo poco que ya quedaba de manuscritos y buenas obras. He aquí la justificación que dieron al bibliotecario Timmermans: «Libertad-Igualdad. Nosotros hemos requisado y hecho llevarnos, en virtud de nuestros poderes, de la Biblioteca Real, cuatro manuscritos en lengua oriental, cincuenta y nueve manuscritos en lengua latina, ochenta y cinco manuscritos en lengua francesa, veintitrés manuscritos en lenguas diversas modernas, cuarenta volúmenes de ediciones antiguas, etc.» ”. (pág. 96).

“Habíamos comenzado nuestro trabajo cuando se nos informó que en el granero de la casa frente a la del Canciller de Brabante había un gran número de libros que los militares habían abandonado… la noche de nuestra entrada había reventado un tubo de plomo que pasaba por el granero y encontramos tal cantidad de agua que tuvimos el tiempo justo para retirar los libros y manuscritos de los que algunos fueron seriamente perjudicados. Eran los libros y manuscritos provenientes de la abadía de Gembloux, que el general Ferrand había encontrado escondidos en las casas de los granjeros y que había hecho transportar a Bruselas por los furgones militares: dejo juzgar cuantas obras se perdieron en un transporte de esta naturaleza; también buscamos inútilmente entre estos libros la famosa Crónica de Sigiberto pues sabíamos que el original se conservaba celosamente en esta biblioteca” (p. 98).
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La obra concluye con tres tratados adicionales: Notice des principaux poëtes belges antérieurs à l'an 1500, (págs. 109-151), Notice historique des anciennes institutions littéraires de la Belgique connues sous le nom de chambres de rhétorique, (págs. 152-200), Célèbres musiciens belges, antérieurs au gouvernement de Marguerite d'Autriche, (págs. 201-208).
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No en Palau.
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CCPBE: 1 ejemplar (Biblioteca de Cataluña).
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CCFr.: varios ejemplares.

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Hasta aquí la colación de las obras escritas por Carlos de la Serna. Para concluir estas líneas detallamos y resumimos a continuación las ventas realizadas de su biblioteca en base a los catálogos conocidos y otra información.

1ª Venta. Realizada en 1792-93. Tras la muerte de Simón de Santander la biblioteca pasa por herencia a Carlos de la Serna que se ve obligado a ofrecerla en venta. El comprador (¿M. Arcometi?) no pudo satisfacer el importe acordado y la biblioteca volvió, algún año después, de nuevo a Carlos de la Serna.

2ª Venta. Realizada en 1809, en París en la Sala Silvestre. Organizada por el librero Antoine-Auguste Renouard. Se realizó en 67 sesiones entre el 16 de enero y el 19 de abril de dicho año. Se editó un folleto que acompañaba al catálogo de la biblioteca impreso en 1803.
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Vente des livres de la bibliotheque de M. de La Serna-Santander. Qui se fera le 16 Janiver 1809 et jours suivans, jusques et compris le 19 Avril, à six heures précises de relevée, en la Salle de M. Silvestre, rue des Bons-Enfans, nº 50, à Paris. París, 1809, 4 hojas, 8º.

3ª Venta. Realizada en 1816 en Bruselas. Tras la venta de su biblioteca en 1809, La Serna formó nueva librería de la que una parte se vendió en pública subasta en Bruselas, 1816. Se editó catálogo de la venta: Collection Livres La Serna-Santander Carlos-Antonio de. Anc. conservateur de la bibliothèque de Bruxelles, Bruselas, 1816, P. J. de Haes, 8º. (CCFr: 3 ejemplares).

4ª Venta. Realizada en 1823 en Bruselas. En este año, fallecido La Serna, su familia hizo venta pública de una parte de la biblioteca: se subastaron 579 títulos. (Información obtenida de Maggs Bros, Catálogo 890, 1964, págs.. 154-5).

5ª Venta. Realizada en 1959 en Bruselas. La práctica totalidad del resto de la biblioteca de La Serna se subastó en Bruselas el sábado 7 de noviembre de 1959.
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Bibliothèque Ch. - Ant. De la Serna Santander et livres anciens & modernes d'autres provenances. Vente publique au Palais des Beaux-Arts de Bruxelles le samedi 7 novembre 1959, a 14 h. 30. , 1959. Paul Van der Perre librairie-expert du palais des Beaux-Arts, Bruselas. 4º. 64 págs., 3 láms.

El catálogo de venta, organizado por el Libraire-expert Paul Van der Perre, recoge 474 títulos de los que 128 son incunables. Incluye, también, obras escritas por La Serna. Entre ellas el manuscrito con el inventario de incunables en la biblioteca de su tío, Simón de Santander, realizado en 1787. El catálogo incluye nota biográfica de Carlos de la Serna.
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6ª venta. Catálogo de Maggs Bross, nº 890, 1964. Esta librería incluyó en dicho catálogo seis obras de La Serna junto con una nota biográfica.

Maggs Bros. Early presses and monastic libraries of North-West Europe. A cataloqgue of manuscripts and printed books up to A.D. 1520 including incunabula from the collection of La Serna Santander Keeper of the Brussels library from 1795 to 1811. Londres, 1964, Courier Press, 4º.

