sábado, 31 de enero de 2009

El Maderero o Ganchero: una profesión muy valenciana desaparecida.



Los valencianos contemplamos con admiración y orgullo la transformación del antiguo cauce del río Turia en anchuroso y transitado jardín. Y en su tramo final, -próximo ya al mar-, las monumentales construcciones del arquitecto Calatrava, -Hemisfèric, Ciudad de las Ciencias, Palau de les Arts, etc.-, que constituyen nueva imagen y referente global de la ciudad.

Valentiae Edetanorum es hoy urbe cosmopolita, destino referente de visitantes y turistas. Paseando por este conjunto arquitectónico tan singular a uno siempre le embarga la sensación de no estar en su Valencia natal. Pero los valencianos nos sentimos felices de estos logros y disfrutamos mostrando nuestra ciudad, –que ha sabido combinar sabiamente el valor de tradición y modernidad-, a quienes nos visitan.

El río Turia fue también la base de una actividad económica muy relevante siglos atrás: la maderera fluvial. Desde el siglo doce se conocen referencias del uso del caudal del Turia como medio de transporte para hacer llegar a la capital del Reino los troncos cortados en los montes del antiguo marquesado de Moya, en la serranía de Cuenca y Rincón de Ademuz.


La actividad fluvial cobró enorme importancia en el siglo dieciocho y se mantuvo hasta finales del diecinueve. Cada año con la llegada del otoño y las crecidas del río, se organizaba la conducción de las partidas de troncos. El maderero o ganchero era el encargado de guiarlas durante el largo trayecto: un recorrido que se hacía en cuatro meses y en el que participaban varios cientos de ellos por cada carga. Desde la orillas miembros de las cuadrillas gobernaban el avance. La profesión exigía gran fortaleza física, buenas dotes de templanza y mucha firmeza.

En los desfiladeros por los que corre el Turia, especialmente en los saltos de Chulilla, los gancheros, se descolgaban atados con sogas por gargantas de doscientos metros de altura para dar avance a los troncos bloqueados. Antonio Cavanilles en sus Observaciones da testimonio de estas proezas:

“…es aquel sitio cuando pasa la madera que desde Moya y los montes de Castilla baxa hasta la ciudad de Valencia. No pocas veces se cruzan los maderos por la estrechez del paso; otros se amontonan sobre los que formáron una especie de barrera, siendo entonces preciso que algunos hombres baxen á cortar y quitar estorbos, y hallándose los muros cortados como á pico, solo resta el recurso de las sogas por donde se descuelgan. Practican esta operación arriesgada, y consiguen dar curso á la madera; si bien algunos ingelices pagan con la vida, ó arrebatados de la corriente siempre violenta en aquella estrechez, ó heridos de algún madero que se precipita con furia al romper la barrera(1).
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Al llegar a Valencia, los troncos se extraían del agua y se dejaban secar durante cuarenta días. Después se medían, –en palmos valencianos-, y se marcaban. Marcar o marco era la operación mediante la que se asignaba la categoría específica a cada tronco en función de sus medidas: llamábase Tocho al tronco de mayor medida, los siguientes en escala decreciente tomaban los nombres de Mejoría, Sisa, etc.

El Caballero Regidor o Comisario de Marco, -nombrado por la Ciudad-, tenía plena responsabilidad y poder sobre todos los aspectos relacionados con la llegada, extracción, medida, marcado y venta de los troncos.

Las normas valencianas para marcar eran de tan común uso que en el siglo diecinueve fueron adoptadas por todas las cuencas fluviales españolas.

Hasta el siglo dieciocho estas normas fueron impresas, por lo que sabemos, una única vez: en 1742, en Valencia, en la imprenta de Antonio Bordazar de Artazú. El impreso, un folleto de 6 páginas en folio, es de cierta rareza pues solo hemos encontrado un ejemplar referenciado además del que aquí reproducimos:




Explicacion del marco con que se aprecia la madera quadrada, que viene por el Rio, y se apeaña fuera de los Muros de esta Ciudad de Valencia, para la mayor inteligencia del Cavallero Regidor, que tuviesse la comission de este abasto. Entra por treinta palmos, Valencia, 1742, [Antonio Bordazar de Artazú], 3 folios, 300 x 205 mm.

Reproducimos a continuación las páginas del impreso, recordando al lector paciente que pinchando sobre ellas quedarán ampliadas para su cómoda lectura:






La fecha de impresión del folleto, -1742-, ha sido obtenida de la página 5, Nota 10.

