sábado, 2 de abril de 2011

Rendez-vous à Aigues Mortes: del 13 al 15 de julio de 1538

Vista de la villa de Aigues Mortes, La Camargue, Francia.
(Fotografía: Office de Tourisme d'Aigues-Mortes).

Corre un artículo por la red, Jodía Pavía, del académico Arturo Pérez Reverte. En clave castiza y socarrona el genial escritor imagina la divertídisima carta que en el año de 1525 el cristianísimo rey de los franceses Francisco I escribe desde Madrid a su supuesta amante Mimí de la Biche. En Madrid estaba recluido por obra y gracia de su cuñado, el Emperador Carlos V (la hermana del Emperador, Leonor de Austria había casado en segundas nupcias con Francisco I).

Y a esa ciudad llegó Francisco I tras desembarcar en el puerto de Valencia y disfrutar de dieciocho deliciosos días -acompañado por el azahar de naranjos-, en el castillo de Benisanó próximo a la villa de Liria. Atrás quedó el malhadado 24 de enero del corriente, el campo de batalla de Pavía donde un tal don Fernando de Avalos, marqués de Pescara, con un puñado de pequeñitos, sucios, caóticos y malencarados españoles, -en palabras de Pérez Reverte-, se llevaron por delante a la flor y espejo de la caballería gala.

Francisco y Carlos pasaron una buena temporada peleando por tierras de Italia y Milanesado. En 1538 cansados de tanto estacazo y con las arcas limpias firmaron la Tregua o Paz de Niza. El 18 de junio de 1538 en la iglesia de la Santa Cruz, a las afueras de Niza, los embajadores de ambas potencias rubricaron el tratado y acordaron el próximo encuentro familiar de las dos monarquías en la hermosa y amurallada villa de mar de Aigues Mortes, en la Camargue.

La histórica cita tuvo lugar durante el domingo 13, lunes 14 y martes 15 de julio de 1538. El Emperador Carlos V se había dado a la mar en Marsella el sábado anterior. Su nave vio la tierra de Aigues Mortes al mediodía del domingo. Llegaba escoltada por 50 galeras (al encontrarse toda la flota frente a Aigues Mortes una de ellas osó embestir por la popa a la Capitana del Emperador). Iba asistido de lo más granado de la nobleza española (el duque de Alba, el conde Oropesa, el duque de Alburquerque...).

El domingo, sobre las cinco de la tarde, recibió Carlos V en su galera a Francisco I quien abrazando tres veces al Emperador dijo: "hermano, aquí estoy haced de mi lo q quisieades".

El lunes 14 los españoles bajaron a tierra y fueron recibidos y agasajados con  lujo, elegancia y cortesía. Hubo bailes, presentes, fiestas. La reina Leonor de Austria feliz de ver unidos a su hermano y marido "torno a tomar al Rey cô las manos y a su Mage. y los hizo abraçar dos vezes. y estàdo ellos abraçados abraçaua ella a los dos y metia su cara entre las suyas".

En la tarde del martes 15 "de casi ya puesto el sol: su Mage. se despidio de la Reyna & se vino a su galera. Acompañaronle hasta ella el Rey y el delfin y el Duque de Orliens y el Cardenal de Lorena: y dexàdolo dentro se boluieron hazia la tierra en galeras muy hermosas. Hanse conzertado Pazes entre ellos muy buenas: las condiciones de las quales yo no las se". Así de sincero escribe el anónimo autor de la crónica de la que a continuación daremos noticia. De los tratados poco llegó a saber, pero como buen cronista social no perdió detalle  de los asistentes, sus vestidos, tapices, mobiliario, bailes y todas aquellas cosas que hicieron amable y feliz la estancia a quienes en su diferente condición asistieron al histórico momento. Las gentes que venían de un lado y otro a ver a sus magestades fueron agasajadas "con pan y uino y carne todavia para yentes y viniêtes".

Las crónicas de la época debieron ser harto prolijas en la narración del felicísimo encuentro, que asentaba la paz entre las dos poderosas naciones. Se dieron a la estampa numerosas ediciones con detallada cuenta de los fastos, cumplimientos y grandezas de la reunión. La efímera condición de impreso volante ha hecho rarísimas, -andando el tiempo-, estas impresiones que correrían por todas las cortes de Europa. La trascendencia política del evento y del encuentro lo justificaban sin duda alguna.