Entre las obras se ofrecía el manuscrito anteriormente indicado. Dicho manuscrito, no publicado como obra independiente, sin duda alguna, fue la base del catálogo de la biblioteca de Simón de Santander que elaboró La Serna.
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Y hasta aquí este pequeño resumen de la vida, obra y libros de dos bibliófilos españoles: Carlos de la Serna y Santander, a quien un hecho histórico –la expulsión de los jesuitas de España-, le llevó a Bélgica y de su tío Simón de Santander y San Juan que acogió a su sobrino en su hogar de Bruselas y lo inició en la bibliofilia. Tío y sobrino compartieron el amor por los libros, las horas de estudio y de búsqueda incesante de piezas raras para formar la más exquisita biblioteca privada de Bélgica. Ahora, algo olvidados, (Sánchez Mariana no los incluye en su obra Bibliófilos españoles), hemos querido con este artículo recordarlos y honrar su memoria
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sábado, 11 de abril de 2009

Un bibliófilo español en los Países Bajos: Carlos de la Serna y Santander (parte II).

III. Carlos Antonio de la Serna y Santander. Mémoire sur l'origine et le premier usage des signatures et des chiffres, dans L'Art Typographique; Communiqué à un Ami, Par le Citoyen C. de La Serna, Bibliothècaire du Département de la Dyle. Bruselas, 1796, 8º, Des presses D'Armand Gaborria. 30 págs.

Recordemos que Bélgica fue invadida en 1794 por las tropas francesas que establecieron de inmediato los hábitos sociales revolucionarios. Así en este impreso don Carlos de la Serna se ha convertido en el citoyen La Serna. El tratado está dedicado al bibliófilo belga Carlos Van Hulthem (1764-1832), quien en 1811 sucedería a La Serna al frente de la biblioteca de de Bruselas.

Tras la dedicatoria en latín a Van Hulthem sigue carta de Laserna a un amigo y ciudadano (no indica su nombre) donde da cuenta del motivo que le llevó a escribir este pequeño ensayo. El amigo había adquirido un ejemplar de la edición de Venecia, 1474, de Valerio Máximo, impreso por Juan de Colonia y Juan Manthen de Gherretzem. Lleno de alegría por la afortunada adquisición comentó a La Serna que es en esta edición donde por primera vez en la historia de la imprenta se utiliza la signatura. La Serna echa por tierra la pretensión del amigo y demuestra en el presente tratado que la signatura fue utilizada por vez primera en Colonia, en 1472 por el impresor Johannes Koelhof de Lubeck en la obra Praeceptorium divine legis de Johannis Nider. Concluye el tratado con el conveniente Salut et fraternitè de despedida.

No en Palau, ni en CCPBE.

CCFr: 1 ejemplar (Nantes).

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IV. Carlos Antonio de la Serna y Santander. Praefatio historica critica in veram et genuinam collectionem veterum canonum ecclesiae hispanae. A divo Isidoro Hispalensi Metropolitano, Hispaniarum Doctore, primùm ut creditur, adornatam, consequentibus deinde seculir ab Hispanis Patribus auctam. E Pluribus Mss. Codd. Venerandae antiquitatis, Toletanis nempè, Scurialensibus, Rivipullensibus, Gerundensi, Cordubensi, Urgellensi, et aliis arutam, et ad eorum fidem castigatam. Studio et operâ Andrea Burriel, Societatis Jesu. Quam Accuratissimè excriptam, variantibusque lectionibus ornatam possidet Carolus de la Serna Santander, bibliothecae publicae Bruxellensis custos. Bruselas, 1800, 8º, Ex Typographia Armandi Gaborria.

Colación: XIV págs. incluyendo portada, 130 págs., 1 estado desplegable (que reproduce ocho muestras de texto de códices españoles). A la pág. 115 comienza "Addition" con dos cartas.

Este tratado fue escrito por La Serna como introducción al estudio del padre Burriel sobre la colección de cánones de San Isidoro. En el siglo XVIII hubo una corriente de estudiosos que abordaron la revisión y pureza de los textos canónicos de los Santes Padres. El padre Burriel, -junto con otros jesuitas como su hermano Antonio, los padres Tolrá, Arévalo y Maceda-, trabajó sobre los cánones de San Isidoro mediante el examen directo de los códices existentes en la catedral de Toledo, Girona, Escorial, Córdoba, Ripoll y Urgel.

La patrología de San Isidoro siempre ha levantado susceptibilidades pues desde la baja edad media han corrido por Europa varios pseudo Isidoro (entre ellos los denominados falsa colección Mercator y los de Denis le Petit).

En las páginas 114-130 del Praefatio se incluyen dos cartas, en francés, bajo el título de Addition. La primera, del ciudadano Koch, -asociado del Instituto Nacional en Estrasburgo-, al ciudadano Champagne secretario de la Classe de Ciencias políticas y morales. Koch cuestiona la relación de cánones de San Isidoro mencionados en el Praefatio por Laserna dudando sobre su autenticidad. También pone reparos a las fuentes consultadas por el padre Burriel en su investigación y el posible uso del cánon falso Isidoro. Contesta La Serna con sólidos argumentos defendiendo la pureza de las fuentes consultadas y concluyendo que el falso Isidoro no fue escrito en España, ni corre copia alguna por ella:

“Una de las razones alegadas en mi Praefatio (art. 144), para probar que el falso Isidoro no ha podido ser elaborado en España, es que en ninguna de las numerosas bibliotecas, archivos de iglesias y monasterios de este reino, donde se conservan hoy en día numerosos manuscritos de la verdadera colección de San Isidoro, jamás se ha encontrado hasta ahora, a pesar de la búsqueda de los estudiosos, un solo ejemplar o fragmento de la falsa colección; por lo que concluyo que la falsa colección no ha sido forjada en España: pues sí así fuera, a pesar de la irrupción de los Moros y tres siglos de esclavitud, de rapiña y devastación, en los que se pudo conservar ejemplares en gran número de la pura colección de San Isidoro, también deberían encontrarse aquellos falsos elaborados en un tiempo en que el gran Carlomagno, príncipe tan piadoso como amigo de las Letras, gobernaba una de las más bellas provincias de España".