El impresor, como indica Gregorio Mayans y Siscar en su Specimen Bibliothecae hispano-majansianae es Antonio Bordázar de Artazú. Escribe Mayans sobre este impreso: "Haec explicatio utilissima est ad emenda ligna, quae per Turiam (Guadalaviar) comportantur".

No en Palau.
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CCPBE referencia un solo ejemplar, que fue de Gregorio Mayans, hoy en la Biblioteca Valenciana.
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Los gancheros y la Villa de Chelva en el Reino de Valencia.
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La Villa de Chelva fue la cuna de los gancheros o madereros más afamados y demandados, no solo en el Reino de Valencia, sino en otras cuencas fluviales de España. Un vivo y apasionado retrato de estos esforzados trabajadores lo encontramos en Los valencianos pintados por sí mismos.

Joaquín Pardo de Lacasta firma el artículo dedicado al maderero, -que principia con el grabado arriba mostrado-, ofreciendo estupenda y emotiva pincelada de estos hombres:

El maderero puede decirse que es el representante más puro de la raza ibérica, de esa raza que formó las mejores legiones romanas que luchó siete siglos con los árabes y que dio celebridad a la infantería española en Italia y Flandes”.

Para ser maderero se necesita haber nacido en Ademuz, Cofrentes o Chelva. En este último pueblo encontraréis … el tipo perfecto de la clase, el maderero puro, el cual no se ocupa en otra industria ni conoce otro género de vida que el trabajo o merodeo a orillas de los ríos, ora se llamen éstos el Duero, el Guadalquivir, el Tajo, o él Júcar o el Turia. En los otros dos pueblos indicados, el maderero es a la vez un jornalero de campo, y maneja más tiempo el arado que el gancho. Solo cuando Chelva ha enviado a los ríos todo su contingentes es cuando se acude a Cofrentes o Ademuz en busca de madereros. Además en Chelva reside la plana mayor de este ejército acuático”.

Pardo de Lacasta compara la vida del maderero a la del marino que solo confía en la mar y se siente inseguro en tierra:

El maderero como tipo primitivo y de honradez heredada, conserva un miedo tradicional a las malas artes que se suelen ejercer en las grandes ciudades, y prefiere el ruido armonioso de los ríos nunca para una conducción salen menos de ciento, y a veces doble y triple número”.

La pintura de Pardo de Lacasta concluye evidenciado las transformaciones industriales y  manufactureras y sus efectos en el sistema económico en el siglo diecinueve y en esta tradicional profesión:

El movimiento progresivo del siglo del vapor, del telégrafo eléctrico y del déficit ha ejercido también su influencia en la vida del pobre maderero… El genio especulador del siglo XIX ha hecho nacer la figura del empresario… el cual por una cantidad alzada, pero bien calculada, se obliga a hacer la conducción: de ahí el interés en que esta se verifique en el menos tiempo posible, y como c0oncsecuencia inmediata que el trabajo sea más duro(3).

A la noble y valenciana Villa de Chelva cabe, pues, el honor de haber ofrecido los mejores hombres dedicados al transporte fluvial de troncos durante siglos. Y del valor de los chelvanos da fe un paisano suyo, el Rector Vicente Marés (1633-1695) autor de la célebre obra La Fénix Troyana.


Vicente Marés, La Fenix Troyana. Epitome de varias, y selectas historias, assi Divinas, como Humanas: Breve resumen de la poblacion del universo. Noticia, y descripcion de toda la tierra. Succinta fundacion de los lugares mas famosos de España, con la succession de quantos Principes la han dominado; y deleytoso Iardin de Valencianos, Valencia, 1681, folio, Mateo Penen.
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Escribe Marés en el capítulo XV de la obra, De la robustez de los hijos de Chelva:

Son todos los hijos naturales de Chelva, de su naturaleza, tan dados al trabajo, tan briosos, tan admirables, tan gigantes en sus fuerças, y tan conocidos por tales en el Reyno de Valencia, y en estos contornos de Aragon y Castilla, que en cualquier parte que llegan a conducirse, les pagan mucho mayor sueldo que los demás; y quedan tan reventados, que a los 50 años, yà son como viejos de 70”.