Por nuestra parte damos noticia de un raro impreso castellano que ofrece la relación detallada de las tres históricas jornadas  en la villa de Aigues Mortes.


Relaciô muy uerdadera: sobre las Pazes: y concordia que entre su Magestad: y el Christianissimo Rey & Frâcia passaron: y las fiestas y recibimiento q^se hizo a su Magest. En la villa de Aguas muertas a treze de Julio. Año M.D.xxxviii, S.f., s.l., s.e., 8º, 199 x 140 mm.


Encuadernación:
Plena piel siglo XVII, planos enmarcados con armas de D. Luis de Benavides y Carrillo de Toledo, marqués de Caracena (Valencia 1608, Madrid 1668).

Colación:
4 folios, sign. a4. Tipografía gótica a línea tirada.

Portada orlada compuesta con cuatro tacos xilográficos. En el interior de la orla y bajo el título, caligrafiado en caracteres góticos: "[calderón] Fue impressa en Medina del Campo por Pedro de Castro. año 1538".

Por su interés, rareza y curiosidad reproducimos a continuación la totalidad del texto que compone este impreso:




Referencias:
Pérez Pastor, La imprenta en Medina del Campo, ref. 341. Colaciona el único ejemplar que pudo examinar (ejemplar B. de El Escorial), sin fecha, ni lugar, ni impresor.

El ejemplar Pérez Pastor presenta las siguientes diferencias respecto al presente: el texto de la portada difiere en alguna palabra y en el número de líneas y difiere en el principio del texto. El ejemplar Pérez Pastor lleva tres cuartetos al final del texto. Véase a continuación reproducida la referencia de Pérez Pastor.


De acuerdo con Pérez Pastor podemos concluir que el presente impreso salió de las prensas de Pedro de Castro pues el taco xilográfico inferior de la portada del presente ejemplar es idéntico al reproducido en la pág. 17 de la obra de Pérez Pastor en la entrada dedicada al impresor Castro, tal como se muestra a continuación:


La anotación caligráfica de la portada del presente ejemplar asignando fecha, lugar e impresor presenta ciertas dudas en su atribución o finalidad. No es fácil datar la fecha en que se caligrafió dicho texto. Sin base científica alguna, solo por intuición, podría pensarse en una escritura más próxima a nuestros días (¿siglo XIX?) que contemporánea de la obra o de quien fue  propietario del ejemplar, el marqués de Caracena.

Pedro de Castro, según Pérez Pastor se estableció en Medina del Campo en 1541 (proveniente de Salamanca). No hay duda por los tacos xilográficos, y especialmente por el inferior de la portada-, que el presente ejemplar salió de las prensas de Castro. Obviamente con posterioridad al mes de julio de 1538. En consecuencia si lo fue en Salamanca debió serlo entre dicha fecha y 1541. Si lo fue en Medina del Campo lo fue a partir de 1541. En ambos casos es fácil concluir que el texto caligrafiado en portada no es exacto en su totalidad (acierta en el nombre del impresor, probablemente en el año de impresión y yerra en el lugar de impresión).


Vindel, VIII, 2.406, referencia la obra y reproduce la portada del presente ejemplar (véase reproducción arriba).

Para reproducir el ejemplar, Vindel necesariamente tuvo que examinarlo. Sin duda alguna no le habría pasado inadvertido el detalle del caligrafiado del texto inferior de la portada. Pero singularmente no hace mención a tal condición al reproducir la portada en su Manual gráfico-descriptivo del bibliófilo hispano-americano (1475-1850).

Tal vez Pedro Vindel quiso mejorar y enriquecer el presente ejemplar, -ya de por sí de rara condición y magnífica proveniencia-, y... ¿no sería él quien mandó caligrafiar el texto de la portada?

Palau, 257.154, no debió ver ejemplar y toma de Vindel la información. Por ello al colacionar la obra da fecha, impresor y ciudad. Referencia dos ejemplares: Palacio Real y El Escorial.
CCFr: 1+3 ejemplares en BNF ( presentando diferencias del texto de portada entre el 1 y los otros 3 y todos ellos, a su vez, con el presente ejemplar y con el de Pérez Pastor).