Continua La Serna indicando que el padre Burriel: “teniendo a su disposición durante mucho tiempo, por orden de S.M. el rey de España, no solo los archivos de la iglesia de Toledo, sino todas las bibliotecas y archivos de los monasterios e iglesias de España, de los que pedía sus inventarios, jamás pudo descubrir la menor traza de la falsa colección… El padre Burriel hizo llevar a Madrid todos los manuscritos relativos a la materia de los Concilios, hizo traer desde más de cien leguas de distancia los códices de las iglesias de Girona y de Urgel, y jamás descubrió el menor vestigio de la falsa colección. Esto prueba que esta abominable colección no se hizo jamás en España y no lo estaba ya en el siglo XIII”.

Sobre la obra monumental en el campo de la patrística que realizó el padre Burriel basta recodar los elogios que Menéndez Pelayo le dedica en su Historia de los heterodoxos españoles, (Vol. I, Advertencias preliminares): “...émulo de Flórez en la diligencia, superior en la amplitud de miras, coleccionista hercúleo y crítico sagaz, que se aplicó principalmente al estudio de nuestras fuentes canónicas”. La expulsión de los jesuitas paralizó la magna empresa del padre Burriel.

Como observación marginal y curiosa indicar que Koch en su carta menciona su estudio recién concluido: Observations sur l’origine de la maladie vénerienne et son introduction en Alsace et à Strasbourg.

Palau, 37574 (bajo el registro padre Andrés Burriel).

CCPBE: 1 ejemplar (Biblioteca Seminario Metropolitano, Badajoz).

CCFr: 3 ejemplares (2 en BNF, -uno de ellos impreso sobre papel azul-, y otro en B. M.Versalles, ambos bajo el registro Padre Andrés Burriel).

V. Carlos Antonio de la Serna y Santander. Catalogue des livres de la bibliothèque de M. C. De La Serna Santander; rédigé et mis en ordre par lui-même, avec des notes bibliographiques et littéraires; nouvellement corrigé et augmenté. 1803, Bruselas, 4 vols. 8°.

Este catálogo abraza las 6.444 referencias incluidas en el catálogo publicado en 1792 más 92 referencias adicionales. Como se mencionó anteriormente este catálogo sirvió para realizar la venta pública de la biblioteca de la Serna que comenzó el 16 de enero de 1809 en París en la sala de subastas Silvestre y se extendió hasta el 19 de abril del mismo año. Para tal ocasión se editó un folleto de cuatro hojas Vente des livres de la bibliothèque de M. de la Serna-Santander, qui se fera le 16 janvier 1809 et jours suivants, jusques et compris le 19 avril... en la salle de M. Silvestre (1).

Posteriormente en 1816 hubo otra venta de libros procedentes de la biblioteca de La Serna. Se realizó en Bruselas, editándose un folleto con el título: Collection Livres La Serna-Santander Carlos-Antonio de anc. conservateur de la bibliothèque de Bruxelles, Bruselas, 1816, P. J. de Haes.

Asímismo, hubo ventas adicionales en 1959 y 1964.

Salvá, 2481.

Brunet, VI, p. 1822, bajo la ref. 31.494.

Graesse, I, 73, que indica que a los cuatro volúmenes del catálogo debe añadirse el quinto y raro volumen que contiene cuatro ensayos de La Serna (ver siguiente referencia).

Palau, 132.386-II.

CCPBE: 2 ejemplares (Biblioteca de Cataluña, Barcelona).

CCFr: varios ejemplares. No en BDM.

VI. Carlos Antonio de la Serna y Santander. Supplément au catalogue des livres de la bibliothèque de M. C. de la Serna Santander, contenant 1º. Des observations sur le filigrane du papier des livres imprimés dans le XV. Siecle. 2º. Un Mèmoire imprimé l'an IV, sur le premier usage des signatures et des chiffres dans l'art typographique. 3º. Une Préface latine, imprimé l'an VIII, sur le vraie collection des canons de St. Isidore de Séville. 4º Lettres servant d'éclairssicement à cette Préface. Bruselas, 1803, 8º, s.e.

Colación: 6 págs., 5 planchas desplegables con 147 filigranas en el papel de imprenta del siglo XV.

La portada de este tratado referencia también los otros dos tratados. La Serna los reunió para formar un volumen facticio que se añade, habitualmente, como quinto volumen del catálogo de su biblioteca publicado en 1803.

Las 5 planchas desplegables representando filigranas de papel. Incluyen las 110 filigranas recogidas como anexo en ocho planchas en el catálogo de la biblioteca publicado en 1792.