Y tras citar varios prodigios de fuerza, referencia Marés el de un maderero:

Viviendo Don Gaspar Ladron, Vizconde de Chelva, ultimo possedor de este Vizcondado, y hallándose en la Ciudad de Valencia, al tiempo que los de Chelva estaban sacando del agua, y apeañando la madera que llevan los mas de los años, por contar estas cosas inauditas, y pareciéndoles a muchos increíbles, salió dicho Señor con muchos Cavalleros de dicha Ciudad, de hecho, y mandando a un tal Ioseph Sanchez, dicho comúnmente el mostachudo, que hiciese algo de fuerças, pidió unas alpargatas nuevas, las quales se calçò, y aviendo un leño, que un par de muelas, no lo podían arrastrar, ni mover, hizo echar sogas, y el solo le llevò desde el rio a la peaña, dexando las alpargatas hechas pedazos, con mucha admiración de los muchos circunstantes que avia.”


Reproducimos para su lectura las páginas que el rector Marés dedica a la figura de los ciudadanos de Chelva:
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La Fénix Troyana es obra de necesaria consulta por las noticias que trae tanto de la historia de la villa de Chelva como del Reino de Valencia. También es obra curiosa por los capítulos en que el buen padre Marés, llevado por el extremo amor a la villa que le vio nacer, se esfuerza en demostrar con todo tipo de argumentos que no fue sino en Chelva... ¡donde Dios Nuestro Señor creó el Paraíso Terrenal!

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Lector ocioso, cuando pasees por el viejo cauce imagina, por unos momentos, los tiempos en que en este lugar bullía la vida maderera. Tal vez puedas sentir el rumor de la algarabía de la llegada de los gancheros de Chelva con su preciada carga y el gesto impaciente en el rostro de los comerciantes, -vestidos con levitones y calzas blancas-, atentos al movimiento de los troncos.

Podrás observar al adusto Caballero Regidor imponiendo con firmeza su criterio en las disputas al marcar. Y cerca de él, la figura de Juan Gironés, -siempre con sus mulas-, único que tiene el derecho a descargar troncos. Y al amigo chelvano José Sánchez, más conocido como el mostachudo esperando un buen trago de vino como recompensa a la demostración que acaba de ejecutar ante su señor el vizconde y otros varios distinguidos caballeros valencianos...
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(1). Antonio Josef Cavanilles, Historia Natural, Geografía, Agricultura, población y Frutos del Reyno de Valencia, Madrid, 1797, Imprenta Real, 2v. folio, T. II, pág. 57.

(2). Gregorio Mayans y Siscar, Specimen Bibliothecae hispano-majansianae sive Idea novi catalogi critici opervm scriptorvm hispanorvm, quae habet in sva bibliotheca Gregorivs Majansivs generosvs valentinvs. ex mvseo Davidis Clementis, Hannover, 1753, Johann Wilhelm Schmid, 4º, pág. 153.

(3). VV. AA., Los valencianos pintados por si mismos. Obra de interés y lujo. Escrita por varios distinguidos escritores, Valencia, 1859, Imprenta de la Regeneración Tipográfica de D. Ignacio Boix, 4º, págs. 297 y ss.

(4). Para un estudio detallado de la actividad fluvial en España ver el trabajo de los profesores Juan Piqueras y Carmen Sánchez, El transporte fluvial de madera en España, geografía histórica, Cuadernos de GeografÍa, 69-70, Valencia, 2001.

jueves, 22 de enero de 2009

UNA PARTE EXTRAVAGANTE.

El Siglo de Oro español fue tan fecundo en producción de obras literarias, -especialmente comedias y autos-, como en su edición. Las obras de Lope, Calderón, los valencianos Ricardo de Turia, Gaspar Aguilar, el Canónigo Francisco Tárrega, etc. se imprimen y reeditan a lo largo del todo el siglo diecisiete. Estas impresiones no destacan, -salvo contadísimas excepciones-, por su calidad y elegancia, ni por el esmero puesto en su presentación al lector. Además, suelen estar tiradas en malo y débil papel. A pesar de ello son libros perseguidos y codiciados.

De especial rareza bibliográfica son las dos ediciones conocidas bajo el título genérico de Colección de comedias de los mejores ingenios de España. La primera de estas colecciones se va imprimiendo entre 1611 y 1653 y la forman cuarenta y cuatro volúmenes en 4º, (cuyos títulos en la portada comienzan con la denominación “parte” y el numeral correspondiente). Como la mayoría de los volúmenes no se imprimieron en Madrid, -sino en otras ciudades de España-, la colección recibió el nombre de “PARTE EXTRAVAGANTE O DE AFUERA”.