No en Salvá. No en CCPBE. No en Catálogo Palacio Real.

domingo, 16 de enero de 2011

Usurpación de armas (¿de don Pedro de Aragón?) en una encuadernación heráldica del XVII

En la reciente visita de los amigos bibliófilos catalanes a Valencia comentábamos el reducido conjunto de nobles españoles -en los siglos XVII y XVIII-, que encuadernaron con sus armas los volúmenes de sus bibliotecas. Echábamos cuenta de su número y no llegábamos a las dos docenas: el marqués de Caracena, el duque de Medina de las Torres, el marqués de Moya, el duque de Alba, don Pedro de Aragón, el duque de Alcalá, los condes de Monterrey, el duque de Uceda, además de las encuadernaciones con armas reales y escudos eclesiásticos. 
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Nuevamente nos venía la obligada comparación con nuestra vecina Francia donde Eugène Olivier en su Manual de l'amateur de reliures amoriées françaises, París, 1924-38, censó ¡casi tres mil diferentes supralibris heráldicos franceses o directamente relacionados con Francia!
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En un artículo de este Blog dimos noticia de dos encuadernaciones heráldicas españolas del siglo XVII poco conocidas: una con las armas del duque de Alcalá y la otra con armas inicialmente no identificadas. En este último caso  gracias a la valiosa y aclaradora ayuda de mis buenos amigos bibliófilos Urzay y Lamberto Palmart logramos determinar su atribución, -en clara muestra de la eficiencia del trabajo virtual en equipo-, a los VI condes de Monterrey.
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Ahora, con idéntica esperanza traemos una singular y manipulada encuadernación para -con la colaboración de los conocedores y amantes de la intrincada ciencia del blasón-, descifrar su proveniencia y establecer la filiación de las armas que lucen sus planos.
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La encuadernación en cuestión -sin duda salida de taller napolitano en el siglo XVII-, viste un hermoso e importante tratado de genealogía y heráldica: Nobleza del Andalvcia de Gonzalo Argote de Molina, impreso en Sevilla, 1588.

Comentaremos previamente sobre las características y las dudas que ofrece dicha encuadernación para dar, al final del artículo, resumen del repertorio nobiliario que contiene.

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Encuadernaciones de don Pedro de Aragón
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Para situarnos sobre los posibles antecedentes de dicha encuadernación haremos breve reflexión sobre las de la biblioteca del Virrey de Nápoles, don Pedro Antonio de Aragón y Fernández de Córdoba, II marqués de Pobar (Lucena, 1610, Madrid, 1690). Su biblioteca contó con 3.800 títulos que donó, a su muerte, al monasterio de Poblet, donde fue enterrado.
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Examinando alguno de los títulos de la biblioteca de don Pedro de Aragón -entre ellos los nueve con los que cuenta la Biblioteca Lázaro Galdiano; censados y reproducidos en la obra de Juan Antonio Yeves, Encuadernaciones heráldicas de la Biblioteca Lázaro Galdiano, Madrid, 2008, refs. 106 a 114)-, podemos concluir de manera sucinta sobre los siguientes aspectos:
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Todos las encuadernaciones de los volúmenes de la biblioteca, con independencia de su tamaño, presentan igual composición en el motivo central de sus planos: armas de don Pedro de Aragón.  Estas armas portan Aragón en el cuartel partido y Castilla y León en el cortado, cruz de Calatrava acolada y timbre con corona de marqués sostenida por dos ángeles. Sobre la corona ducal se leen las palabras “Don Pedro” y bajo las armas “De Aragón”.


Encuadernación con las armas de Don Pedro de Aragón conteniendo la obra:

Bucelino, Gabriel, Nucleus insigni Lectionis variae fructu locuples. Historiae cum Sacrae, tum prophanae cognitione compendiossisimâ atque utilissimâ praegnans. Excolendae juvandaeque memoriae perquam accomodus. Autore. R. P. F. .., Monacho Theologo Vveingarttensi Benedictino. Augusta Vindelicorum, Typis Iohannis Praetorii, Ulm, 1659, Johann Gorlinum, 8º, 142 x 80 mm. (ejemplar examinado por nuestro amigo y bibliófilo Xavier Caballè en su visita a Valencia).