VII. Carlos Antonio de la Serna y Santander. Dictionnaire bibliographique choisi du quinzième siècle, ou description par ordre alphabétique des éditions les plus rares et les plus recherchées du quinzième siècle, précédé D'un Essai historique sur l'origine de l'Imprimerie, ainsi que sur l'histoire de son établissement de les villes, bourgs, monastères et autres endroits de l'Europe; avec la notice des imprimeurs qui y ont exercé cet art jusqu'à l'an 1500. Bruselas, 1805-7, 3 vols. en 8º mayor, Imprimerie de J. Tarte (vol. 1º), G. Huyghe (vols. 2º y 3º). 215 x 130 mm.

Colación:

T.1º: 1805. Anteportada, portada y dedicatoria, X páginas de tablas, 480 págs., un estado desplegable.

T.2º: 1806. Anteportada, portada, 4 págs. de preliminares, 478 págs.

T.3º: 1807. Anteportada, portada, 534 págs., un estado desplegable (mismo que el incluido en volumen primero).

La Serna dedica la obra a su hermano Fernando, conde de la laguna de Términos.

El primer volumen recoge el Ensayo histórico sobre el origen de la imprenta. El estado desplegable incluido en este volumen muestra la relación de las cien primeras ciudades de Europa, -por orden cronológico-, donde nació el arte tipográfico. La primera, Maguncia, 1457, la última Saint-Albain en 1480.

Cabe a Valencia ser la primera ciudad de España en aparecer en esta relación ocupando el puesto cuarenta y ocho (1474). Hay que tener en cuenta que en 1803 no se había descubierto la impresión del Sinodal segoviano. Es Barcelona la segunda ciudad española (1475), seguida por Sevilla (1477) y Segorbe (1479).

Escribe La Serna en este Ensayo sobre la ciudad de Valencia:

“Valencia, capital de la provincia de este nombre, ciudad rica, bella y bien poblada, es la primera de España, donde se estableció el arte de la imprenta. Los primeros impresores de esta ciudad fueron: Alfonso Fernández de Cordoba y Lambert Palmart. La más antigua impresión, hecha en Valencia, es Obres o Trobes, les quals tracten de la hors de la S. Verge Maria. Valencia. 1474, in-4º” .

Hace mención también La Serna, en el Ensayo a la primera edición de la Biblia en lengua lemosina, que Alfonso Fernández de Córdoba y Lamberto Palmart imprimieron en Valencia en 1478. Cuando La Serna elaboró su trabajo, se conservaban los cuatro últimos folios de dicha rarísima Biblia, descubiertos en 1645 en la Catedral de Valencia. Actualmente sólo se conoce el último folio de esos cuatro custodiado en la Hispanic Society of America de Nueva York.

“Esta versión de la Biblia en lengua lemosina es totalmente rara, y hasta el presente no se conoce ningún ejemplar. La única referencia cierta que tenemos de esta edición, consiste en las cuatro últimos folios, que se descubrieron en los archivos de la Iglesia Valenciana en 1645, y que componen el colofón. El Padre Juan Bautista Civera, religioso de la Cartuja de Porta-Coeli, los hizo insertar en su obra Varones Ilustres del Monasterio de Porta-Coeli...

Cypriano de Valera conocía esta edición de la Biblia en lengua lemosina, pues de ella habla en el prefacio de su versión española de la Biblia, impresa en Amsterdam en 1602. Estas son sus palabras: los libros impressos en español que yo he visto son los siguientes: la Biblia en lengua valenciana con licencia de los Inquisidores a cuya traslación assitio S. Vicente Ferrer, que ha mas ciento y tantos años que se imprimió in-folio de papel real.

Es posible, como dijo Valera, que S. Vicente Ferrer haya cooperado en esta traducción, pero el colofón nos dice que ha sido hecha por su hermano Bonifacio Ferrer, religioso de la Cartuja de Porta-Coeli, después general de la Orden, y por otras muchas gentes de letras.

Sea lo que sea, parece que todos los ejemplares de esta impresión perecieron. La prohibición rigurosa, que ha existido en España de imprimir versiones de las Escrituras Santas en lengua vulgar, fue probablemente la causa”.

Los volúmenes segundo y tercero comprenden el Diccionario Bibliográfico que referencian 1422 ediciones incunables.

Del Ensayo histórico sobre el origen de la imprenta se realizó traducción al inglés: An Historical Essay on the Origin of Printing; translated from the French of M. De La Serna Santander, Newcastle, 1819.

Para los aficionados a las bellas encuadernaciones indicar que el ejemplar que ha servido para la presente colación lo está en una neoclásica de época, marroquín rojo: lomo liso, con motivos clásicos dorados (ánfora, lira), doble tejuelo en marroquín negro, planos enmarcados por greca dorada, cantos, contracantos y cortes dorados. Los motivos dorados del lomo del volumen tercero difieren de los dos anteriores (probablemente por la diferencia de años entre su edición) pero no cabe duda alguna que fueron realizados los tres volúmenes por el mismo encuadernador .

Graesse, IV, 113.

Palau, 132.388.

CCFr: varios ejemplares.