Todos los volúmenes extravagantes eran ya de enorme rareza en el siglo diecinueve y ni entonces ni ahora se conoce conjunto completo alguno. La segunda colección de comedias se dio a las prensas entre 1652 y 1704 y llegó a 48 volúmenes, también en 4º.

Pues bien, imagina amigo bibliófilo la alegría sentida cuando Claudia y Francesco, propietarios del establecimiento Libri Antichi e rari en Arezzo (Italia), tuvieron la amabilidad de proponerme un tomo extravagante: ¡nada menos que el correspondiente a la Parte veinte y nueve, impresa en Valencia en el año de 1636!



Parte veinte y nveve contiene doze comedias famosas de varios avtores. Dedicanse al excelentissimo señor D. Francisco de Cardona y de Lignè. Admirante [sic] de Aragon, Marqves de Gvadaleste, Gentilhombre de la Camara de Su Magestad, Cauallero de la Orden de Alcantara, su Comendador mayor de Quintana. Y de Vinaroz, y Benicarlò en la de Montesa. Señor de las Villas y Baronias de Ribarroja, Ondara, Bechi, Gorza y Confrides, Valles de Zeta y Trauadell, &c., Valencia, 1636, Silvestre Esparza, a la calle de las Barcas. A costa de Iuan Sonzoni, mercader de libros, 4º, 205 x 155 mm.


Encuadernación en pergamino de época. Lomo rotulado con título del volumen y al pie, fecha de impresión.

Colación:

6 folios preliminares (incluyendo portada con grabado xilográfico con escudo del impresor Esparsa o Esparza), 234 folios. Ejemplar falto de tres de las doce comedias que debe llevar el volumen (encuadernado de origen en 1636 sin dichas tres comedias).


Al verso del folio segundo de preliminares grabado xilográfico a toda página con las armas de don Francisco de Cardona y de Lignè, Marqués de Guadalest y Almirante de Aragón, a quien está dedicado el volumen.

Folio tercero de preliminares es blanco y el cuarto y quinto contienen el índice de la obra y dedicatoria:




En el índice de este ejemplar, al margen de cada título, hay anotación manuscrita de época en italiano con la opinión que mereció la obra a su, -para nosotros-, anónimo lector. Del faltante de las tres comedias también dejó noticia la mano del lector: “non sie”.

Las comedias faltantes son dos de Lope: Hay verdades que en amor y El guante de Doña Blanca y la de Rojas Zorrilla Persiles y Sigismunda. Recordemos que en el año 1635 murió Lope de Vega y fue también el año en que comienzan a editarse, por vez primera, las comedias de Calderón.

Estas son las portadas de las comedias contenidas en el volumen:



Advierta el lector que las princeps de La dama duendeCasa con dos puertas son del mismo año que esta edición de La Dama. Las princeps vieron luz en Madrid, publicadas por José Calderón de la Barca, hermano del autor, Sebastián Ventura de Vergara y Salcedo (incluidas en la Primera parte de las Comedias, 5 volúmenes, 1636-1677). 






La autoría de la comedia Casarse... se atribuye en este edición a Calderón. Su verdadero autor es Francisco Rojas Zorrilla.


Al verso del folio 193 y folio 194 el volumen contiene un entremés no incluido en la hoja de índice: Entremes famoso del dotor Rapado. Por el licenciado Pedro Morla.



Salvá, 1179, contaba con cinco de los 44 volúmenes de la colección extravagante (correspondientes a las partes 31, 42, 43 y 44 y otro volumen en el que no especifica la correlación). Nos dice: "Desde el principio del siglo XVII hasta 1652 se publicó [la] colección de comedias cuyos tomos se imprimieron en varios pueblos de España. Supone D. Agustín Durán, en una apuntación suya que conservo, y en la lista dada por el Sr. Barrera, llegan estos á 44, los cuales anotaré a continuación, intercalando los que yo tengo en los lugares donde corresponda. Estos volúmenes se conocen con la denominación PARTES EXTRAVAGANTES Ó DE ÁFUERA". 
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Sí tenía Salvá la segunda colección casi completa (1652-1704): “A mi ejemplar le faltan por entero las partes 17, 24 y 41 (de esta última no se conoce ejemplar alguno) y á pesar de estos defectos le tengo por el más completo de los pocos que se citan”.