Generalmente, los planos de los volúmenes en pequeño tamaño, como el arriba mostrado, están enmarcados con doble hilo dorado y con cuatro florones en los vértices interiores (algunos en vez del doble hilo lleva la orla dorada descrita a continuación).
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Los planos de los volúmenes de mayor tamaño -como el arriba mostrado correspondiente al registro 113 de la obra citada de Yeves Andrés-, están enmarcados, generalmente, con doble orla dorada de seis milímetros de anchura cada una, realizada con la misma rueda. En las esquinas exteriores de la orla interior lleva alternadas las armas de Castilla y León utilizando para ello el mismo hierro que el usado en el cuartel cortado. El nombre de don Pedro de Aragón figura en estas encuadernaciones en el espacio comprendido entre la orla exterior y la interior. Algunos ejemplares sustituyen una de las dos orlas por doble hilo dorado.

La mayoría de las encuadernaciones de don Pedro de Aragón fueron realizadas en Italia durante su mandato como Virrey de Nápoles. Todas comparten como base el tafilete o marroquín rojo.

A su vuelta a Madrid, se encuadernaron en España con la misma composición algunos volúmenes (ver reproducción nº 114 de la obra citada de Yeves Andrés), apreciándose manifiesta pérdida de finura y calidad respecto a los trabajos italianos. En estas encuadernaciones españolas la corona de marqués queda convertida en ducal.

Definidos -de breve manera y a los propósitos de este análisis-, los tipos de composición en los planos de los volúmenes de las encuadernaciones de don Pedro de Aragón, mostramos a continuación una singular encuadernación. Esta comparte con las de don Pedro de Aragón algunos de sus componentes y motivos y, a su vez, presenta determinadas diferencias y manipulaciones.

¿Una encuadernación contemporáneamente manipulada y usurpada a don Pedro de Aragón?
 

Encuadernación plena piel sobre cartón, tafilete rojo, siglo XVII, lomo con nervios, florones dorados entre nervios y título grabado Nobleza de Espanna, planos según descripción adjunta, cortes dorados, 305 x 225 mm.

El examen de esta encuadernación (que en adelante llamaremos "encuadernación manipulada") y su comparación con la referencia 113 del catálogo de Yeves Andrés pone de manifiesto las consideraciones detalladas a continuación.

Aspectos comunes entre ambas encuadernaciones:
  • Piel: tafilete rojo similar y de la misma época.
  • Orlas doradas en planos. Orla exterior e interior de los planos elaborada con la misma rueda dorada con idéntica anchura (6 mm.), motivo y composición.
  • Castillo en vértices: mismo hierro dorado para el castillo en vértice superior izquierdo e inferior derecho.
  • Florones dorados en vértices interiores de orla interior: mismo hierro dorado.
  • Hierros dorados con los motivos de corona de marqués y composición de ángeles idénticos en ambas encuadernaciones.
Aspectos diferentes entre la encuadernación manipulada y la 113 catálogo Yeves Andrés:
  • León en vértices: en la encuadernación manipulada el león en vértice superior derecho e inferior izquierdo ha sido sustituido por castillo. En el plano anterior de la encuadernación se aprecia bajo el castillo impreso en estos vértices trazas de la impresión previa del león. En el plano posterior la impresión del castillo ha sido realizada directamente sobre la piel virgen.
  • La encuadernación manipulada no lleva estampada las bandas “Don Pedro” y “De Aragón”. Examinando la encuadernación con lupa de aumento se concluye que dichas leyendas nunca fueron estampadas en esta encuadernación al no existir rastro alguno de huella de impresión o restos de oro. 
  • En la encuadernación manipulada el área con las armas originalmente estampadas (probablemente las de don Pedro de Aragón) ha sido recortada y desprendida la piel, en ambos planos. En dichas áreas se ha insertado (de manera tosca) otras armas estampadas sobre piel marroquín rojo. Estas armas llevan cinco castillos de gules puestos en sotuer. Los hierros de estos castillos (¿de factura o diseño significativamente posterior?) son diferentes a los de las armas de don Pedro de Aragón y a los de los vértices de la encuadernación. La flor de la pieza de piel sustituida tiene tacto más áspero, grano algo más grueso y el tafilete rojo es de tintura más oscura. 
  • En la encuadernación manipulada se ha borrado la cruz de Calatrava acolada en las armas y se ha sustituido por la cruz de Santiago acolada. El examen de la encuadernación permite distinguir la marca de impresión del jefe y puntas de la cruz original de Calatrava tanto en su huella como en restos de oro.
El examen anterior arroja, con todas las reservas, las siguientes conclusiones preliminares:
  • La encuadernación manipulada se elaboró en el mismo taller napolitano y en el mismo tiempo en que se realizaron las de don Pedro de Aragón. 
  • La encuadernación manipulada compartió con las de don Pedro de Aragón la misma piel, ruedas doradas, florones, corona de marqués, motivos de ángeles y motivos de castillos (mismo hierro) en los vértices interiores. 
  • La encuadernación manipulada nunca llevó de origen los leones en los dos vértices de la orla interior del plano anterior ni la banda “Don Pedro” y “De Aragón”.
Dos reflexiones adicionales a las anteriores:

El título de la obra estampado en el lomo pone de manifiesto también que ha sido grabado  fuera de España. Nobleza de Andalucía muda -ante el probable desconocimiento de dicha región por parte del artesano dorador que entiende tiene entre sus manos un libro impreso en España en lengua castellana-, por el de Nobleza de Espanna (al carecer de la letra ñ queda sustituida por doble n).

Los ejemplares de la biblioteca de don Pedro de Aragón suelen llevan en su hoja de guarda dos anotaciones manuscritas referentes a su signatura topográfica en los términos "Est. xx. G. xx". Así se colaciona en varios de los ejemplares descritos por Yeves Andrés. También el ejemplar de la obra de Gabriel Bucelino arriba indicado lleva la signatura: "Est. 16. G. 5". Sin embargo las hojas de guarda de la encuadernación manipulada no llevan anotación alguna de signatura topográfica. ¿Quiero ello decir que desde el taller napolitano siguió camino diferente a los ejemplares de don Pedro de Aragón?
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Por tanto, y como se ha indicado, nuestra encuadernación sufrió dos manipulaciones directas, palpables y reconocibles a primera vista sobre su anterior estado tal como muestran las fotografías siguientes del plano anterior y posterior (puede usarse el zoom sobre la fotografía para apreciarlas con total nitidez):
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  • Sustitución de las armas (con toda seguridad de don Pedro de Aragón) por armas no identificadas, no siendo posible determinar el momento de esta acción.
  • Modificación, borrado y sustitución de la cruz acolada de Calatrava por la cruz de Santiago. Manipulación realizada, sin duda alguna, en el mismo momento que se elaboró la encuadernación. 
Hay fundamentos que conducen a pensar que el proceso de manipulación fue, en su conjunto, estrictamente contemporáneo al de su encuadernación original. Serían, básicamente los siguientes: 1º los castillos de los vértices del plano superior fueron impresos directamente sobre la piel virgen, 2º sobre los planos de la encuadernación nunca se estampó la doble leyenda con el nombre de don Pedro de Aragón y 3º el cambio de la cruz de Alcántara por la de Santiago fue realizado con el mismo dorado que el resto de la encuadernación.
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Los criterios que hacen pensar que la manipulación de la encuadernación, o parte de dicha manipulación, fue posterior a su confección se basarían en las siguientes premisas: 1º el hierro con el castillo de las nuevas armas es diferente al hierro usado en las de don Pedro de Aragón (quien modificase los leones de los vértices por el castillo utilizando el hierro de las armas de don Pedro debería haber también usado el mismo hierro para hacer las armas con los cinco castillos) y 2º fundamentalmente la tosquedad de la manipulación y sustitución de la pieza de piel denota un trabajo a todas luces impropio de la finura y elegancia del taller napolitano donde se confeccionó la encuadernación original.
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Y aquí el enigma: ¿Quién fue el marqués usurpador de esta encuadernación, caballero santiaguista, que arrancando las existentes estampó sus armas con cinco castillos en gules puestos en sotuer acoladas con la cruz de Santiago? ¿Fue dicho marqués osado contemporáneo del Virrey don Pedro de Aragón; residía también en Nápoles durante los años 1662 a 1672? ¿Acudió el desconocido marqués al taller napolitano del encuadernador de don Pedro de Aragón a solicitar encuadernación similar con las modificaciones indicadas? 