(1). Para una aproximación e historia de la Maison Silvestre ver en Le Bibliomane Moderne el artículo del pasado 25 noviembre 2008: Petite physiologie des ventes parisiennes : La maison Silvestre en 1862

(Concluirá el artículo en la próxima entrega: tercera parte).

sábado, 4 de abril de 2009

Un bibliófilo español en los Países Bajos: Carlos de la Serna y Santander (Parte I).

Carlos Antonio de la Serna y Santander, Reygadas y Rada, nació en Colindres (Santander) el 1 de febrero de 1752. Estudió en el colegio de los jesuitas de Villagarcía y cursó Filosofía en la Universidad de Valladolid. Recibió las órdenes sacerdotales, ingresando en la Compañía de Jesús.

En 1772 tuvo que abandonar España con motivo de la expulsión de los jesuitas. Se instaló en Bruselas donde vivía su tío don Simón de Santander y San Juan, hermano de su madre. Gracias a este parentesco La Serna obtuvo la condición de ciudadano belga.

Simón de Santander y San Juan, Secretario de su Majestad Católica, Señor de Hodiarbois y de Keuckenhof, había reunido una importante biblioteca que vendió en subasta pública en Bruselas, en su domicilio de la Rue Haute en la mañana del 1 de octubre de 1767. (Publicó catálogo de la biblioteca, compuesto por 1850 referencias, aproximadamente: Catalogue de livres en differentes faculte's et langues; entre lesquels se trouvent des livres dont plusieurs ont des notes de tres bonne main, & des manuscrits tres curieux & des plus rares; de la collection de monsieur Simon de Santander San Juan ecuier seigneur d'Hodiarbois & de Keuckenhof, secretaire de sa Majeste Catholique. Dont la vente se fera publiquement dans sa maison situee sur la Haute rue en argent de change Jeudi le 1. d'Octobre 1767. & jours suivants le matin a 9. heures & apres-midi a 2. heures, Bruselas, 1767, Antoine Collaer, 8º). Tras la venta Simón de Santander comenzó a formar nueva biblioteca. A esta empresa se incorporó su sobrino Carlos, -recién llegado a Bruselas-, quien rápidamente quedó contagiado por su tío del amor bibliófilo. Tío y sobrino compartieron la pasión por los libros y el deseo de reunir nueva biblioteca.

La nueva y rica biblioteca de Simón de Santander fue calificada como la mejor entre las privadas existentes en los Países Bajos católicos.

También tío y sobrino jugaron un papel decisivo en el rescate y conservación de la antigua y muy preciada biblioteca de los duques de Borgoña en Bruselas, que había sido objeto de sucesivos saqueos y pillajes por el ejército francés.

El erudito alemán Christoph Gottlieb Murr, dedicó a ambos su obra Notitia libri rarissimi geographiae Francisci Berlinghieri, Florentini, ad... Simonem Antonium de Santander San Juan et Carolum de la Serna Santander, 1790, Nuremberg, In bibl. lauero-manniano.

Carlos de la Serna mantuvo correspondencia y compartió sus estudios e investigaciones de historia canónica española con otros jesuitas emigrados, especialmente con el padre Andrés Marco Burriel.

Fue bibliotecario del departamento de Lyde. En 1795 recibió el nombramiento como primer bibliotecario de la nueva Biblioteca Pública de Bruselas, embrión de la futura Biblioteca Real Alberto I. En 1811 La Serna firmó un manifiesto de apoyo a Fernando VII motivo por el que fue cesado por Napoleón en el cargo de bibliotecario.

A la muerte de su tío, en 1792, recibió en herencia la preciada biblioteca. Motivos económicos y la situación de convulsión política que vivían los Países Bajos le obligaron, con enorme pesar y dolor, a ponerla en venta. Con este motivo elaboró el catálogo de la biblioteca que se editó en cuatro volúmenes en 8º, Bruselas, 1792. El catálogo, -que llevaba estampado en la portada como propietario el nombre el nombre de su tío, don Simón de Santander-, va precedido de una emotiva carta de Carlos de la Serna a su hermano Fernando de la Serna, que vivía en España, dando cuenta del motivo y la necesidad que le obligaba a ponerla en venta.

De acuerdo con Gabriel Louis Michaud, Biographie Universelle... (citado por Maggs Bros, 1964) La Serna "vendió la biblioteca a un coleccionista de Bruselas, quien le propuso hacerla accesible al público. Pero el comprador no pudo hacer frente a los pagos y después de unos años La Serna recuperó su propiedad". Tal vez este comprador fuese el mismo señor Arcometi que cita Palau en el Manual indicando que compró la biblioteca a La Serna por 80.000 francos, pagaderos en ocho anualidades.

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En 1803 La Serna publicó nuevo catálogo para intentar la venta. En este catálogo figura Carlos de La Serna como propietario: Catalogue des livres de la bibliothèque de M.C. de la Serna Santander.