Palau, 58.045, apunta sobre la edición extravagante: "No se ha visto jamás reunida una colección completa. Los tomos se imprimieron en varias localidades y contienen obras de los autores en boga". En 58.053 referencia, sin colacionar, la Parte veinte y nueve, dando dos ediciones: Huesca, 1634 y la presente de Valencia.

CCPBE: referencia 2 ejemplares completos de la Parte veinte y nueve (uno en la BNM y otro en B. Palacio Real) y un tercero que solo contiene una de las doce comedias (la comedia nº 3, de Mira de Mescua).
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Nos alegramos de recibir en Valencia este tomo. Aquí, -a escasos metros de donde ahora está-, vio la luz hace trescientos setenta años. Su perfecta condición y estado nos permite suponer que ha pasado por pocas manos y las que lo han poseído, además de leerlo, lo han sabido cuidar. Las anotaciones en lengua toscana en el índice del volumen indican su procedencia italiana. E imaginamos que fue enviado, nada más impreso, a Milán por entonces parte de la Corona Española. Tal vez llegó allí unos pocos años antes que el gran militar, estadista y bibliófilo valenciano Luis de Benavides y Carrillo de Toledo, marqués de Caracena, fuese nombrado Capitán General del Milanesado.
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Supralibris de la biblioteca del marqués de Caracena, Luis de Benavides y Carrillo de Toledo (Valencia, 1608-Madrid, 1668), Capitán General de Milán y Gobernador de los Países Bajos.

Y con mi agradecimiento y saludos afectuosos a los amigos Claudia y Francesco concluimos esta breve reseña.
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martes, 20 de enero de 2009

Dieta post fiestas.

Acabadas las fiestas empieza el combate para perder los kilos que nos hemos echado encima “colmando la oficina de nuestro estómago y mojando la canal principal”, en palabras más o menos cervantinas. Para dar ánimo y consuelo a quien se enfrenta a tan duro menester me ha parecido apropiado traer a colación un impreso valenciano, -de esos que gustan al autor de La pasión por los libros y a otros amigos bibliófilos-, que nos narra un prodigioso caso de obesidad.

Francisco Mendoza en La pasión por los libros (texto de obligada y placentera lectura para todo bibliófilo) manifiesta que la afición a los impresos sueltos, pequeños folletos, hojas volantes, pliegos de cordel y a todo ese mundo que gira en torno a lo que antaño se llamaba con cierto menosprecio “papelote”, es la más selecta de las inclinaciones de los ciudadanos de la siempre bien concertada república bibliómana.


Bien cierto es que el carácter efímero de dichos impresos, su fragilidad y falta de protección los ha hecho infinitamente más raros que los hermosos y severos libros, vestidos con esplendidas encuadernaciones portando en sus planos las armas ducales o principescas de quien, por un espacio de tiempo, fue su propietario. La soberbia de esos ejemplares llama la atención hasta al más absoluto profano. Y como dice Pedro Salvá en el prólogo del Catálogo si un día se pierde el libro y cae en torpes manos, rápidamente el poseedor, -admirado por la munificencia de la encuadernación-, no dudará que ha sido tocado por Fortuna y movido por la ambición presto lo llevará a librero o aficionado. ¡El libro se salvará por su encuadernación!

Un pliego de cordel, una hoja, -como las impresas en Valencia en el siglo dieciséis tan raras como deliciosas con coplas jocosas del gran Juan de Timoneda-, son de rareza mucho más insigne que una hermosa copia, por ejemplo, de la edición del Quijote de la Academia, Madrid, 1780, encuadernada en lujoso marroquín firmada en su lomo por Antonio de Sancha (que no solo sabía imprimir buenos libros sino también vestirlos). Frente a la belleza, monumentalidad y primor de esta edición, se yergue desafiante el modesto impresillo, -una o dos hojitas huérfanas -, pero que si tuviese el don de la palabra exclamaría con altanero orgullo: “¡soy ejemplar único!”, como las divisas que leemos en las armas de las recias y antañonas familias castellanas: “¡Después de Dios, fue la Casa de Quirós!”.

Miguel de Cervantes y Saavedra, El ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha, Madrid, 1780, Joaquín Ibarra, 4 vols. fol. Ejemplar encuadernado en el taller del impresor Antonio de Sancha: Sancha Fecit (tejuelo inferior).

