domingo, 18 de octubre de 2009

Machina Hydraulica.

Hace un par de años celebró Valencia, -con el debido esplendor, boato y desfiles-, el 150 aniversario de la creación del Cuerpo Municipal de Bomberos de la Ciudad. Antes de su constitución tan importante y vital menester era asumido, además de la población civil directamente afectada en los siniestros, por determinados gremios de la ciudad de Valencia.

En alguna ocasión ya hemos comentado en estas páginas el placer tan especial que encierran esos tomitos facticios, en octavo, en folio, normalmente encuadernados en sencillo pergamino de época, que llevan rotulado a mano en su lomo la mágica palabra Papeles varios o similar.
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En su interior encontramos un conjunto de impresos, del siglo dieciocho, diecisiete, -y, ¡ay! del afortunado que pueda dar con un conjunto del dieciséis-, que no teniendo la condición de libro su poseedor tuvo a bien enviarlos al encuadernador para reunirlos y evitar su pérdida.
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En un volumen rotulado Papeles pertenecis. â Ciudad y Vniversi. (de Valencia), -que reúne nada menos que veintisiete impresos valencianos del siglo dieciocho-, hemos dado con una rara e interesante pieza de 1755 con las ordenanzas e instrucciones precisas para combatir el fuego y los incendios en la ciudad de Valencia.
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Por esas fechas el valenciano don Antonio Arboreda, Teniente del Regimiento Real de Artillería con plaza en la ciudad, diseñó y construyó la llamada Maquina Hydraulica destinada a sofocar fuegos e incendios. Y al histórico y valenciano gremio dels traginers (encargado del transporte de mercancías, dinero y bienes muebles en general en la ciudad) se le asignó la responsabilidad de la custodia, mantenimiento y uso de tan socorrida máquina.

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En dicho año, por orden del Cabildo Municipal, se dio a la estampa en la imprenta de la viuda de Antonio de Bordázar las instrucciones y ordenanzas para el uso, custodia y manejo de la máquina.
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Instrucción, y methodo que deve guardar, y obsevar el gremio de tragineros En la practica, y conservacion de la Maquina Hydraulica construida à expensas de la M.N. y M.L. Ciudad de Valencia En el Año de 1755. para apagar los incendios. Con el inventario de las piezas, y partes que componen la Maquina, y demás Ahinas que deven servir, y se necessitan para su maniobra. Y un auto de buen gobierno del Señor Intendente Corregidor dirigido al mismo intento. Valencia, (1755), Por la Viuda de Antonio Bordazar junto al Palacio Arzobispal. Folio, 285 x 185 mm.

Colación: Frontis grabado reproduciendo la Machina Hydraulica, 16 páginas (incluyendo portada), blanca.

Frontis grabado: Machina Hydraulica para apagar incendios Construida â expensas de la Ciudad de Valencia, por dirección de D. Antonio Arboreda natural de la misma Ciudad. Thent. Del Regimito. De Real Artilleria, año 1755. Grabado y firmado por Carlos Francia (nótese al frente de la máquina las armas de la Ciudad de Valencia).

En la introducción del impreso se comenta que las ciudades de Madrid, Aranjuez y Barcelona ya disponen de máquina similar demostrando sus ventajas a la hora de combatir el fuego. Valencia deseaba contar con máquina similar pero carecía del conocimiento necesario para su construcción hasta que el animoso e instruido teniente Arboreda se brindó a ello. Se relacionan los últimos incendios sufridos en la Ciudad:

“..sus Iglesias Parroquiales de Santa Catalina, (a) y San Valero, (b) el Altar Mayor de plata de la Santa Iglesia, (c) y el de S. Juan del Mercado; (d) las Casas Capitulares de Ayuntamiento; (e) la de una, y otra parte de la calle Trench, durando el fuego quince días; (f) las de la calle Nueva; (g) y Carnicerías mayores, pereciendo mucha gente; (h) el Hospital General, quedando sofocados treinta enfermos; (i) y ultimamente en la calle de En Gil, que se quemaron cinco casas, y murieron cinco personas”.
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El texto principia con la Instrucción que debe observar el Gremio de Tragineros en el uso de La Maquina Hydraulica con diez epígrafes, prosigue con el Methodo para conservar la referida Maquina con nueve epígrafes y concluye con el Inventario de todas las piezas de la Maquina, y de las demás que sirven para su maniobra, clasificándolas entre piezas de bronce, de hierro y de madera. Concluye el impreso con la aprobación e instrucciones del Cabildo de la Ciudad que firma don Pedro del Rebollar.