Tal vez nuestro desconocido marqués vivió algún siglo más tarde y realizó, por tanto, muy posteriormente, la manipulación en la encuadernación que sin duda alguna salió del taller napolitano en el siglo XVII donde don Pedro de Aragón mandó hacer las que vestían los volúmenes de su preciada biblioteca.

Lanzamos la invitación a los amigos genealogistas y bibliófilos a intentar descifrar este enigma y poner nombre al propietario de las armas de la encuadernación usurpada.
 
Nobleza de Andalucía

Para concluir el artículo damos breve colación del ejemplar que contiene la encuadernación manipulada y de sus especiales particularidades.
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Argote de Molina, Gonzalo, Nobleza del Andalvcia. Al catolico Don Philipe. N.S. rey delas Españas de las dos Sicilias de Hiervsalem de las Indias orientales i occidentales archidvqve de Avstria dvqve de Borgoña de Bravante i de Milan còdede Habsbvrg de Flandes i de Tirol hijo de Carlos. I nieto de philipe padre de la patria piadoso felice avgvsto i vencedor. Gonçalo Argote de Molina dedico i ofrecio esta historia. Con previlegio, Sevilla, 1588, Fernando Díaz, folio, 300 x 222 mm.

Colación: 10 folios preliminares incluyendo portada (con las armas de Felipe II), 348 folios, que incluyen más de 500 grabados xilográficos con escudos de armas y blasones.

El presente ejemplar tiene la particularidad de contener muchos de estos blasones iluminados a mano de época de acuerdo con las instrucciones que el propio autor deja impresas en los preliminares de la obra.

Procedencia: Anotación manuscrita del siglo XVIII en portada: De la librería de Don Antonio Navarrete y sello de tinta del bibliófilo y editor murciano Antonio Pérez Gómez (Cieza, 1902 - 1976), en hoja de guarda: Biblioteca Antonio Pérez Gómez.


Gonzalo Argote de Molina (1548-1596) fue uno de los grandes humanistas españoles del siglo dieciséis. Escribió este tratado sobre la nobleza de Andalucía que tiene el mismo origen que la castellana y leonesa. La obra se extiende por las diferentes épocas de la historia: romana, goda, visigoda, invasión de los moros, reconquista. Incluye transcripciones de mármoles y monedas romanas y escudos de armas de las familias andaluzas y sus entronques con las castellanas, navarras, etc.

Para elaborar su obra Argote de Molina se basó en un conjunto de manuscritos que relaciona en el folio séptimo de preliminares así como en las Crónicas de Ambrosio de Morales, Zurita, Garibay, etc. Pero su trabajo va mucho más allá de la recopilación y síntesis de estas Crónicas aportando numerosas noticias hasta entonces desconocidas sobre el origen de las ciudades andaluzas (Jaén, Baeza, Úbeda, Cazorla), sus familias y linajes.

También recoge romances por vez primera impresos como el de la batalla acontecida en el año 1333 en que don Alonso Meléndez, Maestre de Santiago, vence en desigual combate  a las muy superiores tropas del rey moro de Granada, el que canta los desafortunados amores de Macías, criado de don Enrique de Villena o las serranicas de don Iñigo López de Mendoza.

De acuerdo con Salvá existen ejemplares que llevan dos hojas adicionales con un mapa impreso de Jaén. El ejemplar Salvá (hoy en la Biblioteca Lázaro Galdiano) lo lleva. También lo lleva el ejemplar de Agustín Durán (hoy en la Biblioteca Nacional de Madrid). Ningún otro ejemplar censado lleva el mencionado mapa.