El folleto que presentamos es un impreso de dos hojas, dado a la estampa en Valencia, 1680. Narra la historia de la niña María Eugenia Martínez Vallejo nacida en 1674 en la villa de Bárcena, provincia de Burgos. A muy corta edad destacó por sus enormes proporciones y su peso desmesurado. Un grabado xilográfico con el retrato de la joven María Eugenia con seis años de edad ocupa toda la primera página del impreso. Posa como Dios la trajo al mundo sosteniendo un pajarillo en la mano al que no parece asustar las proporciones de su amita.

Anónimo, Relacion verdadera de vn gran prodigio de natvraleza, Valencia, 1680, Viuda de Benito Macé, folio, 282 x 190 mm. 2 fols.

Al verso del primer folio, continúa el título de la relación: "Dase cventa de la admirable diformidad de vna Niña Giganta, que ha llegado á esta Corte, natural de la Villa de Barcena, en el Arçobispado de Burgos: refierese su Nacimiento, Padres, y edad: la grandeza, y robustèz de su Cuerpo; y como la traxeron sus Padres à la presencia de nuestros Catolicos Reyes, y està en su Real Palacio. Con otras circunstancias que verà el Curioso".




CCPBE: referencia un único ejemplar que se encuentra en la Biblioteca de la Universidad Literaria de Valencia (¡no muy lejos del presente ejemplar!).

No en Salvá ni Palau.

La niña María Eugenia fue llevada a Madrid a la Corte del rey Carlos II en el año de 1680. Allí, de acuerdo con el uso y costumbre de los Austria, -tan inclinados a rodearse de personajes singulares: bufones, enanos-, fue ricamente vestida y mantenida, viviendo el resto de sus días. El pintor de la Corte, Juan Carreño de Miranda la retrató en dos lienzos que se conservan en el Museo del Prado: vestida y desnuda.



Juan Carreño de Miranda (1614-1685), La Niña giganta, también llamada La Monstrua, vestida y desnuda.

Recordará el ocioso lector como los medios de información dieron hace unos meses la noticia de un niño brasileño que sin llegar al año de edad pesaba más de veinticinco kilogramos. Los periódicos y televisiones del mundo reprodujeron la fotografía del “prodigio de naturaleza”. Nada hay nuevo bajo el sol y los motivos de asombro de los buenos hombres siguen siendo hoy los mismos que hace trescientos años.

¡Éxito con la dieta!

sábado, 10 de enero de 2009

Lo Útil y lo Dulce.

En el archivo familiar conservamos una cuartilla manuscrita fechada el día de Reyes del año de 1890. El billete dirigido a mi abuelo paterno, -entonces niño de nueve años-, lleva unos versos que acompañaban la caja de soldaditos de plomo, pedida a los Reyes Magos:


La noche del pasado lunes, Melchor visitó nuestro hogar y dejó dos libritos de cierto interés impresos en Valencia: un tratado de mística y otro de cocina, bizcochos y postres. Al contemplar juntos los dos tomitos pensamos que tal vez en los Campos Elíseos, -lugar donde según la tradición clásica moran quienes ya no están entre nosotros-, el bueno de Horacio ha debido mantener conversación con el rey Melchor (al estilo de las que nos dejó escritas Bernard Bouvier de Fontenelle en sus Dialogues des morts) y le ha dicho la conveniencia de que siempre “se ponga lo dulce junto a lo útil”. Mística y bizcochos: ¡sabia combinación!

Desocupado lector: con el deseo que también los Magos de Oriente hayan sido generosos y acertados en sus obsequios con tu persona doy, a continuación, pequeña noticia de la primera de estas dos obras.


Lo útil...

Se trata del Arte para servir a Dios de Fray Alonso de Madrid, monje franciscano que vivió en el siglo XVI. Dejó dos obras de significación: este tratado de mística y Espejo de ilustres personas (escritas en la segunda década del siglo dieciséis). Ambos textos fueron impresos en numerosas ediciones durante los siglos XVI y XVII. Nuestro ejemplar, que abraza ambas obras, está impreso en Valencia en 1555 por Antonio Sanahuja “delante de la Seo” (como reza la portada) y hasta donde sabemos es ejemplar único conocido de esta edición.


Alonso de Madrid, Arte para seruir a Dios, Compuesta por fray … dela orden de sanct Francisco. Con las addiciones despues hechas por el mesmo. Con las quales se sentira, y entendera mucho mejor la dicha arte. Y juntamente con el Espejo de illustres psonas. Agora nueuamente impressa, añadida, corregida, y emendada. Va a la postre vna epistola del glorioso Sanct Bernardo, como el buen Christiano debe regir su casa. Valencia, 1555, por Antonio Sanahuja, 16º, 100 x 71 mm..