Pasados unos años sin lograr la venta La Serna contactó con el librero y bibliófilo francés Renouard quien estableció los arreglos para llevar adelante la venta en subasta pública. La venta se realizó en París, en la sala de subastas Silvestre. Comenzó el 16 de enero de 1809 y concluyó el 19 de abril de dicho año, realizándose 67 sesiones. El catálogo elaborado en 1803 sirvió como catálogo de la subasta (existen ejemplares con anotaciones manuscritas de los remates alcanzados). Brunet y Palau en sus Manuales respectivos suelen citar precios de remate de ejemplares “La Serna”.
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Siguiendo los pasos de su tío, Carlos de La Serna volvió a reunir nueva librería que quedó en el seno de su familia. Esta biblioteca fue dispersada en ventas realizadas en 1816, 1823, 1959 y 1964.
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El hermano mayor de Carlos de la Serna, Fernando, nació en Colindres el 26 de mayo de 1747 y falleció en Madrid en 1820. Ostentaba el título de conde de la Laguna de Términos y Caballero de la Orden de Carlos III. Desempeñó varios cargos en la administración española: nombrado en 1817 Director General de la Renta de Correos, fue también miembro del Consejo de Hacienda, Consejero de Estado y Académico Honorario de la Real de la Historia.

Carlos de la Serna falleció en Bruselas en su domicilio de la Rue Haute, a los sesenta y uno años de edad, el 23 de noviembre de 1813 (otras fuentes indican que fue el año 1823 y otras, 1816).

Las obras de La Serna son las siguientes:

I. Carlos Antonio de la Serna y Santander. Catalogue des livres de la bibliothéque de feu messire Théodore Jean Laurent del Marmol, Bruselas, 1791, 8º, Lemaire.

Colación: IX págs. preliminares, 178 págs.
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El único ejemplar censado en bibliotecas públicas se encuentra en la BNF y es del que se ha obtenido la presente información. No en BDM.

Muy probablemente el inventario y catalogación de la biblioteca del finado señor Del Mármol es el encargo que recibió La Serna de una familia de Bruselas y que cita en el prólogo del Catálogo de la biblioteca de su tío (ver siguiente referencia). El trabajo realizado para la familia Del Mármol costó a La Serna el enfrentamiento con un librero de Bruselas que veía en ello afectados sus intereses.
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II. Carlos Antonio de la Serna y Santander. Catalogue des livres de la Bibliothéque de feu Don Simón de Santander, Secretaire de Sa. Maj. Catholique. Par son Neveu.., Bruselas, 1792, 4 vols., 8º, Lemaire. 197 x 125 mm.
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Colación:

T. 1: Anteportada, portada, 8 págs. de preliminares (con Avertissement y carta), XXXVI págs. de índices, 310 págs. (la página 5 contiene una lámina con inscripciones hebreas).

T. 2: Portada, 354 págs.

T. 3: Portada, 305 págs.

T. 4: Portada, 260 págs., 8 estados desplegables reproduciendo 110 filigranas diferentes de papel del siglo XV.

El catálogo abraza 6.444 títulos, clasificado en cinco grandes clases generales: Teología, Jurisprudencia, Ciencias y Artes, Literatura e Historia.
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Tras la hoja de portada La Serna anota un Avertissment comunicando la posibilidad de venta en bloque de la biblioteca:

"Obligado por diversos motivos particulares al sacrificio de desprenderse de su Biblioteca, el Propietario actual, deseando, por razones que se mencionan en la Carta siguiente, verla conservada entera, hace, a costa de sus intereses, una oferta de venta en su completa totalidad al Público. Se dejará al Comprador, la libertad de retener el capital con pago de interés, mediante bono hipotecario. Aquellos que quieran informarse más en particular del estado de la Biblioteca y de su precio, pueden dirigirse al señor De la Serna y Santander, domiciliado en la calle Haute, en Bruselas".

Reproducimos a continuación la traducción de la carta, a modo de Prólogo, con la que se abre el Catálogo:
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"A mi Hermano mayor, Don Fernando de la Serna y Santander, en Madrid. Mi querido hermano:
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Circunstancias rigurosas que no ignoráis, cuyo conocimiento no es necesario para el Público, en conjunción con los hechos poco agradables e inesperados, que no dependen solamente de la voluntad del hombre, y muchos otros asuntos no menos urgentes que molestos, me han decidido al fin, muy a mi pesar, a poner en venta la Biblioteca de la que presento aquí el Catálogo al Público.

Sigo vuestros consejos, pero hago un gran sacrificio, que cuesta a mi pasión mucho más de lo que realmente, no sabría jamás explicaros ni por escrito ni de otra manera. Sacrifico a la necesidad imperiosa, el único placer que he tenido en el curso de mi vida, el único que me queda y el único que puedo esperar en el triste futuro que me hacen presagiar las calamidades actuales de estos tiempos desgraciados. Abandono dieciocho años de cuidados asiduos y de penalidades empleadas en formar esta Colección, que me ha costado también el trastorno total de mi salud. Me azora la sola idea de verme privado de un goce tan conforme a mi inclinación natural, que me ha servido para apaciguar mis aflicciones y mis infortunios. Así me encuentro entristecido hasta el alma, que tengo ya desde tiempo atrás muy afectada. Más en fin, sabes, que es necesario, sin duda, que resista este enfadoso contratiempo. Algo urgentes, por graves que son, los motivos que a ello me fuerzan, os confieso que no sabría reponerme al ver disiparse en pocos días, por una Venta en Detalle, una Colección tan importante que he tenido tanta ilusión en construir, y que pasa con justo título, por la más completa que existe en casa de ningún Particular en estas Provincias. Quiero reservarme, al menos, el consuelo de saberla entera, sea en manos de un rico Aficionado, sea en poder de alguna Casa Ilustre, o de una Comunidad o Cuerpo útil al público. Consolación que me será todavía más agradable, si tuviera la suerte de poder establecerla en España, o bajo la poderosa protección de un gran Monarca, que hiciera renacer, para el progreso y avance de las Letras, el bello siglo de Carlos V y de Felipe II, tan fecundo en grandes hombres.