Nada menos que un mínimo de veintidós Tragineros exigía el manejo y uso de la Maquina:

"Ocho en cada lado, quatro de ellos pondràn la mano en los palos que estàn unidos en las palancas de hierro, y los otros quatro, los mas altos, tomaran las contrapalancas verdes, que vàn sobre el caxon, y las meteràn en la palanca de hierro: Dos mas se pondran de pies sobre las palanquillas de arriba, cargando su cuerpo en la palanquilla que baxa, afirmando al mismo tiempo sus manos en las barillas de hierro para sostenerse, procurando todos hacer la fuerza à un tiempo, y à espacio, pero sin cessar: Otro hombre se pondra encima de la tabla, que cubre el frasco, y tomarà la manga, sosteniendo àzia donde està, enlazada con las otras; bien que si el fuego estuviesse à la parte de afuera de la casa, dirigirà desde alli en la manga pequeña, y pico de hierro,el agua para apagarlo. Otro Traginero cuidara los caxones, y subministrara las mangas que le pidan... Y si el fuego estuviesse dentro de la casa, avrà otros dos Tragineros de los mas bien instruidos, y el uno tomara el pico de hierro de la ultima manga...".

Desconocemos el éxito y méritos de la Maquina y si su uso fue continuado hasta la constitución, un siglo más tarde, del Cuerpo Municipal de Bomberos de Valencia.

No en Salvá ni en Palau. CCPBE: 1 único ejemplar. Existe facsímil realizado por la Librería París-Valencia de Valencia.

Buscando máquinas similares en obras de la época damos con la reproducción contenida en el volumen quinto de planchas de la primera edición de la Encyclopèdie ou dictionnaire raisonné des sciencies, des arts et des métiers, París, 1751. El modelo reproducido en la parte superior de la plancha, indica el texto es el habitual usado para combatir incendios en los Países Bajos. El modelo inferior corresponde a una bomba fija de agua.

lunes, 12 de octubre de 2009

Agustín de Foxá.

Acabo de regresar de un amable viaje por Borgoña. Leo la noticia de la prohibición de un acto en Sevilla en memoria del escritor y poeta Agustín de Foxá (Madrid, 1903-1959).

Este es el resumen de lo acontecido: la Delegada de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Sevilla, Josefa Medrano, autorizó hace unas semanas el uso de las instalaciones municipales de cultura para un acto. Se trataba de recordar el cincuenta aniversario de la muerte de Agustín de Foxá, conde de Foxá.

Medrano, militante de Izquierda Unida, en su día combativa luchadora sindicalista en la Fábrica de Tabacos de Sevilla, nada sabía de la figura y trayectoria de Agustín de Foxá cuando estampó su firma y autorización en la solicitud presentada. Pero unos días antes de la celebración, la camarada Medrano fue puntualmente informada de la catadura política de Agustín de Foxá: falangista, amigo de José Antonio Primo de Rivera y embajador de Franco.
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Motivos todos ellos más que sobrados para que la comunista Medrano, -previo obligado sometimiento al superior criterio de su comisario político, camarada Antonio Rodrigo, Teniente Alcalde del Ayuntamiento de Sevilla por Izquierda Unida-, enmendase la aprobación, prohibiese el acto, y donde dije digo..: «Esta determinación se ha tomado por respeto a la memoria histórica y por evitar que el acto se convirtiera en una apología del franquismo».

Las salas del centro cívico quedaron vacías y debidamente cerradas para mejor y más conveniente celebración.


Pero los organizadores del acto, entre ellos Aquilino Duque, Premio Nacional de Poesía, y el poeta Antonio Rivero (traductor del nada dudoso Luis Cernuda) decidieron seguir adelante y lo celebraron al amor del cobijo de un frondoso árbol, al aire libre bajo la noche clara sevillana y en lo alto, las estrellas. Se leyeron poesías de Foxá y se habló sobre su gran novela: Madrid de Corte a Cheka.

No es este blog foro para debate político sino para bibliofilia y pido disculpas al lector paciente por la ironía con la que he salpimentado las líneas anteriores. Las siguientes las dedicaremos a dar noticia de un ejemplar muy personalizado de la primera edición de Madrid de Corte a Cheka.
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Agustín de Foxá, Conde de Foxá. Madrid de Corte a Cheka. Episodios Nacionales. Salamanca, 1938, Ediciones Jerarquía, 4º. 235 x 170 mm.

Colación: cubierta, 438 páginas incluyendo anteportada y portada; blanca, hoja con índice, contracubierta.

Encuadernación en marroquín rojo, lomo con nervios, plano superior con nombre de la obra grabado en dorado, contracantos dorados.
 

Dedicatoria manuscrita del autor a Carlos Padrós: "Para Carlos Padrós, gran amigo, poeta de los moros, amigo de mis amigos, gran loco, atropellador de valles, con 18 abrazos. Agustín de Foxá. Burgos, Agosto 1938. III A-T.".