Encuadernación en plena piel, chagrín verde, siglo XIX. Lomo con nervios, gofrados, al pie "A. Villalonga". Polilla en el margen interior de algunos folios, sin afectar al texto.

Colación:

187 folios numerados (incluyendo portada), 7 folios (sin numerar). Signatura: A-Z8, Aa8, Bb4. Impresión en tipografía gótica.


Verso de la portada con grabado xilográfico .


Folio 2, con Tabla.

Esta edición valenciana incluye pues las dos obras de Alonso de Madrid y la adición con la epístola de San Bernardo. 




Arte para servir a Dios está compuesta por tres partes. Tras el prólogo, la primera parte está dividida en siete Notables comunes, la segunda dividida en diez capítulos y la tercera en tres capítulos (del amor a Dios, del amor al prójimo, del amor así mismo).

Al verso del folio 142 comienza Espejo de ilustres personas con portada propia. Contiene dieciséis capítulos.





Al verso del folio 186, comienza la Epístola de San Bernardo:







Casi todas las sentencias recogidas en esta tercera parte de la obra, Epístola de San Bernardo, son de uso y aplicación en nuestros tiempos. Y alguna de ellas muy especialmente, como la relativa al desmedido afán de construir viviendas o a los peligros de endeudarse pagando intereses. Las referentes a la mujer no pasarían la censura de la miembra-ministra. Aquí transcribimos alguna de ellas:

"No tentarás a Dios. Así que para que las cosas vayan bien ordenadas es menester que las rentas y ganancias sean mayores que los gastos, porque siendo iguales prestamente podría ser destruida la casa.

Si tuvieses mucho trigo nunca desees mal año ni que valga caro porque el que tal desea es matador de los pobres.

Vende el trigo cuando vale el justo precio y no cuando los pobres no lo pueden comprar.

La mala mujer más se castiga por amor y por placer que por heridas.

La mujer moza y deshonesta toda riqueza desea, y la vieja que es mala, si la ley lo permitiese viva la deberían enterrar.

Procura ataviarte de virtudes más que de ricas vestiduras.

Has de saber que el vestir de mucho precio es señal de poco seso, y causa enojo a los vecinos.

No comiences casa ni edificio sino con gran necesidad porque la gana de obrar grandes casas y edificios no se mengua haciendo aquellos y la desordenada codicia de los pomposos edificios espera que se ha de vender, la casa acabada y el arca vacía hacen al hombre sabio y prudente, como quiera que tarde porque viene el seso después de hechos los gastos.

Más mejor es sostener estrecha vida y algunas veces hambre que vender el patrimonio.

Y mejor vender a que tomar dineros a logros o a intereses: porque el interés y el logro es una ponzoña para destruir la casa.

Gobierna tu familia y compaña con manjar grueso y no delicado, en especial a los que trabajan.

La mujer que es bien vestida y demanda nuevas ropas señala poca firmeza: porque según San Gregorio, en rico vestido nunca falta pecado.

Guárdate del médico que no es experimentado por mucho que sea letrado, y no menos huyas del médico que es embriagado, y del que quiere hacer experiencias en ti para ver de curar a otros.

Aquel que en abundancia de muchos y diversos es templado en su beber es como un dios terrenal, porque la embriaguez no hace otra cosa justa sino hacer caer al bebedor en tristezas y lloros.

Cuando seas viejo o esperes presto morirte te aconsejo que antes te encomiendes a Dios que a tu mujer e hijos porque el muerto muy pronto es olvidado.

Cuando hagas testamento manda primero pagar tus deudas y servidores que a los sacerdotes y clérigos".

Procedencia:

El nombre grabado en el pie del lomo del ejemplar permite determinar su procedencia.

Su anterior propietario fue el bibliófilo mallorquín Antonio de Villalonga y Ferrer (1821-1910), Comandante de Marina en 1853 y Alcalde de Palma de Mallorca en 1872. Reunió una biblioteca de más de diez mil volúmenes que al final de su vida, por motivos económicos, se vio en la necesidad de vender.