Sacrificaría voluntariamente mis intereses para la realización de este deseo, que sólo el amor a la Patria, hace nacer en mí. No es que no quiera verla situada en estas Provincias, de Ciudades considerables, comparables con las más bellas y florecientes de Europa. Ciudades que, se encuentran, no sé porque fatalidad, todavía hoy, desposeídas de establecimientos tan útiles como las Bibliotecas Públicas. Bien sabes que he considerado siempre los Países Bajos Católicos como mi verdadera Patria (1). Don Pedro de San Juan, Secretario de Estado y de Guerra de la Infanta Isabel, de gloriosa memoria, de la que conservo todavía algunos despachos originales, firmados de la propia mano de la Serenísima Infanta, nos proporcionó, creo, un título justo y bien fundado en el derecho, de Ciudadanos de Bélgica. Han sido doscientos años de vida continuada y sin interrupción de nuestra familia en estas Provincias.

El gran número de bibliotecas particulares que por aquí se encuentran, la situación de estas Provincias entre Francia, Inglaterra y Holanda, donde hay colecciones considerables de libros, proporcionan mil medios y oportunidades, que en España no existen. Es una de las razones principales que me llevan a desear preferentemente a España, donde estas ocasiones son muy raras y donde las Bibliotecas particulares son poco numerosas.

A pesar de la idea ventajosa que os habéis podido formar ya de esta Biblioteca, según os he narrado muchas veces en mis cartas precedentes, todavía pienso, que repasando este Catálogo, no lo encontrarás por debajo de su reputación. Como muchos otros, estarás sin duda extrañado, que en tan poco tiempo y con una fortuna muy mediana, se haya podido ensa,mblar una colección tan rica y tan completa en todas las ramas de la Literatura. El principio, que se propuso formándola, no ha sido solamente de satisfacer el gusto particular por las Letras, sino también proporcionar a los Sabios a la que siempre ha estado abierta, la ayuda que necesitan. La Biblioteca, también dispone de Obras útiles y necesarias para el estudio e investigación de los Genios de las Letras. Sin embargo no se ha olvidado, de ninguna manera, de recoger los libros raros y curiosos, ni las producciones tipográficas del siglo XV, siglo en el que todos los epígrafes de la Biblioteca ofrecen sin duda artículos interesantes.

Se encuentra en Teología, la Políglota de WALTON, las Biblias Hebraicas de ROB. ETIENNE, de VANDER HOOGT, de HOUBIGNANT, un Manuscrito Hebreo muy preciado, escrito sobre piel, el más antiguo probablemente que existe en Europa y que contiene el Pentateuco, las Biblias Españolas de REYNA, de VALERA, y la muy rara versión del Nuevo Testamento de FRANCISCO DE ENCINAS, la Física Sagrada de SCHEUCHZER; las mejores interpretaciones de las Sagradas Escrituras, las colecciones de los Concilios de LABBE, y de HORDOUIN, una bella colección de las mejores ediciones de los Santos Padres Griegos y Latinos; la Collectio maxima de Lyon, las obras de ALBERTO EL GRANDE, de Santo TOMAS, de DUNS SCOTO, de GRETZER, de BENITO XIV, diversos opúsculos raros de heterodoxos, entre los cuales está la rarísima versión Española de las Instituciones de CALVINO.

Los otros epígrafes ofrecen así mismo un muy gran número de obras raras y útiles, los Cuerpos de Derecho Canónico y Civil, los PANDECTOS DE FLORENCIA, los BASILICOS, los mejores Dicccionarios Griegos, Arabes, Persas, Latinos, Españoles, Franceses, Ingleses, etc. Las ediciones más buscadas de los Autores Clásicos y Latinos, una Colección de Bellas obras de Historia Natural, entre las cuales muchas de gran precio, una Colección bien escogida de viajes tanto en Inglés como en Francés; Recopilaciones de la Historia, como las ACTAS SS. ANTUERPIENSIA, y muchas otras destacables, cuya descripción exigiría muchas hojas.

La Secunda Secundae S. Thomae, 1467. =La Speculum Vitae Humanae, 1468. =La Suma de Aurbach, 1469. =Pío II. Bulla Retractationum, y muchos otros tratados impresos por Zel de Hanau hacia el año 1470. =Joannis Gersonis in cantica, 1470. =Turracremata in Salmos, 1470. =Rob. de Litio quadragesimale, 1472. =S. Isidori Etymologiae, 1472. =Clementis V Constitutiones, 1476. =Appianus, 1477. =Oppianus de Piscatu, 1478. =Haedus de Amoris Generibus, 1492. =Claudianus, 1482. =Astronomici veteres, 1499, y cientos de otras ediciones recomendables del siglo XV testifican que no se ha olvidado esta rama de curiosidades tan adecuada para esclarecer la Historia del más útil e importante descubrimiento realizado para ventaja de la Sociedad.