Los diez folios preliminares comprenden: portada con armas del rey Felipe II a quien está dedicada la obra, aprobaciones, comentarios del autor incluyendo el Orden que sea de gvardar en la pintvra de los escudos, dos folios con Lvgares qve se an de acrecentar y enmendar en esta historia (corrección de errores), un folio con la relación de libros manuscritos utilizados por el autor en la preparación de la obra, dos folios con el Indice de los escvdos de armas, linages, y apellidos contenidos en la obra y un folio con dedicatoria  Al Reyno de Iaen y a las qvatro Ciudades del y a don Ivan Diaz de Fvenmayor del Conseio y Camara, de el Rey.

Galería fotográfica

Nobleza de Andalucía no es obra rara en términos bibliófilos (¡si todavía podemos mantener dicha calificación a un libro del siglo dieciséis del que puede aparecer, -a lo sumo-, uno o dos ejemplares en comercio cada dos o tres años!). La obra está bellamente compuesta e impresa.

El interés particular y depredador de muchos de quienes a lo largo de más de tres siglos fueron sus lectores por arrancar el folio correspondiente a las armas de su familia, ha hecho que una parte importante de los ejemplares que han llegado hasta nuestros días estén faltos. Por ello numerosos ejemplares contienen hojas manuscritas sustituyendo las originales arrancadas.

En las fotografías mostradas a continuación se reproduce el índice completo con la lista de apellidos que figuran en la obra por si algún lector tiene curiosidad. Se reproduce también páginas con armas iluminadas y sin iluminar, el romance inédito de la batalla contra el rey moro de Granada, el del criado Macías y las serranicas de don Iñigo López de Mendoza.
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Fol. preliminar 4 verso: Orden qve sea de gvardaren la pintura de los Escudos.


Sigue en las tres fotografías siguientes el romance de la victoria en el año de 1333 sobre el rey moro de Granada:


Las tres fotografías siguientes reproducen las páginas dedicadas a los desafortunados amores del malogrado Macías, criado que fue de don Enrique de Villena:


Siguen en las siguientes tres fotografías las gestas y composiciones poéticas, serranicas, de don Iñigo López de Mendoza:

   
Laserna, 5882.

Salvá 3540: su ejemplar fue el del propio autor que lo enriqueció con su retrato y regaló a su hijo Agustín Argote: “precioso ejemplar de esta obra rara y el único que reúne las siguientes circunstancias: Todos los escudos de armas están perfectamente iluminados con la exactitud que exigen las reglas heráldicas; comprende un mapa de Jaen, iluminado también… Esto parece probar que el mapa debe acompañar la obra de Argote: sin embargo el presente ejemplar es el primero en que lo he visto… La Nobleza de Andalucía ha merecido el elogio de cuantos han hablado de ella: el Sr. Muñoz Romero advierte que las noticias preciosas que contiene dan mucho valor á esta obra; y Sedano dice, que se estima por el Nobiliario mas clásico que tenemos, sin embargo de no haber publicado el autor los libros III. Y IV.- A pesar de parecer ageno á su contenido se insertan en este volumen varios romances viejos ó antiguos, de los cuales ha publicado algunos el Sr. Durán en su Antología”.

Palau, 16.170, da también referencia de la segunda edición de la obra impresa en Jaén en 1866 indicando su rareza por haber sido pasto del fuego la práctica totalidad de los ejemplares.

Vindel, I, 165.

Brunet, I, 421.

Graesse, I, 195: “la portada falta a menudo”. 

Yeves Andrés, Juan Antonio, La estética del libro español. Manuscritos e impresos españoles hasta finales del siglo XVI en la biblioteca Lázaro Galdiano, Madrid, 1997, ref. 65, ejemplar Salvá: “Este ejemplar es el que el autor hizo para su hijo dando a cada escudo sus colores, y es, en este concepto, ejemplar único” (Lázaro). Indica el catálogo que en la actualidad el ejemplar no lleva el retrato del autor, que Salvá atribuye al pintor Francisco de Pacheco.

CCPBE: 51 ejemplares de los que 14 faltos. Uno solo lleva el mapa de Jaén citado por Salvá (ejemplar Agustín Durán en BNM) y 4 iluminados (incluyendo ejemplar Lázaro).

CCFr: 13 ejemplares de los que uno iluminado (ejemplar duque de Angulema).

BL: 2 ejemplares.