La novela es un apasionante thriller que narra los turbulentos tiempos de la caída de la monarquía, la llegada de la segunda República y el inicio de la guerra en el Madrid del terror chequista. Todo ello a través de las vivencias y de la evolución política del joven estudiante madrileño José Félix Carrillo.

El ritmo de la narración es trepidante. La prosa rápida, efectista y extraordinaria: una de las grandes novelas de acción de la literatura española del siglo veinte (¿se atreverá alguien a llevarla a la pantalla?).
 
Madrid de Corte a Cheka está divida en tres partes:
 

Flores de Lis.

José Félix, “muchacho de veintidós años, alto, romántico y generoso… tenía una inteligencia fina y templada, tentada… por los films rusos, la pintura cubista de Picasso”, estudia medicina durante los últimos años del reinado de Alfonso XIII. Sus ideas y amistades socialistas hacen que sea rechazado por la familia de su novia, Pilar, de la que está profundamente enamorado.
 
Un día asiste a una refriega en el Ateneo entre carlistas dirigidos por Valle-Inclán y republicanos:
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Se veía a don Ramón blandiendo su bastón de puño de marfil y dando voces de gesta:
-Atrás, follones, que avance esa retaguardia.
Se creía en Montejurra con su boina blanca de Coronel carlista, luchando por los fueros y la Religión.
-¡Chusma, chusma, pero si yo soy carlista!" (pág. 11).


Himno de Riego.

Llega la República y José Félix se aleja hastiado del ideal marxista. Asiste a las tertulias de Lorca, Alberti y Bergamín:
 
García Lorca, era moreno, aceitunado, de grandes pómulos, gran calavera y cara redonda… presumía de gitano. Era un magnífico poeta. Había sacudido y vareado el romance castellano como un olivo, sacándole frutas nuevas y maravillosas”. (pág. 174).

Conoce a José Antonio Primo de Rivera. Se afilia a Falange Española. Época de enfrentamientos  entre socialistas y falangistas. Una noche vela en el mortuorio municipal a tres camaradas abatidos en refriega. Al lado, los socialistas hacen lo mismo con dos compañeros. Hay miradas torvas, al final socialistas y falangistas se ofrecen tabaco. Parecen compartir un mismo destino:
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“-En definitiva –decía el Jefe socialista-, únicamente ustedes y nosotros sabemos morir, mientras los políticos se atiborran en los banquetes”.


Hoz y martillo.

Narra el terror, la persecución y represión en el Madrid marxista y chequista.
 
La idea de Foxá era continuar los Episodios Nacionales de Galdós, comenzando una nueva serie de que recogiese la vida contemporánea española. Este es el motivo por el que el título de la obra va acompañado de tal nombre. Foxá no continuó y José Félix Carrillo no se convirtió en el compañero de Gabrielillo de Araceli o Santiago Ibero para ofrecernos la novelada historia de España del siglo veinte.
 
La novela ha sido reeditada recientemente por Editorial Planeta alcanzando varias ediciones con elevadas tiradas.
 
De la generación de poetas y escritores próxima a Falange alguien dijo aquello de “ganaron la guerra pero perdieron su puesto en la República de las Letras”: la obra de Foxá, Edgar Neville, Ernesto Giménez Caballero, César González-Ruano, Rafael Sánchez Mazas entre otros dormita hoy en el cuasi anonimato y olvido.

Y concluimos estas líneas con una anécdota que me contó un diplomático español ya retirado, destinado durante muchos años en La Habana. Le pregunté si conoció o había coincidido con Foxá. Esta fue su respuesta:

- ¡Claro que sí! El siempre decía: ¡yo soy el lujo de la diplomacia!

Era gordote, algo descuidado con su persona. Tuvo mala suerte en su vida, sufrió mucho pero vivió más, con intensidad. De su último destino en Filipinas volvió a España para morir.

Un día en La Habana, dábamos sepultura a un funcionario. Salía el féretro y la comitiva ceremoniosa de la Embajada. Foxá, haciendo ironía del malvivir económico de la vida del diplomático, exclamó:

¡Mirad, la primera vez que veo marchan juntos un diplomático y la caja!-.
 


Cartel anunciador de una exposición, -felizmente celebrada para satisfacción de la camarada Medrano-, en la Universidad de Valencia el pasado año 2008, patrocinada por el Ministerio de la Presidencia del Gobierno de España, la Fundación de Investigaciones Marxistas y la Associació Catalana de Investigacions Marxistes (Dios los cría...).
 
Ver detalle de la noticia en:
http://vinamarina.blogspot.com/

http://www.abc.es/20091009/cultura-literatura/agustin-foxa-vetado-sevilla-200910090904.html

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/10/07/andalucia_sevilla/1254911149.html