No quiero decir nada de los Manuscritos ni del resto de esta Colección. Estoy convencido de que dando un vistazo sobre su contenido, os daréis cuenta fácilmente de que no es sin razón, que no he podido decidirme a ver dispersa en unos instantes una Colección tan bella. Me ha costado tantos esfuerzos, que si al fin, la triste circunstancia me obliga a hacer un sacrificio, que cuesta tanto a mi pasión, debo desear al menos, verla establecida en un lugar, al abrigo de una pronta disolución. Así podrá conservarse completa para utilidad de los Genios de las Letras (2).

(1). En el gran número de Ciudades considerables que embellecen el País Bajo de los Austria, Bruselas es la única que cuenta con una Biblioteca Pública; y todavía esta Biblioteca está lejos de responder al esplendor y a la magnificencia de esta ciudad, capital de Brabante, y lugar actual del Gobierno-General de Bélgica. Hay en Lovaina, es verdad, una gran bella biblioteca, pero pertenece exclusivamente a la Universidad. Amberes, una de la más bella y rica ciudad de Europa, aunque actualmente ha perdido algo de su antiguo lustre, no posee ningún establecimiento público para el progreso y ventaja de las Letras. Las personas menos favorecidas por la fortuna y aquellas que sus medios no les permiten procurarse libros, se encuentran aquí desposeídas de toda tipo de ayuda literaria; de manera que a pesar de su Amor por las Ciencias, se ven forzados a permanecer en la ignorancia, y lo que es todavía peor, expuestas a las consecuencias funestas de la ociosidad. Para remediar este inconveniente en la villa de Gante, capital de Flandes, un gran número de personas instruidas, entusiasmadas del deseo de extender el gusto por las Ciencias, han formado una Sociedad Literaria muy útil, que reemplaza muy ventajosamente la necesidad de poseer una Biblioteca Pública. Esta Sociedad tiene una bella Residencia sobre el CAUTER. Allí, se empieza a formar una Biblioteca que bajo la Dirección de M. Van Hulthem, hombre joven lleno de conocimientos Bibliográficos y Literarios, llegará a ser probablemente, un día, muy considerable. Sería de desear que otras ciudades de Bélgica, excitadas de una noble emulación, emprendieran la empresa de establecer, siguiendo el ejemplo de Gante, Cuerpos Literarios, que puedan suplir con ventaja la necesidad que tienen de una Biblioteca para la instrucción del Público.

(2). Nadie ignora en Bruselas, el acceso fácil que las Gentes de Letras han tenido en todo tiempo a esta Biblioteca, y la facilidad con la que siempre he intentado cumplir con los deseos, prestando obras considerables y de gran precio; facilidad que a veces me ha sido funesta por la pérdida de muchos libros. He soportado esta pérdida sin quejarme, y si he encontrado ingratos, también hubo personas reconocidas, y sobretodo he tenido el placer del bien hacer y de ser útil. Mi inclinación natural a favorecer a los demás no podía limitarse por el temor a alguna desventaja, ni por las murmuraciones despreciables del codicioso. Últimamente, una Familia amiga, que tengo en gran estima, se propuso vender una colección de libros que poseía, y me pidió consejo para este asunto y particularmente sobre los medios de ahorrar los gastos considerables, necesarios para la redacción del Catálogo. Les expliqué estos medios y a pesar de mis ocupaciones, cediendo al deseo de ayudar a un amigo, ayudé a preparar el Catálogo de sus Libros. Por tanto ahorré los gastos a esta familia honesta, que me testimonió su reconocimiento. ¡¡Y Bien!!, J.E. Librero, no habiendo encontrado mi consejo conforme a sus intereses, ha llenado esta Ciudad con sus gritos, y ha querido ver y entender esta acción como deshonesta e indigna de un hombre honrado. Como mi moral no está fundada sobre los principios de la vil codicia, puedo asegurar a J.E. que siempre que la ocasión se presente, y con honor, repetiré una acción que encuentro muy conforme a los principios, que guían al hombre recto, en sus deberes para con el amigo".
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El volumen cuarto lleva anexo ocho láminas desplegables reproduciendo marcas al agua o filigranas usadas en los papeles para imprenta en el siglo XV. El texto correspondiente a estas láminas Des observations sur le filigrane du papier des livres imprimés dans le XV siècle fue publicado en 1803 como anexo al nuevo catálogo de la biblioteca.

Salvá, 2481. Tenía en su biblioteca la segunda edición del catálogo, Bruselas, 1803. Dice Salvá:

“Catálogo muy útil para los bibliógrafos, pues además de describirse en él sobre seis mil quinientas obras en varios idiomas, pertenecientes a todos los ramos de la literatura, va ilustrado con importantes e instructivas notas, y lleva por vía de suplemento los... tratados escritos por el mismo La Serna y Santander...

Los aficionados a reunir libros españoles deben consultar muy especialmente este repertorio o índice, por encontrarse en él, noticias curiosas sobre varias obras raras castellanas que reunió el bibliotecario de Bruselas”.

Graesse, II, p. 73.
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Palau, 132.386: "Catálogo interesante por las numerosas descripciones de libros españoles. Esta rica biblioteca pasó a ser propiedad del redactor del catálogo, y entonces en éste se cambiaron portadas y preliminares, reapareciendo bajo el título [edición de 1803]".
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CCPBE:
2 ejemplares.

CCFr: 2 ejemplares (Aix-en Provence, Bib. Mèjanes: solo tres tomos, BNF, solo tomo 3).

No en British Library.