M. Obrador y Benassar, amigo de Villalonga, recibió el encargo de formar el catálogo para la venta, prologarlo (de manera muy emotiva) y editarlo. La referencia 107 del catálogo colaciona el Arte para servir a Dios, con la apostilla: "1 vol. en 16º, tipos góticos, p[iel] con rel. Enc. moderna. El margen interior algo apolillado".

Benassar comienza el Prólogo con estas sentidas palabras ante la dispersión de la biblioteca de su amigo Villalonga:
“Si alguien me hubiese vaticinado, diez ó doce años atrás, que la preciosa Biblioteca de D. Antonio Villalonga habría á estas horas cambiado de dueño y recibido yo el encargo de formar su catálogo para promover y anunciar su venta pública, hubiera considerado desde luego ambas predicciones como sueño falaz ó quimérico desvarío. Y sin embargo, lo uno y lo otro han venido á parar en realidad: ¡cosas del mundo!” (2).
J. A. Serrano Morales, Reseña histórica en forma de diccionario de las imprentas que han existido en Valencia etc., Valencia, 1898, p. 517, referencia el ejemplar Villalonga como único conocido de esta edición. Al hablar sobre el impresor Sanahuja indica Serrano Morales: "Del año siguiente tenemos anotado el Arte para servir a Dios. Obra citada en el Cat. de la Bib. en venta de D. Antonio Villalonga, número 107".
Las referencias de Benassar y Serrano Morales son las únicas a la edición valenciana del Arte para servir a Dios.

No en Salvá, Palau, Vindel ni CCPBE.
Salvá, 3939 y 3940, contaba en su biblioteca con ejemplar de la edición de Alcalá, 1555, Brocar y de la de Alcalá, 1525, Eguía, comentando: "El P. Flórez en las Noticias para la vida de Ambrosio de Morales, que preceden a su Viaje, llama a este tratado obra de oro, y dice que dicho Morales tomó a su cargo abrillantar aquella preciosa doctrina, y escribió de nuevo el libro sin alterar en nada la sustancia".


Palau, 146.621-146.670, referencia las ediciones españolas y extranjeras de la obra. La primera es de Burgos, 1524 e indica: "Precioso libro de la mística española, calificado por la mayoría de escritores de Libro de oro. La edición descrita es la más antigua que se conoce y formaba parte de la Biblioteca de Hernando Colón".
Tanto Salvá como Palau toman el calificativo de “obra de oro” del padre Enrique Florez, que en tanto aprecia el Arte para servir a Dios. Escribe Florez en la introducción del Viaje de Ambrosio de Morales:

"Uno de los libros que usaba [Ambrosio de Morales] fue el precioso de Fr. Alonso de Madrid, Franciscano, Arte para servir à Dios, obra de oro, pero sin pulimiento en el estilo: y viendo Morales que se hacía algo displiciente por el modo, tomó à su cargo abrillantar aquella preciosa doctrina, y escribió de nuevo el libro sin alterar la substancia. El original de su mano (que es un Tomo en 4. persevera en la Real Bibliotheca de Madrid: y acaba: En Cordoba, Domingo 27. de Octubre, visperas de los Santos Apostoles Simon y Judas, año de 1585. y 72. de mi edad" (3).

De lo indicado por el Padre Florez se infiere que Ambrosio de Morales modificó la obra original de Alonso de Madrid en 1585. Por tanto hasta dicha fecha el texto de las diferentes ediciones corresponde al original de Alonso de Madrid.

... Y lo dulce.

Dejamos para próxima ocasión la descripción y comentarios del tratado de cocina, bizcochos y postres.

Por ahora las dos obras quedan juntas recordando las palabras del gran Horacio.


(1). Pedro Sanz Barona, Isabel (Novela valenciana), Valencia, 2001. Versos recogidos en el Prólogo a la novela, página 17.

(2). M. Obrador y Benassar, Catálogo de la Biblioteca de D. Antonio Villalonga existente en Palma de Mallorca consta de unos 10.000 volúmenes, Palma, 1889, Imprenta de la Vda. e Hijos de P.L. Gelabert.

(3). Fr. Enrique Florez, Viage de Ambrosio de Morales por orden del rey D. Phelipe II a los reynos de Leon, y Galicia, y Principado de Asturias. Para reconocer las Reliquias de Santos, Sepulcros Reales, y Libros manuscritos de las Cathedrales, y Monasterios, Madrid, 1765, Antonio Marín, folio. Pág. XX, epígrafe 41 de la introducción, Noticias de la vida del Chronista Ambrosio de Morales.